Exposición Sin_nosotras en el Espacio Sins Entido

A partir del 21 de febrero y hasta el 5 de abril, el Espacio Sins Entido (C/ Válgame Dios, 6. Madrid) acoge la exposición «Sin_nosotras», que recoge la obra de cuatro autoras: Catel Muller, autora de Kiki de Montparnasse, Sonia Pulido, autora de Puede que esta vez, Rachel Deville, autora de Lobas, y de Lola Lorente, creadora de las historias Amor verdadero y Desaparecida.
Horario: De lunes a Sábado, de 11:00 a 21:00 horas.

Comienza el ciclo de Conferencias King en el Aula CAM de Alicante

Con motivo de la exposición basada en la obra de Ho Che Anderson, KING, hoy comienza un ciclo de conferencias en el Aula CAM de Alicante (Avda. Doctor Gadea, 1. 03003, ALICANTE). Todas las conferencias son a las 20:00h.
Martes 19 de febrero
– Álvaro Pons. “La novela gráfica”.
Miércoles, 20 de febrero
– Felipe Hernández Cava. “La ética del cómic” .
Jueves, 21 de febrero
– Antoni Guiral.“Cómic y pedagogía”.
Entrada libre limitada al aforo del local.

Simple

naranjo.jpgA veces, las cosas más sencillas son las más difíciles. Cuando intentamos contar algo, damos vueltas y vueltas, olvidamos la importancia de la simplicidad. En una extraña paradoja, en estos tiempos de vida acelerada, que nos obligan a lo telegráfico, a la síncopa de letras alteradas vía telefónica, la síntesis parece un ejercicio tan complejo y difícil que rara vez se práctica, sustituyéndola por una suerte de protocolos sociales resumidos ya pactados que ahorran dinero y sentimientos. Escribimos “Tq” o “TSpro” sin saber muy bien si esas taquigráficas expresiones no han dejado por el camino aquello que expresaban.
Aunque siempre hay alguien que demuestra saber cómo despojar al mensaje de todo lo fútil para quedarse con la esencia pura, como hace Gaspar Naranjo en De cómo te conocí, te amé y te odié, recientemente editado por Bizancio Ediciones. Historietas minimalistas, de apenas una página, reducidas a veces a tan sólo una viñeta, donde el autor cuenta eso que llamamos enamoramiento. Y lo hace con una sencillez aplastante: su dibujo se reduce apenas a unos esbozos de finísimas líneas, los trazos para que sus dos personajes sean no sólo reconocibles, sino tremendamente expresivos, sintetizados en una forma simbólica que permite a cualquiera verse representado en ese hombre y esa mujer básicos, en una Adán y una Eva que nos contarán sólo con sus gestos cómo el amor nace, crece y muere. Traslada al lector precisamente la síntesis perfecta de esos momentos únicos: la primera vez que vemos a nuestro amor, la primera cita, el primer beso y el arrebato de la pasión. Siempre con humor, buscando dejar desnudas las ideas y logrando que leamos cada página siempre con una sonrisa, en un seguido de entregas de una frescura desbordante y deliciosa.
Sólo por lo anterior, el álbum sería una lectura de lo más recomendable pero, además, Naranjo nos sorprende en cada página porque su aparente simplicidad resulta ser tan sólo un hábil truco de prestidigitación visual. Los trazos aparentemente apresurados, la limpieza de su página, esconde sorpresas que pasan desapercibidas a simple vista. Cuando comenzamos a ver la página más allá de las apariencias encontramos unas complejas tramoyas, que el autor maneja con sorprendente sabiduría. Es cuando percibimos que la composición de la página rompe las estructuras establecidas, que los ritmos visuales no siguen las normas comunes y nos llevan de arriba abajo, de abajo arriba, de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, que se entrecruzan y vuelven sobre sus pasos, que forman círculos y atajos. Un inteligente trabajo de equilibrios compositivos, donde la narrativa se torna más visual que nunca en la búsqueda de esa síntesis pura, pero sin perder ni un ápice de su frescura.
Un tebeo recomendabilísimo tanto para pasar un buen rato de agradable lectura como para disfrutar de la inteligencia de un gran autor. (3+)


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Enlaces:

Ficha del autor en la web de la editorial
Portafolio de Gaspar Naranjo

Experimentación

Experimentación.
newengineeringportada.jpgPara muchos, una obligación del artista, la razón verdadera por la que surca los caminos de la creación. Para otros, la excusa manida que se aporta cuando no existen ideas y la creatividad se ha perdido.
Y ambas opiniones son correctas. Experimentar forma parte necesaria del arte, es el paso obligado para que los lenguajes que usa el artista encuentren nuevos caminos. Pero es verdad que es un proceso peligroso. Es un salto sin red donde el creador se lanza por senderos nunca antes surcados, encontrando atajos que estaban ocultos por el follaje y que llevan a lugares ignotos. Pero también es cierto que, muchas veces, esos experimentos fallan, llevan a puertas cerradas a cal y canto, que cuando se abren sólo tienen el vacío. O peor, son falsas carreteras, lugares ya conocidos que el artista maquilla para esconder su propio desierto.
El problema es que la historieta es tan joven que muchas veces estos argumentos ni siquiera son aplicables. Hablamos de experimentación cuando tan sólo estamos ante un estilo diferente. Confundimos el riesgo de buscar nuevos recursos narrativos con simples vueltas de tuerca a lo ya conocido y ensayado. Y, en ese desconcierto, corremos el peligro de no sólo no entender la verdadera experimentación, sino, simplemente, de no reconocerla.
Afortunadamente, siguen existiendo autores que demuestran que la historieta sigue siendo un camino virgen para la experimentación, que entienden que ésta va mucho más allá de un simple cambio de estilo, que es una concepción profunda que abarca desde lo formal a lo argumental, un aspecto casi siempre olvidado en la historieta.
Por eso, descubrir el New Engineering de Yuichi Yokoyama ha sido todo un impacto.
Abandonado durante meses en el montón de lecturas pendientes, la atractiva portada parecía sugerir una experimentación estilística más, pero la realidad es muy diferente. Proveniente de la pintura, Yokoyama encontró en el tebeo un lenguaje que le proporcionaba posibilidades antes inexploradas, aportando una secuencialidad y ritmo que antes no hallaba. Y crea algo nuevo, no busca contar historias, sino adaptar la descriptiva de la pintura a la secuencialidad de la historieta. Parte de escenas de dinámica pura: una lucha, eternamente continua, aderezada de conceptos y entornos absurdos que desconciertan al lector y, a la vez, produce el efecto paradójico de aislar todavía más el único concepto importante: el movimiento continuo, el ritmo infinito en el que dos luchadores se embarcan. En una coreografía perfecta, las onomatopeyas forman parte ineludible de la danza, integrándose y formando parte inseparable de la narración. No es un recurso nuevo (ya lo ensayó con éxito Walt Simonson en tebeos mainstream), pero el efecto es todavía más espectacular al dejar de ser parte de una historia y convertirse en el propio leitmotiv de la narración.
En el segundo grupo de historias, «Public Works», todavía se acentúa más esa sensación de dinámica en estado puro. Objetos inanimados toman el control de una acción continua, de un perpetuum mobile donde todo cambia perpetuamente, nada permanece. Gigantescas maquinas diseñan y transforman el entorno mecánicamente, sin dar respiro al lector, que se encuentra hipnotizado por las secuencias mesméricas. No hay personajes que desarrollar, presentaciones, nudos o desenlaces que definir: sólo hay flujo continuo, epatante, que lleva al lector a una espiral sin fin en la que no hay objetivos.
Movimiento, acción, dinámica… tiempo detenido en viñetas de cinética pura.
Experimentación.
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Enlaces
– La interesante reseña de Jog
Reseña en 13 millones de naves.
– Yokoyama en trastlantis: 1 2