Desde el abismo

desdeselabismo.jpgEs difícil definir Desde el abismo. Estrictamente, es una antología de historietas de terror. Un concepto que, por lo menos aquellos que nos criamos con Dossier Negro, Vampus, Creepy o Rufus, nos remite inmediatamente a las historietas de terror de la Warren, a un tipo de concepción del género definida y precisa, que parte de los cánones del mismo (comenzando por sus personajes fetiches: vampiros, hombres-lobo y demás monstruosidad) para introducirse con cierta timidez en aquello que se conoce como el “terror psicológico”, pero siempre desde una perspectiva gótica, lovecraftiana. Es un punto en mitad del camino que se representa perfectamente con una figura que paradójicamente, pertenecía a otra editorial, a DC: La Cosa del Pantano. El horror de estar atrapado en el cuerpo de un monstruo enfrentado a terrores arcanos magistralmente dibujados por Bernie Wrightson. Pero, Desde el Abismo es radicalmente distinta. Abandona esos caminos clásicos desde el momento en que cae en nuestras manos: es evidente que no estamos ante una revista clásica, sino ante un lujoso y bien editado álbum. Una sensación que se acrecienta a medida que pasamos las páginas: los estilos gráficos de los autores de la antología poco o nada tienen que ver con aquellos. Donde antes encontrábamos trazos elaboradamente barrocos y atmósferas sobrecargadas, aquí chocamos con líneas limpias y escenarios despejados. Aquellas historias de Auraleón, Ortiz, Wrightson o Corben marcaban una ambientación que, desde la primera viñeta, te introducía en ese mundo macabro del terror. Sin embargo, los autores de Desde el abismo, eligen conscientemente una atmósfera muy distinta: saben que el terror que van a provocar no está en la viñeta, sino en el propio interior del lector. Deben dibujar líneas que, realmente serán telarañas donde el lector se enrede para no escapar ante lo que intentan provocar. Y en ese camino, el horror aparecerá al contemplar el infierno interno de cada uno. Una apuesta arriesgadísima, más para autores tan alejados de lo que habitualmente entendemos en el género como Sonia Pulido, Max o Brais Rodríguez. El resultado, como en toda antología se saldará de forma irregular. Quizás un tópico cuando abordamos cualquier compilación de este tipo, pero que en este caso requiere una importante matización: el valor del reto que significaba para muchos de ellos enfrentarse a un género en el que nunca habían entrado. Y si hacemos esa aclaración, hay que reconocerles a todos el beneficio de haberlo intentando, con mejor o peor nota, pero con evidentes ganas. Se podría recomendar la lectura de Desde el abismo sólo por la sorpresa de ver a diferentes autores interpretando el género de terror, o por el incuesionable interés de las aportaciones de Max, Carlos Arrojo, Esteban Hernández o Félix Díaz, pero personalmente recomendaría esta antología sólo por una razón: la historieta de Brais Rodríguez. Siempre he sido admirador de este hombre, pero su contribución al álbum me parece simplemente perfecta: una historia caleidoscópica, en la que cada lectura y relectura llevará a diferentes lugares, encerrándonos en un terrible laberinto del que difícilmente escaparemos y que nos provocará un terrible escalofrío de terror.
Y una razón más: la atípica inclusión en este tipo de revistas de un apartado “teórico”, incluyendo una entrevista a Max y un artículo sobre la obra de Max. La primera, excelente, el segundo… se hizo lo que se pudo.
Esperemos que haya una segunda entrega.