Islas

Otras de las grandes sorpresas del salón ha sido la publicación que acompañaba a la excelente exposición organizada para mostrar la obra de los autores de las Islas Baleares. Cada dibujante es una isla recoge la experiencia de siete autores (Alex Fito, Canizales, Guillem March, Gabi Beltrán, Tomeu Seguí, Pere Joan y Max) en su tránsito desde las islas al continente o en su camino inverso, del continente a las islas. Historietas que, inicialmente, podían ser simplemente una especie de catálogo de anécdotas, pero que en manos de estos autores se convierte en una sorpresa continuada. Si Seguí hace un perfecto y entretenido relato costumbrista de su llegada a Barcelona, otros autores, como Max, Guillem March o Gabi Beltrán optan por una deriva más instrospectiva, que les lleva a buscar en su interior respuestas a muchas preguntas. Así, mientras que para Max el aislamiento geográfico se convierte en una interesante reflexión sobre la universalidad de la creación, en Gabi Beltrán es uan excusa para desnudar sentimientos sobre la historieta, mientras que Alex Fito remeda a Ware en una experimentación brutal. Fuentes y referentes comunes que demuestran la plasticidad, variedad y calidad de estos autores. Un libro, publicado por  el institut d’Estudis Baleàrics e Inrevés, que recomiendo efusivamente.

Una joya

Hay autores que a uno le desarman definitivamente, como Fernando de Vicente. Por eso, la impresionante publicación que ha salido de la exposición Literatura Ilustrada que se realizó en Sevilla es algo así como un sueño hecho realidad. Paco Cerrejón, comisario de la exposición, ha bordado uan selección a la que ponen broche de oro los textos de Peio H. Riaño y Fernando Iwasaki. La edición de la diputación de Sevilla y sins entido, simplemente perfecta:

No se la pierdan, háganme el favor.

Fanzinerada

Uno de los mayores placeres que uno se puede dar en el Salón del Cómic de Barcelona es darse una vuelta por la zona de fanzines. Primero, porque es el lugar más alegre de todo el salón, con gente que realmente se lo pasa bien con los tebeos. Segundo, porque entre esas publicaciones muchas veces fotocopiadas, otras editadas con cuidado casi profesional, se encuentra el futuro del tebeo. Bucear por las páginas de los fanzines es todo un ejercicio de futuro, encontrando autores nuevos que, con suerte, marcarán el mañana de esto que llamamos tebeo.
Hago un repaso a algunos de los fanzines del Salón:

Lunático llega a su tercer número y se consolida como uno de los fanzines más interesantes del panorama nacional, recogiendo testigo de otros grandes fanzines como Arruequen. La extraordinaria portada de Sequeiros da paso a una gran diversidad estilística y temática, con colaboraciones de Nicolai Troshinsky, Ken Niimura, Gerard Armegol, Alto, Brais Rodríguez, Sien, Daniel Seijas, Abraham Pérez o Alto, entre otros muchos. Edición cuidada para un fanzine de calidad, en el que la variedad, que apriori podría hacerle perder personalidad propia, se convierte en su mejor tarjeta de presentación.

También llega a su tercer número Gato Negro, un especial Héroes que recoge colaboraciones de José Antonio Ávila, Javier Soriano, Carlos Salgado, Carlos Bribián, Juan Ignacio Nicolás, Guillermo Capacés, Víctor Pascual, Sergio Monguiló e Iratí Fernández. Buenas historias, buenos dibujos (atentos a Carlos salgado y José Antonio Ávila, en dos registros muy diferenciados pero demostrando gran solidez) y una excelente coherencia interna. Un gran fanzine.

Satelite 1, días de destrucción entra en el terreno del cómic book de P. Alex con un planteamiento atrevido: una portada que homenajea claramente al Akira de Otomo y un interior que sigue fielmente el estilo de Fernando de Felipe, con una historia violenta y gamberra. Muchos problemas todavía, pero uan ambición que promete. Fanzine a seguir.

El sexto número de Rantifuso confirma lo que todos ya sabíamos: que es uno de los fanzines de compra obligada siempre. Una presenatción completamente profesional con un espíritu claro de ir dando cancha a nuevos autores, a la par que los clásicos del fanzine evolucionan a ojos vista. A destacar las colaboraciones del tándem Alberto-Budo y de Mol, excelentes.

Sin duda, una de las sorpresas más agradables del salón ha sido Adobo. Descubrimiento que debo a los amigos de Malavida, que con toda razón me lo recomendaron. Caludio Buenafuente, El otro Samu, Elenilla, Fresús, Joaquín Aldeguer, Joseba Glorieta, Kwijibo, Molg H, Nacho García, Nestor Fernández y Pablo Muñoz bordan una publicación que conjuga mala leche y calidad a partes iguales. Atentos a las historietas de MolgH, geniales, y a la delirante versión rusa recuperada del fanzine. No se lo pierdan.

El veterano El Pelailla celebra décimo número con cambio de formato, pero manteniendo intactas todas sus virtudes. Manolilli y Kaesar consiguen perfectamente lo que buscan: divertir al personal durante un rato con un humor gamberro y universal. 32 páginas que se quedan siempre cortas.

El mítico OjodePez, versión impresa de uno de los fanzines on-line más veteranos de la red, ganó con merecimiento el premio al mejor fanzine por votación popular. Su séptimo número ejemplifica perfectamente la filosofía de la publicación, que da salida a chavales jovencísimos con ilusión desbordante por hacer tebeos, junto a otros que ya van demostrando un interesante progreso. A destacar las contribuciones de NéstorF., JDan,Xusta, Péube y Roberto González.
Y, para acabar este primer repaso, no hay que olvidar nunca el Weezine, que recopila algunos de los mejores webcomics de WEE. Aunque a primera vista publicar en papel hsitorietas que están pensadas para su visualización en pantalla pueda parecer una especie de alta traición, lo cierto es que los que todavía vivimos anclados en el antiguo papel agradecemos poder echarle un vistazo más “tradicional” a series como Clickina, take over the world, El listo, made in the moon o Geek in love.

Nueva editorial: IMHO Editions

Pasa el Salón y nueva editorial que se apunta al carro: IMHO Editions. Una editorial francesa que abre sucursal en España y, atentos, porque despega nada más y nada menos que con Tori Miki, un interesantísimo autor japonés, al que se une Otto Nückel.


(**)- INTERMEZZO 1, de Tori Miki. 96 pág. PVP: 10,95 €
Encuentro explosivo entre los Monthy Python y el sentido del humor que bascula entre lo absurdo y lo delirante de un Gary Larson (The Far Side), Intermezzo nos traslada la vida caótica y surrealista de un librero que se pasa el día perdiéndose por universos paralelos. Extraterrestres locos, realidades alternativas, alteraciones del espacio o de las leyes de la gravedad… Estas tiras sin palabras juegan con humor e inteligencia con los convencionalismos de la vida diaria. Intermezzo está compuesto de diferentes tiras independientes entre sí y forma parte de un ciclo de cuatro álbumes (cada uno de los cuales puede ser leído por separado).


(*)- Destin, de Otto Nuckel. 216 págs. BN. PVP: 25€
Novela gráfica sin palabras, Destin es un cuento negro y realista, un encuentro improbable entre el arte expresionista en esos tiempos muy desarrollado (Otto Dix), la sátira política y los primeros cómics (Frans Masereel). Este libro sigue el trabajo empezado por su autor Otto Nückel en la revista de extrema izquierda de Munich, Simplizissimus, y nos habla de la vida y muerte de una joven alemana en los años 30, con la ayuda de casi 200 grabados sobre plomo. Una obra fina y moderna para este precursor de un arte aún en plena creación.

Premis ComicCat2008

Des de ComiCat ja s’han donat a conèixer el resultat dels Premis ComiCat 2008, els quals guardonen per votació popular el bo i millor de les edicions en llengua catalana. Aquests són els resultats:

Premi ComiCat 2008 al Millor Dibuixant: Jordi Bernet, per Torpedo

Premi ComiCat 2008 al Millor Guionista: Alan Moore, per Watchmen

Premi ComiCat 2008 a la Millor Editorial: Edicions Glénat

Premi ComiCat 2008 al Millor Còmic: Watchmen

Premi Especial ComiCat 2008: Quim Bou

Chicas Perdidas

Recupero el post que escribí hace casi un par de años con motivo de la aparición de Lost Girls en el mercado americano. Y sigo suscribiendo punto por punto todo lo que escribí:

Principios de siglo XX, un hotel de lujo es el escenario del encuentro casual entre tres mujeres Dorothy, Wendy y Alice. Tres mujeres que esconden un secreto: sus vidas cambiaron durante la infancia por sucesos extraordinarios.
Un punto de partida sugestivo de por sí, pero que en manos de Alan Moore se convierte en una fascinante aproximación a la sexualidad más descarnada. Desde el sexo como elemento decisivo en el proceso de maduración a su papel en las relaciones humanas, Lost Girls es un recorrido cautivador por el ser humano, que permite al lector transitar desde una lectura en la que el sexo es tratado con alegría festiva, espontánea y pornográfica, hasta profundos niveles de reflexión sobre la mente humana. Es una obra caleidoscópica, en la que se hacen transiciones por la literatura, por la pintura, la ilustración, mostrando cómo el sexo se ha ido representando y juzgando. Referencias que se pueden encontrar en casi todas las viñetas de la obra, en las que Melinda Gebbie ha tenido que esforzar su técnica hasta el límite para poder llevar al papel las exigencias de una obra donde, de nuevo, los recursos narrativos son llevados a un extremo espectacular.
Moore vuelve a ser el transgresor de la narrativa gráfica, volviendo a jugar con la composición, ritmo y cadencias como hacía tiempo que no la hacía, entroncando directamente con Promethea, una obra que comparte con ésta inquietudes estéticas y argumentales. Sólo ya el primer capítulo es un ejemplo de hasta dónde es capaz de llegar este hombre, con una introducción contada sólo desde el reflejo de un espejo, una pirueta narrativa que tiene además una intención clara, introduciendo al lector en la narración a sabiendas de que va a ver sólo reflejos, sólo invenciones. El espejo se transforma en una extraña caverna de Platón, donde la ficción, el relato imaginado se transforma en real.
Un inicio que da pie a un trayecto en el que las obras de L. Frank Baum, James Barrie y Lewis Carroll son reescritas en términos mundanos, interpretando la magia como ritos de paso en el camino de la maduración del ser humano. Moore conoce bien la interpretación freudiana de los cuentos infantiles, pero consigue hacer lo imposible, reenunciando el mito, hacerlo real pero transfigurarlo de nuevo hacia lo mágico y sobrenatural. Lo que se ocultaba bajo el peso de metáforas y eufemismos es elevado por Moore a la categoría de leyenda en sí mismo, el sexo deja de lado su aspecto oscuro y pecaminoso para alzarse como una celebración de la humanidad.
Es impresionante como cada capítulo juega con la composición, con la puesta en escena, retomando la obsesión palindrómica de Watchmen en algunos momentos, pero también dotando a la obra de estilos gráficos que van cambiando desde el cuento infantil decimonónico a la ilustración y pintura erótica de autores como Beardsley, Klimt o Ingres pero navegando también por diferentes estilos literarios, entre los que sobresale especialmente la influencia de Pierre Louïs. En Lost Girls hay mucho del atrevimiento y descaro del escritor francés, con referencias explícitas a algunos de sus poemas y obras, llevando a la imagen y diálogos mucha de la filosofía de este autor, tachado como aberrante y amoral en su época.
De nuevo, Moore demuestra que no hay género menor, sino autores sin ideas, demostrando que la pornografía es tan válida para transmitir un mensaje como cualquier otro género. Una apuesta muy atrevida, más sabiendo (y es evidente que hay ganas de provocar) que se edita en un país de puritanismo galopante, donde en muchos estados la edición estará directamente prohibida.
Pero no hay que olvidar la labor de Melinda Gebbie. Pese a que no sea una autora que me entusiasme especialmente (me hubiera encantado ver qué versión hubiese hecho de esta obra Laura o Annie Goetzinger), hay que reconocer que Moore se acopla como un guante a sus posibilidades y que ella da un do de pecho espectacular, con cambios constantes de estilo y un trabajo titánico ante la demanda de su guionista.
Lo mejor que he leído de Moore tras Promethea. Una obra excitante…en todos los sentidos. (4+)

Cacauequi

¿Sabía usted que los gatos en el siglo XVII andaban sobre dos patas y vestían elegantemente como los hombres?¿Conoce usted de las delicias del puré de cabra con granjero?¿Tiene explicación al porqué los colegios tienen aulas individuales?…
Si no sabe la respuesta a estas preguntas o los nombres de los gemelos Lurdi y Jurdi o Monsieur Doncastrón y la bruja Maldita Bestiva le son completamente desconocidos, es que nunc a ha visitado el mundo de las Aventuras de Cacauequi. Un mundo extraño, en el que sólo rigen las leyes de la imaginación más desbordada, tan cambiantes como tradicionales. Un mundo que parece existir sólo en la mente de Jacobo Fernández pero que a medida que lo vamos descubriendo nos va trayendo ecos de memorias pasadas. Nos sorprende recordar que, quizás, la intrigante Casuarina sí que nos visitó alguna vez en sueños y que alguna vez quisimos estudiar navegación y naufragio. Es difícil de explicar, pero una sensación de familiaridad nos invade cuando leemos las páginas de este álbum. Sin saberlo, Cacauequi ya formaba parte de nosotros, ahí escondido en alguna parte de nuestra memoria, esperando que alguien lo despertara de su letargo y pudiera otra vez contarnos sus historias al oído.
Es muy difícil explicar que es Cacauequi . Quizás podría racionalizarse como una especie de surrealismo ingenuo, de onirismo infantil desatado, que recuerda en cierta medida a una especie de versión inocente de los mundos borgianos del portugués Jose Carlos Fernandes o Ben Katchor, con toques de McCay. Pero quizás, lo único válido ante Cacauequi es dejarse llevar por él. Disfrutar de su aventura con Casuarina y permitir que su mundo nos invada, como una especie de nuevo Slumberland donde sólo tenemos que cerrar los ojos. Y después, al despertar, descubrir en las notas del álbum una mitología nueva, una especie de inmenso criadero de nuevos cuentos infantiles, ideas que dejan a nuestra imaginación romper todos los límites.
Un libro delicioso, que confirma a Jacobo Fernández como uno de los autores más sugerentes y personales de los últimos años. (3+)

Llega La Massana Cómic

Del 25 de abril al 7 de Mayo se celebra una nueva edición del Salón del Cómic de Andorra, La Massana Cómic. Este año, la veterana cita andorrana dirigida por Joan Pieras tiene como invitados a Francisco Ibáñez, Miguelanxo Prado, Victoria Francés, Martín Saurí, Pérez Navarro, Antonio Bernal, Mariel Soria, Rubén del Rincón, Paco Roca, David López, Jesús Saíz, Javi Pina, Carlos Cruz y Pilarín Bayés, que protagonizan un nutrido grupo de exposiciones. Tenéis todo el programa de actividades en la web de La Massana.

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