Simple (III)

Seguimos con tebeos que tienen en la simpleza (ya sea de línea o de tema, su común denominador)
- Ejemplo perfecto, de John Porcellino (Ponent Mon) es el estreno en España de uno de los autores más singulares del panorama independiente USA. Desde hace ya casi veinte años, Porcellino publica King-Cat Comics, un fanzine que sigue siendo fotocopiado y grapado a mano, distribuido de forma artesanal y en el que va plasmando todo tipo de historias, desde biográficas a imaginarias. Una obra personalísima, que el autor siempre ha planteado como una especie de psicoanálisis periódico, rehuyendo las recopilaciones (sólo se han conseguido editar tres volúmenes que recogen tan sólo algunas de las muchas historias que ha publicado) para fraguar poco a poco su especial sensibilidad para hablar de todos los temas, siempre con un dibujo sencillo, esquemático, de composición lineal, donde todo su esfuerzo se vuelca en transmitir de la manera más sincera aquello que nos está contando. Y le da igual que hable de sus depresiones, de su infancia o de su trabajo actual. Lo hace siempre de forma desprovista de florituras ni excesos, sin caer en el melodramatismo o en la emotividad excesiva. Es una visión aparentemente desapasionada, pero que en el fondo lo que busca es la reflexión que da la distancia en el tiempo. En Ejemplo Perfecto nos habla de sus problemas de juventud, hablándonos de forma descarnada de la depresión que sufría (y que será recurrente en toda su obra), pero intentando siempre encontrar una razón para su estado. Pese a la dureza de las situaciones, Porcellino evita caer en el fácil rechazo a una época triste de su vida o en la simpatía nostálgica que podría provocar su pasado. Un difícil equilibrio que logra que el lector lea los tebeos de este autor con una sensación completamente distinta. Dice Ware que los tebeos de Porcellino destilan el sentimiento de estar vivo. No sabría decir si es lo que provoca la lectura de Ejemplo Perfecto, pero es indudable que existe una extrema impresión de realidad. Quizás porque, poco a poco, se da un extraño fenómeno: el minimalismo del trazo del autor se va diluyendo hasta que casi no lo percibimos, sustituyéndose por referentes conocidos, convirtiendo el dibujo en una especie de realidad inventada en la que los recuerdos de Porcellino se mezclan con los nuestros.
Un tebeo, en cualquier caso, difícil, que puede provocar sentimientos encontrados, desde el rechazo directo a la admiración. Pero nunca dejar indiferente. (2+)
- Hablando de sencillez, nada mejor que dejarse llevar un rato por Más rollos míos, de Aude Picault (sins entido). Los que lo pasaran bien con la primera de las entregas volverán a encontrar aquí ese extraño batiburrillo de ideas y reflexiones sobre lo humano y lo divino, presentado en forma de pensamientos a vuela pluma, apenas esbozados en una única viñeta. Si mucho me apuráis, no es que lo que cuente la autora sea especialmente interesante o que sus chistes sean brillantemente ácidos o divertidos, pero tienen un curioso efecto en el lector. Nada más leerlo, lo primero que se nos viene a la cabeza es que cualquiera de los dos libritos-fetiche es una chorradilla divertida, sin más consecuencias. Pero como es un librito pequeñito y bonito, uno se lo mete en el bolsillo y se lo lleva a casa para dejarlo encima de una mesa, más pensando en que es un bonito adorno que algo que volveremos a leer. Sin embargo, mientras estás tranquilamente sentado en el sofá, miras el librillo, lo coges, y vuelves a sonreír con las ideas de Aude. Y lo mismo pasará al día siguiente, y al otro… Siempre pensaremos que es un tebeíllo sin importancia, pero caeremos una y otra vez en él. Quizás porque nos olvidamos que su única ambición es que, durante apenas unos segundos, esbocemos una sonrisa amable. Y eso lo consigue siempre, que no es poco (1).
- Sigo hablando de cosas pequeñitas: Puedo verte siempre que quiera, de Mariko Kikuta es un precioso libro infantil que intenta contar a los niños algo tan difícil y complejo como la muerte de un ser querido. Lo hace con las mínimas palabras, con las mínimas imágenes, concentrando ideas y sentimientos en ese pequeño perrito que pierde a su amada dueña, logrando transmitir perfectamente el dolor de la pérdida y el disfrute del recuerdo con sensibilidad y delicada sutileza. Una preciosidad (2).

5 mayo 2008

3 responses to Simple (III)

  1. adriculocripiculo said:

    Álvaro, sólo quería decirte que tu blog resulta muy interesante… Gracias

  2. Porcellino is here!!! Uno de los mejores ejemplos para catalizar polémicas y desafiar a los que se sienten afrentados por el arte contemporáneo ("eso lo hace mi hijo pequeño"), o por el cómic "mal dibujado", que lo mismo monta.

    Va a ser divertido poner la antena en los próximos posts de la blogosfera y en las reseñas varias del alegre mundo mediático.

    Saludos ;)

  3. olalla said:

    Al final gasté unos 150 en el saló por tu culpa!!! De entre los pensados, al final cambié de opinión mil veces pero conservé intacta la de Porcellino. Y es la delicia total. Tremenda.

    En fin, no tuve tan buena suerte con otras apuestas a ciegas que hice. Di que al menos mamut me regaló su amazing astro-ratón que me alegró el viaje de vuelta.

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