Lecturas europeas

Vamos con algunas lecturillas europeas, que ya toca:
Fantasmas blancos, de Apollo y Li-An (Planeta DeAgostini) se podría definir como la perfecta fusión de las obras anteriores del guionista. Embelesado siempre con la Isla Reunión, vuelve a ella para contar una historia de matices oníricos, que recoge por un lado la obsesión con el género de piratas que ya mostrara en La Isla Borbón 1730 (publicado por Ponent Mon) y, por otro, la temática colonialista que abordara con especial fortuna en La grippe coloniale (que alguien podría publicar en España, corcho). El resultado es un pastiche extraño, que cuenta la vuelta al hogar familiar en la isla de dos amigos, el señor de la casa y el hijo de los sirvientes negros, cada uno siguiendo dos caminos muy diferentes en el relato: el primero, anclado en la realidad del mundo de principios de siglo, con una historia sobre la construcción de un avión en competencia con los Wright. El segundo, una historia completamente fantástica de piratas y fantasmas que buscan tesoros. Contraste triple entre un escenario exótico, el avance tecnológico y la fantasía que funciona en algunos momentos y, en otros, no llega a cuajar de manera continuada. Pese a todo, la lectura es entretenida, destacando especialmente la labor gráfica del camaleónico Li-An, que cambia su registro de forma sorprendente (1+)
Deogratias, de Stassen (Planeta DeAgostini), es una obra que llega con mucho retraso, ocho años después de su publicación en Francia, donde recibió todo tipo reconocimiento de la crítica, incluyendo el premio Goscinny y el France Info. Y no es para menos, porque Stassen se atreve con un tema tan terrible como el genocidio de Ruanda desde una perspectiva tan atípica como demoledora. Los hechos son bien conocidos: en 1994, la muerte del presidente de Ruanda Juvenal Habyarimana desató un genocidio brutal e implacable. En apenas tres meses, casi un millón de tutsis fueron salvajemente aniquilados a golpe de machete y es imposible saber el número de violaciones de mujeres que se produjeron. Una tragedia universal, que tuvo una respuesta callada de la comunidad internacional pese a los desesperados llamamientos de las ONGs que estaban trabajando en ese país.
¿Cómo contar esa historia?¿Cómo hablar de la brutalidad de los asesinos, del horror de las víctimas? Una difícil papeleta que Stassen resuelve con un giro complejo: centrarse en la locura de lo ocurrido contando la historia del joven Deogratias. Un joven hutu del que conocemos tan sólo al inicio su presente, de mirada perdida y locura manifiesta, entregado a la urwagwa,la cerveza de banana. A través de flashbacks, vamos conociendo la historia del joven hutu, cortos episodios que van construyendo un escenario que permite al lector centrar perfectamente cuál fue el caldo de cultivo de lo que ocurrió. Evitando en todo momento el melodrama o las fáciles truculencias, Stassen va desgranando la caída de la demencia, cómo la situación explotó y la reacción de todos los actores de este terrible episodio, intentando entender qué puede llevar al genocidio, qué tiene que romperse en la mente de alguien para lanzarse a machetazos contra sus vecinos y amigos. A cada página, la tensión irá aumentando, estallando definitivamente en unas páginas finales de una dureza despiadada, sobrecogedoras. Sin embargo, es precisamente el continuo salto entre pasado y presente el que permite quizás una visión todavía más espeluznante. La locura de Deogratias resulta como nexo de unión entre el antes y el después del genocidio, en una sociedad que ya le es ajena y en la que el odio sigue latente.
La complejidad estructural del guión de esta obra es hábilmente atemperada por una composición sencilla, lineal, que permite al autor que el lector centre su atención en la historia y en la descripción de unos sentimientos que serán la base de su posterior reflexión.
Como nota negativa en la edición española, la reducción de formato. Deogratias tiene un tratamiento del color muy oscuro, acentuado en las escenas nocturnas. Si en la edición original francesa en la colección Aire Libre de Dupuis, casi del doble de tamaño, resulta a veces confuso y difícil distinguir a las figuras, en la española es tarea imposible. La disminución es grave, pero una reproducción excesivamente oscura hace que la lectura en algunas páginas sea una verdadera tortura visual. En otras obras (como por ejemplo en la anteriormente citada los Fantasmas Blancos) puede tener menos impacto, pero en Deogratias es crítica.
Una verdadera lástima, porque este álbum merece una edición digna a la altura de su calidad. (3+)
Las águilas de Roma, de Marini (Norma Editorial). Marini es un gran dibujante. Estilo elegante, color vibrante, composición impactante… Ingredientes perfectos para conseguir grandes obras que, por desgracia, nunca han llegado. Sus anteriores álbumes (quizás con la única excepción de Gipsy) adolecen siempre de un desarrollo final imperfecto. SI Rapaces se perdía en el absurdo en apenas dos álbumes, El Escorpión ha visto como su inútil dilatación ha hecho perder todo el interés que tenía en los primeros álbumes. Supongo que, consciente de ese problema, Marini intentó resolverlo tomando las riendas de sus propios guiones, en un movimiento que, a la vista de su primer resultado, se prevé igual de desafortunado. La historia del príncipe germano que es entregado a una familia romana para su educación se desarrolla en términos absolutamente previsibles. La amistad entre el joven romano Marcus y el bárbaro Ermanamer es un seguido de tópicos reconocibles, en una especie de puzle de otras historias. Un flojo álbum del que sólo es destacable la indudable entrega del dibujante, que demuestra en cada página su calidad y ganas de dar el do de pecho, consiguiendo la que puede considerarse su mejor labor gráfica hasta el momento. Única razón ésta que permite, pese a todo, darle el beneficio de la duda y esperar hasta el siguiente álbum para levantar el pulgar o bajarlo definitivamente. (1-) -hoy me ha cogido generoso…-

Los premios Shuster

Ayer se dieron los premios Shuster, que galardonan los mejores tebeos canadienses

Mejor escritor de comic book: Cecil Castellucci, por The P.L.A.I.N. Janes (DC/Minx)
Mejor artistas de comic-book: Dale Eaglesham, por Justice Society of America #2-4, 6-7, 9-11 (DC Comics)
Mejor autor completo de comic-book: Jeff Lemire, por Essex County Vol. 1: Tales From The Farm, Essex County Vol. 2: Ghost Stories (Top Shelf)
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Tebeos Clásicos

Me entero gracias al tebeosblog de Manuel Barrero de una iniciativa realmente interesante: Tebeos Clásicos. Una web dedicada al tebeo español clásico. Su declaración de intenciones no puede ser más clara:

En tebeosclasicos.com amamos el tebeo, la historieta o cómic clásico español que alegró la infancia de millones de niños durante varias décadas. Ahora, como hombres y mujeres adultos, miramos con nostalgia esa época, pero continuamos disfrutando de esa inolvidable manifiestación de la cultura popular.
En constante actualización, esta página se propone ofrecer información sobre aquellas series, revistas, personajes, editoriales y autores que llenaron nuestro tiempo de ocio cuando los medios audivisuales y los juegos no eran tan sofisticados. La página proporcionará noticias, estudios, entrevistas, dibujos y todo lo relacionado con el tema.
Bienvenidos.

Ya lo he comentado muchas veces: cualquier iniciativa para recuperar nuestra historieta es fundamental. Y, desde la web, se puede hacer mucho, ya sea con la recuperación de personajes clásicos como El Capitán Trueno o Mortadelo, los tebeos de Bruguera, o cualquier tebeo español clásico. Tebeos clásicos se une así a los esfuerzos que están realizando Joan Navarro, El maravilloso mundo de los tebeos, La Osa Mayor, El Rincón de Taula, Cómics en extinción, Corra, jefe, corra, El caso by Vázquez, Lady Filstrup, Gordito relleno, El blog escarilotrópico gmnésico de Superlópez, La maginoteca o la labor que hacen los chicos del CRG con el tebeo clásico.
¡Yo ya la he puesto en mis feeds! :)