Avance de novedades de Planeta para Septiembre

Gracias a El show de los hombres lobo tenemos el listado de novedades que publicará la editorial Planeta DeAgostini en Septiembre. Y atentos, porque la vuelta del verano puede ser de lo más interesante a tenor de las novedades: en primer lugar, el esperadísimo primer volumen de la Biblioteca Carl Barks, todo un genio de la historieta. Y después atentos porque la lista es bien larga: el casi olvidado Star Wars: Devilworlds de Alan Moore y Alan David, una nueva entrega de la siempre recomendable Los muertos vivientes de kirkman y Adlard, el primer volumen de American Splendor, recopilando los cuatro primeros números de la serie que publicó Vertgo con motivo del 30 aniversaio de la serie (ojito, porque colaboran nada más y nada menos que Eddie Campbell, Beto Hernandez y Richard Corben, siempre con los vitriólicos guiones de Pekar); comienzo de la entretenida The Sandman presenta de Bill Willingham y Mark Buckingham y de una serie que viene precedida de recomendaciones, Siete, de Fabien Vehlmann y Sean Philips. Hay que añadir dos reediciones de europeo importantes: la espléndida Viaje a Italia, de Cosey y el Durango de Yves Swolf, un western clásico que a mí, personalmente, no me entusiasma, pero tiene una gran legión de seguidores (en España se publicaron un par de álbumes, fácilmente encontrables en saldos).
Y dos recomendaciones personales: Bizarro, recopilación de los dos volúmenes de esta extraña antología de pijamerismo gafapasta y Batman Año 100, una extraordinaria versión del hombre murciélago firmada por un inspirado Paul Pope.
¡Buf!
El listado completo

Tebeos para niñas

Según el estudio de hábitos de lectura que hace el Ministerio de Cultura, las chicas son las principales lectoras. Un 44% de lectoras frecuentes frente a un 27% de lectores dejan claro que las adolescentes son excelentes objetivos para las editoriales. Y en el tebeo, hay que reconocer que los dos grandes éxitos de la última década tienen que ver con su incorporación al mundo del tebeo: el manga, con un porcentaje altísimo de lectoras y el fenómeno Witch, que ha arrasado en más de cincuenta países.
¡Pues ahora imaginad por un momento lo que puede ser la versión manga de Witch! No os estrujéis las meninges: en Italia se publicará este mismo mes la versión manga de esta famosa serie, editada en Japón por Kadokawa y firmada por Haruko Iida.
¿Será un éxito? ¿Arrasará? La respuesta la tendremos en breve, supongo, porque no creo que Disney (ya sea directamente o a través de Ediciones B, que está publicando sus mangas) tarde mucho en publicar su versión española.

Desde luego Disney lo tiene claro y apuesta por atraer como sea al público lector femenino adolescente. Al éxito de las Witch se le puede sumar en breve su nueva apuesta: Mad Sonja, una serie realizada por el estudio Greyhound.
Aquí, de momento, Glénat ha conseguido arrasar entre las más maduritas gracias al efector Nostalgia de Esther. ¿Quién se atreverá con las adolescentes?

Tesis doctoral sobre Edmond Baudoin

A ver si en España nos vamos animando a realizar estudios e investigación sobre historieta. Algo que en Francia es bastante habitual, como esta tesis titulada Plasticité de la Bande Dessinée dans l’oeuvre d’Edmond Baudoin, de Alexander Bord. Sólo he podido mirar por encima y tiene una pinta espléndida, incluyendo una larga entrevista al autor.

Algunos ejemplos de referencias artísticas en la obra de Baudoin, comentados en la tesis.

Tebeos para niños

La incesante defensa que el mundo de la historieta ha hecho de su dignidad como forma cultural, mediática y artística ha sido fundamental para que su presencia en los medios se haya normalizado de un tiempo a esta parte. Un empeño que no es sólo hispano, sino que forma parte de una reivindicación casi tan antigua como el noveno arte. Sin embargo, es curioso como hay un argumento repetitivo y constante en todos los discursos que defienden al tebeo: su consideración como medio adulto. La premisa parece razonable: la historieta, tal y como la conocemos hoy, nace en la prensa americana de finales del S. XIX como una sección de carácter popular que pronto toma una marcada tendencia infantil. Si es difícil caracterizar como infantil una tira como Hogan’s Alley en sus inicios, es evidente que la avalancha de series que vendrían después tendrían una fuerte ligazón con la lectura del niño. Una relación que sería mantenida y amplificada en las décadas siguientes. Es verdad que en los EE.UU. encontraremos historietas para todos los públicos, con una fuerte vocación adulta, pero en países como España, la historieta del inicio del siglo XX es identificada casi unívocamente como un medio infantil. En los años 40 y 50, el éxito de series como Terry y los piratas, originalmente juvenil pero derivada hacia un público adulto, o de series como Li’l Abner o Rip Kirby consiguen una curiosa dicotomía: la tira de prensa se consideraba un medio adulto, con autores a los que se propuso incluso para el premio Nobel, mientras que el comic-book quedaba relegado al tebeo infantil y juvenil, de peor calidad y escasa trascendencia. Sin embargo, el auge de los comic-books a principios de los 60, combinada con la decadencia de la tira diaria, certificó de forma concluyente para muchos que el tebeo era un medio infantil y juvenil.
A finales de los 60, los movimientos contraculturales nacidos en Europa vieron en el tebeo una forma de cultura nueva que entroncaba perfectamente con una ideología que se estaba moviendo en Francia e Italia. Son los tiempos del Salón de Bordighera, la primera gran reunión teórica sobre la historieta en la que estudiosos como Luis Gasca, Alain Resnais, Umberto Eco o Romano Calisi, entre otros, dan carta de madurez a la historieta y la reivindican como medio adulto. Aunque tímidamente, el cómic para adultos aparece como una especie de contestación a la cultura oficial: Barbarella, Jodelle, Pravda, Epoxy, Valentina o Saga de Xam son bofetadas a la sociedad tradicional que veía en el tebeo un objeto infantil sin valor. Aunque hoy su erotismo y politización puedan parecer ingenuas, en su momento son la clave, junto a las revista Linus en Italia, para la renovación formal de la historieta que se da a finales de los años 60 y que tendría como mayor exponente el movimiento Humanoide.
Un camino complicado que tuvo una víctima: el tebeo infantil. La constante exigencia de la madurez de la historieta, terminó curiosamente con una negación y rechazo de su vertiente infantil. Hacer tebeos para niños se veía como un retroceso en el camino y como una excusa para los que quisieran atacar al noveno arte. Una actitud que coincidió en el tiempo con el ascenso de otras formas de ocio infantil; un aumento de la oferta que provocó una lenta caída de las ventas de tebeos. Sin renovación de nuevos lectores, los tebeos se enrocaron en un lector que iba creciendo, obligando a unos contenidos cada vez más adultos. Géneros que nacieron dedicados a un lector juvenil renunciaban a sus orígenes con historias que impedían el acceso de lectores más jóvenes, en una espiral sin fin.
El resultado, paradójicamente, es que, pese a que el tebeo sigue teniendo una consideración social de objeto infantil, es difícil encontrar tebeos para niños. No sólo eso, sino que el aficionado sigue viendo como peyorativo el adjetivo infantil al aplicarse a un tebeo. Incluso se puede llegar a oir que “los tebeos ya no interesan a los niños”.

Pero la realidad es que el mundo del tebeo ha despreciado a los niños, que es muy diferente. En una actitud suicida, olvida que es necesario apostar por el lector joven si realmente quiere que exista un futuro lector. Lo lógico, que sería una gradación de oferta para diferentes edades, es hoy casi una excepción. Y no es porque los niños no quieran leer tebeos: el éxito del manga (“los niños no quieren leer tebeos en blanco y negro”, me dijo una vez un editor) y de revistas como Witch (“las niñas nunca leerán tebeos”, me dijo otro) demuestran que el problema no es de falta de interés de la infancia, sino de inexistencia de una oferta adecuada para esos lectores. El género de superhéroes ha olvidado que nació como tebeo de consumo juvenil e infantil; el tebeo europeo parece no recordar que sus fetiches Spirou, Tintin o Los Pitufos son tebeos para niños… No es cuestión de hacer tebeos sólo para niños, sino establecer una oferta continuada que crezca con el lector, que exista un tebeo adecuado para cada edad. Siempre pondré como ejemplo la suerte que tuvo mi generación: lectora de Bruguera de niños, de Vértice y Toutain de jovencitos y ya de mayores accediendo a una amplia oferta de tebeo ara adultos. Tuvimos una oferta adecuada para cada edad que nos permitió madurar sin dejar de leer tebeos.
Pero lo peor es que parece que la industria ha decidido olvidarse de los niños de forma definitiva. La sensación predominante es que la omnipresencia del manga lleva a dar la batalla por perdida de antemano, sin que exista posibilidad alguna. El fracaso de interesantísimas propuestas como Mister K parece que así lo certifica, pero no es cierto: Norma lleva ya años demostrando que Dibus tiene un hueco en el mercado y hay pequeñas editoriales que están apostando por el tebeo infantil de calidad. La gallega Faktoria K, por ejemplo, ha publicado recopilatorios de series publicadas en Golfiño, una de las mejores publicaciones infantiles que han existido jamás y Bang Ediciones se acaba de lanzar al ruedo con una sugerente iniciativa: la colección Mamut, dirigida por Ed y Max Luchini.

Los dos primeros álbumes editados son excelentes ejemplos de tebeo infantil: Astro-ratón y bombillita, de Fermín Solís es un tebeo fresco, divertido, que trata la ciencia-ficción en términos infantiles, jugando con referentes clásicos pero dándoles un punto desenfadado y de sanísima desvergüenza. Sabe jugar con las situaciones que un niño que apenas ha aprendido a leer puede reconocer como divertidas y contagiosas, desde el gag más clásico a esos algo escatológicos que suelen divertir más a los niños. Por su parte, Puck, de Dani Cruz y Stygirt, es un tebeo de aventuras más clásico quizás, pero bien diseñado para el lector infantil, que permite su identificación con el diminuto aventurero y con su amiga. De lectura ágil, Puck es uno de esos tebeos que cualquier niño de 6 o 7 años leerá con deleite y que, seguramente, motivará que se ponga dibujar pequeños Pucks por todas partes.
Dos tebeos, además, de diseño impecable, atractivo, que pueden competir perfectamente con la miríada de libros infantiles que hay en las librerías.
Y, ya puestos a hablar de tebeos infantiles, es de justicia hablar de la iniciativa argentina Aventuras Dibujadas, dirigida por César Da Col y editada por Domus editora, que se adhiere fielmente al manifiesto a favor del tebeo infantil de Banda Dibujada y que acaba de arrancar con cinco sugerentes propuestas, de la que me gustaría destacar el estupendo Bosquenegro de Fernando Calvi. Una historia de brujas que cuentan cuentos en un bosque perdido que bebe de las estructuras creadas por Ende para lanzar mil cuentos inacabados, obligando al niño a ejercitar su imaginación para dar final y sentido a cada una de las historias. Un álbum lleno de ingenuidad y ternura, pero con un punto mágico que encantará a los niños y que transforma a los adultos en infantes durante un maravilloso momento.

Enlaces:
Blog de Mamut
Aventuras dibujadas
Banda dibujada