Gatos de seda

Gatos. Peludos o pelicortos, tripudos o esqueléticos, simpáticos o apáticos, malencarados o amables, tuertos o binóculos, paticortos, patizampos o patilargos, hembra o macho, pequeños o grandes, tragones o inapetentes, zahínos o pelirrojos, blancos, negros o grises, chatos o afilados, ingenuos o perversos, picarones o caballerosos, truhanes o formales, divertidos o serios, engatusadores o secos, altos o bajos, filosos o ralos, nobles o callejeros, infante o anciano…
Da igual qué adjetivo ejerza mejor su función sobre ellos. Los gatos están ahí para que los humanos nos embobemos ante sus gracias, hipnotizados con sus juegos y sus carantoñas o tolerantes con sus aspavientos y desaires. Da igual. Algo debe haber, que igual que provocan alergias incontenibles, desatan amores imposibles. Cosa debe ser de esos ácaros famosos que nunca vemos, que deben elegir a quién inocular sustancias alergógenas y a quién inundarle de los complementos filógenos (neologismo de pura cepa, oigan). Quizás la cuestión es que el Sr. Gaiman tenía razón con aquello tenerle miedo al sueño de un millón de gatos. No es desdeñable que en su día dominaran el mundo y nos tuvieran a su merced y que lo que hoy sentimos sea una especie de sentimiento primitivo y basal que nos obliga a reverenciar a nuestros verdaderos amos.
Quién sabe.
Aunque quizás, la cosa es todavía más grave. Porque si uno lee El gato del kimono, la última delicia salida de las manos – y lápices- de Nancy Peña, entenderá que la cosa es mucho más terrible. Que los pequeños felinos han ido más allá de dominar nuestro mundo real para ejercer un control total sobre nuestros sueños y ficciones. Lo demuestra explorando mundos tan diferentes como los de los delicados haikus japoneses, la intriga sin rival de Sherlock Holmes o el maravilloso surrealismo de Alicia, todos unidos por una leyenda única, que habla de un kimono tejido con tanto amor que sus ornamentos tomaron vida, precisamente en un gato negro que, hecho de esa materia con la que están tejidos los sueños, se moverá como pez en el agua por continentes y océanos, por imaginaciones y leyendas, por cuentos y novelas. Ni la sagacidad de Holmes conseguirá detenerle ni la dulzura de Alicia sacarlo de Cheshire. Ni hombres, creaciones, ficciones o realidades conseguirán atrapar a este ladino gato que, como ya es habitual, nos dejará de nuevo hipnotizados con sus hazañas aparentemente minúsculas.
Que Nancy Peña era autora a seguir se sabía desde aquél todavía cercano El gabinete chino, que había certificado que la francesa apuntaba maneras, todavía renqueantes en lo narrativo, pero elegantes en el trazo. Una autora por hacer, que se dice, pero que con La cofradía del mar sorprendería con un avance para el que otros necesitaron lustros de profesión. Lo que antes eran errores narrativos ahora se contaban por aciertos y, mayor sorpresa si cabe, arriesgadas y sugerentes propuestas. No es de extrañar entonces que lo que encontremos aquí sea un ejercicio de primorosa joyería compositiva, con su elegante trazo rompiendo ya desde la primera página, jugando con delicados pero violentos contrastes entre líneas finas y gruesas, demostrando que ya se atreve a explorar caminos narrativos originales y propios. Las transiciones entre escenas, los malabarismos con la página… Hay veces en la lectura de El gato del kimono que uno no sabe qué hacer, si seguir en la lectura, si detenerse en lo primoroso del dibujo. Indecisiones que sólo tienen una solución: dejarse llevar por Nancy Peña, que ira tejiéndonos un estampado tan hipnótico como la historia que nos cuenta, que nos arrulla y arrastra en una de las lecturas más estimulantes que servidor ha tenido este año.
Una delicia para los sentidos. (4)

6 Comentarios en “Gatos de seda

  1. Luis de Luis on 9 julio 2008 at 0:51 said:

    En mi humilde opinión uno de los tebeos del año, aunque haya pasado un poco desapercibido entre el gremio "gafapasta".

    Por cierto, gran reseña.

  2. Ajá, sí. Coincido en ambas cosas con el señor de Luis.

  3. La portada es bonita, eso no puedo negarlo. El interior… bueno, he de verlo primero. Claro que si lo recomienda Álvaro…

    ;)

  4. Luis de Luis on 9 julio 2008 at 14:02 said:

    No se demore en dudas, Sr. Juan Pérez

    Don Francisco soy yo quien le tiee que estar agradecido porque, una vez más, me puso en la pista adecuada

  5. Anna Txe on 9 julio 2008 at 14:05 said:

    Un comic hermoso, con vueltas y recovecos, para leer y releer

    La portada cumple lo que promete

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