…pero ¿se atreverán con Titeuf?

¿Se atreverán los de Moulinsart con Titeuf? Al hilo de la entrada anterior, leo en ActuaBD que el último Titeuf (recordemos, 1.8 millones de ejemplares de primera tirada) incluye una historieta llamada “Tintin le dégueulasse”, en la que Titeuf saca un ejemplar de “Tintin en el Tibet” de la biblioteca con la mala fortuna de perder algunas páginas, que sustituye con páginas de playmates de Playboy.
Según el estricto código de Moulinsart, el uso de la cubierta del álbum, la relación con prácticas inmorales (por favor, ¡Playboy y Tintin juntos en la misma viñeta!), la representación de sus personajes, etc, etc, está estrictamente prohibido, por lo que lo lógico es que los herederos de Tintin intentasen evitar la distribución del nuevo álbum de Zep.
Choque de trenes habemus: el icono del tebeo belga, firmemente custodiado por sus herederos, contra el megaventas del siglo XXI, capaz de romper todos los récords de ventas.
¿Quién podrá?

(Ahora sí que hay imagen… ¿Terminarán los de Moulinsart impidiendo también el uso del nombre de Tintin?¿Tendremos que hablar de “el innombrable del flequilllo” o algo así…?)

Lo han conseguido: Objetif Tintin cierra

La presión de Moulinsart ha surtido efecto: ObjectifTintin cierra sus puertas el próximo día 15 de Septiembre. No es la primera vez que pasa, pero el cierre de esta web llega en pleno endurecimiento de las condiciones de Moulinsart sobre el uso de su personaje en internet, que pasa por la aprobación previa de todas las informaciones.
Sorprende que una web de la calidad y, sobre todo, del respeto y amor hacia la creación de Hergé tenga que sufrir esta persecución hasta provocar su cierre.
Una verdadera lástima.
Desde aquí, todo mi apoyo a los compañeros de ObjetifTintin.

(Y no, no hay imágenes para ilustrar este post… Por obvias razones. A partir de ahora, Tintin va a ser una especie de fantasma por internet. )

3108: Blog Day

Blog Day 2008
Vale que 3108, previo derroche de imaginación, puede parecer la palabra “Blog”, pero coincidirán conmigo que elegir esta fecha de hoy como “Día del blog” tiene un punto de cinismo desagradable: fin de vacaciones, momento álgido de la depresión pre-vuelta al trabajo y los blogueros lo celebran como “su día”. Eso es ojo y lo demás tonterías.
Pero seamos buenos y cumplamos la tradición, recomendando cinco blogs que creo están por descubrir:
Filocomic, un blog que se ha puesto rápidamente al frente de mis preferencias. Investigación sobre historieta divulgada de una forma tan entretenida como didáctica, mezclada con opiniones personales, recomendaciones de libros sobre historieta… Un fijo, vamos.
Peripecias de chiquirritipis es un blog que se actualiza poco, pero cada una de sus nuevas entradas es un descubrimiento. Este verano ha sido una gozada poder repasar todas sus entradas anteriores.
Un ojo izquierdo llamado Danilo T. Brown es uno de esos blogs que sorprenden desde su primera entrada, diferentes y adictivas. Y, valga la redundancia, ojito porque ya hemos podido conocer al ojo derecho
El Cuarto Mundo es un blog que me sorprende día a día. No coincido con muchos de los gustos de Etrigan pero me gusta su equilibrio entre estilos, corrientes y géneros, con opiniones argumentadas y pensadas sobre tebeo, música, cine y literatura.
– Y aprovechando que vuelve tras su parón vacacional, termino con un blog que creo puede ser uno de los referentes de la blogosfera en muy poquito tiempo y que ya he recomendado en otras ocasiones: El show de los hombres lobo. La perse hace un trabajo concienzudo con reseñas interesantes y brillantes.

Autobiografías

Se dice que existe una exagerada tendencia al relato autobiográfico en el tebeo moderno. Es posible. Si nos centramos en la producción independiente, en el tebeo más alternativo, sí que se puede hablar de una cierta prevalencia en los últimos años de este tipo de narración. La indudable influencia de obras y autores de gran calado como Chester Brown o David B. pueden favorecer, sobre todo en el autor que comienza, una inclinación hacia una temática de corte más intimista basada en la propia experiencia. No es, desde luego, una moda arrasadora dentro de la historieta pero es indudable que es un género que ha sido ejercitado con mayor frecuencia, aunque cualquier análisis relativo demostraría rápidamente que su producción es mínima comparada con otros géneros. Sin embargo, es innegable que su presencia en la historieta es mayor que la que se pueda dar en otros medios o formas artísticas, como la literatura o el cine. Pese a que muchos puedan inferir rápidamente que es una típica “pose de autor”, no se puede desdeñar que las propias características de la producción de la historieta, sobre todo en el campo independiente donde el concepto de autor adquiere una mayor individualidad, pueda favorecer el uso de este lenguaje como medio para hablar de uno mismo.
Se dice, también, que es el género de los que no saben qué contar, de autores que cuentan banalidades que no le interesan a nadie. Es posible también. No se puede contradecir el hecho de que, muchas veces, un relato autobiográfico es la simple traslación de una situación común e intrascendente. Pero, me temo, eso no significa que sea interesante. Aún cuando se obvie el instinto voyeur y cotilla natural del ser humano (del que seguramente tendríamos que hablar como motivación para leer este tipo de tebeos), el relato de una vida, incluso de los aspectos más cotidianos y rutinarios puede tener un importante atractivo. Es verdad que el reflejo de la rutina diaria puede suponer a muchos lectores un duro recordatorio de su propia existencia, que prefieran optar por una justificada evasión, pero la vida, por simple que parezca siempre puede ser apasionante. Todo depende de cómo se cuente. No tengo la menor duda de que un diario detallado, aséptico y concienzudo de las actividades diarias resulta anodino y falto de interés, pero ese mismo relato, apoyado con la reflexión de aquél que lo protagoniza, puede dar un fructífero crisol de ideas a compartir. Lo cercano, lo íntimo, lo cotidiano, pueden ser protagonistas de una historia con tanta fuerza como la aventura más vibrante. Lo que no significa, en ningún caso, que alguna de las dos opciones sea más correcta que otra. No tiene sentido que se defienda una forma de creación infravalorando otra cuando ambas son perfectamente válidas.
Se dice, por último, que lo autobiográfico es el refugio de los que no saben dibujar. Una afirmación motivada por la habitual presencia de dibujos poco trabajados, naif y casi infantiles en muchas de estas obras. Un concepto que suele caer en la clásica tendencia de confundir “buen dibujo” con el dibujo académico, olvidando lo que realmente significa la historieta e incluso las motivaciones de la elección de un dibujo. No son pocos los autores que optan por un dibujo basto y poco trabajado, meramente funcional, para focalizar el interés del lector sobre la historia. Un desinterés por el acabado gráfico que suele ser juzgado automáticamente como ejemplo de mala praxis historietística, y que rara vez es analizado en términos narrativos, de lenguaje secuencial, estudiando si realmente existe una relación adecuada entre lo que se cuenta y cómo se cuenta.
Autores que esconden sus carencias narrativas y gráficas con la excusa de que hacen tebeo autobiográfico los hay a montones, pero no se puede juzgar un género única y exclusivamente por ellos: sólo la lectura y análisis posterior pueden ser los argumentos para emitir un juicio sobre un tebeo, siempre desde la base de lo que se está contando y cómo se está contando, nunca desde los prejuicios.
Como ejemplos de tres casos bien diferentes de tebeo autobiográfico, hablemos de Pequeñas cosas, de Jeffrey Brown, Afortunada, de Gabrielle Bell y Save Our Souls de Felipe Almendros.
La nueva obra de Brown publicada por La Cúpula no aporta ninguna sorpresa: es un autor que ya ha sido publicado previamente en España y el libro se podría definir como continuista con la línea de los anteriores: Brown toma como punto de partida momentos aislados de su vida y los cuenta de forma sencilla y directa. Hace uso de un dibujo descuidado, tosco, de rápida ejecución, que busca la eficacia narrativa en lugar del lucimiento gráfico. Brown demuestra ya un dominio espléndido de los tiempos, exprimiendo al máximo la sencilla composición de seis viñetas por página centrándose exclusivamente en la puesta en escena y en los tiempos, en el control cuidadoso de las elipsis y, en este caso, de algunos bruscos cambios temporales. Finiquitada ya su “trilogía de las novias”, Pequeñas cosas opta por reflexionar abiertamente sobre los detalles más nimios del día a día: aquellos que afectan a la relación con los amigos, la relación con su familia, los problemas de su enfermedad o del trabajo. Son episodios que Brown plasma con una naturalidad que los hace transcender de su individualidad para convertirse en universales, favoreciendo que el lector rápidamente se vea implicado, ya sea a través de la identificación o del interés por la anécdota. Capta al lector para luego compartir con él sus reflexiones de una forma sutil y delicada. En los tebeos de Brown no hay largos monólogos, pensamientos interminables o diálogo abierto con el lector. Hay silencios y expresividad. Su dibujo conscientemente elegido, esquemático, minimalista, contiene el juego de expresiones mínimo para trasladar emociones y sentimientos, para sugerir pensamientos a través de ese cuidado dominio de los silencios. A poco que comencemos a leer, nos daremos cuenta de su eficacia narrativa, la facilidad con la que su juego de sencillez y sinceridad, aderezado de pequeñas notas de humor autoparódico, prenda al lector. La aparente espontaneidad y descuido del dibujo esconde claramente una aplicada tarea de planificación, de búsqueda de una respuesta emocional cómplice en el lector que consigue de forma clara. La vida de Brown actúa como catalizador de la reflexión sobre la propia vida del lector, logrando que la obra trascienda el espacio del autor. (3)
Afortunada, de Gabrielle Bell, recopila los tres primeros números de Lucky, un minicomic que la proyectó de forma importante al ser galardonado con el premio Ignatz en 2004. Es evidente que en cada número Bell va experimentado con el lenguaje de la historieta, formándose y buscando nuevas formas. En la primera de las entregas, por ejemplo, Bell opta por la realización de un diario que recoge un poco más de un mes de su vida. Un traslado de casa, la busca de trabajo y los problemas de realización como artista son mostrados de una perspectiva puramente descriptiva, tan higiénica y fría, tanto en lo narrativo como en gráfico, que consigue que el lector pierda el interés rápidamente. Hay esbozos de reflexión, pero la enumeración continuada de situaciones consigue esquinarla, escondiéndola a un lector ya perdido. La comparación con Julie Doucet, con quien existen importantes coincidencias temáticas es contundente: la visceralidad de la canadiense contrasta profundamente con el distanciamiento de Bell.
La segunda entrega mejora la decepcionante valoración de la primera, pero sigue adoleciendo de la misma gélida narrativa que distancia al lector, una característica contraria a un tebeo de concepción más intimista. A cambio, centrarse en determinadas anécdotas permite un desarrollo narrativo más extenso, definir mejor las situaciones y a los protagonistas implicados en las historias que cuenta Bell. Hay un mayor cuidado de la puesta en escena y de la composición – esta vez reducida a cuatro grandes viñetas por páginas-, pero se nota en exceso que Bell está probando estilos gráficos y recursos, abandonando en algunos momentos el cuidado del argumento.
Pero tendremos que llegar al tercero de los capítulos y, sobre todo, a las historias incluidas como apéndice, para encontrar realmente el gran potencial que almacena Gabrielle Bell como historietista. A medida que Bell va dejando de lado la narración autobiográfica pura y se va centrando en la interpretación de esos episodios de su vida, su historieta va ganando enteros de forma exponencial, hasta llegar a ese punto final que es The Hole, última historieta del libro, tres páginas tan sólo que reivindican que todo lo anteriormente leído en el libro no es más que el camino iniciático de una autora que realmente tiene cosas que decir. Parte igualmente de una anécdota de su biografía, pero la reinterpreta añadiendo una inesperada componente fantástica que proporciona unos matices sugerentes, con un estilo sencillo, quizás con un desequilibrio en la cantidad de textos de apoyo y diálogos para unas viñetas tan pequeñas, que causan cierta saturación visual (la línea fina se lleva mal con la profusión de textos) que impide redondear la historia, pero dejando un sabor de boca muy superior al resto del libro (1).
Y ya para acabar, Save Our Souls, de Felipe Almendros. Poco puedo decir del autor, del que no he leído Pony Boy, pero me pareció intrigante que reconozca no leer tebeos y desconocer prácticamente el medio y, acto seguido, no sólo lo use para expresarse, sino que se embarque en una autoedición cuidada y limitadísima (sólo 100 copias). Uno de esos casos donde puede ser interesante hasta qué punto el lenguaje secuencial nace de una forma natural, sin necesidad real de un aprendizaje de recursos propios. Almendros se desprende de todo tipo de artificio para contar su viaje a Colima, México, para acompañar a su hermana en los primeros días de maternidad. El dibujo es marcadamente feísta, infantiloide, renegando de forma decidida de las perspectivas e incluso de la viñeta tradicional, descomponiendo la página en ocho espacios constantes que, muchas veces, pueden incluir en su interior más de una escena, en una ruptura completa con la tradición compositiva. Una serie de elecciones que parecen querer rechazar al lector, pero que permiten a Almendros narrar su historia de una manera completamente original. Pese a que ha declarado abiertamente que plantea sus historietas de forma cinematográfica, la realidad es que esa idea inicial se ve rápidamente corrompida por el uso de recursos propios de la historieta, jugando con simbolismos, deformaciones, espacios en blanco y transiciones, que le permiten maximizar la expresividad de su relato y caer profundamente en sus obsesiones y complejos.
Si bien de la sinopsis argumental cabría esperar un relato costumbrista de “choque de civilizaciones” al estilo Delisle, lo que tenemos en Save Our Souls es un complejo testimonio de una personalidad difícil, una apertura completa hacia las angustias, complejos y pesadillas del autor. Lástima que la exigua tirada haga de este tebeo haga que pase completamente desapercibido. (2)

Tres tebeos que optan por la autobiografía, que para muchos pueden ser tres obras similares, pero que resultan en tres aproximaciones completa y radicalmente diferentes de abordar un mismo género.

Enlaces:
Presentación de Save Our Souls en You Tube
Artículo sobre tebeos autobiográficos en Babelia
Entrevista a Jeffrey Brown en 13 millones de naves.
Reseña de Afortunada en Entrecomics  

Novedades de Planeta para el Salón del Manga

Anonadado me quedo tras leer el listado de novedades de Planeta para el Salón del Manga en El show de los hombres lobo. Inacabale y, me temo, inabarcable, con muchas y suculentes novedades. Voy por orden de apetencias y comienzo por la indispensable y reclamada edición de El almanaque de mi padre, de Jiro Taniguchi en un único volumen, que espero solvente todos los inconvenientes de su anterior edición, acompañado en las novedades de manga por el primer número de Pluto, de Naoki Urasawa. Comienza también la reedición de las obras de Horacio Altuna con Hot L.A. y se inicia también Víctor, serie del mítico Robin Wood, en este caso acompañado de Juan Rubí. No es el creador de Nippur de Lagash santo de mi devoción, pero sin duda habrá que darle cumplida lectura a esta obra. No he leído y tengo interés en el Asombroso Hombre Lobo de Kirkman. Entre lo ya leído en otras ediciones, El libro de los pequeños eternos es un delicioso divertimento de Jill Thompson; Moonshadow es un elegante ejercicio de estilo de J.M. DeMatteis y Jon J. Muth; Bite Club es un atrevimiento de un Chaykin en horas bajas y Booster Gold es un divertido desmelenamiento de Geoff Johns. Además, son una entretenida lectura la JLA de Grant Morrison (recopilada en un mastodóntico volumen de 1120 págs. seguramente inmanejable) y  Batman y los Outsiders de Alan Davis y Mike W. Barr. Sin olvidar, por supuesto, la segunda entrega del Comanche de Greg y Hermann.
Demasiado, me temo.
La lista completa y las descripciones, en El show de los hombres lobo

Archimboldo

Abrir Las aventuras de Archimboldo Roque es lo más parecido a subirse a una tranquila barca. Una especie de góndola veneciana en la que Jacobo Fernández ejerce de alegre gondolero, que nos va contando historias imposibles mientras nos dejamos mecer por las tranquilas aguas. Cogemos una posición cómoda y dejamos que la voz de Jacobo se torne en la poderosa voz de Archimboldo, el simpático rinoceronte albino que nos irá presentando a sus curiosos y exóticos amigos, contándonos su historia. La primera historia nos choca, levantamos las cejas con expresión de interrogación y pensamos “No es posible”; pero después nos daremos cuenta de que quizás son increíbles, pero no imposibles. Que en algún lugar debe existir el pieperal o el manomanzano, y que no estaría nada mal recibir un buen masaje de la serpiente fisia. Y mientras nos va narrando su mundo, dejamos que la imaginación vuele mientras vemos cómo Fernández va creciendo como autor. En este río que nos lleva plácidamente, los afluentes van llenando el cauce con más y más influencias. Allí están el Segar, el Herriman o el Ware, y más adelante el Toriyama, el Tezuka, el Max, el Chaland… todos conformando una corriente imparable, que empieza como riachuelo y termina casi en un inmenso cauce, lleno de vida y de ideas, que saltan a la superficie, guiñan el ojo al lector y vuelven a hundirse dejándolo con la duda de si lo que ha visto ha sido realidad o un simple sueño. Y uno, en ese duermevela entre realidad e imaginación, piensa que Cacauequi y Archimboldo son tan sólo la punta de un iceberg inmenso e inabarcable, formado por millones y millones de papelitos donde Jacobo, el gondolero, va dibujando cada una de las ideas que se le ocurren. Miramos al gondolero ahora con admiración, casi como quien mira a los dioses que miran mundo y Jacobo, divertido, nos lanza un guiño cómplice mientras sigue tranquilamente remando.
A primera vista, Las aventuras de Archimboldo Roque es un tebeo para niños. ¡Craso error! Es un tebeo que convierte en niños, de esos que rejuvenecen la mente y dejan con ganas de bajar a la calle a jugar con los ratones gemelos.
Eso sí, siempre puede ser que haya alguien a quien todo esto le parezca una tontería infantil y absurda. Ya lo dice Archimboldo: “En la tierra hay mucha gente, y cada uno es cada uno”.

Planeta apuesta por el tebeo nacional

Por fin se hace pública la famosa colección de Planeta de autores españoles que tanto ha dado que hablar en los últimos meses. Os paso la nota de prensa

Planeta DeAgostini apuesta por el cómic nacional
Planeta DeAgostini Cómics inaugurará en el el próximo mes de noviembre una nueva línea de cómics creados por autores de nuestro país. En ese mes verán la luz títulos como Hot L.A.., de Horacio Altuna, Victor, de Juan Rubí y Robin Wood, o Porquinho, de Àlex López; mientras que en diciembre podremos disfrutar de Cuaderno de Tormentas, la nueva obra de David Rubín, y Mot, de Allfonso Azpiri y Nacho.
Pero no nos quedamos ahí, porque en 2009 serán muchos los autores patrios que presentarán sus álbumes en nuestra nueva línea, y verán además sus obras publicadas simultáneamente en España, Italia y Francia.
Luis Bustos, Oscar Julvé, Esteban Hernández, Pere Pérez o Victor Santos son sólo algunos de estos nuevos autores, y esperamos que a ellos se sumen en breve muchos más.
Con todo ello queremos poner en tus manos los mejores trabajos de estos excelentes artistas y confiar plenamente en la calidad del cómic español, no solo en nuestro mercado, sino situándolo en el lugar que se merece en el ámbito europeo.
Paralelamente, Planeta DeAgostini Cómics ha puesto en marcha su Primer Premio Internacional de Cómic, dotado con un premio de 20.000 euros y la publicación de la obra ganadora, y cuyas bases podéis encontrar en nuestra web: www.planetadeagostinicomics.com
Seguid atentos a nuestra web, donde puntualmente os mantendremos informados de todas las novedade
s.

La noticia es realmente importante y supone un cambio radical en el panorama editorial español. La colección que dirige Ricardo Esteban puede suponer la definitiva recuperación del autor nacional…o su hundimiento definitivo. Desde luego, la lista de nombres es más que interesante, conjugando veteranía con juventud (atentos a la obras de Óscar Julvé y Esteban Hernández, que pueden ser toda una sorpresa para muchos) y apostando por una estrategia comercial que permita pagar a los autores algo más que una cantidad testimonial, con esa distribución en tres países.
Esperemos que la cosa funcione bien…

De Animangaweb a Oxigenstar

¡Animangeweb digievoluciona! (Chiste fácil, lo sé, pero es verano y las meninges están casi licuefactadas…) El que hasta ahora ha sido uno de los mejores portales de información sobre manga cambia y evoluciona a una propuesta diferente: Oxigenstar, un portal de información generalista que incluirá cine, informática, cómic, internet, juegos y música. Una iniciativa arriesgada y ambiciosa, que espero que les funcione a las mil maravillas.

¡Suerte!

Novedades de Septiembre de Faktoría K de libros

Atentos porque las novedades de septiembre de faktoría K incluyen, además de excelente La cuenta atrás de Portela y Sanjulián, el recopilatorio de la imprescindible Los amigos de Archimboldo Roque, de Jacobo Fernández, la serie que realizó para Golfiño.

(**) – La cuenta atrás, de Carlos Portela y Segi Sanjulian. Cartoné. 104 páginas. Color. 16,5 x 23 cm. Ediciones en gallego y castellano. PVP: 15 €
(**)- Los amigos de Archimboldo Roque, de Jacobo Fernández. Cartoné. 80 págs. Color. 21,5 x 30,5 cm. Ediciones en gallego y castellano. PVP: 16 €
El muñeco, de Michel Alzéal. Cartoné. 40 págs. Color. 2 x 32 cm. Ediciones en gallego, portugués y castellano. PVP: 14 €
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¿Nadie puede con Marvel o DC?

Leo que Virgin Comics repliega velas y cierra su oficina en Nueva York. La curiosa joint-venture que el millonario aventurero había hecho con la editorial india Gotham Entertainment se tambalea peligrosamente pese a los recientes anuncios de series en web de Grant Morrison o nuevos (¿?) universos creados por Stan Lee. La noticia no tiene nada sorprendente: la apuesta por nombres de la farándula como Nicholas Cage, John Woo o Deepak Chopra no ha sido suficiente para sostener unos tebeos que, en el mejor de los casos y con muchas tragaderas, no pasaban de legibles a ratos. Baja calidad que, en principio, parece justificar razonablemente que la editorial eche freno, por mucho que se quiera achacar a la situación macroeconómica mundial de crisis.
Sin embargo, la noticia me lleva a otra reflexión que me interesa más: ¿es que nadie puede con Marvel o DC? Es evidente que en este momento el gran enemigo de ambas editoriales es el manga, pero olvidémonos de él y centrémonos en los superhéroes: ¿por qué no ha hay ninguna experiencia editorial de este género que pueda competir con las dos grandes “majors”? En los 90, tanto Image como Dark Horse llegaron a hacer temblar los cimientos de las grandes editoriales, colando de forma continuada títulos en el TOP 100 de Diamond (que pese a sus limitaciones por incluir sólo tiendas especializadas, para el análisis de ventas de comic-book es adecuado), incluso en los primeros puestos. Pero desde hace años, los “tops” mensuales son dominados de forma aplastante por ambas editoriales. Hay pequeñas excepciones, generalmente de series relacionadas con algún fenómeno fan (estilo Buffy), pero son más confirmaciones de la regla que síntoma de cualquier otro comportamiento del mercado.
Seamos claros, los tebeos de Virgin eran malos, pero como la gran mayoría de los tebeos que publican hoy Marvel o DC, inmersas en una euforia generadora de títulos que poco o nada tiene que ver con la continuada bajada de ventas que están sufriendo. Aparentemente, los lectores huyen poco a poco de los tebeos de Marvel o DC, pero me cuesta creer que lo hagan del género de superhéroes. Prefiero suponer que se alejan de modelos caducos que han dejado de respetar al lector, pensando que es un pelele capaz de deglutir cualquier cosa con el título de su personaje preferido en portada. Sin embargo, otras interesantes propuestas dentro del género, como por ejemplo Invencible, muy superiores a las planteadas por las grandes editoriales, siguen quedando fuera de los principales puestos de ventas.
¿Será verdad que no hay aficionados al género de superhéroes sino aficionados a Marvel o aficionados a DC? Es una de esas pocas explicaciones que podría justificar este tipo de resultados: los lectores no quieren realmente leer aventuras de género de superhéroes, sólo quieren leer a sus personajes de siempre. Un argumento que se vería sustentado además por la dificultad de introducir nuevos personajes o universos incluso desde dentro de las grandes.
Pero hay otra posibilidad, como bien apunta Dirk Deppey en Journalista: el sistema americano Direct Market. Virgin decidió vender sus tebeos exclusivamente por este canal de distribución, que controla básicamente la venta de tebeos de superhéroes en formato comic-book de las dos grandes. Como Deppey argumenta, y coincido con él a la vista de las cifras de ventas de tebeos en las librerías generalistas, el Direct Market ya no es representativo de los gustos del lector medio americano, sino un reducto de lectores de superhéroes de Marvel y DC, herméticos y poco permeables a otras experiencias. Optando por el DM, Virgin habría firmado prácticamente su sentencia de muerte, confirmada por la baja calidad de su propuesta que, sin embargo, podría haber atraído a más lectores ocasionales en un mercado generalista por el posible atractivo de sus cinematográficos autores.
Marvel y DC tienen personajes que ya forman parte del imaginario colectivo, pero no pueden hacerse propietarios de un género que, les guste o no, pertenece a los lectores, no a las editoriales.

Piratas, que sois unos piratas…

O por lo menos es lo que piensa la National Center for State Courts, que está repartiendo un tebeo por las universidades americanas para avisar de los peligros del intercambio de música y archivos por internet: te llevan a la cárcel, te tiran de la universidad, eres rechazado por tus compañeros, se te caen las manos y coges una enfermedad terminal. Más o menos, el orden no influye mucho. Creo.
Impagable. Pinchad en la imagen para descargar…(¿será legal bajarse este tebeo por internet? Hermosa paradoja que un tebeo contra la descarga de archivos… se deba descargar).

[Vía Dixtopia]

Nueva colección de manga de terror de Ponent Mon

Una excelente noticia más desde Ponent Mon: la pusta en marcha de una colección de manga de terror que se estrenará nada más y nada menos que con el Aula a la deriva de Kazuo Umezu, uno de los autores más importantes de este género.
Os dejo con la nota de prensa que ha elaborado la editorial:

NUEVA COLECCIÓN DE MANGA DE TERROR
Aula a la deriva y Nijigahara Holograph bautizan la colección de
manga de terror de la editorial. Tras las vacaciones veraniegas, Ponent Mon incorporará a su catálogo manga dos títulos que suponen la puesta de largo de una nueva colección editorial dedicada al terror. En esta línea tendrán cabida tanto clásicos del terror japonés como los nuevos y escabrosos títulos que salen al mercado nipón. El pistoletazo de salida lo darán dos perfectos representantes de este binomio: Aula a la deriva (The Drifting Classroom) de Kazuo Umezu y Nijigahara Holograph de Asano Inio.
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Llegan las Jornadas del Cómic de Aviles

Quedan apenas 15 días para el comienzo de las XIII Jornadas del Cómic de Avilés (del 8 al 14 de septiembre), uno de esos eventos que todos los que han podido ir (snif) destacan como uno de los mejores de España. Y viendo la lista de invitados, no es para menos:Chris Weston, Adi Granov, Ivo Milazzo, Michael Avon Oeming, Steve Niles, Miguel gallardo, Frazer Irvib, Joe Kusko, Liam Shiarp, D’Israeli, Paco Roca, William Stout, Alan Davis, Pere Joan, Steve Dillon, Mariel Soria, Joan mundet, Esther Gili, Lola Lorente, rachel deville, Sonia Pulido, Goran parlov, Ethan Van Sciver, Javier Rodríguez, Lorenzo Díaz.
Siguiendo la excelente iniciativa de los cursos sobre historieta, este año Lorenzo Díaz, Javi Rodríguez, Joe Kusko y Liam Sharp impartirán el curso “La portada y sus secretos”.

Por cierto,. que los que se pasen por Avilés podrán aprovechar también para visitar la excelente exposición sobre la pintura de Luis García que se celebra en el CMAE (C/Llano Ponte 49). Son 44 obras, divididas en tres bloques, Paráfrasis de Prensa, Kerstin y Sexo y Fama. A la vista del catálogo sólo puedo decir que la exposición es de visita obligatoria.

Si no puedes con tu enemigo…

…ya sabes, únete a él. O es lo que deben haber pensado los ejecutivos de Marvel. Visto que sus versiones mangaficadas de sus personajes no pueden competir con el ímpetu de Narutos y demás… ¿por qué no recorrer el camino inverso? La mejor defensa es un ataque y si puee ser en suelo enemigo, mejor, así que los de Marvel se alían con el estudio de animación nipón Madhouse para producir series de animación de sus personajes para el mercado japonés. No es la primera vez que los personajes Marvel llegan al país del sol naciente, recordemos el manga de Spiderman de nada más y nada menos que Ryochi Ikegami, pero la noticia tiene puntos interesantes: primero, que el estudio elegido asegura una calidad muy por encima a las habituales producciones. Entre las últimas obras salidas Madhouse se encuentra Animatrix, la visualmente espléndida Paprika o la interesante serie Batman:Gotham Knights, precedentes de calidad que auguran cierta seguridad en los resulatdos. Y, segundo, porque la iniciativa tiene como uno de sus objetivos el mercado de los móviles, tanto en descarga de series de animación como de cómics asociados a ellas, abriendo nuevos caminos de distribución al tebeo.
Ya veremos…

(Vía Universo Marvel)

Lo que nos viene de Ponent Mon

Atentos a las novedades que prepara Ponent Mon para el próximo curso, tan variadas e interesantes como el Elegía Roja (reseña aquí), de Seiichi Hayashi, el Judenhass de Dave Sim (reseña), el curiosísimo western sobre Calamity Jane, Martha Jane Cannary, de Perrissin y Blanchin (uno de los 20 indispensables de la ACBD para este verano, tenéis un avance en la web de Futuropolis), el brillantísimo Peplum, de Blutch y la esperadísima tercera parte de La guerra de Alan, de Emmanuel Guibert. A lo que hay que añadir la serie de terror Survival, de Takao Saito, de la que podéis leer los dos primeros capítulos en PDF cortesía de la editorial.
Una extraordinaria selección, la verdad…

Novedades de septiembre de Ponent Mon

Nueva entrega de la siempre recomendable Bokko y del maestro Taniguchi. Y tendremos que echarle un vistazo al laureado Shooting War.
Shooting War, de Anthony Lappé Y Dan Goldman. 192 paginas. Color. Rústica. PVP – 19,90 EUR
(*)- La Cumbre de los Dioses vol. 5, de Jiro Taniguchi y Baku Yumemakura. 304 paginas. B/N. Rústica. PVP – 18 EUR
(**)- BOKKO vol. 10 , de Hideki Mori y Ken-ichi Sakemi. 224 paginas. B/N. Rústica con sobre cubierta. PVP: 11 EUR

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Creepy: así no

Termino de leer el primer volumen editado por Dark Horse de Creepy Archives y las primeras sensaciones son maravillosas. Por un lado, las necesidades nostálgicas quedan colmadas hasta la hartura: reencontrarse con esas historias que llenaban primero los Vampus, Rufus y Dossier Negro y, posteriormente, la edición española de Creepy ha sido de un placer pantagruélico. Volver a leer – o descubrir nuevas- historias como la genial Werewolf de Frazetta con una calidad de reproducción más digna, o disfrutar del exquisito academicismo de Al Williamson o de Reed Crandall, de la reiteración fotográfica de Morrow o incluso de un Joe Orlando en horas bajas, sólo se puede calificar de un gran disfrute.
Sin embargo, cuando consigue desprenderse de las rémoras nostálgicas, la realidad es mucho menos halagüeña. Es verdad que he disfrutado de la lectura de este primer volumen, pero seamos realistas: ¿seguiré comprando los Creepy Archives? La respuesta es fácil: no en este formato. Es verdad que sólo se pueden usar epítetos elogiosos hacia la calidad de esta edición, pero me temo que Dark Horse ha errado en la forma de recuperación de este material. Es cierto que los nombres asociados a Creepy son impresionantes, pero no es menos cierto que la calidad media de las historias de la publicación de Warren estaba muy alejada de los cómic-books de la EC en los que se inspiraba. Los más de 140 números de la revista tienen momentos memorables, pero muchos más de historietas de relleno hechas sin demasiadas ganas o por dibujantes con oficio, pero que tenían que lidiar con guiones infumables. Si pensamos que cada volumen recopila cinco números, se me hace bastante cuesta arriba pensar en los casi 1500$ que costaría hacerse con toda la serie.
Creo que el afán recuperador de las editoriales americanas y su pasión por el formato “archives” están haciendo olvidar que la calidad de lo publicado muchas veces no merece lo florido del envoltorio. Sinceramente, creo que la mejor opción de publicación de Creepy hubiera sido algo parecido a los Showcases de DC, en forma cronológica y completista, con un precio competitivo (recordemos que estos volúmenes incluyen más de 500 págs. por apenas 20$). Una edición con calidad de impresión y respeto hacia la obra, pero con unas características menos lujosas. Una colección que podría ser completada con volúmenes de más calidad, ahora ya sí en el espléndido y cuidado formato de “Archives”, pero con selecciones por autores. Es fácil imaginar lujosos volúmenes dedicados a Alex Toth, Williamson, Corben, Wrightson o Adams, por no hablar de la “invasión española” que protagonizaron Brocal Remohí, Josep M. Beà, José Ortiz, Ramon Torrents, etc…, que sí que serían mucho más interesantes que la recopilación de revistas sin más.
Una lástima, porque dentro de la producción de Warren hay obras muy estimables, de necesaria recuperación, pero que podrían quedar perdidas en el olvido si la elección de formato es inadecuada y se cancela la edición por falta de ventas.

¿Nadie se atreve?

¿Por qué nadie se atreve a publicar a Julio Ribera en España? Exiliado a Francia desde 1954, el español es uno de esos ilustres desconocidos para el público de su propio país, donde apenas se le conoce por las historias de Dracurella publicadas en Blue Jeans hace ya casi treinta años o por los vanos intentos de editar la brillante El vagabundo de los limbos (de memoria, un álbum de Grijalbo, un par serializados en CIMOC y otro par en Gran Aventurero), su serie más famosa, realizada junto a Christian Godard. Dos series que merecen una oportunidad de publicación en España (quizás en integrales) y a las que hay que añadir la trilogía autobiográfica que acaba de completar: Montserrat – souvenirs de la guerre civile, Jeunesse Bafouée, Une Dictature au Fil des Jours y Paris Liberté – Le Parfum de l’Espoir.
De momento, se puede leer la interesante entrevista que publica ActuaBD: Julio Ribera, “La autobiografía es un ejercicio doloroso”

Novedad de Ariadna Editorial

(**)- Dos Veces Breve nº 16 especial GUIONISTAS, 48 págs, color y BN. Rústica, 30 x 21,5 cm. PVP:5,95 €
Colaboraciones de JORGE GARCÍA y Sagar Forniés, JUAN DÍAZ CANALES y TERESA VALERO, RAULE y Paco Rodríguez, LORENZO F. DÍAZ, FRANCISCO NARANJO y Ricardo Machuca, KIKE BENLLOCH y Manel Cráneo, ÁLEX ROMERO y Paco Peña, JOSEP BUSQUET y Pere Mejan, STYGRYT y Dani Cruz, Alberto Guitián, SANTIAGO GARCÍA, Bernardo Vergara, Javier Peinado, Javier Olivares, Manuel Bartual, Pepo Pérez y Manel Fontdevila.
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Spirou 50

La vuelta de las vacaciones en el mercado francés estará marcada por dos grandes vueltas: la de Titeuf, que se supone romperá todas las marcas de ventas existentes (la tirada inicial del álbum es cercana a los dos millones de ejemplares) y la de Spirou, que con Aux sources de Z llega a su álbum número 50 con la firme intención de Dupuis de devolverle todo su esplendor a la serie. Un objetivo que ha sido encargado, de nuevo a Morvan (aunque con la inestimable ayuda de Yann) y el español Munuera, que recuperan a uno de los personajes más carismáticos de la serie, Z. Para calentar el ambiente, Dupuis muestra un avance de cuatro páginas del álbum, donde se puede comprobar el espléndido trabajo gráfico de Munuera, además de un completo álbum de bocetos del dibujante.

Shogakukan y Shueisha publicarán directamente en Europa

La bomba viene de Animenewsnetwork en pleno Agosto, que cita a Nikkei News como origen de la misma: las editoriales Shogakukan y Shueisha publicarán directamente sus obras en Europa a partir de otoño de 2009. La maniobra comenzará en Francia, pero se extenderá a todos los países europeos de forma gradual.
En el mundo globalizado en el que vivimos, con la descentralización de prácticamente todos los procesos de edición, era una noticia esperable, de la que hemos vivido varios globos sonda en el pasado. Parece que ahora la cosa si va en serio y el todopodoreso emporio nipón, propietario de series de ventas estratosféricas como Naruto, Death Note, Yu-gi-oh! o Inuyasha, desembarcará con todo su potencia para encargarse directamente de sus rentables franquicias.
De momento, es pronto para saber en qué afectará a las editoriales europeas que publican sus obras (Kana, Carlsen o la filial española de Glénat), que seguramente estarán resguardadas a corto plazo por los contratos firmados, pero que probablemente impedirá la contratación de nuevas series. Lo que sí que está claro es que la aparición de este monstruo editorial en Europa (como ya hizo antes en los USA a través de Viz Media) supondrá un cambio radical de las estrategias de las grandes editoriales europeas: no sólo es que el manga se lleve la mayoría de las ventas, es que a partir de ahora, la participación en los beneficios que podían gracias a los derechos de edición, desaparecerá como por arte de magia. Cambios que, en el caso español, pueden ser espectaculares: recordemos que editoriales como Glénat, posiblemente la editorial más fuerte en este país en este momento, goza de esa saneada posición gracias a franquicias como Naruto o Death Note (y recordemos que, gracias a ellas, Glénat se puede permitir el lujo de editar obras de autores españoles y de clásicos del tebeo casi a fondo perdido).
Una noticia a seguir muy de cerca y que, con seguridad, será la noticia omnipresente del próximo Salón del Manga y la gran noticia del año en toda Europa.

Moulinsart aprieta

El nivel de control que los herederos de la obra de Hergé está desplegando está llegando a niveles increíbles. La web Objetif Tintin, una de las mejores y más resptuosas webs que se mantienen sobre el personaje, ha recibido una amenazante carta de Moulinsart requiriendo el cumplimiento de una larga serie de condiciones para poder mantener las “buenas relaciones” y la “gran tolerancia” que ha tenido la sociedad con los responsables de la web. Ciertas exigencias pueden ser razonables (inclusión del (c) en todas las imágenes que se usen) pero otras llegan al ridículo (les obligan a quitar una imagen de Milú del título porque mueve ¡el rabo está animado!) y otras al esperpento, como la obligación de enlazar sólo aquellas páginas autorizadas por la sociedad o de no anunciar eventos que no tengan el beneplácito de Moulinsart. La carta no tiene desperdicio pero establece unos precedentes tremendamente peligrosos, colocando el derecho de cita en la picota y, en el fondo, tirándose piedras sobre el propio tejado. A estas alturas, parece mentira que la sociedad depositaria de estos derechos no reconozca la labor favorable que están haciendo en la promoción del personaje webs como Objetif Tintin. Su persecución implacable sólo logrará que, al final, nadie quiera hablar del personaje, condenándolo al olvido, como bien comenta Didier Pasamonik.

Bru & Bru

Me encanta Ed Brubaker. Es, a mi entender, el guionista más en forma del mainsteam americano, con ideas y, sobre todo una profesionalidad intachable. Mientras otros guionistas más “estrella” afrontan los encargos con una dejadez más propia de “estrellados” (y me refiero, obviamente, a gente como Gaiman o Milligan), en Brubaker hasta los encargos más mecánicos cumplen unos mínimos inexcusables de calidad, demostrando un respeto al lector que debería ser norma y no excepción. Lo que no quita que se vuelque sobre sus creaciones más personales, consiguiendo un nivel medio absolutamente envidiable en su obra.
Sirvan como ejemplo de estos dos comportamientos obras como El inmortal Puño de Hierro o el segundo volumen de su serie Criminal: Sin Ley.
En el primer caso, se alía al guionista Matt Fraction y al dibujante David Aja para recuperar uno de los personajes más carismáticos de esa época de locura Marveliana que fueron los 70. En pleno momento de deriva y falta de ideas absoluta, la “casa de las ideas” se lanzó a crear personajes que tuvieran que ver con las modas imperantes, desde la vuelta a los tebeos de terror en la línea que Jim Warren estaba marcando a la explotación de las modas de kung-fu que arrasaban entre la chiquillería de esa década. Para los que en esos días alucinábamos con las películas de Bruce Lee y Jackie Chan que se acumulaban en las salas de cine de reestreno, series como Iron Fist (y, por supuesto, Sang Chi) eran uno de los más preciados tesoros. Nostalgias aparte, hay que reconocer como estimable la etapa de Claremont y Byrne en el personaje, que aportó ideas interesantes más allá de la incorporación de las arte marciales, como el concepto de héroes de alquiler, la inclusión de referencias sociales, etc. Pero el fin de la moda oriental supuso que Denny Rand pasara al depósito de exquisitos cadáveres superheroicos de los ejecutivos Marvel, revivido sólo por la extraña asociación de ideas que los sucesores de aquellos directivos han debido hacer entre el éxito de series como Naruto y el personaje de serpiente en el pecho. Un encargo algo marciano de no contar con Brubaker a los guiones, un autor que generacionalmente (¡es de mi quinta!) debió sucumbir ante los encantos del Kung-Fu y del personaje en su infancia y que desde el conocimiento y el buen hacer ha sabido hacerlo evolucionar precisamente con la referencia de muchas series de manga en la mente. A poco que uno se lea el primer arco argumental de la serie, publicada por Panini y, sobre todo, el siguiente, es evidente que la transformación propuesta está basada en las series que llegan de Japón: el Puño de Hierro se transforma en una arcana legión de defensores del bien y la aparición de antiguos poseedores del poder de Puño de Hierro enseñará a Rand nuevas habilidades. A lo que habrá que añadir en el segundo arco argumental una estructura que recuerda –con todas las distancias- a los grandes combates de artes marciales de DragonBall. Brubaker y Fractión contagian al lector lo bien que se lo pasan guionizando al personaje y acompañados de un más que eficaz David Aja (de potente narrativa, pero con una personal interpretación de la figura humana en la que a veces me cuesta entrar) consiguen una serie sin ambiciones, honesta y muy entretenida. Lo que debería ser el mínimo exigible a cualquier serie de superhéroes y, en general, a cualquier serie mainstream que, por desgracia, hoy en día es más una excepción que una norma. (2-)
Con Criminal: Sin ley la situación de partida es bien distinta: el guionista trabaja sobre personajes propios, en una miniserie de su género más preciado y con un Sean Philips con el que se mimetiza hasta conseguir un equipo de trabajo perfecto. Poco se puede añadir a lo dicho para la anterior entrega: Brubaker sigue explorando las diferentes temáticas propias del género negro y se centra ahora en la venganza como elemento vehiculador de la historia, despojándola de los elementos épicos y dándole un chapuzón en el barro de la realidad. Es impresionante como maneja la estructura de continuos flashbacks para ir narrando la historia, dejando que el lector vaya descubriendo poco a poco las razones que llevan a la venganza y, sobre todo, que vaya desarrollando una opinión propia sobre todo lo que está leyendo que se alce en juez y parte de una revancha que se va desdibujando a cada página. El análisis que hace Brubaker de la inutilidad y absurdo de la venganza es demoledor, con un planteamiento realista que, en el fondo, no puede ser más humano: en la vida no existen los blancos y negros, sólo grises. Nuestros recuerdos son los encargados de desvirtuar esos grises y convertirlos en blancos o negros o incluso intercambiarlos. Una sólida historia que Philips interpreta a la perfección, con una brillante puesta en escena y un sensacional uso del color, que condiciona toda la atmósfera del tebeo con esos tonos constantes azules y violetas, sólo rotos por los verdes de los flashbacks y la brillante persecución final en contrastes de rojos y azules. Aunque quizás no alcanza el nivel global de las dos últimas entregas (no puedo evitar considerar a La escena del crimen como el primer volumen de esta colección), un tebeo de lectura obligada (3)

Continuaciones

Unas cuantas lecturas que tienen en común ser continuaciones de series (o casi):
- Sfar ha conseguido que el inspirador de Arthur Conan Doyle sea el protagonista de una saga apasionante de álbumes, El Profesor Bell, que con El carguero del rey Mono llega a su tercera entrega con un cambio importante: los dibujos de la serie pasan a ser responsabilidad del siempre interesante Hervé Tanquerelle, que demuestra una sorprendente capacidad camaleónica para calcar el estilo gráfico de Sfar (aunque, quizás, con algunos matices a Tardi), que sólo desarrollará los guiones de la serie. Una sustitución casi imperceptible que permitirá gozar de este álbum en absoluta continuidad con los anteriores, en este menú decimonono que incluye desde fantasmas a todo tipo de esoterismo pasando por el eje argumental de esta entrega, la reescritura de la historia de King Kong. Quizás algunos saltos narrativos chirriantes pueden disminuir un poco la experiencia lectora, pero el resultado final sigue siendo un rato de deliciosa lectura, plagada de guiños referenciales tan inteligentes como divertidos. Una de las series más recomendables de Sfar, en cuidada edición de sins entido (3).
- Aún a sabiendas de que es un tebeo difícil y que mi entusiasmo no es compartido por muchos, soy un firme defensor del particularísimo Hellboy de Mike Mignola. Su deslumbrante grafismo suele ser el principal atractivo de sus historias para muchoas aficionados, pero a mí me encanta su irreverente visión de mitos y leyendas, que se acumulan y entremezclan sin medida, rompiendo estructuras narrativas y jugando con ironía con la historia hasta desfigurarla en muchas ocasiones. Hay que reconocer que Mignola olvida a sus personajes muchas veces para centrarse en su investigación sobre las creencias populares, lo que puede afectar negativamente a la serie, resultando pesado e insulso a aquellos que prefieren encontrar historias armadas con una solidez más clásica. Sin embargo, los que renieguen de las historias de Mignola deberían acercarse a su serie esqueje, AIDP, donde el correcto John Arcudi toma los argumentos de Mignola y les da una forma más clásica y definida, con una mayor profundización en los personajes (en este caso los secundarios de la serie) y con un desarrollo tan tradicional como intachable, siempre acompañado de un espléndido Guy Davis que da el tono gráfico perfecto a las historias. Norma acaba de editar El jardín de las almas, cuarto volumen de la serie y un excelente ejemplo de la eficacia de este equipo creativo, que consigue siempre historias interesantes y muy entretenidas como esta que ahonda en el origen de Abe Sapien. Los habituales de Hellboy encontrarán las constantes de la serie (fantasía, esoterismo, leyendas, mitología variada…) mientras que los menos seguidores de la misma no tendrán que sufrir las extrañas concepciones de Mignola. Una serie a seguir, sin duda (2+).
- Y, aunque no sea una continuación estricta, se puede considerar como tal la publicación de las Crónicas Birmanas de Guy Delisle (Astiberri), que podrían englobarse en una especie de serie sobre la vida en países exóticos (a ser posible, con regímenes dictatoriales). Si en Shenzen y Pyonyang viajaba por razones de trabajo a China y Corea del Norte, ahora acompaña a su mujer en una misión de Médicos sin Fronteras a Myanmar (Birmania) durante un año. Delisle vuelve a ensayar la fórmula que tanto éxito le dio en sus dos anteriores obras, uniendo una descripción costumbrista de la vida diaria, más focalizada en las anécdotas de choque cultural, con el análisis de la situación política del país. En este caso, se añade como elemento de interés el poder atender al funcionamiento de una ONG como Médicos sin fronteras, los problemas que tiene que afrontar y su impresionante labor humanitaria. Para los que hemos podido estar involucrados en tareas de cooperación, aunque una escala muchísimo menor, resulta además muy interesante comprobar cómo se repiten los esquemas de las situaciones problemáticas. El principal problema que se le puede poner a esta obra es la pérdida del factor sorpresa: tras Pyonyang y Shenzen, las similitudes de planteamiento y de tratamiento de la obra hacen que, pese a las diferencias de país y de situación, la lectura de Crónicas Birmanas genere un déjà vu continuado. Si es la primera obra de este autor que se lee, no supone ningún problema, al contrario, pero siendo la tercera comienza a ser repetitivo. Pese a todo, una lectura agradable con momentos interesantes (2).

Mickey Mouse, ¿de dominio público?

La noticia puede ser un bombazo o un simple globo de verano: según se ha difundido por agencias, parece ser que existe un error en el Copyright de la creación de Mickey Mouse, lo que anularía los derechos de Disney y pasaría al personaje, uno de los iconos del siglo XX, al dominio público. Por lo que pone la noticia, todo el problema reside en la primera aparición de Mickey en el corto Steamboat Willie: la palabra Coypright no aparece al lado de Walt Disney, sino después de los nombres de “Ub Iwerks” y “Cinephone”, lo que invalidaría los derechos de autor.
Sinceramente, me extraña que no existan más referentes y, en cualquier caso, Disney debe tener más marcas registradas alrededor del ratón y su nombre que ninguna otra casa comercial en el mundo pero la cosa no deja de tener un punto de justicia poética: siendo Disney, junto con Moulinsart, uno de los más voraces y estrictos perseguidores de las violaciones de los derechos de autor, por leves que éstas sean, que ahora toda su cruzada se caiga abajo es de lo más irónico…

Más de revistas

Ya puestos a hablar de revistas, nada mejor que hacer un rápido repaso a algunas de las pocas que todavía quedan. Revistas que si bien pueden rememorar formalmente a aquellas de las que hablábamos hace apenas un par de días, forman parte de una realidad bien diferente: su distribución está restringida a las librerías especializadas, con tiradas muy pequeñas; los autores cobran testimonialmente (cuando cobran) por su participación y, tras esa apariencia de acabado profesional encontramos más el espíritu imbatible e ilusionado del fanzine que la propuesta de ambición comercial.
Comienzo por el MALAVIDA 17, que comparte con TMEO, Amaniaco y Cretino el espacio de las revistas de corte satírico, de sana irreverencia más que demostrable en este “Especial Vidas de Santos” que se atreve con Santa Traci Lords, San Sid Vicious (Virgen y mártir) o San José (patrón de los cornudos). Los malavideros siguen fieles a su ideario y excepción hecha del Olimpo de Dioses de Bruguera, no respetan a nada ni a nadie, aportando sal gruesa y un buen rato de risas en estos días de calor. A destacar, como ya es habitual, el buen trabajo de Dionisio Platel, que en momentos recuerda al delirante Boldú.
Por su parte, Dos veces breve llega a su decimoquinta entrega liberándose del yugo de los especiales temáticos y dejando libertad a sus autores, lo que se traduce en uno de los mejores números de esta nueva etapa de la revista. Curioso es, sin embargo, que la coincidencia consiga cierta unidad entre algunas de las historias, que comparten una estructura de final abierto, que deja al lector la tarea de seguir indagando en la historia. Es el caso de la espléndida historia de Álex Romero y Enrique Bonet, una especie de preludio a las pesadillas infantiles o de la versión de la muerte de Paul McCartney de Raúl Ariño. Aunque si tuviera que elegir mis historietas preferidas de este número, tendría que decantarme por la genialidad de Lorenzo Gómez y por la ya clásica seguridad de Fermín Sólis- El primero sintetiza en dos páginas toda su capacidad historietística, con una historia sugerente que se nutre de una brillante composición en la que está cuidada desde la estructura de la página hasta la elección cromática, consiguiendo una doble página excelente. Por su parte, el cacereño no falla y realiza una sorprendente mezcla del Big Man de Mazzucchelli y, me atrevería a decir, el Frankenstein de James Whale. Dos grandes historietas que se acompañan nada más y anda menos que de la vuelta de Luis García, que junto a otro García, Jorge, realizan una dura denuncia de la masacre de tutsis ocurrida a mediados de los 90. Un número muy recomendable.
Y para acabar, el séptimo número de El Manglar, que llega a las cien páginas manteniendo su excelente factura y calidad media de contenidos, aumentando la participación de autores españoles respecto a foráneos. Entre los de aquí, destacan la irreverencia de elfelix y Jorge Parras, que se alía con la divertidísima entrega del Zorgo de Luis Bustos o la curiosa versión de David B que se marca un Lorenzo Gómez en estado de gracia. Por su parte Santiago García se dedica a explorar las posibilidades narrativas de diferentes formatos, jugando con la tira de prensa (con sus correspondientes dominicales) con Pepo Pérez y con una que recuerda a aquellas historietas didácticas que incluían las revistas de los 70, contando la historia de Brunelleschi con un inspirado Javier Olivares. En el lado nacional, sorpresa con David Sánchez, con un estilo tan gélido como extrañamente atractivo. Por su parte, de los foráneos destacar el inicio de la recomendadísma Pascal Brutal de Riad Satouff, a mi entender sobrevalorada pese a que tenga momentos reseñables en una línea excesivamente irregular. Caso aparte es el delirante Mathieu Sapin, siempre delirante con su mezcla de humor absurdo y referentes de cultura popular. A ver si alguien se atreve con su divertidísimo Supermugerman. Ricardo Esteban y Manuel Bartual han conseguido una gran revista, que esperemos que siga apareciendo en las librerías…

La felicidad…

Todo el día sin salir de casa, con mi aire acondicionado a toda potencia, leyendo tebeos, libros, viendo películas atrasadas, dedicado a escribir en este blog, degustando suculentos manjares… ¡Imaginad eso durante diez días!
¿La felicidad?
¿El paraíso del consumidor cultural compulsivo (alias friki)?
No.
Un puñetero y jodido esguince de tobillo que duele que no veas.
En estos momentos tengo más perímetro en mi tobillo izquiedo que en mi cintura. Que ya es decir.
Nunca la expresión meter la pata fue más literal.
Merde.
Eso sí, por fin conseguiré que la columna de tebeos atrasados se ponga a cero.
El que no se consuela es porque no quiere…

¿Se estrenará Watchmen?

Atentos porque la noticia tiene su gracia: Warner podría tener problemas legales para estrenar la adaptación de Watchmen que ha dirigido Zack Snyder. No, no es que una asociación de defensores y acólitos de Moore haya presentado una denuncia contra el director de 300 y su productora, la cosa es más curiosa: la FOX ha pedido ante la justicia que se paralice el estreno porque, parece ser, tiene una opción sobre los derechos para hacer una adaptación desde finales de los 80. La situación es peliguada y aunque seguramente no se consiga parar el estreno, le puede costar a la Warner un piquillo, sobre todo porque hay precedentes… Más información, en ICV2 y en The Beat.

Próximas novedades de Dolmen

- APRENDE A DIBUJAR COMIC VOL. 7. Rústica. PVP: 13,95 €
BULL DAMN CITY 03: ZOMBIES, de Enrique Vegas, Víctor Santos, Kenny Ruiz, Pere Pérez, Joan Fuster y Vicente Vegas. 48 Págs. Rústica. 5,00 €
EROS COMIX 83, de VARIOS AUTORES, 68 Págs. Grapa 3,95 €
L’ILLA DE LA MA (CATALAN), de Quim Bou. 48 Págs. Cartoné. PVP:14,00 €
LA ISLA DE LA MANO (CASTELLANO) , de Quim Bou. 48 Págs. Cartoné. PVP:14,00 €
LOS REYES ELFOS: LA EMPERATRIZ DE HIELO, de Víctor Santos. 128 Págs. Rústica PVP:10,00 €
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