Ciencia-ficción moribunda

¿Se muere la ciencia-ficción? Pues ni idea oigan, es lo que decían en un artículo en Babelia hace unas semanas. Servidor no puede decir mucho al respecto: fui devorador de ciencia-ficción en mi juventud, me leí casi en su totalidad (increíble, pero cierto) la famosa colección Super-Ficción de Martínez-Roca… y paré casi en seco cuando comencé la carrera de Físicas, inicio de un largo ayuno ciencia-ficcionil literario. Y no me pregunten el porqué, digo yo que la saturación de ciencia de la “de verdad” me dejó sin ganas de ver más ciencia fuera de horas de estudio, ahora trabajo. He seguido fiel, en cierta medida, al género en su versión cinematográfica y tebeística (pero siempre más atraído por sus vertientes más imaginativas que por las “hard”, que suelo detestar bastante), pero en su vertiente literaria mis lecturas de novedades de este género en los últimos veinte años son mínimas, como mucho un libro al año. Eso sí, teniendo en cuenta que entre estas últimas se encuentra la excelente “La carretera”, de Cormac McCarthy, me cuesta trabajo compartir la rotundidad de la afirmación que se extrae del artículo de Jacinto Antón.
¿Pasa lo mismo en los tebeos? Pues no. Sólo considerando que los superhéroes son un subgénero de la ciencia-ficción (de hecho, muchas son los debates sobre si Watchmen es un tebeo de superhéroes o de ciencia-ficción), es obvio que el género está muy vivo. Y no digamos si incluimos su activa presencia en el manga o en el tebeo europeo. Verdad es que, como siempre, la norma del 90% de basura se aplica a rajatabla, pero ese 10% restante justifica sin problemas la afirmación de que el género está en una excelente forma en la historieta.
Curioso es que, justo después de este debate, dibbuks publique dos obras de ciencia-ficción bien diferentes, que prueban la vitalidad de la ciencia-ficción.
Comienzo por Biotopo, de Apollo y Brüno, nueva obra de este activo guionista que se acompaña esta vez del interesantísimo Brüno, dibujante de estilo pop que ya me encandilara con su trabajo en Inner City Blues. Una historia que combina la ciencia-ficción y el género policiaco, con no pocas conexiones con otro clásico como Atmósfera Cero, con la que comparte atmósfera opresiva y planteamiento inicial: unos policías deben acudir a investigar un asesinato en una base científica en un alejado planeta. A partir de ahí, Apollo se aparta para transitar por una interesante historia que aborda la temática ecologista desde una postura más descreída de la que estamos acostumbrados a encontrar hoy. Frente al discurso entregado que parece ser la norma, el guionista plantea una postura más incrédula hacia la capacidad del ser humano, desarrollando con habilidad dos líneas paralelas: la policiaca y la de ciencia-ficción, centrada en la descripción de las características de un planeta en armonía natural. Hay un equilibrio entre ambas líneas que permite que se retroalimenten entre sí con bastante acierto. Queda por resolver el eterno problema de este guionista: sus historias no tienen gancho, se desenvuelven con cierta atonía que afecta en exceso a la lectura. Son argumentos que prometen y podrían ser más que interesantes, pero que se ven frenados por esa lasitud en el desarrollo. Matiza este problema la excelente labor de Brüno, extraordinariamente acompañado por Laurence Croix, que apuesta por los tonos verdes y naranjas como referente, con explosiones de color que apoyan perfectamente el tratamiento narrativo. Un autor a seguir con muchísima atención en el futuro, que consigue que al final la lectura de Biotopo sea, cuanto menos, entretenida. (2-)
La segunda novedad de esta editorial es IAN, de Fabien Vehlmann y Ralph Meyer, que se publica en forma de integral en blanco y negro. Vehlmann plantea una historia bastante clásica dentro de las historias de robots “pensantes”, en este caso un avanzadísimo robot soldado que tendrá conciencia de sí mismo. Punto de partida para una historia que, pese a compartir todos los tópicos del género, no deja de ser entretenida y que, desde luego, apenas se recordaría de no ser por su sorprendente e inesperado final, que en cierta medida rompe radicalmente con el mensaje mantenido en los álbumes anteriores y mejora de forma ostensible la sensación final que deja la obra. Mención aparte merece la labor de Meyer, un clon de Moebius (mejor dicho, un clon de Giraud) como hacía tiempo no veía, que demuestra tener bien aprendida la lección de su maestro y firma un trabajo más que correcto. Lástima que en este caso la reproducción en blanco y negro no permita apreciar el buen resultado de las páginas a color, que por lo visto en los avances que se pueden ver en la red, son realmente interesantes y completan la transición Giraud-Moebius que realiza el dibujante en esta obra. Una lectura para pasar un buen rato (1+).

Enlaces:
– Extractos de Biotopo 1 y Biotopo 2 (en francés)
– Extractos de IAN 1 2 3 4

La diferencia entre DC y Marvel

Comentaba yo hace unas semanas que las películas no parecían estar afectando de forma importante a las ventas de tebeos. Matización: las películas de Marvel. El megaéxito de Iron Man y el más discreto de Hulk eran una buena excusa para comprobar que las ventas de las series-franquicia más famosas de Marvel apenas estaban recibiendo repercusión de los taquilleros éxitos cinematográficos que se habían estrenado. Sólo se salvaba de la norma la nueva serie de Iron Man, que sí que parecía recibir empuje de su pariente cinematográfica. Un debate movidito que sirvió, además, para comentar la gran ventaja que llevaba Marvel sobre DC en cuanto a explotación cinematográfica de los derechos de sus personajes.
Sin embargo, el sorprendente taquillazo de The Dark Knight, que puede convertirla en una de las películas más taquilleras de todos los tiempos puede cambiar de forma importante los argumentos. Primero porque aunque sea cierto que, en general, Marvel es mucho más dinámica en la adaptación al cine de sus series, la realidad es que podría darse la circunstancia de que DC consiga muchos más ingresos sólo con una película que Marvel con toda su pléyade al completo. Y, segundo, porque si atendemos a las cifras de ventas de novelas gráficas, el estreno de Batman sí que parece haber empujado de forma importante a las colecciones del hombre murciélago. Según la última lista de Bookscan de novelas gráficas, nada más y nada menos que cinco series de Batman entran en el Top 20 de la lista, tradicionalmente dominada de forma aplastante por el manga y la todopoderosa Naruto. Será cuestión de tiempo comprobar si este efecto es coyuntural o es realmente un empuje a las ventas de las series, pero demuestra un efecto de arrastre que no han tenido las películas de la Marvel.
Y ojito, porque el trailer de Watchmen ha conseguido que este mes la obra de Moore y Gibbons alcance el número uno de ventas de Bookscan. No es la primera vez que lo logra y, de hecho, ha sido una de las pocas obras que ha resistido el ataque del manga, siempre presente en los primeros puestos de ventas. DC puede ir dando saltos de alegría, porque si Watchmen les ha proporcionado unas ventas siempre excelentes, el estreno de su adaptación cinematográfica puede ser brutal. De momento ya han hecho una nueva edición de ¡300.000 ejemplares!, que podría dispararse en los alrededores del estreno hasta convertirla en uno de los tebeos más vendidos en la historia de los USA. Recordemos que el verdadero efecto de arrastre del cine al tebeo se está dando no sobre las series, sino sobre las “novelas gráficas” o, mejor dicho en este caso, volúmenes únicos. Tanto V de Vendetta como 300, por poner dos ejemplos, se beneficiaron ampliamente de su paso a la pantalla, en una regla que están cumpliendo otras obras, como Wanted, y que con seguridad será aplicable con un espectacular factor multiplicativo a Watchmen.
Vamos, que los ejecutivos de DC se deben estar frotando las manos y pensando qué nuevo yate se compran…

Quedan unos días…

El lunes comienza una nueva edición de Viñetas desde o Atlántico, el mejor salón -por lo menos en mi opinión- que se hace en este país, todo un goce para el aficionado que este año contará con la presencia de Catel Muller, José Louis Bocquet, Daniel Acuña, David Aja, Howard Cruse, Sergio Bleda, Luc Brunschwig, Mark Buckingham, Olivier Ka, Étienne Le Rouxy Francisco Solano López. Y, como siempre, las exposiciones como principal núcleo de las actividades, este año dedicadas a los invitados, como es habitual y a Miguel Gallardo, el Arrugas de  Paco Roca, la revista Retranca, el Cambio Climático y los Faros.

Por desgracia este año no me puedo acercar a Coruña, pero los afortunados que se puedan pasar por allí pueden consultar las actividades en su blog, Viñetas desde o Atlántico.