Presentación de Saavedra Fajardo y el destino de Europa
Mañana miércoles, 1 de octubre, a las 11h., se presenta el Museo de la Ciudad de Murcia, el libro-cómic “Saavedra Fajardo y el destino de Europa”.
Mañana miércoles, 1 de octubre, a las 11h., se presenta el Museo de la Ciudad de Murcia, el libro-cómic “Saavedra Fajardo y el destino de Europa”.
Me acaba de sorprender la siguiente nota de prensa:
Set de còmic en Lleida
La ciudad de Lleida celebra Set de Còmic, la primera convención de profesionales de este sector, los días 21 y 22 de noviembre de 2008. El encuentro contará con la presencia de autores, editores, distribuidoras, librerías y prensa especializada. La nueva convención llega en un momento de auge del cómic como medio de expresión artística y literaria, tras una larga tradición de autores y de publicaciones de referencia. La reciente creación de sendos premios nacionales, concedidos por el Ministerio de Cultura y por la Conselleria de Cultura de la Generalitat, demuestran esta mayor presencia del cómic entre el público general.
Set de còmic quiere ayudar a que esta tendencia crezca. Por ello, invita a los
diferentes profesionales implicados a analizar la situación, a debatir y a lanzar ideas que contribuyan a reforzar al conjunto del sector y a generar nuevos proyectos y negocios. El objetivo de la convención es cohesionar y favorecer la comprensión mutua del trabajo que realizan empresarios, trabajadores,
periodistas, escritores, dibujantes…, en definitiva, de todo aquel que forma parte del engranaje del mundo del octavo arte.
La directora de Set de Cómic es Esther Vázquez (propietaria de la librería Lleida Cómics-Norma comics Lleida), la dirección de arte va a cargo de Víctor Rivas y de Josep Maria Cazares, y la producción ejecutiva, de Suggeriments S.C.P.
A parte del “congreso”, los asistentes también podrán disfrutar del arte de las viñetas con exposiciones, entre las que habrà un recuerdo muy especial para la brillante trayectoria del cómic en España, y la presentación de una nueva publicación. Es lo que, de momento, se puede avanzar de un programa de actos que está en pleno proceso de elaboración.
Seguiremos informando!
Set de Còmic
Email: setdecomic@gmail.com, Llcomics@ofimatica.net
Blog: http://setdecomic.blogspot.com/
A priori, una iniciativa interesante que hay que seguir.
Con motivo de la próxima publicación de Eagle, el manga de Kaiji Kawaguchide sobre unas elecciones en USA, la editorial ha puesto en marcha la web http://www.edicionesglenat.es/eagle, en la que se seguirá en paralelo la carrera presidencial de Kenneth Yamaoka, el protagonista de la obra. Una curiosa e interesante iniciativa.
Kaiji Kawaguchi estará presente en el Salón del Manga que se celebrará del 30 de octubre al 2 de noviembre en La Farga de l’Hospitalet.
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(**)- AUTOBIOGRAFÍA NO AUTORIZADA VOLUMEN II, de Nacho Casanova. Rústica con solapas. 16,5 x 22. BN. 120 Págs. PPVP: 11,95 €
(*)- SOPA FRÍA, de Charles Masson. Rústica con solapas. 17 x 24. BN. 120 Págs. PVP: 12,95 €
(*)- JAZZ MAYNARD I: HOME SWEET HOME. 2ª EDICIÓN, de Roger y Raúle. Cartoné. 23 x 31. Color. 48 págs. PVP: 16,95 €
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Aprovecho la edición en castellano de la obra de Zeina Abirached para recuperar la reseña que escribí hace unos meses:
Zeina Abirached es una joven ilustradora libanesa que tras la reconocida [Beyrouth] Catharsis, ha conseguido una importante repercusión con su segunda obra, El juego de las golondrinas. A priori, una candidata perfecta a ser nominada como clon perfecto de Persépolis: autora libanesa viviendo en Francia que desarrolla una obra autobiográfica en blanco y negro sobre su niñez en Beirut. Una primera sensación que se agudiza al comprobar, en una rápida hojeada, que el estilo gráfico parece idéntico al de Satrapi. Así que debo reconocer que afronto la lectura con ánimo bajo, pensando en que voy a encontrarme una obra seguidista de modas al estilo de las de Katherin de Villiers o Johanna. Sin embargo, los prejuicios van cayendo rápidamente: pese a que existe -es indudable- una profunda similitud argumental, las diferencias estilísticas y narrativas se van acentuando a medida que avanza la obra. Marjane Satrapi está en deuda permanente con David B y tanto su estilo como recursos narrativos son referidos continuamente a la obra de este autor. Sin embargo, Zeina Abirached proviene claramente de la ilustración y de la animación y sus planteamientos estéticos y narrativos son profundamente diferentes. Su estilo gráfico es una aparente evolución de la ilustración clásica musulmana de los s. X y XI (un efecto que también utiliza en algunos momentos Satrapi), pero combinada con recursos narrativos actuales, derivados en muchos casos de la ilustración. Su composición crea motivos geométricos de indudable belleza, utilizando la propia estructura de la página como elemento gráfico más, en un evidente trasvase de la ilustración de corte más narrativo o jugando con viñetas de estructura repetitiva para marcar los ritmos de lectura. Una elección gráfica que se demuestra como muy acertada para la parte inicial del libro, casi didáctica, en la que se nos cuenta las dificultades del día a día de la vida en una ciudad sitiada por los francotiradores; pero también para la segunda parte, más opresiva y cerrada, centrada en la angustia de la espera tras un bombardeo. No hay, a diferencia de la obra de Satrapi, un espíritu tan crítico y reflexivo, sino un intento más descriptivo de la terrible realidad del Libano inmerso en una guerra civil, lo que marca en cierta medida todavía más las distancias entre las dos obras. Sin embargo, en el continuado uso de nuevos recursos narrativos de la ilustración, Abirached pierde en algunos momentos el pulso: la repetición constante de viñetas se alarga excesivamente y rompe la necesaria tensión dramática, despegando al lector del libro en algunos episodios.
Una obra que arriesga y busca contar una historia distinta y que, pese a los errores e irregularidades, mantiene un tono interesante. Como es costumbre, la edición de sins entido, exquisita. (2-).
[Podéis ver unas páginas en la web de la editorial Cambourakis]
Hablábamos de debutantes y seguimos con ellos, esta vez con Leandro Alzate, al que conocíamos por Mal dadas, una historia serializada en Humo en la que destacaba por su delicadeza, con un estilo gráfico de línea finísima, elegante, que proporcionaba una sensación de liviandad y discreción. Una historieta que se viste de largo para su publicación en álbum.
Alzate aborda un tema tan complicado como la rebeldía adolescente desde la perspectiva del propio adolescente. Una opción difícil: evita la visión escorzada del adulto, siempre sometida a unos condicionantes sociales que se han enquistado y que prejuzgan al joven según los comportamientos de la generación anterior; pero también es una opción peligrosa, que llegar al acartonamiento en el tópico si el autor cae en la trampa de componer a sus personajes desde el recuerdo de su propia juventud, por cercana que ésta sea.
Y es ahí donde el autor, pese a su bisoñez (relativa, ya que es un llegado tardío a la historieta) en el mundo del tebeo, demuestra arrestos suficientes como para comandar la historia con mano firme por un camino intermedio que le permite tanto la visión de un lado como la reflexión del otro. Se construye así esta historia de pandilla de barrio periférico, una ficción social, si se quiere, que intenta seguir a la joven Jessica en esas primeras decisiones de adulto, que nacen de la duda, el inevitable error y el atrevimiento. Un argumento sencillo, pero que Alzate aprovecha para llenarlo de segundos planos, de ideas lanzadas sobre la situación actual del adolescente o sobre la ciudad como elemento omnipresente.
Mientras leemos, comprobamos que Mal dadas es también un lienzo en blanco de experimentación, donde el autor busca su personalidad y su lenguaje propio. Cada página es una prueba, un ensayo. Ya en el estilo -allá a lápiz, aquí a tinta, ahí digital-, ya en las formas, preguntándose y respondiéndose con composiciones y puestas en escenas, con juegos de elipsis y con transiciones directas, acelerando y retardando el ritmo. Un testimonio apasionante para el aficionado de pro, pero que puede restar en algunos momentos ritmo a la obra en su conjunto, transmitiendo cierta sensación de irregularidad, de saltos, heredada obviamente de su origen como entregas en revista. Imperfecciones que no impiden que el autor obtenga un discurso gráfico personal, en el que toda la historia se impregna de una asepsia necesaria para la equidistancia entre el adolescente protagonista y el adulto lector.
Un prometedor debut de un autor que tendremos que seguir.
Leyendo el excelente Rebel Visions de Patrick Rosenkranz (que Fantagraphics reeditó hace unos meses tras varios años inencontrable), caigo en el curioso olvido que se tiene desde este país de la figura de Víctor Moscoso. Mientras que otros ilustres exiliados a los EE.UU. como Sergio Aragonés o José Luis García López son reivindicados de forma continuada por los aficionados españoles, el gallego Víctor Moscoso es prácticamente desconocido por estos lares. Una ignorancia imperdonable, porque tanto su vertiente comiquera como, sobre todo, en la ilustradora, Moscoso es uno de los autores más influyentes que ha tenido el mercado USA. Parte indispensable de la revolución underground que supuso Zap, su nombre es indisoluble a los de Robert Crumb, Spain Rodríguez, S. Clay Wilson o Rick Griffin y sus historietas son una experimentación estilística continuada. Como ilustrador, su exploración de la psicodelia y su particular uso del color influenció de forma notable a toda la generación de los 70, siendo recordado por sus pósters y portadas de discos y revistas.
Algunos ejemplos clásicos de este autor, como sus portadas:

Sus lisérgicos pósters:

O sus historietas (pinchando accederéis a un escaneado completo del número):
Por no hablar de su versión de Krazy Kat:

¿Alguien reivindicará alguna vez a este autor español? ¿Quizá el Salón de A Coruña aprovechando que fue convecino suyo?¿Se editará alguna vez en España el lujoso Sex, Rock & Optical Illusions. The Art of Victor Moscoso? Por lo menos, al mismo nivel que nos apropiamos de otros autores que también nacieron a este lado del charco pero emigraron tempranamente a América…
Y para acabar, un extracto de la larga entrevista que le dedicó The Comics Journal en su número 246.
El Salón del Manga calienta ya motores y anuncia la primera edición de los premios del Salón del Manga, que premiarán los mejores mangas y anime editados en España. Los ganadores serán elegidos por votación popular, a través de la web de FICOMIC. Estos premios carecen de dotación económica.
Las categorías que se votarán son las siguientes:
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La Cúpula también carga de novedades el último trimestre del año. Tendremos obras de autores bien conocidos de la editorial como el Bitch de Miguel Ángel Martín y doble entrega de los Hernández, con el The education of Hopey Glass de Jaime Hernandez y el Chance in Hell de Beto Hernández. König volverá con Suck my duck y los amantes de los gatos estamos de enhorabuena, porque se edita el genial Cat getting out of a bag de Jeffrey Brown.
Pero también veremos obras de nuevos autores, como América, donde Daniel Casanave y Robert Cara adaptan a Kafka, Filmriss, de Kati Rickenbach, el alabado The Blot de Tom Neely, el álbum colectivo Primeras veces y, atención, la nueva (y esperada) novela gráfica de Luis Durán.
Este miércoles comienza la XX edición de las Xornadas de Banda Deseñada de Ourense. Como siempre, atractivo cartel de exposiciones (Rachel Deville, Enrique Flores, Filipe Abranches, Certamen Injuve de Cómic e Ilustración 2007, Romeo e Xulieta / Tirant lo Blanc, Roque Romero o GZcrea Banda Deseñada 2008), nueva edición del Lab·Ou y un siempre interesante fanzine que se puede descargar en PDF (¿apostamos a que hay polémica con la historieta de Rubín?).
Toda la información, en su web.
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Este fin de semana se ha celebrado en Paris la cuarta edición del Festiblog, Festival des Blogs de BD et du Webcomics. Como lo oyen señores: un salón dedicado específicamente a los blogs de información sobre tebeos y webcómics. Más de 100 blogs reunidos en los que los autores de webcomics se dedican a dar a conocer su obra y dedicar dibujos a los aficionados y los blogueros “informativos” se reúnen para compartir experiencias.
Un evento que, además, contaba con la financiación de entidades como Société Générale, la cadena de Librerías Album o Typepad, entre otras.
Para hacerse una idea, nada mejor que dar un garbeo por la web del Festiblog y por su cuenta Flickr. ¿Se atreverá alguien a montar algo parecido en España?

Astiberri informa de sus próximas novedades:
El último trimestre de 2008 ya está al caer y viene cargado de novedades. Junto al esperado segundo volumen de Berlín, titulado Ciudad de humo, de Jason Lutes, publicaremos No te olvides de recordar, la autobiografía de Peter Kuper, del que también reeditaremos su adaptación de La metamorfosis de Kafka. También va de intimidades personales El arte de criar malvas, de Ramón Boldú, todo un pionero del género autobiográfico en nuestro país, que viene a continuar sus recordadas Bohemio pero abstemio y Memorias de un hombre de segunda mano. Cumpliendo con su cita anual, Mauro Entrialgo hará que Ángel se fije desde el quinto pino y Brian Griffin, de Padre de familia, nos dará su visión sobre “priva, pavas y el arte olvidado de ser un hombre”. Además tendremos Inolvidable, de Alex Robinson, en el que el autor nos ofrecerá su personal visión del regreso al pasado. Por fin, el segundo volumen de la edición de lujo de Bone llegará otra vez cargado de extras: un prólogo a cargo de Álex de la Iglesia, artículos de Neil Gaiman y Scott McCloud, y varias historias cortas, entre las que se cuentan tres minicómics y las portadas de la edición original en comic book.
La reseña de la segunda entrega de Gus, la serie de Christophe Blain podría ser la más corta y escueta de la historia de esta web. Una sola palabra: deliciosa. Serviría cualquier epíteto sonoro sinónimo de maravilloso, espléndido, excelente o genial, pero servidor se queda con esa palabra por lo que esconde de placer multisensorial, de goce intenso, agradable, continuado, que resume perfectamente la experiencia –al menos la mía- de la lectura de este álbum. Y a partir de ahí, deberían sobrar las palabras. Pero por aquello de argumentar las opiniones, sigue un seguido de ideas y pensamientos al respecto de este álbum que yo, personalmente, recomendaría obviar: ¡déjense de zarandajas e intelectualizaciones del placer y disfruten del álbum coñe, que es lo bueno!.
Al asunto: que Blain es uno de los grandes de esta nueva generación de autores franceses orquestada alrededor del Atelier Nawak no es opinión nueva en esta casa. Ha demostrado, junto a Emile Bravo, ser el autor más regular de todo ese grupo, con una línea definida y marcada, en la que su obra personal bascula siempre alrededor de una reinterpretación personalísima de los géneros clásicos de la que Gus es su mejor exponente. El western es para Blain una especie de inmenso laboratorio, en el que se encuentra como un niño lleno de ingredientes bien conocidos con los que experimentar e investigar. Y de nuevo, el género es el escenario para contar algo tan simple, sencillo y complicado como es el amor. Los extraños vericuetos y sorpresas que nos da el enamoramiento, que llega cuando uno no lo espera y arrastra a hacer aquello que nunca pensamos que haríamos. Maravillosa y preciosa esa historia que abre el álbum hablando de engaños sobre uno mismo para lograr la atención de la mujer que nos acaba de robar el corazón. Un comienzo perfecto que deja el protagonismo a Clem para que nos hable de cómo el amor se sostiene pese a estar cimentado en mentiras y medias verdades, colándose por todos los resquicios del ser. Historias sencillas, casi ingenuas, a las que Blain dota de una naturalidad imposible. Hay en todo Gus una espontaneidad contagiosa y vibrante, de ganas de vivir teñidas de picardía y aventura que casan sorprendentemente bien con un relato tan intimista como el del amor con gotas de romanticismo del de verdad, del arrebatado y atrevido.
La supuesta facilidad del trazo del dibujante esconde un profundo análisis e investigación, que va desde el estilo a la narrativa. No es difícil encontrar en la composición de Blain las trazas de los grandes ilustradores del XVIII y XIX, tomando estructuras del gag ÿ estilo de línea de Töpfer y de A.B.Frost, pero sin renunciar nunca a su admiración por Gus Bofa (de donde no es descabellado pensar que se inspire el nombre de su protagonista). Una elección que no es puramente estética, sino que permite dotar al conjunto de una atmósfera entre anacrónica y costumbrista, que permite al lector sumergirse en otras épocas y otros usos. Sirva como ejemplo esa séptima plancha construida con perfección milimétrica al modo de gag clásico de finales del XIX, descomponiendo los tiempos de tal forma que sólo faltaría el ritmo acompasado de un piano para acompañar el efecto humorístico. Un estilo que casa como guante para esa narrativa minimalista y cuidada de Blain, que sintetiza con acierto y economiza con la elipsis a la vez que no renuncia al barroquismo gráfico (impresionantes las escenas de atracos a los bancos de Clem).
Un álbum donde todo parece funcionar en afortunada e inspirada conjunción. Hasta el apartado cromático me parece muy superior a las anteriores obras de Blain. Resignado ya al “estilo Poisson Pilote” de Walter, de paleta exagerada y chillona, la intervención del propio Blain y de Alexandre Chenet en el color de esta entrega me parece todo un acierto, proporcionando páginas de colores más suaves y uniformes, a veces casi bitonos, en los que el dibujo de Blain gana espectacularmente en presencia y elegancia.
Lo dicho: Gus 2. Bandido Guapo es un álbum delicioso (y uno de los mejores que he leído este año). (4)
Enlaces:
Avance en la web de Dargaud
Y con sorpresa incluida, porque la veterana editorial edita El parque de la luna, con dibujos de Miguel Navia y guión nada más y nada menos que de Carlo Fabretti, intelectual comprometido y gran estudioso de la cultura popular.
- EL PARQUE DE LA LUNA, de Miguel Navia y Carlo Fabretti. Tomo 17×24cms, tapa dura, 56 páginas a color. Precio: 9.50 €
La pequeña Luna ha desaparecido. Su madre y su hermano emprenderán una búqueda desesperada que les llevará hasta un parque de atracciones abandonado desde hace años: El parque de la luna.

Ayer saltaba la noticia: Alfonso Azpiri acusaba a Álex de la Iglesia de plagio por uno de los personajes que aparecen en la serie televisiva Plutón BRB Nero. Según el dibujante, las coincidencias entre el personaje Lorna de la serie recientemente estrenada y la Lorna que Azpiri creó son muy sospechosas: “El parecido canta mucho, si se hubiera tratado de un personaje que se llamara Lorna y su historia se desarrollara en el Oeste no hubiera pasado nada, pero de repente te encuentras con una chica que se llama igual, la trama transcurre en el espacio y encima es un putón verbenero.”
Álex de la Iglesia ha contestado directamente al dibujante en el blog, expresando cierta sorpresa por la situación, ya que según él es una cuestión de tópicos: “Es un estereotipo, Alfonso, una rubia maciza. Pero la tuya es totalmente diferente, lo verás conforme avance la serie. La tuya es un “Putón verbenero”, sí, y ésta no, ésta es, amigo Alfonso, un robot, y no tiene sexo. Lo divertido es que ella no quiere ligar con nadie, y son los demás los que lo intentan. Es justo al revés. No podemos pensar que alguien está copiando a alguien porque la protagonista es una rubia estupenda con pistolas del espacio, porque ya existía Barbarella, y muchas más. Es tan sólo un tópico.”
No he visto la serie de De la Iglesia y, por tanto, es difícil opinar sin tener más argumentos. Pero la cosa puede dar mucho de sí, porque recordemos que Planeta DeAgostini tiene prevista en breve la edición integral de Las aventuras de Lorna. Y estas cosas de los plagios, cuando está la tele de por medio (es decir, dinero) y grandes empresas (es decir, más dinero), es muy rentable siempre. Como toda polémica que se precie, claro.
ACTUALIZACIÓN:
Azpiri ha respondido a Alex de la Iglesia y parece ser que, al final, todo queda en un malentendido: “Yo no he puesto ninguna denuncia por plagio ni tampoco te he acusado de ello. Esto es algo que se ha movido en los foros de los aficionados, tanto de los tuyos como de los míos, pero que creo que no tiene más repercusión.
Me aseguras que no es un homenaje y ni siquiera un guiño y te creo, pero algunas ondas en el espacio se mueven de manera inexplicable. Tema Ciencia Ficción, en el espacio con una rubia despampanante y encima se llama Lorna…
Te aseguro que no pasa absolutamente nada, conseguiré tu teléfono para hablar y que no quede entre nosotros ningún resquicio.
Y, por supuesto, te deseo lo mejor para la serie”
La Central de Barcelona acogerá del 14 de octubre al 16 de diciembre un taller dedicado al cómic impartido por Clara Tanit Arqué y Martín Romero, con Stéphane Heuet de profesor invitado.
Os paso la nota de prensa:
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A veces, ser debutante sólo tiene inconvenientes: la presión de esa primera vez, del qué dirán, se junta con la ignorancia lógica de la profesión. Ya se dice que la ignorancia es siempre atrevida, pero la realidad es que en los autores de historieta más que atrevida es precavida y temerosa, que mal están las cosas como para dar un paso en falso con resbalón de esos de los que no te levantas más. Pero tiene también una ventaja: no te juegas nada. Algunos dirán que sí, que el futuro profesional, pero decir eso en nuestro país asociado a la historieta es, por desgracia, casi lo mismo que decir nada. Así que, ya puestos, no está de más que ese atrevimiento algo ignorante del debutante se transforme en descaro. Una desvergüenza que, con suerte, dará lugar a una frescura que siempre le viene bien a nuestro tebeo.
Y un ejemplo de lo último es Asuntos Pendientes, de Karles Sellés y Julio Videras, que osan debutar con una historia de vendettas mafiosas, género complicado que siempre se debe afrontar con permiso y velitas a San Coppola. Sólo que en este caso los autores se tiran la manta a la cabeza y deciden volcar todas sus influencias cinematográficas en un pupurrí tan fresco como dinámico: de El Padrino a Los Soprano pasando por Tarantino, De Palma y Scorsese. Cosa Nostra, mafia rusa, corrupción policial y los tópicos del género se barajan en un combinado que puede parecer exagerado, pero que resulta funcionar con sorprendente buen tino, consiguiendo que la lectura del tebeo se pase en un santiamén. Y eso, en un tebeo de género, es el objetivo mínimo a cumplir. Hay, es cierto, típicos errores de principiante en estructura, estilo y composición, pero el tebeo se lee con tanta facilidad que uno los perdona sin demasiado problema. Incluso se le perdona a Sellés que esconda su vibrante y vigoroso dibujo con unos grises que le hacen poca justicia a su calidad.
Ya les gustaría a muchos estrenarse con la seriedad y solvencia que han demostrado estos dos autores. Esperaremos con ganas su siguiente obra. (Y no lo digo porque ya es habitual: Diábolo edita con primor)
Me resulta difícil hablar de La cuenta atrás. Primero, por amistad. Hace ya casi veinte años que sigo la trayectoria de Carlos Portela, con quien tuve el placer de compartir cabecera en aquella aventura maravillosa que fue El maquinista. Casi veinte años en los que mi admiración y aprecio por él han ido en aumento porque su inmenso y enciclopédico saber historietístico sólo rivaliza con su también inmensa humanidad y bonhomía. Hay en su caso mucho espacio para conjugar tantas cosas, pero no es fácil, aunque ya se sabe que los gallegos están hechos de pasta especial (no la Conrad). Y también hace ya casi veinte años, servidor entrevistaba a unos jovencísimos Albert Monteys y Sergi Sanjulián por perpretar –con buen tino para ser debutantes- esos primeros números de Gorka que publicó Camaleón Ediciones.
Es difícil hablar de La cuenta atrás porque trata de temas que a uno ha vivido de cerca con dolor. Apenas un año antes de que el Prestige fuera noticia, disfrutaba de una de mis muchas vacaciones por tierras gallegas, precisamente por los mismos pueblos de la Costa da Morte que ahora aparecían en televisión inundados de negro chapapote. Tristeza por los amigos que se acrecentaba por la manipulación y la instrumentación política de un desastre que, en el fondo, nos todos estábamos afectados.
Incluso dejando de lado las cuestiones personales, sigue siendo difícil hablar de de La cuenta atrás, porque juega en un terreno prácticamente desconocido, a medio camino entre el documental y el reportaje de investigación periodístico de actualidad, pero con una fortísima componente personal de reflexión. Poco habituales son el tebeo mundial este tipo de aproximaciones (quizás podemos pensar en Joe Sacco o en el informe 11-S), pero más raras todavía en el español (pienso ahora en algunas obras de Alfons López y Pepe Gálvez, quizás), que añadido a lo minoritario del tebeo patrio, lo convierten en una especie de rara avis digna de estudio y preservación.
Sirvan las anteriores prevenciones como una especie de tirita previa a la herida de la parcialidad. Lo aviso y lo reconozco: me cuesta ser imparcial ante la obra de Portela y Sanjulián. No sé si las anteriores consideraciones nublarán en exceso mi juicio, pero La cuenta atrás me ha gustado. Y mucho. Y, ya puestos a estar en un blog personal, pues servidor piensa que lo que debe hacer es compartir la experiencia de la lectura de esta obra con los demás, avisando previamente y dejando que cada cual saque sus propias conclusiones.
Y dicho esto, comienzo hablando del juego malvado que plantea Carlos Portela. Todos sabemos que La Cuenta Atrás es una obra sobre Galicia y el Prestige, pero no encontraremos en ninguna página de la obra un solo nombre gallego o el del infausto petrolero. Portela ha preferido dejar los nombres propios de lado y optar por una estructura casi de cuento moralista, de reflexión de tintes universales sobre cómo un desastre como éste podría haber pasado en cualquier pueblo del mundo. Como en los cuentos, los personajes son arquetipos esbozados esquemáticamente, las situaciones son tan reconocibles tópicas y los escenarios, lógicamente, comunes. Sin embargo, no deja de ser una trampa hábil: sabe que no puede poner los nombres y apellidos de los políticos que protagonizaron aquél triste episodio, ni puede poner los nombres reales de los medios de comunicación que manipularon hasta la obsesión. Incluso sabe que usar los lugares reales puede suponer hurgar en una herida todavía abierta y supurante para sus vecinos. Pero también sabe que todos esos nombres están en el saber colectivo. La catástrofe está demasiado cerca en el tiempo y todos recordamos quién habló de hilillos, quién se fue de caza y quién dio las órdenes, sabemos perfectamente cómo se comportaron los medios de comunicación y cuáles fueron los que manipularon. Vimos las fotos y los vídeos y conocemos los pueblos que se vieron anegados por la marea negra. Una situación que le permite que su cuento se aborde desde una perspectiva completamente diferente: la vocación pedagógica y formadora del cuento se pervierte y convierte a los arquetipos en duras críticas de personajes claramente reconocibles. Sabemos que el imaginario pueblo de Caldelas es Muxía, y la aparición del tópico padrone político Don José con sus regalitos nos hace pensar en otros dinosaurios de la política gallego-española. El supuesto didactismo ejemplificante se transforma en complicidad curiosa del lector que se pregunta si lo del político Otero y la presentadora Sonia será verdad también, y Portela sabe no sólo que tiene las manos libres para tratar el tema, sino que puede dejar de lado los personajes, que pasan a ser competencia del lector, y centrarse en las situaciones.
Una libertad que no será usada para deambular por la simple recreación de los hechos, sino para formular una reflexión pausada, filtrada por el tiempo, de lo que allí aconteció. Un análisis que no busca las causas de lo ocurrido, sino que intenta delimitar las responsabilidades de todos los actores en esta tragedia, no sólo en lo político, sino en lo social, lo que le llevará a no dejar títere con cabeza. Hay una frase de la entrevista que le hice a Portela que creo resume perfectamente la idea que sobrevuela todo el libro: “Yo tengo mucha fe en la incapacidad humana, creo en ella como motor de la historia mucho más que en las conspiraciones”. Una máxima inspirada que resulta ser extremadamente acertada en este caso, porque no habrá realmente ni culpables ni inocentes: todos tendrán una responsabilidad por acción, omisión o inactividad; todos merecerán una crítica de una forma u otra. No hay un intento de ecuanimidad en el reparto de culpas, sino un dedo que señala a todos y que demuestra que los comportamientos sonrojantes existieron en todos, a diferentes escalas, cierto, pero en todos. Sólo hay una excepción: una voz de cordura que intenta aportar sentido común a una situación donde muchas veces se perdió. Un personaje, una mujer, que queda en un segundo plano, que evita el protagonismo, simbolizando perfectamente que en la vida real la lógica y el sentido común también fueron mucha veces arrinconados.
Un planteamiento que en sí mismo ya da valor al tebeo, pero los aficionados a la historieta nos encontraremos con un mayor regalo, si cabe, en la forma de la cuidada y brillante narrativa de la obra. El gallego siempre ha demostrado su querencia por la investigación de los recursos narrativos (muchos recordarán aquella maravilla que fueron las Impresiones de la Isla que realizara junto a Fernando Iglesias -por favor, un recopilatorio, ¡ya!-), y en esta obra no se queda atrás: plantea una compleja estructura argumental en el que la historia se va contando de forma retroactiva en una especie de cadena de flashbacks. La primera de las imágenes que encontraremos será, precisamente, la bucólica estampa publicitaria institucional de unas playas ya limpias de chapapote. A partir de ahí, cada capítulo de la obra va retrocediendo en el tiempo de forma que vemos las consecuencias antes de las causas. Una atrevida opción pero que permite un análisis de las causas que incluye siempre una reflexión previa: conocer el final nos da las pistas para desarrollar criterios que analicen las causas. No tenemos por qué hacer futuribles, el futuro ya ha colapsado en un pasado que conocemos, dejándonos libres para investigar las razones. Una acertada pirueta técnica que esconde una complejísima labor de guión: los personajes son presentados de forma inversa y desconocemos sus motivaciones, sólo sabemos de los resultados de sus actos. No se pueden definir como es habitual, sino a través de un proceso inductivo que hace el lector, obligando al guionista a una cuidadosa planificación previa que se extenderá a la puesta en escena. Cada localización, cada acción que vemos, tiene detalles que pueden tener un origen anterior y que, como tal, deberán ser tenidos en cuenta. Si hoy vemos una pintada en un muro, en capítulos siguientes, anteriores en el tiempo, veremos cómo se llegó a ella. Si hoy un periódico saca un especial de viajes, más tarde veremos su génesis. Todas las acciones y eventos quedan así unidos en una gran cadena en la que, finalmente, todo irá adquiriendo un sentido. Trágico, porque ya sabemos cómo acabará está historia en el siguiente volumen de la obra, pero con una larga reflexión sobre lo ocurrido que nos dará una perspectiva nueva aunque, por desgracia, nunca definitiva.
Queda por hablar del protagonista silente de esta obra: Sergi Sanjulián. La complejidad del guión, la trascendencia del tema, cobran protagonismo y se olvida casi siempre la callada labor de un dibujante que es vital para que la obra llegue a buen término. Que nadie se lleve a engaño: esta obra no sería sin él. Su labor de interpretación del guión de Portela es cuidadosa y perfecta, es el responsable del difícil juego de equilibrios que tenía que conseguir esa apariencia intemporal e ilocalizable de la trama. Recae también sobre él el desarrollo psicológico de unos personajes que deben ser definidos por el grafismo antes que por un guión que, por elección, no puede definirlos desde el principio. Labores muy complicadas que Sergi realiza desde una sobriedad medida, a sabiendas que en esta historia no hay lugar para florituras gráficas, sino para reflexiones. Por desgracia para él, su trabajo es tan bueno que consigue tornarse en invisible para el lector, que luego se quedará con la historia y no con su excelente labor.
Un álbum, a mi entender, brillante, que marca las muchas posibilidades todavía inexploradas de la historieta por estos lares.
¿Por qué no me sorprende que se haya dictado una fatwa contra Mickey Mouse? Según leo en Newsarama, el clérigo saudí Sheik Muhammad Munajid ha proclamado que el ratoncillo de calzones rojos es un soldado de Satán, que todo lo que toca (sic) es impuro y que hay que matarlo.
Vale, Mickey es un icono que, como otros muchos, representa el imperialismo yanquilandés. Lo aceptamos para el Scattergories con poca convicción y más costumbre que otra cosa, que la cosa viene ya de lejos. Pero… ¿una fatwa que dictamina su muerte? ¿Hasta qué punto de estupidez humana estamos llegando? Menos mal que hay gente con dos dedos de frente desde el mundo islámico que han señalado lo absurdo de la medida, pero no deja de ser un signo más de las tonterías que se hacen en nombre de la religión. Lo peor es cada vez me sorprende menos la estulticia humana…
Y ya puesto: ¿Les cobrarán por uso de la imagen? Por que los de Disney son como los de Moulinsart…
Curiosa iniciativa de apoyo a Barack Obama desde la industria del tebeo americano: Comics industry for Obama, una red que muestra su apoyo a la campaña del senador de Illinois subastando dibujos de autores de historieta. De momento, han mostrado su apoyo Mike Mignola y Eric Powell…
Me llega la información de una iniciativa que me parece interesantísima: la creación de la Asociacion de Lectores de Comics de Novelda (ALCN), un proyecto que busca unir a un grupo de amantes de los tebeos alrededor de su afición. Este tipo de ideas es un crisol perfecto para crear tertulias y grupos de discusión sobre historieta, una manera excelente de dar a conocer el tebeo y difundirlo. Ya sea como asociaciones independientes como ésta o apoyados por bibliotecas (como por ejemplo el caso de la Biblioteca Yamaguchi de Pamplona), me parece una forma ideal de aprender sobre tebeos, compartiendo conocimientos y yendo mucho más allá de la simple charla en la librería especializada que todos hemos tenido.
Podéis visitar su foro o su blog.
Os paso la nota de prensa que ha difundido:
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Miller y Moore llevaron el proceso de “deconstrucción del superhéroe” a los tebeos. Aaron Noble lo lleva a los lienzos…
(Y a mí que me recuerda a Todd McFarlane…)
[¡Gracias Carla!]
Lo dicho, acabo de ponerle velitas a San Eisner para que la Fox y Warner lleguen a un acuerdo sobre el dichoso estreno de la adaptación de Watchmen. Y no es porque la susodicha película me interese mucho, ya lo he comentado, sino porque Rich Johnston ha desvelado cuál es la razón real subyacente a todo el proceso: parece ser que FOX quiere obligar a la Warner a que le ceda los derechos para poder editar en DVD la serie de Batman de los años 60. Pese a que la serie pertenece a la Fox, los derechos de los personajes pertenecen a Warner, lo que ha dejado a los fanáticos de las aventuras del rechoncho Adam West huérfanos de la edición en DVD de esta serie.
Vamos, que si se estrena Watchmen en su día es porque servidor podrá tener una flamante edición en DVD de mi querida serie de Batman de los años 60, la mejor adaptación que se ha hecho jamás de un tebeo (y lo digo en serio, es una traslación estricta de las aventuras de Batman de finales de los 50 y los 60). Y seamos claros: ¡que le den a Snyder y su panda de chiflados!. ¡Yo quiero ver a Adam West haciendo de Batman, al maravilloso Pingüino que componía Burgess Meredith o al genial Joker de César Romero!
Tarararararararararara…¡Batman!
[Vista la noticia en The Beat]
Atentos a las novedades de Ponent Mon para octubre, que son de obligado cumplimiento. A las entregas del mes de Bokko y Homúnculus, hay que añadir el comienzo de Aula a la deriva del gran Kazuo Umezu (obligada para cualquier aficionado al terror) y la espléndida Peplum de Blutch. Ménudo póker…
(**)- Aula a la deriva 1, de Kazuo Umezu. 352 paginas. B/N Rústica con sobrecubierta- PVP: 11,90 EUR
(**)- PEPLUM, de Blutch. 160 páginas. B/N. Rústica. PVP: 16 EUR
(*)- HOMUNCULUS vol. 9, de Hideo Yamamoto. 216 páginas. B/N. Rústica con sobrecubierta. PVP: 10 EUR
(**)- BOKKO vol. 11, de Hideki Mori y Ken-ichi Sakemi. 232 págs. B/N. Rústica con sobrecubierta. PVP: 11 EUR
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El Sábado 27, a las 19:30se presenta la librería Generación X (C/Puebla 15) el álbum La Reserva, de M. Zapata, J. Gandara, F. Poyatos. La presenatción contará con la presencia de los autores, que firmarán ejemplares de sus obras. Además se expondrán los originales del cómic y de los storyboards y bocetos de la creación da la obra.
Para más información acerca del cómic visitar www.la-reserva.net