100 años después…

Aprovecho que acaba de editarse el excelente Batman Año 100 de Paul Pope para reciclar reseña:

Menuda lección les ha dado el señor Paul Pope a los autores de Marvel y DC con Batman Year 100. Tenía muchísima curiosidad por leer esta primera incursión de Pope en el mainstream,  aunque con cierto miedo y prejuicio a que las imposiciones editoriales hubiesen podido maniatarlo. Pero cualquier prejuicio era infundado: Paul Pope es uno de los autores más arrebatadores que se pueden encontrar en el actual panorama historietístico americano, uno de esos dibujantes que parece tocado por una varita divina que le permite llegar a donde otros ni siquiera sueñan, con capacidad sobrada para derrumbar cualquier obstáculo.
Autor de férrea independencia, sus obras anteriores dejaban ya entrever una clara vocación por buscar nuevos caminos para el tebeo de género, fundamentalmente dentro de una ciencia-ficción tocada de policíaco, con trabajos tan sugerentes y recomendables como THB, Heavy Liquid o 100%. Pero, sobre todo, evidenciaba una habilidad para la narrativa inusual, con una puesta en escena y ritmo casi perfectos que parecían nacer casi espontáneamente.
Características que se han ido madurando hasta conseguir obras excelentes como las ya citadas, pero que podían verse mermadas por un exceso de imposiciones editoriales. Afortunadamente, los mandamases de DC han dejado total libertad a Pope para esta versión futurista de Batman, que transita a medio camino entre el relato policial y el homenaje a Dark Knight con una trama detectivesca interesante y una acertada visión de un futuro próximo oscuro sin estridencias exageradas, en el que el dibujante se permite una soberbia  lección de narrativa, una de las mejores que servidor ha leído en mucho tiempo en el mainstream.
La primera escena de Batman Year 100 es ya toda una declaración de intenciones: una larga secuencia de persecución y luchas con una fuerza y brío que deja sin respiración al lector. Una puesta en escena milimétrica de potencia atronadora, en la que casi podemos imaginarnos una banda sonora enérgica, que aumenta el nervio de unas peleas coreografiadas perfectamente, pero manteniendo en todo momento una tensión agónica, que en ningún momento se desborda. Pope tensa la cuerda con maestría, sabiéndose poseedor de la desacostumbrada capacidad de conocer el momento idóneo para soltarla o estirar más, arrastrando al lector cual marioneta.
Es indudable que, pese a las diferencias estilísticas, Pope es heredero nato de la garra narrativa de Jack Kirby, pero paradójicamente mezclada con la elegancia de Alex Toth. Una unión casi imposible, pero que, al conseguirse, hace de Pope uno de los autores con más posibilidades dentro de la historieta americana.
Uno de esos tebeos que deberían sonrojar a muchos autores estrella, a los que pone en triste evidencia y que, en mi particular opinión, es una de las contribuciones más frescas e interesantes que ha dado el mainstream desde hace lustros.
Excelente (3+)

Reseñando en más de una línea: El Santuario de Gondwana

Soy fiel seguidor de Sente desde su brillante reinterpretación de la tradición en Jacobs en La Maquinación Voronov. Me gustó su apropiación del estilo de la serie de forma clónica, pero con ciertos atrevimientos que Juillard apoyaba con su mimetismo camaleónico del estilo de Jacobs. Aunque su segunda incursión en la serie me pareció menos interesante que su debut, seguí considerando que existían puntos muy sugerentes, la mayoría derivados precisamente de la ruptura de los cánones de la serie. La humanización de los personajes (de Mortimer en este caso) o el atrevimiento de dotar de un pasado coherente eran coherentes, sin embargo, con el respeto a los cimientos básicos formales.
Esperaba por tanto con muchísimas ganas su tercera contribución a la saga, pero debo reconocer que, quizás por ello, la decepción tras la lectura de El Santuario de Gondwana ha sido todavía más profunda. Sente y Juillard parten de los sucesos del anterior álbum para desarrollar una historia que resulta en un absurdo e ilógico argumento. Un gigantesco “McGuffin” que cuando es revelado se nos muestra como absolutamente desatinado, incoherente y mal desarrollado, que para colmo es planteado con un torpeza narrativa por parte de Sente realmente sorprendente y molesta. Incluso la propia estructura del álbum es partida por una larguísima explicación de las razones de la existencia del Santuario de Gondwana que cortan radicalmente la acción y descolocan al lector que termina sin comprender muy bien qué ha estado leyendo.
Un guión sin pies ni cabeza en el que Juillard parece naufragar, olvidando su elegante forma de seguir el estilo de Jacobs para simplemente cumplir con una evidente desgana. Una verdadera lástima que Sente y Juillard tiren por la ventana todo lo que habían acumulado en los tres álbumes anteriores con este despropósito. Esperemos que la nueva aventura de los personajes prevista para el año que viene, esta vez con Van Hamme a los guiones y René Sterne y Chantal de Spiegeleer a los lápices nos quite este mal sabor de boca. (0)

Operació Còmic a Vilafranca

El ayuntamiento de Vilafranca, a través de los servicios de Juventud, Biblioteca y Cultura, organiza Operació Còmic, un programa de actividades que se desarrollarán durante septiembre y octubre. Este mismo mes se inaugura la exposición Rebeldes con causa, dedicada a los personajes de Escobar. El programa se complementa con la presentación en la biblioteca Torras i Bages de un fondo especializado en en còmic. Más información, en su web