Sabores y olores

Hay tebeos que logran trascender el papel y conseguir que el goce visual se transforme por arte de sinestesia en una experiencia sensitiva. Se podría pensar que semejante hazaña sólo está al alcance de tebeos de rotundidad hiperbólica, de obras maestras que rebosan los límites de la hoja de papel y que presentan páginas de complejo grafismo y arriesgada composición. Pero Bastien Vives demuestra que este curioso efecto sensorial está sólo al alcance de determinadas sensibilidades. Le goût du chlore (literalmente, el sabor del cloro) es un álbum intimista y sencillo, que cuenta la historia de un joven que debe ir a la piscina como tratamiento de un problema de espalda. Una tranche de vie simple y sencilla, que Vives irá transformado con exquisito tacto en la historia de un enamoramiento. Es un álbum construido sobre elipsis y silencios, sobre tranquilas y largas miradas que van pasando de la curiosidad a la emoción contenida. Las citas de la piscina se irán convirtiendo para el joven protagonista en una necesidad, en una ansiosa búsqueda del objeto del deseo. La mirada perdida de las primeras veces se irá tornando en un descubrimiento de sensualidad, aunque nunca se atreva a dar el paso de superar el pudor. Una historia de una naturalidad desbordante donde Vives demuestra además una delicada elegancia para la narrativa y el grafismo. La sencilla composición es el vehículo perfecto para esos momentos donde el protagonista se sumerge en el agua y, con él, escuchamos ese extraño universo sonoro subacuático. El azul verdoso del agua de piscina es omnipresente en todo momento, transmitiendo ese característico fulgor casi mágico, que nos provoca casi instantáneamente la familiar sensación olfativa del cloro. Un entorno de sensaciones que van mucho más allá de lo visual y que Vives consigue hacer llegar al lector hasta conseguir que la lectura de este álbum sea una experiencia única (3).
¿Se atreverá alguien a publicarlo en España? De momento, y a la espera de que alguien dé el paso, podéis disfrutar de su blog, Comme quoi, con muchísimo bocetos y divertidas tiras, como estas instrucciones para hacer tebeos de superhéroes.
Una página del álbum:

Que me lo expliquen…

Los domingos. Maravilloso día de dolce far niente en el que servidor aprovecha para recuperar lecturas, ya sea en papel o interneteras. Hoy tocaba de lo último, que llevaba unos días sin leer a mi siempre admirado Uruloki y eso es pecado grave. Pero su entrada del jueves me ha dejado anodadado. Primero, por la intención de hacer un remake de la, a mi entender, prodigiosa ¿Quién puede matar un niño?, una película que logra que pasar cerca de un parvulario se convierta en una experiencia terrorífica. ¿Qué sentido tiene rehace lo que ya de por sí es perfecto? Cosas de las productoras cinematográficas…
Pero lo que me ha dejado absolutamente impactado es la intención de la Warner de hacer un ¡Watchmen 2!, ya sea como precuela o secuela.
Vale, admito que son prejuicios de tebeófilo y, quién sabe, a lo mejor hasta sale una buena película. pero es que la cosa huele de lejos a “nos vamos a forrar con Watchmen, ¡a exprimir la gallina de los huevos de oro!”.
Cada vez tengo más ganas de que gane la Fox o de que los hechizos de Alan Moore surtan efecto…

Defensa de la subjetividad

No puedo estar más de acuerdo con el artículo de hoy de Javier Marías en El País Semanal, Defensa de la subjetividad:
“La subjetividad, de hecho, está muy mal vista: se pretende que todo el mundo renuncie a ella y se instale en una supuesta objetividad planetaria, algo sin duda imposible. Cuando pese a ello se intenta, los resultados carecen de todo interés, son lugares comunes, y la actitud resulta impostada.”
[…]
” Si a él (refiriéndose a la polémica de las declaraciones del profesor George Steiner) no le parece gran cosa esta o aquella literatura, está en su derecho a que no se lo parezca. Como lo está usted de considerar una birria la música paraguaya, y a usted a que le dé cien patadas la pintura croata, y a usted que le reviente el cine de Groenlandia. No aspiran a imponer ni a modificar nada con ello. “

(Creo que no tiene enlace en la web, si alguien lo encuentra, que lo pase por favor)

El padre de María

Cada vez que se hunde la Bolsa, tiembla el sistema bancario y se publican artículos sobre el fin del liberalismo (la secuencia es siempre la misma), doy un repaso a la inversión que, espero, me garantizará una vejez desahogada. Hablo de una colección de El Víbora que incluye, por supuesto, el mítico número extra dedicado al golpe de Estado de 1981. El Víbora -una revista de cómics desaparecida, tras larguísima agonía, en 2005- fue en su época clásica un producto genial y disparatado.
Enric González habla de Gallardo en EL PAÍS