La cuenta atrás

Me resulta difícil hablar de La cuenta atrás. Primero, por amistad. Hace ya casi veinte años que sigo la trayectoria de Carlos Portela, con quien tuve el placer de compartir cabecera en aquella aventura maravillosa que fue El maquinista. Casi veinte años en los que mi admiración y aprecio por él han ido en aumento porque su inmenso y enciclopédico saber historietístico sólo rivaliza con su también inmensa humanidad y bonhomía. Hay en su caso mucho espacio para conjugar tantas cosas, pero no es fácil, aunque ya se sabe que los gallegos están hechos de pasta especial (no la Conrad). Y también hace ya casi veinte años, servidor entrevistaba a unos jovencísimos Albert Monteys y Sergi Sanjulián por perpretar –con buen tino para ser debutantes- esos primeros números de Gorka que publicó Camaleón Ediciones.

Es difícil hablar de La cuenta atrás porque trata de temas que a uno ha vivido de cerca con dolor. Apenas un año antes de que el Prestige fuera noticia, disfrutaba de una de mis muchas vacaciones por tierras gallegas, precisamente por los mismos pueblos de la Costa da Morte que ahora aparecían en televisión inundados de negro chapapote. Tristeza por los amigos que se acrecentaba por la manipulación y la instrumentación política de un desastre que, en el fondo, nos todos estábamos afectados.

Incluso dejando de lado las cuestiones personales, sigue siendo difícil hablar de de La cuenta atrás, porque juega en un terreno prácticamente desconocido, a medio camino entre el documental y el reportaje de investigación periodístico de actualidad, pero con una fortísima componente personal de reflexión. Poco habituales son el tebeo mundial este tipo de aproximaciones (quizás podemos pensar en Joe Sacco o en el informe 11-S), pero más raras todavía en el español (pienso ahora en algunas obras de Alfons López y Pepe Gálvez, quizás), que añadido a lo minoritario del tebeo patrio, lo convierten en una especie de rara avis digna de estudio y preservación.

Sirvan las anteriores prevenciones como una especie de tirita previa a la herida de la parcialidad. Lo aviso y lo reconozco: me cuesta ser imparcial ante la obra de Portela y Sanjulián. No sé si las anteriores consideraciones nublarán en exceso mi juicio, pero La cuenta atrás me ha gustado. Y mucho. Y, ya puestos a estar en un blog personal, pues servidor piensa que lo que debe hacer es compartir la experiencia de la lectura de esta obra con los demás, avisando previamente y dejando que cada cual saque sus propias conclusiones.
Y dicho esto, comienzo hablando del juego malvado que plantea Carlos Portela. Todos sabemos que La Cuenta Atrás es una obra sobre Galicia y el Prestige, pero no encontraremos en ninguna página de la obra un solo nombre gallego o el del infausto petrolero. Portela ha preferido dejar los nombres propios de lado y optar por una estructura casi de cuento moralista, de reflexión de tintes universales sobre cómo un desastre como éste podría haber pasado en cualquier pueblo del mundo. Como en los cuentos, los personajes son arquetipos esbozados esquemáticamente, las situaciones son tan reconocibles tópicas y los escenarios, lógicamente, comunes. Sin embargo, no deja de ser una trampa hábil: sabe que no puede poner los nombres y apellidos de los políticos que protagonizaron aquél triste episodio, ni puede poner los nombres reales de los medios de comunicación que manipularon hasta la obsesión. Incluso sabe que usar los lugares reales puede suponer hurgar en una herida todavía abierta y supurante para sus vecinos. Pero también sabe que todos esos nombres están en el saber colectivo. La catástrofe está demasiado cerca en el tiempo y todos recordamos quién habló de hilillos, quién se fue de caza y quién dio las órdenes, sabemos perfectamente cómo se comportaron los medios de comunicación y cuáles fueron los que manipularon. Vimos las fotos y los vídeos y conocemos los pueblos que se vieron anegados por la marea negra. Una situación que le permite que su cuento se aborde desde una perspectiva completamente diferente: la vocación pedagógica y formadora del cuento se pervierte y convierte a los arquetipos en duras críticas de personajes claramente reconocibles. Sabemos que el imaginario pueblo de Caldelas es Muxía, y la aparición del tópico padrone político Don José con sus regalitos nos hace pensar en otros dinosaurios de la política gallego-española. El supuesto didactismo ejemplificante se transforma en complicidad curiosa del lector que se pregunta si lo del político Otero y la presentadora Sonia será verdad también, y Portela sabe no sólo que tiene las manos libres para tratar el tema, sino que puede dejar de lado los personajes, que pasan a ser competencia del lector, y centrarse en las situaciones.
Una libertad que no será usada para deambular por la simple recreación de los hechos, sino para formular una reflexión pausada, filtrada por el tiempo, de lo que allí aconteció. Un análisis que no busca las causas de lo ocurrido, sino que intenta delimitar las responsabilidades de todos los actores en esta tragedia, no sólo en lo político, sino en lo social, lo que le llevará a no dejar títere con cabeza. Hay una frase de la entrevista que le hice a Portela que creo resume perfectamente la idea que sobrevuela todo el libro: “Yo tengo mucha fe en la incapacidad humana, creo en ella como motor de la historia mucho más que en las conspiraciones”. Una máxima inspirada que resulta ser extremadamente acertada en este caso, porque no habrá realmente ni culpables ni inocentes: todos tendrán una responsabilidad por acción, omisión o inactividad; todos merecerán una crítica de una forma u otra. No hay un intento de ecuanimidad en el reparto de culpas, sino un dedo que señala a todos y que demuestra que los comportamientos sonrojantes existieron en todos, a diferentes escalas, cierto, pero en todos. Sólo hay una excepción: una voz de cordura que intenta aportar sentido común a una situación donde muchas veces se perdió. Un personaje, una mujer, que queda en un segundo plano, que evita el protagonismo, simbolizando perfectamente que en la vida real la lógica y el sentido común también fueron mucha veces arrinconados.
Un planteamiento que en sí mismo ya da valor al tebeo, pero los aficionados a la historieta nos encontraremos con un mayor regalo, si cabe, en la forma de la cuidada y brillante narrativa de la obra. El gallego siempre ha demostrado su querencia por la investigación de los recursos narrativos (muchos recordarán aquella maravilla que fueron las Impresiones de la Isla que realizara junto a Fernando Iglesias -por favor, un recopilatorio, ¡ya!-), y en esta obra no se queda atrás: plantea una compleja estructura argumental en el que la historia se va contando de forma retroactiva en una especie de cadena de flashbacks. La primera de las imágenes que encontraremos será, precisamente, la bucólica estampa publicitaria institucional de unas playas ya limpias de chapapote. A partir de ahí, cada capítulo de la obra va retrocediendo en el tiempo de forma que vemos las consecuencias antes de las causas. Una atrevida opción pero que permite un análisis de las causas que incluye siempre una reflexión previa: conocer el final nos da las pistas para desarrollar criterios que analicen las causas. No tenemos por qué hacer futuribles, el futuro ya ha colapsado en un pasado que conocemos, dejándonos libres para investigar las razones. Una acertada pirueta técnica que esconde una complejísima labor de guión: los personajes son presentados de forma inversa y desconocemos sus motivaciones, sólo sabemos de los resultados de sus actos. No se pueden definir como es habitual, sino a través de un proceso inductivo que hace el lector, obligando al guionista a una cuidadosa planificación previa que se extenderá a la puesta en escena. Cada localización, cada acción que vemos, tiene detalles que pueden tener un origen anterior y que, como tal, deberán ser tenidos en cuenta. Si hoy vemos una pintada en un muro, en capítulos siguientes, anteriores en el tiempo, veremos cómo se llegó a ella. Si hoy un periódico saca un especial de viajes, más tarde veremos su génesis. Todas las acciones y eventos quedan así unidos en una gran cadena en la que, finalmente, todo irá adquiriendo un sentido. Trágico, porque ya sabemos cómo acabará está historia en el siguiente volumen de la obra, pero con una larga reflexión sobre lo ocurrido que nos dará una perspectiva nueva aunque, por desgracia, nunca definitiva.
Queda por hablar del protagonista silente de esta obra: Sergi Sanjulián. La complejidad del guión, la trascendencia del tema, cobran protagonismo y se olvida casi siempre la callada labor de un dibujante que es vital para que la obra llegue a buen término. Que nadie se lleve a engaño: esta obra no sería sin él. Su labor de interpretación del guión de Portela es cuidadosa y perfecta, es el responsable del difícil juego de equilibrios que tenía que conseguir esa apariencia intemporal e ilocalizable de la trama. Recae también sobre él el desarrollo psicológico de unos personajes que deben ser definidos por el grafismo antes que por un guión que, por elección, no puede definirlos desde el principio. Labores muy complicadas que Sergi realiza desde una sobriedad medida, a sabiendas que en esta historia no hay lugar para florituras gráficas, sino para reflexiones. Por desgracia para él, su trabajo es tan bueno que consigue tornarse en invisible para el lector, que luego se quedará con la historia y no con su excelente labor.
Un álbum, a mi entender, brillante, que marca las muchas posibilidades todavía inexploradas de la historieta por estos lares.

35 Comentarios en “La cuenta atrás

  1. Ayer me lo pillé. Lo que no se es si esperar a que salga el segundo tomo para leerlo del tirón. Tampoco te voy a preguntar, puesto que tu respuesta, dada la extensión de la reseña, es más que obvia, ¿no? ;).

    Saludetes

    Sergio

    Visita;
    http://lecturasrecomicdadas.blogspot.com
    El blog especializado en crítica de cómics

  2. Pues lo estoy buscando por internet y no lo veo por ningún lado. ¿Ya está a la venta?

    Y lo que es mas importante. ¿Como puedo hacerme con la versión en gallego si vivo en Barcelona?

    Saludos!

  3. Álvaro Pons on 25 septiembre 2008 at 21:34 said:

    Puedes preguntar en la editorial, supongo…
    http://www.faktoriakdelibros.com/

  4. César on 25 septiembre 2008 at 22:11 said:

    "Y lo que es mas importante. ¿Como puedo hacerme con la versión en gallego si vivo en Barcelona?"

    POr cierto.. ¿ha salido ya la edicion de Maus en gallego? se puede adquirir en algun sitio fuera de Galicia?

  5. Alvaro,

    la pregunta iba en serio. ¿ReCOMICdarías su lectura inmediata?. ¿O dirías que es preferible esperar al segundo tomo?. Y si es así, ¿tienes alguna idea de cuando saldrá?.

    Gracias.

    Saludetes

    Sergio

    Visita:
    http://lecturasrecomicdadas.blogspot.com
    El blog especializado en crítica de cómics

  6. Álvaro Pons on 25 septiembre 2008 at 22:59 said:

    Yo recomendaría su lectura ya… Por desgracia, el final ya lo sabes…:(

  7. Una buena descripción de la obra, Álvaro. Realmente un buen trabajo, que merece ser leído…por muchos motivos. Una pena tener que esperar por el siguiente tomo.

    Yo le pongo una pega: no me gusta los tonos de color utilizados (pero ya se sabe, para gusto…colores).

  8. La verdad es que llevo unos dias buscando por BCN pero en las librerias especializadas no lo encuentras….

  9. bueno…yo no quedé tan satisfecho con este cómic. Técnicamente impecable, pero donde tú ves virtudes, yo didactismo fácil y prototipos que te sabes de antemano. ¿Habrá sido mi blog el único que ha dado cera a un tebeo que parece nacido para llevar aplausos, confetis,fanfarrias y laureles? (por su temática uno tiene el impulso de aplaudir ya previa lectura)

    De todos modos, creo que es un tebeo que debería llegar a"las masas" como demostración de que desde el cómic se pueden abordar más temas que Mortadelo, Superman, o mujeres recauchutadas en tebeos "para adultos". Creo en este sentido que Portela (de quien admiro sus Impresiones) ha realizado un cómic para todos los públicos que rebaja la potencia y vitriolo de un contenido que es dinamita, para hacer un cómic accesible aunque inflexiblemente crítico.

    en todo caso, son opiniones, y donde no hay duda es en la calidad de su estructura no lineal, el sentido de la misma, y el brillante trabajo de Sanjulián (bueno, hay quein me puso objeciones ahí, pero yo creo que no ha lugar)

  10. Álvaro Pons on 26 septiembre 2008 at 9:54 said:

    Vi tu reseña Punch, pero difiero en la apreciación (como es evidente :) ) sobre el didactismo. Yo creo que la opción "didáctica" es falsa, es un juego de sombras. No se puede hacer un tebeo con nombres y apellidos en este caso, es imposible (los pleitos caerían que no veas), por lo que ese punto de cuento es realmente un juego en el que todos los personajes deben ser recoonocidos. Y cuando se reconocen, la cosa es mucho más insidiosa. Es uan especie de juego a lo Gila "aquí hay alguien que dice ha manipulado las noticias…" :)

    Yo, de todas formas, creo que no es un tebeo para laureles. De hecho, me temo que será un tebeo que pasará desapercibido.

    Y, en efecto, yo creo que el trabajo de Sanjulián es muy brillante.

  11. Álvaro Pons on 26 septiembre 2008 at 9:57 said:

    También puede que haya otro factor añadido, punch: como gallego, es posible que de forma inconsciente reclames una crítica más directa, con nombres y apellidos.

    Puede ser que La cuenta atrás guste más a los de fuera de Galicia?

    (Es una pregunta a la que no tengo respuesta, se me acaba de ocurrir…)

  12. Belano on 26 septiembre 2008 at 10:52 said:

    Mi comentario respecto a esta obra compartía algunas de las apreciaciones de Punch, con cuya visión coincido bastante:

    "O protagonismo dilúese entre unha confraría de personaxes arquetípicos, representativos de cadanseu colectivo: o gobernante; os xornalistas, o honrado, a trepa, o hipotecado; os homes de mar, o emprendedor, o concienciado, o crédulo… (…) Ás veces os personaxes destilan unha certa frialdade, se cadra por estaren supeditados a unha función arquetípica".

    http://unollodevidro.blogspot.com/2008/08/conta-a

    Entiendo que Portela estereotipa los personajes porque le resulta necesario para dar una visión tan global como la que se propone. Los personajes no se construyen profundamente porque no son realmente individuos, sino representantes de un colectivo. Eso, que narrativamente tiene su justificación, entorpece algo la obra, a mi modo de ver. Le da una cierta frialdad.

    Respecto a lo que apuntas, Álvaro, no creo que seamos los gallegos precisamente quienes necesitemos nombres. Si el seguimiento mediático fue amplio en toda España, imagínate en Galicia. Por otra parte, nosotros ya conocíamos a los actores implicados antes del evento: a la gente de la Xunta, de la Diputación de A Coruña, a la gente de la TVG, de La Voz de Galicia (no la olvidemos), etc. Así que no estoy seguro de si la obra gustará más dentro o fuera de Galicia (pese a las pegas que le pongo, yo he disfrutado enormemente con la lectura de la obra; me parece que parte de unos propósitos encomiables y agradezco leer un cómic sobre un hecho histórico que me ha afectado muy de cerca). Y si gusta más fuera, tampoco estoy seguro de cuál pueda ser la causa.

    Otra cosa, la falta de nombres reales creo que se debe, como tú mismo apuntas, a la necesidad de valorar conductas antes que a personas. Pero no creo que eso tenga nada que ver con aspiraciones "universalistas". Lo universal, de existir (que ya es discutible), parte siempre de lo local. Me llama la atención que este tipo de cuestiones surge siempre cuando una obra se posiciona en la periferia. La cuestión de la universalidad nunca se plantea si la acción transcurre en Madrid o Barcelona, como si lo que allí se dilucida no se pudieran considerar cuestiones "locales".

  13. "como gallego, es posible que de forma inconsciente reclames una crítica más directa"

    mmm, puede, puede ser.

    En todo caso lo que no me gusta es, evidentemente, de mero enfoque. Creo que a todos los niveles técnicos es muy irreprochable.

    Yo diría qeu lo que no me llena es ese "tocar todos los puntos desde arriba", no sé si me explico. Me falta el puño airado golpeando la mesa, se tenga o no razón. Me falta el ¡nunca máis! que quizá sí simbolice esa pintada que cierra elprimer volumen. Por tu entrevista entiendo que el enfoque de Portela es meditado, muy penasdo y una decisión consciente. Quizá simplemente no es aquella por la que yo apostarí

    Y ojo, esto es un primer tomo de dos, cualquier apreciación está abierta aún.

  14. Y por cierto, Álvaro, sé de gallegos que quedaron encantados con A conta atrás, gallegos muy implicados con el movimiento Nunca Máis, así que supongo que son cosas mías: el tebeo gusta en casa ;)

  15. Igual que le pasa a Álvaro, me pierde la amistad con ambos, así que no soy objetivo. Eso sí, A Conta Atras me parece sublime, uno de los tebeos del año. Y creo también que a veces la crítica es más efectiva cuanto más sutil. No me parece que tenga afán didactista, pero bueno, es cierto que no es más que una opinión…

    Y sí, Maus en gallego ya está en la calle. Se presentó a mediados de junio en la FNAC en A Coruña y está disponible desde entonces. Se puede comprar por internet en varias páginas, y creo que las FNAC del resto del España pueden pedirlo si le interesa a alguien…

  16. Se echan de menos super villanos de chapapote

  17. Tomás on 26 septiembre 2008 at 13:23 said:

    ¿Y de aquel recopilatorio que iba a salir de "Impresiones de la Isla" se ha vuelto a saber algo?

  18. Miguel on 26 septiembre 2008 at 14:30 said:

    Me parece muy buena idea y tiene buena pinta, pero se echan de menos arreos como este respecto a las cagadas de la orilla izquierda. Espero que estos mismos autores se animen ( tienen varias para elegir) y que Alvaro escriba el prólogo. Un saludo comiquero.

  19. Diego, no cre que os pierda la amistad, simplemente os gusta el cómic mucho, a mí menos, nada más.

    Y voto también por impresiones recopilada (con lo que editaron en el diario de Pontevedra añadido… fue en el pontevedrés, ¿no?)

  20. El Juan Pérez on 27 septiembre 2008 at 11:46 said:

    El dibujo de la portada es sensacional. El artículo demasiado largo.

  21. Leíste el tebep, El Juan Pérez (por leer más opiniones, pregunto)

  22. El Juan Pérez on 27 septiembre 2008 at 22:06 said:

    Jamás leo tebep, Sr. Punch. Yo sólo leo novela gráfica.

  23. :)

    :) , sí, pero no estés a la defensiva,hombre, si no lo has leído, pues no pasa nada, una opinión menos y fiesta.

    Y mik velocidadf al tecladop nop se tocass, si escribop tebep, ed cosa mías ¿vale? ;)

  24. César on 28 septiembre 2008 at 13:57 said:

    "sí, pero no estés a la defensiva,hombre, si no lo has leído, pues no pasa nada, una opinión menos y fiesta. "

    ¿Pero como??? ¿es que ahora es obligatorio leerse un tebeo para opinar de el?? ¿Hay que cogerselo pagina por pagina, mirar las viñetas, leerse los bocadillos y comprender el sentido para poder decir que un autor no sabe dibujar, es un enchufado de tal editorial o que yo lo hubiese hecho mejor??

    Perdoneme sr Punch, pero pretender que se lea el tebeo para opinar ya me parece un requisito gafapastil e intelectualoide, la carcel de papel esta llegando demasiado lejos…. ¿cual sera el proximo requisito?? ¿ver si esta bien el moare???

  25. El Juan Pérez on 28 septiembre 2008 at 19:37 said:

    Yo no lo he leído, sólo he dado mi opinión de la portada y del artículo.

    Por eso del tebeo no opino, ni estoy a la defensiva. Lo de "novela gráfica" era una chulería gafapastil. Lo de "tebeop" para hacer unas risas.

    Ahora, el César se ha perdido.

  26. Y tu comment fue así recibido, El Juan Pérez, :)

    Y César, hombre, yo sólo pregunté, porque francamente tengo curiosidad por ver si mi opinión es compartida o por el contrario a quien se lo ha leído le ha encantado en general, nada más; simplemente pregunté a un asiduo, porque me interesa qué le parece a los asiduos de la cárcel el tebeo.

    Y César, puede apetecerte más o menos un disco, pero sin oirlo no puedes decirme que te ha gustado. Lo mismo un cómic. No lo enredes con segundas lecturas: ¿Te gusta el tebeo? sí/no/no lo he leido. Lo demás, en el marco de lo que yo estoy preguntando, sobra.

    Claro que los blogs están para discutir y llevar siempre la razón, pues bueno, lo que sea.

    Pero con todo, si lo habéis leido ¿os gustó?

  27. Por ciero, César, algo SÍ que te discuto: dices:

    "(un tebeo) ¿Hay que cogerselo pagina por pagina, mirar las viñetas, leerse los bocadillos y comprender el sentido para poder decir que un autor no sabe dibujar?"

    Pues en historieta sí, debe hacerse así. En otro lugar, y hace meses, escribí: "pienso que se ha llegado a una verdadera nueva concepción de la historieta: si tradicionalmente se decía que el cómic unía imagen y palabra, ahora se tiende a pensar más que nunca que lo gráfico es escritura. Es ritmo, es tono, es tempo… no sólo la parte ilustrativa de lo contado, sino que el trazo es, propiamente, parte de lo contado. Que sea virtuoso no importa tanto como que cumpla una función narrativa."

    podría citar entrevistas a Seth, o a ware, o a Blain, o de aquí a Pepo Pérez, o a Max, que opinan en este sentido.

    El dibujo de cómic no se entiende sólo como algo sensorial, requiere contemplarse como algo dentro de un todo mayor. Así que yo nunca juzgo un dibujo de cómic por una ojeada: tengo que leerlo de cabo a rabo (otro asunto es que en una ojeada "me apetezca" un cómic por su dibujo, como a todo el mundo mundial, pero sin más conclusiones que esa: me apetece, lo pillo, a ver)

  28. Álvaro Pons on 28 septiembre 2008 at 23:00 said:

    Y a mí que me parece que el comentario de César iba con bastante chunga… :)

  29. César on 28 septiembre 2008 at 23:56 said:

    "Y a mí que me parece que el comentario de César iba con bastante chunga… "

    Pues si, y por que lo del moare iba por usted, señor Pons. Pero bueno, el señor Punch es un asiduo de esta pagina pero no hemos coincidido en zona de comentarios muy a menudo, es normal que no le haya pillado el tono y no sepa que por aqui se critica sin haber leido, es el deporte favorito en las horas de patio de la carcel!

  30. ah, César, entonces todos de cañas ;)

    (y si te digo la verdad, muchas veces olvido con quién he charlado por los blogs que frecuento, u os mezclo a todos, o confundo a mengano con zutano, o… así que si no pillo ironías algún día, como hoy, pues ruego perdones varios… soy un despistado, no me quedo con caras, imagina con niks…¡los mezclo todos! -o casi todos-) :)

  31. Álvaro Pons on 29 septiembre 2008 at 0:18 said:

    "Moiré", silvuplé, "Moiré"… :)

  32. César on 29 septiembre 2008 at 1:30 said:

    "(y si te digo la verdad, muchas veces olvido con quién he charlado por los blogs que frecuento, u os mezclo a todos, o confundo a mengano con zutano, o… así que si no pillo ironías algún día, como hoy, pues ruego perdones varios… soy un despistado, no me quedo con caras, imagina con niks…¡los mezclo todos! -o casi todos-) "

    No hay problema, mientras no se haya sentido ni minimamente ofendido por la malinterpretacion, aqui no ha pasado nada.

  33. Belano on 29 septiembre 2008 at 10:14 said:

    ¿De verdad les gusta la portada? Porque o el marinero camina con una cogera bastante evidente o alguien ha inclinado el horizonte.

  34. Belano on 29 septiembre 2008 at 10:14 said:

    ¡¿Cogera?!

    Pardon, cojera.

  35. César on 29 septiembre 2008 at 11:27 said:

    "¿De verdad les gusta la portada? Porque o el marinero camina con una cogera bastante evidente o alguien ha inclinado el horizonte."

    Yo la linea del horizonte la hubiera dejado recta, por que la inclinacion de la figura del mariscador da esa sensacion tan real de moverse por un lugar donde azota bien el noroeste, pero tambien es un recurso valido y muy comun inclinar el angulo de vision, aunque segun mis recuerdos, atipico para una portada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post Navigation