Reciclando reseñas: El juego de las golondrinas

Aprovecho la edición en castellano de la obra de Zeina Abirached para recuperar la reseña que escribí hace unos meses:

Zeina Abirached es una joven ilustradora libanesa que tras la reconocida [Beyrouth] Catharsis, ha conseguido una importante repercusión con su segunda obra, El juego de las golondrinas. A priori, una candidata perfecta a ser nominada como clon perfecto de Persépolis: autora libanesa viviendo en Francia que desarrolla una obra autobiográfica en blanco y negro sobre su niñez en Beirut. Una primera sensación que se agudiza al comprobar, en una rápida hojeada, que el estilo gráfico parece idéntico al de Satrapi. Así que debo reconocer que afronto la lectura con ánimo bajo, pensando en que voy a encontrarme una obra seguidista de modas al estilo de las de Katherin de Villiers o Johanna. Sin embargo, los prejuicios van cayendo rápidamente: pese a que existe -es indudable- una profunda similitud argumental, las diferencias estilísticas y narrativas se van acentuando a medida que avanza la obra. Marjane Satrapi está en deuda permanente con David B y tanto su estilo como recursos narrativos son referidos continuamente a la obra de este autor. Sin embargo, Zeina Abirached proviene claramente de la ilustración y de la animación y sus planteamientos estéticos y narrativos son profundamente diferentes. Su estilo gráfico es una aparente evolución de la ilustración clásica musulmana de los s. X y XI (un efecto que también utiliza en algunos momentos Satrapi), pero combinada con recursos narrativos actuales, derivados en muchos casos de la ilustración. Su composición crea motivos geométricos de indudable belleza, utilizando la propia estructura de la página como elemento gráfico más, en un evidente trasvase de la ilustración de corte más narrativo o jugando con viñetas de estructura repetitiva para marcar los ritmos de lectura. Una elección gráfica que se demuestra como muy acertada para la parte inicial del libro, casi didáctica, en la que se nos cuenta las dificultades del día a día de la vida en una ciudad sitiada por los francotiradores; pero también para la segunda parte, más opresiva y cerrada, centrada en la angustia de la espera tras un bombardeo. No hay, a diferencia de la obra de Satrapi, un espíritu tan crítico y reflexivo, sino un intento más descriptivo de la terrible realidad del Libano inmerso en una guerra civil, lo que marca en cierta medida todavía más las distancias entre las dos obras. Sin embargo, en el continuado uso de nuevos recursos narrativos de la ilustración, Abirached pierde en algunos momentos el pulso: la repetición constante de viñetas se alarga excesivamente y rompe la necesaria tensión dramática, despegando al lector del libro en algunos episodios.
Una obra que arriesga y busca contar una historia distinta y que, pese a los errores e irregularidades, mantiene un tono interesante. Como es costumbre, la edición de sins entido, exquisita. (2-).
[Podéis ver unas páginas en la web de la editorial Cambourakis]

Mal dadas

Hablábamos de debutantes y seguimos con ellos, esta vez con Leandro Alzate, al que conocíamos por Mal dadas, una historia serializada en Humo en la que destacaba por su delicadeza, con un estilo gráfico de línea finísima, elegante, que proporcionaba una sensación de liviandad y discreción. Una historieta que se viste de largo para su publicación en álbum.
Alzate aborda un tema tan complicado como la rebeldía adolescente desde la perspectiva del propio adolescente. Una opción difícil: evita la visión escorzada del adulto, siempre sometida a unos condicionantes sociales que se han enquistado y que prejuzgan al joven según los comportamientos de la generación anterior; pero también es una opción peligrosa, que llegar al acartonamiento en el tópico si el autor cae en la trampa de componer a sus personajes desde el recuerdo de su propia juventud, por cercana que ésta sea.
Y es ahí donde el autor, pese a su bisoñez (relativa, ya que es un llegado tardío a la historieta) en el mundo del tebeo, demuestra arrestos suficientes como para comandar la historia con mano firme por un camino intermedio que le permite tanto la visión de un lado como la reflexión del otro. Se construye así esta historia de pandilla de barrio periférico, una ficción social, si se quiere, que intenta seguir a la joven Jessica en esas primeras decisiones de adulto, que nacen de la duda, el inevitable error y el atrevimiento. Un argumento sencillo, pero que Alzate aprovecha para llenarlo de segundos planos, de ideas lanzadas sobre la situación actual del adolescente o sobre la ciudad como elemento omnipresente.
Mientras leemos, comprobamos que Mal dadas es también un lienzo en blanco de experimentación, donde el autor busca su personalidad y su lenguaje propio. Cada página es una prueba, un ensayo. Ya en el estilo -allá a lápiz, aquí a tinta, ahí digital-, ya en las formas, preguntándose y respondiéndose con composiciones y puestas en escenas, con juegos de elipsis y con transiciones directas, acelerando y retardando el ritmo. Un testimonio apasionante para el aficionado de pro, pero que puede restar en algunos momentos ritmo a la obra en su conjunto, transmitiendo cierta sensación de irregularidad, de saltos, heredada obviamente de su origen como entregas en revista. Imperfecciones que no impiden que el autor obtenga un discurso gráfico personal, en el que toda la historia se impregna de una asepsia necesaria para la equidistancia entre el adolescente protagonista y el adulto lector.
Un prometedor debut de un autor que tendremos que seguir.

El gallego Víctor Moscoso

Leyendo el excelente Rebel Visions de Patrick Rosenkranz (que Fantagraphics reeditó hace unos meses tras varios años inencontrable), caigo en el curioso olvido que se tiene desde este país de la figura de Víctor Moscoso. Mientras que otros ilustres exiliados a los EE.UU. como Sergio Aragonés o José Luis García López son reivindicados de forma continuada por los aficionados españoles, el gallego Víctor Moscoso es prácticamente desconocido por estos lares. Una ignorancia imperdonable, porque tanto su vertiente comiquera como, sobre todo, en la ilustradora, Moscoso es uno de los autores más influyentes que ha tenido el mercado USA. Parte indispensable de la revolución underground que supuso Zap, su nombre es indisoluble a los de Robert Crumb, Spain Rodríguez, S. Clay Wilson o Rick Griffin y sus historietas son una experimentación estilística continuada. Como ilustrador, su exploración de la psicodelia y su particular uso del color influenció de forma notable a toda la generación de los 70, siendo recordado por sus pósters y portadas de discos y revistas.
Algunos ejemplos clásicos de este autor, como sus portadas:

Sus lisérgicos pósters:

O sus historietas (pinchando accederéis a un escaneado completo del número):

Por no hablar de su versión de Krazy Kat:

¿Alguien reivindicará alguna vez a este autor español? ¿Quizá el Salón de A Coruña aprovechando que fue convecino suyo?¿Se editará alguna vez en España el lujoso Sex, Rock & Optical Illusions. The Art of Victor Moscoso? Por lo menos, al mismo nivel que nos apropiamos de otros autores que también nacieron a este lado del charco pero emigraron tempranamente a América…
Y para acabar, un extracto de la larga entrevista que le dedicó The Comics Journal en su número 246.

Próximas novedades de La Cúpula

La Cúpula también carga de novedades el último trimestre del año. Tendremos obras de autores bien conocidos de la editorial como el Bitch de Miguel Ángel Martín y doble entrega de los Hernández, con el The education of Hopey Glass de Jaime Hernandez y el Chance in Hell de Beto Hernández. König volverá con Suck my duck y los amantes de los gatos estamos de enhorabuena, porque se edita el genial Cat getting out of a bag de Jeffrey Brown.
Pero también veremos obras de nuevos autores, como América, donde Daniel Casanave y Robert Cara adaptan a Kafka, Filmriss, de Kati Rickenbach, el alabado The Blot de Tom Neely, el álbum colectivo Primeras veces y, atención, la nueva (y esperada) novela gráfica de Luis Durán.

Comienzan las XX Xornadas de Banda Deseñada de Ourense

Este miércoles comienza la XX edición de las Xornadas de Banda Deseñada de Ourense. Como siempre, atractivo cartel de exposiciones (Rachel Deville, Enrique Flores, Filipe Abranches, Certamen Injuve de Cómic e Ilustración 2007, Romeo e Xulieta / Tirant lo Blanc, Roque Romero o GZcrea Banda Deseñada 2008), nueva edición del Lab·Ou y un siempre interesante fanzine que se puede descargar en PDF (¿apostamos a que hay polémica con la historieta de Rubín?).
Toda la información, en su web.
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¿Se montará algo así en España alguna vez?

Este fin de semana se ha celebrado en Paris la cuarta edición del Festiblog, Festival des Blogs de BD et du Webcomics. Como lo oyen señores: un salón dedicado específicamente a los blogs de información sobre tebeos y webcómics. Más de 100 blogs reunidos en los que los autores de webcomics se dedican a dar a conocer su obra y dedicar dibujos a los aficionados y los blogueros “informativos” se reúnen para compartir experiencias.
Un evento que, además, contaba con la financiación de entidades como Société Générale, la cadena de Librerías Album o Typepad, entre otras.
Para hacerse una idea, nada mejor que dar un garbeo por la web del Festiblog y por su cuenta Flickr. ¿Se atreverá alguien a montar algo parecido en España?

Proximas novedades de Astiberri

Astiberri informa de sus próximas novedades:
El último trimestre de 2008 ya está al caer y viene cargado de novedades. Junto al esperado segundo volumen de Berlín, titulado Ciudad de humo, de Jason Lutes, publicaremos No te olvides de recordar, la autobiografía de Peter Kuper, del que también reeditaremos su adaptación de La metamorfosis de Kafka. También va de intimidades personales El arte de criar malvas, de Ramón Boldú, todo un pionero del género autobiográfico en nuestro país, que viene a continuar sus recordadas Bohemio pero abstemio y Memorias de un hombre de segunda mano. Cumpliendo con su cita anual, Mauro Entrialgo hará que Ángel se fije desde el quinto pino y Brian Griffin, de Padre de familia, nos dará su visión sobre “priva, pavas y el arte olvidado de ser un hombre”. Además tendremos Inolvidable, de Alex Robinson, en el que el autor nos ofrecerá su personal visión del regreso al pasado. Por fin, el segundo volumen de la edición de lujo de Bone llegará otra vez cargado de extras: un prólogo a cargo de Álex de la Iglesia, artículos de Neil Gaiman y Scott McCloud, y varias historias cortas, entre las que se cuentan tres minicómics y las portadas de la edición original en comic book.