Defensa de la subjetividad

No puedo estar más de acuerdo con el artículo de hoy de Javier Marías en El País Semanal, Defensa de la subjetividad:
“La subjetividad, de hecho, está muy mal vista: se pretende que todo el mundo renuncie a ella y se instale en una supuesta objetividad planetaria, algo sin duda imposible. Cuando pese a ello se intenta, los resultados carecen de todo interés, son lugares comunes, y la actitud resulta impostada.”
[…]
” Si a él (refiriéndose a la polémica de las declaraciones del profesor George Steiner) no le parece gran cosa esta o aquella literatura, está en su derecho a que no se lo parezca. Como lo está usted de considerar una birria la música paraguaya, y a usted a que le dé cien patadas la pintura croata, y a usted que le reviente el cine de Groenlandia. No aspiran a imponer ni a modificar nada con ello. “

(Creo que no tiene enlace en la web, si alguien lo encuentra, que lo pase por favor)

El padre de María

Cada vez que se hunde la Bolsa, tiembla el sistema bancario y se publican artículos sobre el fin del liberalismo (la secuencia es siempre la misma), doy un repaso a la inversión que, espero, me garantizará una vejez desahogada. Hablo de una colección de El Víbora que incluye, por supuesto, el mítico número extra dedicado al golpe de Estado de 1981. El Víbora -una revista de cómics desaparecida, tras larguísima agonía, en 2005- fue en su época clásica un producto genial y disparatado.
Enric González habla de Gallardo en EL PAÍS

Miss Endicott

Lo bueno que tiene la extraña política de publicación de tebeo europeo de Planeta DeAgostini es que da la oportunidad de leer álbumes que uno jamás pensaría que saldrían en castellano. Tebeos discretos, que han pasado sin pena ni gloria por el mercado francés y que representan perfectamente ese equilibrio tan habitual en el país vecino, en el que un material comercial con clara vocación de relleno no renuncia a unos mínimos de profesionalidad y decoro en su realización. Buen ejemplo puede ser Miss Endicott, de Jean-Christophe Derrien y Xavier Fourmequin, un digno tebeo de entretenimiento que cuenta las aventuras de Prudence Endicott, una atrevida jovencita que vuelve a un Londres victoriano para tomar su lugar como “conciliadora” de la ciudad tras la muerte de su madre. En el fondo, Derrien está planteando la clásica estructura de vengador justiciero nocturno común a personajes como La Sombra o Batman –Alfred incluído-, tomando además prestados elementos de la saga familiar de El hombre enmascarado, de Dickens e incluso fantásticos del “Londres de Abajo” que imaginaba Gaiman en Neverwhere. Un cóctel quizás excesivo, que Derrien mueve con oficio pero sin más ambiciones que conseguir que el relato funcione a un nivel básico, lo justo para que el lector disfrute de la lectura. Más destacable es labor de Xavier Fourmequin, un dibujante que no para de evolucionar absorbiendo influencias, desde aquellas iniciales de Bernet que encontrábamos en Alban hasta su actual y personal estilo, a medio camino entre Loisel y la escuela francobelga de aventuras, perfecto para la atmósfera de esta serie. Sin olvidar, por supuesto, la excelente tarea de Scarlett Smulkowski como colorista, a la que algunos recordarán por su trabajo en Dust, el último Blueberry.
Tebeo de consumo, pero que no intenta ni estafar ni insultar al lector, sino darle un producto para pasar el rato exquisitamente manufacturado. Lo que no es poco. (1+)

Bru & Philips

Habituados al espléndido dúo formado por Sean Philips y Ed Brubaker, resulta casi extraño que se publiquen tebeos en los que ambos autores se aventuran a realizar obras con otros compañeros de viaje. Más si coinciden dos de ellas en el mismo mes, como es el caso de Los chicos detective y Siete Psicópatas.
La primera es una miniserie tardía en la que un todavía debutante en el mainstream Brubaker retomaba los personajes protagonistas de The Children’s Crusade, el primer crossover de las colecciones de Vertigo. Los jóvenes detectives muertos volvían al papel (ya que no a la vida) unos años después de la mano de este entonces joven guionista, que había dejado un excelente sabor de boca con la serie Deadenders. Para evitar riesgos, Brian Talbot se encargaría de los lápices de la serie, lo que favorecería que los lectores identificaran fácilmente la serie como una “colección Vertigo”. El resultado es, como poco, agridulce. Brubaker firma un guión poco más que correctito, mezclando elementos fantásticos con una trama detectivesca excesivamente predecible, siempre con la alargada sombre de Gaiman presente. Unos cimientos poco sólidos sobre los que Talbot desarrolla una labor poco inspirada que, para colmo, es bastante maltratada por un mecánico Steve Leialoha a las tintas. Se deja leer, pero se olvida con la misma velocidad que se pasa la última página. Eso sí, las portadas de McKean, espléndidas. (1-)
Por su parte, Sean Philips es el encargado de la labor gráfica de Siete Psicópatas, primer volumen de una serie de siete álbumes englobada dentro de la curiosa moda de “series límitadas” de álbumes de varios autores que azota Francia. Con el siete como elemento recurrente (siete psicópatas, siete ladrones, siete guerreras, siete yakuzas, siete misioneros siete piratas…), en este primer volumen el guionista Fabien Velhmann, en alza gracias a su buena labor en la entretenida El marqués de Anaón, plantea un curioso punto de partida que, por desgracia, se estrella en un desarrollo que no llegan a salvar las sugerentes trazas finales. La historia de estos siete psicópatas que deberán cumplir la misión secreta de asesinar a Hitler comienza muy cinematográficamente, con la típica estructura de elección de personajes para la misión que actúa a su vez de presentación, pero que pronto comienza a hacer aguas: los personajes son absurdos, no hay cohesión entre las tramas y, para colmo, es evidente que Velhmann no tiene claro qué hacer con su reparto coral. Tiene, eso sí, un fogonazo de inspiración en su parte final que, por desgracia, es bastante previsible y no consigue arreglar el desaguisado. Philips está en su línea habitual de sobria corrección, pero poco puede hacer para que la lectura de esta obra sea mínimamente interesante. Pese a que la edición de Planeta es en tamaño mini (curiosa política editorial: publicar siempre en formato diferente al original, lo que era en comic book en tamaño gigante y lo que era álbum europeo en formato comic-book…), no afecta excesivamente al dibujo de Philips. Olvidable (0)

Novedades de noviembre de Panini

Panini da a conocer en su web las novedades de Noviembre. La novedad más esperada, sin duda, el quinto volumen de Del tebeo al manga, la excepcional historia de los cómics de Antoni Guiral, de obligada compra, lectura y estudio. Por lo demás, a las entregas habituales del Capitán América y Daredevil de Ed Brubaker hay que añadir el entretenido desembarco de Millar y Hitch en Los 4 fantásticos y el discreto Ultimate Iron Man de Orson Scott Card, que destaca por la excelente labor de Pasqual Ferry.
Toda la lista, aquí.

Se busca

Tras los terremotos mediáticos y de taquilla de Iron Man y The Dark Knight, parece que Wanted, la adaptación del tebeo homónimo de Mark Millar y J.G. Jones está pasando mucho más desapercibida. Vaya por delante que servidor no se acercará ni atado a las salas cinematográficas a ver la película del kazajo Timur Bekmambetov (sobre todo después de haber sufrido en carnes propias ese atentado contra el séptimo arte – y el buen gusto- llamado Guardianes de la noche), pero al menos hay que reconocerle a Millar que independientemente de los resultados en pantalla, su tebeo merece una lectura.
Aunque Millar (a,e, lo que hace una vocal…) es un escritor que se encuadra dentro de esta generación de autores que tienen la tediosa costumbre de con fundir la hipérbole violenta y la pose cínica como sinónimo de lo “cool”, el británico deja normalmente esbozos de calidad en su obra que suelen indicar un potencial muy superior al que muchas veces muestra. Pese a que suele dejarse llevar por los excesos, sus guiones suelen destilar un sutil humor mucho más inteligente (como bien ha demostrado en su etapa en The Authority o el primer arco de Ultimates), que sabe compaginar con encargos que resuelve con oficio y sin excesivas estridencias y proyectos mucho más personales como un Millarworld. Wanted pertenecería a este último caso, donde es de suponer que el guionista se libera de las imposiciones y se encuentra más a gusto, jugando con personajes de su propia creación que no deben respetar ninguna norma previa. Y ahí se nota, como ya pasara en tebeos como Red Son, el actual Kick Ass o incluso en el inicio de Civil War que Millar tiene ideas sugerentes a desarrollar. No siempre llevadas a buen puerto, todo sea dicho, pero que si consiguen superar los primeros escollos dan lugar a un tebeo de lo más entretenido, como ocurre en Wanted. Este mundo de supervillanos que han conseguido por fin vencer a los superhéroes es un atractivo punto de partida que Millar sabe explotar, desarrollando una trama bien urdida que interesará al lector a la par que le permite crear un entorno perfecto para que los excesos queden enmascarados y no molesten. Una historia que le deja manos libres para el juego referencial e incluso algunas propuestas interesantes: en un mundo de supervillanos, ¿quién salva a los malos malosos del más-malo-todavía?¿El supervillano se convierte en superhéroe al salvar a los supervillanos de los otros supervillanos? Una especie de trabalenguas sobre el que no se profundiza, pero que añade al ya de por sí entretenido argumento una irónica segunda lectura. J.G. Jones demuestra ser algo más que un funcional portadista y firma un meritorio trabajo gráfico que redondea el buen sabor de boca que deja la lectura de este tebeo. Está bien hecho, entretiene y el rato de lectura se pasa volando. Más no se puede pedir. Bueno, sí, que Bekmambetov no se acerque a una cámara de cine, pero eso no es problema de Millar. (1+)

Incógnitos

Dos reseñas rápidas de dos tebeos europeos que no deberían pasar desapercibidos:
En primer lugar Incógnito, de Gregory Mardon (La Cúpula). No suelo identificarme con los protagonistas de las obras de ficción que leo, pero en este caso el proceso de identificación ha sido profundo e inmediato. Que el protagonista sufra un esguince y tenga que acudir a terapia de rehabilitación me ha producido una empatía automática (¡ay! me ha dolido hasta la viñeta en la que se tuerce el tobillo) que ha favorecido que sienta un especial cariño hacia el protagonista de esta obra. Eso sí, las similitudes terminan ahí, ya que mi fisioterapeuta difícilmente podría protagonizar una película de Russ Meyer y las sesiones son de lo más ordinario, muy lejos de esta curiosa historia de apariencias y celos. Mardon plantea un extraño trío entre el anodino protagonista, su fisioterapeuta y el hermano parapléjico de ésta, que deambula en todo momento entre la ambigüedad y la sorpresa. Hay un acertado intento de manejar la tensión y de desarrollar unos personajes complejos que entablan relaciones con un matiz insano, que podría caer en el histrionismo exagerado pero que el autor consigue contener dentro de unos cauces muy legibles. Pese a que la historia tiene algunas incoherencias de planteamiento (no se entiende muy bien qué sentido tiene sobre la historia la capacidad del protagonista de tornarse “invisible” ante los demás – una idea que, por cierto, parece literalmente sacada de un episodio de Buffy), se lee con interés y se agradece el atípico final, así como la buena labor gráfica de Mardon. Un tebeo a leer (2-)
Y en segundo lugar, un tebeo que me pasó desapercibido y que recupero por un acertado consejo: La virgen del burdel, de Hubert y Kerascoët. Planeta recopila en un solo volumen los dos primeros álbumes de Miss Pas Touche, una historia ambientada en el París de los años 30 y que narra la historia de la joven Blanche, que en la búsqueda del asesino de su hermana entrará a formar parte de un selecto burdel de la capital. Hubert, colorista reconocido –ha coloreado, entre otros, a Jason-, sorprende con un elaborado guión que, si bien parece confuso en las primeras páginas, pronto alcanzará un excelente ritmo con un tono mucho más crudo y descarnado, en el que la virginal Blanche conocerá la otra cara de una hipócrita sociedad, que esconde sus perversiones tras una máscara de puritanismo. Resulta realmente interesante el tratamiento que hace Hubert de su protagonista: evita el fácil encasillamiento de joven heroína sufrida al estilo Pichard (no en vano comparte nombre con Blanche Epiphanie) para explayarse en un complejo desarrollo personal, ambiguo, en el que la joven recorrerá un sórdido camino en el que su comportamiento difícilmente puede calificarse de heroico, pero sí de muy humano. La dualidad virgen ingenua – sádica dominanta no hace más que ahondar en esa contradiccón buñueliana de la Belle de Jour, aportando más riqueza, si cabe, al personaje y a una historia que no tiene miedo a plantear soluciones diferentes que bordean el juicio moral establecido. Una atrevida propuesta argumental que Marie Pommepuy y Sébastien Cosset, alias Kerascoët, desarrollan brillantemente con un estilo en la línea de Dupuy y Berberian o el Sfar de Pascin, que cuida perfectamente la ambientación parisina de entreguerras a la par que dota de un adecuado dinamismo a la acción. Un tebeo muy recomendable del que ya se anuncia en Francia el inicio del segundo arco argumental, que también será de dos tomos. (2+)

Monos de trapo

Yo no sé, estimados lectores y lectoras, si ustedes se acuerdan de los juegos de su infancia. De esa época en la que un par de muñecos -ya un poco cascados, todo sea dicho-, unas cajas y una imaginación desbordada creaban lances sin par. El sofá de casa se convertía en una peligrosa cordillera de afilados picos y escarpadas paredes, por la que aguerridos aventureros –que ríanse ustedes de Indianas y demás- conseguían las hazañas más inverosímiles. Fort Navajo, la conquista del Everest y la batalla de Iwo Jima se juntaban y mezclaban con los ataques de los piratas de la Isla Tortuga y la aparición estelar de Godzilla junto a Mazinger Z.
Todo era posible, sólo necesitábamos un poco de espacio y unos cuantos juguetes destartalados. El resto venía sólo como una ingenua inspiración desbocada, ya saben, eso que se llama la imaginación.
Muchos son los que han intentado retratar esa época, plasmar la esencia de aquellos momentos infantiles. Posiblemente, el primer nombre que nos asalte sea el de Bill Watterson, que supo trasladar al papel con minuciosa exactitud el sutil cóctel de imaginación, inocencia y crueldad de los recreos infantiles en Calvin y Hobbes. Lo real y lo ficticio se unen en la figura de ese tigre de peluche que cobra vida para demostrar que ambos mundos están separados por una barrera tan fina como queramos crear. Una obra magistral, grabada ya a fuego como uno de las referencias obligatorias de la historia del tebeo pero que, si somos estrictos, no es una plasmación fidedigna de los sentimientos de aquellos días de niñez. Es una gran reflexión sobre la vida desde la perspectiva de la infancia, pero si lo que buscamos es rememorar exactamente qué sentíamos cuando montábamos nuestras batallas de soldaditos de plástico, entrar en la mente de ese niño para escudriñar qué maravillas se gestaban, nuestro objetivo debe ser Las aventuras de Sock Monkey.
Admito que la premisa argumental del tebeo, las correrías de un mono de trapo y su amigo, un cuervo de peluche, difícilmente puede considerarse original. Que los juguetes cobren vida no es un recurso especialmente insólito y aunque muchos pensarán de inmediato en el señor Lasseter y sus maravillosas creaciones digitales, la realidad es que llevan cobrando vida desde que los cuentos existen, como bien nos recordaba hace más de un siglo Collodi. Sin embargo, Tony Millionaire, su autor, dota a su obra de un espíritu infantil inclasificable, capaz de asumir los referentes de los cuentos que cuentan los abuelos a sus nietos para dormirse, transformados e incorporados con total naturalidad al juego, tal y como lo hace la imaginación infantil, creando una especie de montaña rusa donde no hay más regla que la improvisación. Las aventuras de este mono de trapo y su córvido colega de peluche no conocen límite y deambulan tanto por caminos fantásticos como por corrientes, transformando lo cotidiano en una parte más de un juego. Las lámparas se transforman en estrellas brillantes, las figuras en parte de escenarios de piezas teatrales que mutarán sin motivo incorporando personajes de cuentos o iconos culturales.
Millionaire apuesta por trasladar sus juguetes a un indeterminado momento entre el siglo XIX y el XX, donde todavía la maquinaria multimedia no hipnotizaba las mentes infantiles y que le permite, además, aprovechar al máximo su estilo de dibujo, de claras reminiscencias a la ilustración infantil de esa época. Los grabados de los cuentos infantiles parecen tomar vida, con un dinamismo inacostumbrado, que juguetea con composiciones que nacen de lo estático para animarse con fuerza y velocidad, en un contraste sorprendente.
Sin embargo, y pese a que su objetivo pueda ser aparentemente el público infantil, Sock Monkey es un tebeo que apreciarán mejor los adultos. Es como si Millionaire hubiese hecho un tebeo para adultos que fueron niños, recreando aquellas historias imaginarias pero trufadas de pequeños detalles escondidos que sólo se pueden disfrutar aquellos que ya vivieron aquella época.
Hay que agradecer a Rossell que se haya atrevido a editar un tebeo tan interesante, pese a su dudosa comercialidad. (3)
Enlace:
-Algunos ejemplos de páginas de Sock Monkey.

Juanjo Sáez, en la galería Iguapop de Barcelona

La Galería Iguapop (C/Comerç, 15, Barcelona) inaugura hoy la exposición “Compra mi estilo”, de Juanjo Sáez.
Nota de prensa:
“Compra mi estilo” es un repaso por la trayectoria como dibujante profesional de Juanjo Sáez. Desde sus inicios como cronista de la Barcelona trendy hasta trabajos más recientes como el libro “Arte”, la muestra recoge obras originales de flyers realizados para el club Astin, dibujos sobre el Sonar, Nitsa o Razzmatazz, escenas con personajes “modernos” como David Delfín o los Strokes, viñetas de “Ideas para un mundo moderno” y “Hit Emocional” o tiras protagonizadas por Picasso o Joseph Beuys, entre otros.
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Protegiendo a las mentes inocentes

Que no se piense Frank Miller que es el único ultrajado por la proactiva campaña de DC a favor de las mentes limpias. Le toca turno al grandullón kryptoniano, que en la portada del número 689 de Action Comics aparecía tranquilamente tomando una cervecita al fresco de la noche. Actitud bastante normal, pero que ya se sabe: se comienza por una cervecita y vaya usted a saber dónde se acaba, que seguro que el alcohol y el metabolismo krypotoniano no casan demasiado bien. El caso es que, pensando en el buen ejemplo a los infantes, los de DC le han cambiado a Superman la cervecita por una inocua botellita de soda, previa destrucción de la tirada anterior. Que las burbujitas colocan, pero no tanto. Las imágenes de ICV2 no pueden ser más claras:

Una ampliación para que se vea mejor, antes y después:

Yo creo que, en el fondo, la culpa de todo esto la tiene Jotacé: la DC ha iniciado una agresiva campaña para evitar que el marciano siga encontrando ejemplos de mente sucia en sus tebeos. Seguro que no es coincidencia que en los últimos posts se haya pasado al lado oscuro…

Nominados a los Haxtur

El mes que viene se celebra una nueva edición del Salón Internacional del Cómic del Principado de Asturias, que anuncia invitados de postín Diana Schutz, Linda Medley, Carlos Giménez, Alfonso Zapico, Miguel Gallardo, Giancarlo Berardi o Mike Kaluta, entre otros muchos.
Y, como es habitual, se entregarán los Premios Haxtur, de los que ya se ha dado a conocer la lista de nominados.
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Navidades futuras

Esto de la internet tiene un punto mágico-esotérico. Estamos recién quejicosos de la vuelta al cole y la dichosa telaraña digital nos deja ya la miel en los labios de lo que degustaremos de menú navideño. De momento servidor se acaba de desayunar con las novedades de Marvel de Diciembre, de las que espero con ganas la versión de Capitán América que firma Howard Chaykin (que espero me haga olvidar sus últimas entregas alimenticias) y, sobre todo, esto:

Para hacer boca, Newsarama incluye entrevista y teaser de la serie

100 años después…

Aprovecho que acaba de editarse el excelente Batman Año 100 de Paul Pope para reciclar reseña:

Menuda lección les ha dado el señor Paul Pope a los autores de Marvel y DC con Batman Year 100. Tenía muchísima curiosidad por leer esta primera incursión de Pope en el mainstream,  aunque con cierto miedo y prejuicio a que las imposiciones editoriales hubiesen podido maniatarlo. Pero cualquier prejuicio era infundado: Paul Pope es uno de los autores más arrebatadores que se pueden encontrar en el actual panorama historietístico americano, uno de esos dibujantes que parece tocado por una varita divina que le permite llegar a donde otros ni siquiera sueñan, con capacidad sobrada para derrumbar cualquier obstáculo.
Autor de férrea independencia, sus obras anteriores dejaban ya entrever una clara vocación por buscar nuevos caminos para el tebeo de género, fundamentalmente dentro de una ciencia-ficción tocada de policíaco, con trabajos tan sugerentes y recomendables como THB, Heavy Liquid o 100%. Pero, sobre todo, evidenciaba una habilidad para la narrativa inusual, con una puesta en escena y ritmo casi perfectos que parecían nacer casi espontáneamente.
Características que se han ido madurando hasta conseguir obras excelentes como las ya citadas, pero que podían verse mermadas por un exceso de imposiciones editoriales. Afortunadamente, los mandamases de DC han dejado total libertad a Pope para esta versión futurista de Batman, que transita a medio camino entre el relato policial y el homenaje a Dark Knight con una trama detectivesca interesante y una acertada visión de un futuro próximo oscuro sin estridencias exageradas, en el que el dibujante se permite una soberbia  lección de narrativa, una de las mejores que servidor ha leído en mucho tiempo en el mainstream.
La primera escena de Batman Year 100 es ya toda una declaración de intenciones: una larga secuencia de persecución y luchas con una fuerza y brío que deja sin respiración al lector. Una puesta en escena milimétrica de potencia atronadora, en la que casi podemos imaginarnos una banda sonora enérgica, que aumenta el nervio de unas peleas coreografiadas perfectamente, pero manteniendo en todo momento una tensión agónica, que en ningún momento se desborda. Pope tensa la cuerda con maestría, sabiéndose poseedor de la desacostumbrada capacidad de conocer el momento idóneo para soltarla o estirar más, arrastrando al lector cual marioneta.
Es indudable que, pese a las diferencias estilísticas, Pope es heredero nato de la garra narrativa de Jack Kirby, pero paradójicamente mezclada con la elegancia de Alex Toth. Una unión casi imposible, pero que, al conseguirse, hace de Pope uno de los autores con más posibilidades dentro de la historieta americana.
Uno de esos tebeos que deberían sonrojar a muchos autores estrella, a los que pone en triste evidencia y que, en mi particular opinión, es una de las contribuciones más frescas e interesantes que ha dado el mainstream desde hace lustros.
Excelente (3+)

Reseñando en más de una línea: El Santuario de Gondwana

Soy fiel seguidor de Sente desde su brillante reinterpretación de la tradición en Jacobs en La Maquinación Voronov. Me gustó su apropiación del estilo de la serie de forma clónica, pero con ciertos atrevimientos que Juillard apoyaba con su mimetismo camaleónico del estilo de Jacobs. Aunque su segunda incursión en la serie me pareció menos interesante que su debut, seguí considerando que existían puntos muy sugerentes, la mayoría derivados precisamente de la ruptura de los cánones de la serie. La humanización de los personajes (de Mortimer en este caso) o el atrevimiento de dotar de un pasado coherente eran coherentes, sin embargo, con el respeto a los cimientos básicos formales.
Esperaba por tanto con muchísimas ganas su tercera contribución a la saga, pero debo reconocer que, quizás por ello, la decepción tras la lectura de El Santuario de Gondwana ha sido todavía más profunda. Sente y Juillard parten de los sucesos del anterior álbum para desarrollar una historia que resulta en un absurdo e ilógico argumento. Un gigantesco “McGuffin” que cuando es revelado se nos muestra como absolutamente desatinado, incoherente y mal desarrollado, que para colmo es planteado con un torpeza narrativa por parte de Sente realmente sorprendente y molesta. Incluso la propia estructura del álbum es partida por una larguísima explicación de las razones de la existencia del Santuario de Gondwana que cortan radicalmente la acción y descolocan al lector que termina sin comprender muy bien qué ha estado leyendo.
Un guión sin pies ni cabeza en el que Juillard parece naufragar, olvidando su elegante forma de seguir el estilo de Jacobs para simplemente cumplir con una evidente desgana. Una verdadera lástima que Sente y Juillard tiren por la ventana todo lo que habían acumulado en los tres álbumes anteriores con este despropósito. Esperemos que la nueva aventura de los personajes prevista para el año que viene, esta vez con Van Hamme a los guiones y René Sterne y Chantal de Spiegeleer a los lápices nos quite este mal sabor de boca. (0)

Operació Còmic a Vilafranca

El ayuntamiento de Vilafranca, a través de los servicios de Juventud, Biblioteca y Cultura, organiza Operació Còmic, un programa de actividades que se desarrollarán durante septiembre y octubre. Este mismo mes se inaugura la exposición Rebeldes con causa, dedicada a los personajes de Escobar. El programa se complementa con la presentación en la biblioteca Torras i Bages de un fondo especializado en en còmic. Más información, en su web

Hiperviolencia, excesos… Frank Miller

Hay que reconocerle a Frank Miller una innegable habilidad en temas de marketing: ha dotado siempre a su obra de una componente polémica que ha sabido potenciar y lanzar multiplicada hacia los medios y aficionados. En muchos casos, producto de una inteligente capacidad para generar el debate a través de propuestas que se atrevían a traspasar el umbral de lo socialmente establecido. En otros, como una apuesta gratuita que sólo hacía que repetir discursos exhaustos. ¿Son dos caras de una misma moneda o es el producto de una involución irreversible? Una pregunta que se puede analizar a través de la reciente reedición de Hardboiled y la polémica generada alrededor de All Star Batman y Robin, dos obras coincidentes en ser desarrolladas para el lucimiento de otros dibujantes (Geof Darrow en un caso, Jim Lee en el otro) y en su aparentemente similar propuesta provocativa basada en la ultraviolencia.
Hardboiled supone, a mi entender, todo un punto de inflexión en la obra de Miller. Realizada en 1990, justo después de su periplo superheroico en Daredevil y Batman y previo a su periplo por el género negro hiperhormonado de Sin City, es el perfecto nexo de unión entre ambos extremos. Tras su exploración del concepto del héroe desde una perspectiva clásica en los personajes de Marvel y DC, Miller propone una historia sin identidades en la que la ultraviolencia se alza como único protagonista. Una especie de revisión ballardiana del Yo Robot de Asimov en una sociedad propia de Philip K. Dick, en el que un recaudador de impuestos sacrifica su propia identidad (nombre, familia, ser) en virtud de su función social, su trabajo como incansable perseguidor. El concepto de heroísmo que había ejercitado previamente desaparece: no hay héroe, sólo una máquina que responde a una tarea preprogramada y que debe encontrarse a sí misma a través de una brutal y literal deconstrucción. La deconstrucción de héroe ensayada en Born Again y Año Uno se transforma aquí en un proceso sádicamente real que lleva a una única pregunta: ¿existe el héroe o sólo su tarea? Un planteamiento que rompe con todo su discurso y tendrá una respuesta clara en toda su obra siguiente a través del concepto del sacrificio heroico, del héroe impuesto y de un discurso nihilista tan exacerbado que, en muchas ocasiones, puede ser leído en la misma clave que los fascistas se apoderaron de las teorías de Nietzsche.
Pero, además, Miller aprovecha su reflexión para realizar un soberbio ejercicio de estilo. Al igual que en su trabajo con Sienkiewicz o Mazzucchelli, Miller desarrolla su narrativa de forma completamente entregada al estilo gráfico de su dibujante, un Geof Darrow hiperdetallista que será aprovechado para una experiencia única de contrastes. En un momento en el que Miller había llegado casi a la perfección en su proceso de síntesis narrativa, con viñetas de una simplicidad tan apabullante como eficaz, los sobrecargados y barrocos dibujos de Darrow son el extremo contrario, una ralentización radical del ritmo narrativo que obliga al lector a perder un largo rato en recorrer cada viñeta, en esas inmensas e inacabables búsquedas de inexistentes Wallys en las que todo, absolutamente todo, está dibujado. La ultraviolencia que Miller quería analizar queda detenida en el tiempo, en una especie de grotesca parodia sin límite. Un tiempo detenido que permite a Miller descargar todos sus cargadores de vitriolo y provocación, desde el sexo promiscuo a ese Tintin mórbidamente obeso que controla la corporación (¿Moulinsart se habrá dado cuenta?) o la parodia religiosa simpsoniana. Hardboiled es una obra tan extraña como sugerente, que sorprende en sus formas y en sus contrastes artificiales, pero que quizás, en sus hipérbolicos excesos pierde, como su protagonista, parte de su identidad sin perder por ello el interés (2+).
Quince años después, Miller se une a Jim Lee para volver a Batman y desarrollar una historia donde también la ultraviolencia y la provocación son protagonistas. Pero a diferencia de la anterior, en los nueve números aparecidos hasta el momento de All Star Batman and Robin la exageración, la provocación, no parecen tener más motivación que la ofensa de las mentes bienpensantes. Ya no se encuentra la fina ironía de sus otras obras, ya no hay más razón para la plasmación de la violencia que una supuesta violación de los límites. Sabedor de las muchas carencias del dibujante, le proporciona un argumento que permite su desarrollo a golpe de pin-ups, pero que lastra la narración hasta desfigurarla, dejando desnuda la historia para mostrar una única motivación: explorar los límites de sus editores. ASB&R se convierte así en una especie de pulso entre el “enfant terrible” y sus jerifaltes, en el que Miller se divierte transformando cada número en una nueva vuelta de tuerca. Una cara gamberrada privada que olvida por completo que, pese a todo, hay que contar una historia. Perdidas las experiencias formales y las argumentales, no queda más que un tebeo tan olvidable como prescindible, en el que un autor de la categoría de Miller se degrada al insulto adolescente y pierde la oportunidad de volver a definir el origen de Batman como ya hizo en su día (¡qué diferencia con el excelente trabajo de Morrison y Quitely en All Star Superman!). (0)
¿Ha involucionado Miller?¿Se ha adocenado en su divismo de “enfant terrible”?
Todo es posible, pero siempre tendrá el privilegio de la duda. Sólo por Born again o The Dark Knight returns es un privilegio ganado a perpetuidad.

Kosmopolis 08: fiesta internacional de la literatura

KOSMOPOLIS’08: FIESTA INTERNACIONAL DE LA LITERATURA
“CÓMIC, LITERATURA Y MÚSICA”

Kosmopolis. Fiesta Internacional de la Literatura es un encuentro literario bienal nacido con el nuevo siglo y que se celebra en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona. La 4ª edición tendrá lugar en el CCCB del 22 al 26 de octubre de 2008 y dedicará un espacio al cómic con la participación de Max, Sonia Pulido, Neosol, Edmond Baudoin y Carol Vanni.
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Luneros de vuelta al cole…

Vuelta al cole. Sniff. Ración de luneros. Sniff…

– Mi buen amigo Blanquito, el gran humorista cubano, está colgando las tiras de su serie ¡Ay Vecino! en internet.
– No me gustan los coches, pero me encantaría tener este 600 “diabolikzado”
Interesante entrevista a Rob Vollmar, guionista de Bluesman que habla (elogiosamente) sobre Pablo G. Callejo.
– Steve Grant ha colgado en su web varias historietas, entre ellas una de Jerry Grandanetti, uno de los colaboradores habituales de Eisner en The Spirit.
– Algunos quedaron encantados con el tebeo de Scott McCloud sobre Google Chrome. Otros, no tanto…
– Hablando de McCloud, no os perdáis esta entrevista que le ha hecho Tom Spurgeon aprovechando la aparición del integral de Zot (que estoy degustando actualmente…).
– ¿Se puede resumir un tebeo en una viñeta?En A panel, a
book
lo hacen…
Club Batman y The Dark Knight Batcave: ¡Batmanía desatada!
Aprende a entintar con los mejores
Ojingogo, un maravilloso webcomic de Matt Forsythe.
La casa de Tía Petunia: Reseñas y opiniones sobre historieta.
-Delirios de un comiquero: muchos le llamarían friki, el prefiere (y yo) comiquero.
http://craneomortem.blogspot.com/
Ethiopes, el obligado blog del gaditano Fritz.
– Astérix también tiene derecho a un blog de fans
Mortadelo y algo más: blog sobre el Universo Ibáñez.
– Después de la Olimpiada, nada mejor que un vistazo a esta galería de editorialismo chino antiamericano.
Superman en árabe y Batman en vietnamita. Nuff said!

– Los anteriores enlaces están sacados de la web de Ethan Persoff, en el que hay muchísimos e interesantes enlaces a historietas políticas.
48 páginas: libros y tebeos.
Meo Quidem Animo: tebeos y más tebeos.
- Kan dor, el blog embotellado, una curiosa unión de tebeos y música, se reestrena.
624c35: el gran Garcés, uno de los dibujantes más importantes de los 80 estrena blog.
– Otro genial autor español que estrena blog: Rubén Pellejero.
Nagraj Vs. Shakoora The Magician: Indescriptible
La mítica revista de terror Dossier Negro, completamente indexada.
Warren Magazine colection: información y portadas de las publicaciones de esta editorial, desde Creepy a Vampirella.
– Ya los he referenciado por aquí alguna vez, pero no está de más volver a hacerlo: Tebehorror, una completa web sobre tebeos de horror y el catálogo de Toutain editor, con todas las publicaciones de esta editorial.
El blog de Toni: tebeos y cine. ATentos a su curiosa serie Las 10 de…
Encuentro digital de los fans con Carlos Pachecho en el Diario de Jerez.

Próximas novedades de La Cúpula

- Amigos y Amantes, de Hanako Ebisu. 220 páginas blanco y negro. 13 x 18 rústica. P.V.P.: 9,95 €
Querido Profesor, de Jiraiya. 172 páginas. 17 x 24 rústica. P.V.P.: 15,00 €
(*)- Como todo el mundo, de Rudy Spiessert , Denis Lapière , Pierre-Paul Renders. 150 páginas color. 17 x 24 rústica. P.V.P.: 20,00 €
Kiss comics 204. Varios autores. 68 páginas. 20 x 26,5 grapado. P.V.P.: 4,20 €
(**)- Odio Integral 2, de Peter Bagge. 188 páginas blanco y negro. 17 x 24 rústica. P.V.P.: 15,00 €
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Ganadores de los Premios de la Crítica

Ya se han dado a conocer los ganadores de los Premios de la Crítica que promueve la revista Dolmen:
MEJOR DIBUJANTE EXTRANJERO:MARK BUCKINGHAM por Fábulas (Planeta de Agostini)
MEJOR GUIONISTA EXTRANJERO: BRYAN K. VAUGHAN por Y, el último hombre (Planeta de Agostini)
MEJOR DIBUJANTE NACIONAL: QUIM BOU por Orn: Historia Universal 2 (Dolmen)
MEJOR GUIONISTA NACIONAL: PACO ROCA por Arrugas (Astiberri)
MEJOR OBRA EXTRANJERA: R.G. (Astiberri)
MEJOR OBRA NACIONAL: ARRUGAS (Astiberri)
MEJOR OBRA TEÓRICA: DEL TEBEO AL MANGA de Toni Guiral y VVAA (Panini)
TODA UNA CARRERA AUTOR EXTRANJERO: GENE COLAN
TODA UNA CARRERA AUTOR NACIONAL: PURITA CAMPOS

Autoficción

La autoficción domina la narrativa en castellano y ha llegado también al cómic y al arte. No son memorias, no son diarios, no son biografías: es una escritura del Yo, que se diversifica y ocupa nuevos espacios. Dieciséis autores y críticos analizan este fenómeno.

Umm… es la primera reacción de casi todos de los 16 escritores y críticos que han hecho este retrato del auge de la autoficción. Sus voces muestran un recurso literario en el que los dominios de la primera persona son cada vez más diversos y atractivos para autores y lectores. Una tendencia por la que corre parte del futuro de la literatura y que en España tiene rasgos especiales que saldan cuentas con su Historia.

Así comienza Winston Manrique su largo e interesante artículo publicado hoy en Babelia sobre lo que denomina la autoficción, en el que habla con 16 autores y críticos para analizar el auge de este género. Y en el que, con total naturalidad, se incluye un apartado de Andrés S. Braun con la opinión de autores de historieta como Paco Roca, Frederick Peeters o Gallardo, del que además se incluye una genial historieta de una página sobre el tema.
Como debe ser.

Todo tapado y bien tapado

Más de All Star Batman y Robin. Para que veáis que en esta serie todo lo que tiene que estar tapado, está bien tapado, una viñeta de ejemplo del número nueve de la colección:

Bien tapado, con unos rectángulos de color rojo que tapan las vergüenzas que no se deben ver.
Y a mí que estos rectangulitos me recuerdan a algo…

Malhablados…

ATENCIÓN: Este post puede herir gravemente la sensibilidad de algún lector o lectora por el uso de lenguaje soez y malsonante.

Gracias a Comic Book Resources nos enteramos del terrible lenguaje usado por Frank Miller que ha propiciado que toda la tirada del All Star Batman y Robin #10. Os aviso que antes de leerlo os preparéis adecuadamente para las terribles y horrorosas procacidades que se han escrito en este número. De verdad, jamás de los jamases había yo leído un tebeo improperios tan fuertes. He tenido que apartar la mirada porque realmente no podía soportarlo. Perdonadme, pero tengo que escribirlos por si alguien no entiende el inglés: en las páginas se puede ver repetidas veces el uso de “Coño”, “Culo” y “Joder”.
Como lo oís.
Vergonzoso. No sé como Miller puede seguir manteniendo la mirada a sus fans después de semejante atropello.

La transcripción de lo que dicen:
Hey– you little CUNT–
FUCK me that little CUNT stole my board!
FUCK you twice, DICKWAD, you let a FUCKing little piece of jailbait
ASS steal your wheels…
…little jailbait CUNT’s making us look bad… we cut her come on…
…sweet piece in sweet slices… tasty sliced booty the little CUNT…
And these ASSHOLES make a devil’s fortune of it
Text every friend you’ve got, SHITheads–
Sell your poison somewhere else. This arcade belongs to the
FUCKing Batgirl.

Qué vergüenza, por favor, qué vergüenza…

PD: ¿Qué harían estos tíos con Ortega y Pacheco? Si Don Camilo (el José, el otro estaría de lo más contento) levantará la cabeza…

Vaughn Bodé

Por desagracia, para la mayoría de los aficionados Vaughn Bodé es un completo desconocido. Tristemente fallecido con tan sólo 34 años de edad, Bodé fue uno de los más importantes impulsores del movimiento underground americano a finales de los 60. Su cuidado y elegante dibujo contrastaba con las experiencias más radicales que se estaban realizando en la época, pero engarzaba perfectamente con esa perspectiva del underground desde la fantasía y la ciencia-ficción que practicaron autores como Richard Corben o los integrantes de The Studio. Bodé fue un personaje excesivo en todos los aspectos de su vida, desde su grafismo hasta sus vivencias, que le llevaron a una temprana muerte en 1975.
Comicrazys recupera ahora unas cuantas planchas de Purple Pictpography, una de sus muchas series en las que se puede comprobar la innata capacidad narrativa de este autor y su elegancia formal.

En la página de su hijo, Mark Bodé (también dibujante, creador de la serie Miami Mice), se puede encontrar un completo homenaje a su padre que incluye muchas páginas y bocetos, y varios vídeos con declaraciones y entrevistas:

(Parte 2 Parte 3)

También se pueden ver algunas planchas de su serie más famosa, Cheech Wizard, en Hollywood comics.

Novedades de FX Gràfic

- Femme X nº 1. Colaboraciones de David Braña, David Buceta, Dani Egido, Alex Segura, José María Ramiro Carballo, F. X. Pérez, Hernán Estrada, José Enrique Pérez, etc. 24 págs. Formato magazine 27,5X18. Grapado. PVP: 3,75 euros
Law & Co. Nº 1. El rostro de la muerte, de David Braña y Dani Egido. Coeditado con Seventeen Comics. 40 págs. Formato Comic-book. BN. Grapado. PVP: 4,95€.
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¡Destruid a Frank Miller!

El bueno de Miller no para de montarla. Si ayer nos dejaba sorprendidos (a unos más que a otros) por su propuesta de que Stallone fuera el Batman envejecido de The Dark Knight Returns, hoy nos enteramos que DC ha ordenado la destrucción de todas las copias del número 10 de All Star Batman & Robin, aparecido esta semana. La razón estriba en que debido al “lenguaje malsonante” que usa Miller en el tebeo, la editorial ha optado por tapar las obscenidades con preciosos y decorativos rectángulos negros pero, desgracias de la imprenta, parece ser que la tinta de estos recatados rectángulos no era lo suficientemente oscura y se podían leer las procacidades que ocultaban.
Ante el peligro manifiesto de daños irreparables en las delicadas psiques de los lectores, la editorial ha decidido sacrificar sus ingresos y destruir la tirada.
Todo un ejemplo de preocupación por la salud mental de los lectores.
O de gilipollez.

Agujero Negro

Ya os habréis enterado: hoy se pone en funcionamiento el LHC, uno de los proyectos más importantes de la historia de la Física, que puede revolucionar el conocimiento que tenemos de la estructura de la materia. Aunque los físicos estaremos más pendientes de la aparición de trazas de la existencia del esquivo bosón de Higgs, hay muchos que estarán más pendientes (o interesados) de la aparición de un tremebundo agujero negro que se trague el planeta. Por desgracia, la física sigue teniendo un déficit importante de capacidad divulgativa y es más fácil explicar las pseudociencias que la realidad, por lo que con total seguridad, durante los próximos meses veremos una avalancha de titulares apocalípticos y tan sólo alguna reseña minúscula sobre los verdaderos avances que esté logrando el LHC.
De momento, para los que quieran saber de verdad de que va el LHC, siempre se puede pasar por la excelente web divulgativa El Tamiz y su excelente serie sobre Esas maravillosas partículas o seguir la serie que acaba de comenzar PHD sobre el CERN: Visiting CERN

Y si queréis agujeros negros, pues siempre podéis acudir al que más miedo me da