Periodismo gráfico

El concepto de la colección Graphic Journal que acaba de estrenar Norma no puede ser más interesante: libros que explotan ese género de nuevo cuño que podríamos denominar “periodístico” y que tan bien han representado autores como Joe Sacco o, más tangencialmente, Guy Delisle, acompañados de una buena serie de artículos sobre el tema en cuestión escritos por especialistas en la materia. Un tipo de edición cuidada, de exquisito diseño, que puede fácilmente salir de los circuitos de la librería especializada y encontrar acomodo en las librerías generalistas. Para su estreno, Norma apuesta por un tema tan controvertido como la mafia siciliana, editando Brancaccio: una historia de la mafia cotidiana, de Giovanni Di Gregorio y Claudio Stassi, al que se añaden artículos de la periodista María Paz López, Rita Borsellino, Saverio Lodato y Edoardo Zafutto.
Una iniciativa muy interesante que, en este caso, quizás tiene como parte más débil precisamente la correspondiente a la historieta. Di Gregorio y Stassi parten de un planteamiento muy interesante, intentando mostrar cómo afecta a la vida diaria la existencia de la mafia y de sus prácticas, creando un código propio de normas y conductas completamente inspiradas por la atmósfera que lo impregna todo. Un objetivo a priori muy consistente y sugerente, para el que hacen uso de un estilo gráfico completamente deudor del de Gipi, pero que pronto será contaminado por una molesta tendencia a la moralina. En su intento de reflejar que todo apoyo a la mafia tiene consecuencias a largo plazo, los autores recargan el dramatismo y generan relaciones tan artificiales que caen en un melodrama exagerado y maniqueo, afectando incluso a unos personajes excesivamente estereotipados que terminan por hacer perder esa componente realista que, precisamente, querían introducir. Una especie de síndrome de trascendencia que suele afecta a aquellos autores que son conscientes de que están tratando un tema serio y complejo y que en su afán por no ser tildados de superficiales, dan tantas vueltas de tuerca que terminan en el extremo contrario al que buscaban. Una lástima, porque el referente gráfico era precisamente una excelente guía para el tratamiento que debía seguir el tebeo: en obras como Los inocentes o Apuntes para una historia de guerra, Gipi demuestra cómo tratar un tema difícil desde una perspectiva que evita el acercamiento moralista y adoctrinador, describiendo y dejando al lector siempre la reflexión final a partir de pistas previas.

En este caso los complementos son muy superiores al tebeo, compensando en cierta medida la floja componente historietística, pero es de prever que, por temática y concepción, Graphic Journal será una colección a seguir en el futuro.

Tito

Me sorprende muy agradablemente encontrarme con el blog de Tito, autor nacido en Toledo pero emigrado a Francia con apenas seis años, del que recuerdo vivamente el impacto que me causaron sus historias costumbristas de un pequeño pueblo español englobadas dentro de la serie Soledad. Una obra que se avanzó, posiblemente, a su tiempo, tratando de la gente de la calle, de los problemas cotidianos, de la vida en una palabra. 
No estaría de más que alguien trajera de nuevo por estos lares el estilo delicado y trabajado de Tito. Hace unos días reivindicaba para Víctor Moscoso el mismo trato que se da a los autores españoles que publican allende nuestras fronteras,  una petición que se debería ampliar a aquellos que hace mucho que abrieron el camino, como Julio Ribera o Tito.