Entre Hitler y Wells

Leer una nueva obra de Jason esconde una curiosa contradicción: el noruego juegue siempre a una mezcla atípica y contranatura de géneros, con una inigualable capacidad para descontextualizar referentes conocidos, en un juego similar que recuerda al que realizaba el Equipo Crónica con su fusión de pinturas clásicas. Pero después de leer casi todos sus anteriores tebeos, se ha perdido en cierta medida la sorpresa que causaban sus anteriores obras: sabemos que Jason va a intentar sorprendernos. Sin embargo, pese a la prevención y el aviso, aunque sepamos de antemano su juego, Jason conseguirá siempre su objetivo. Y lo hace sin despeinarse lo más mínimo en Yo maté a Adolf Hitler. Todos los ingredientes son bien conocidos: su estilo de línea clara, limpio y sencillo, basado en la casi ausencia de fondos; animales antropomorfos como protagonistas; narrativa basada en los silencios y las elipsis y, por supuesto, un amasijo de géneros que une desde el género negro a la ciencia-ficción de H.G.Wells con una situación histórica como la muerte de Hitler y todas las leyendas que generó. Y todos juntos consiguen el efecto deseado: sorprender. Porque en el fondo, Jason consigue crear un escenario irreal para algo tan sencillo como una historia de amor que se prolonga en el tiempo y en los tiempos. La máquina del tiempo, Hitler, y una sociedad en la que el asesinato es una transacción comercial común y habitual son meros acompañamientos para que Jason nos cuente una historia de amor transtemporal, descrita a través de diálogos en los que, como siempre en este autor, los silencios son fundamentales, momentos sin palabras que consiguen transmitir al lector sentimientos y emociones con una efectividad infinitamente superior a la de la sustantivos, verbos y adjetivos. Su aparente frialdad y distanciamiento es todo un paradigma del efecto contrario, dejando siempre un espacio para ese soterrado e irónico sentido del humor que siempre impregna sus obras.
Un tebeo excelente y recomendabilísimo, antesala y preparación perfecta para El último mosquetero, otra de las grandes obras del noruego que, esperemos, Astiberri publique en breve.(3)

El tebeo, ¿el I+D del cine?

Muy interesantes las declaraciones de Chuck Rosanski que Didier Pasamonik publica en Actua BD. El propietario de Mile High Comics ha estado en la feria del libro de Francfort y no se ha cortado a la hora de calificar la actual situación del tebeo en los USA. Según él, el cómic americano depende totalmente de Hollywood; las ventas han bajado tanto que el negocio editorial ha dejado de ser rentable “pero sólo con un «Batman: The Dark Knight» o un sólo «Spider-Man» se financian todas las producciones del año». Y no quedan muy bien ni las novelas gráficas ni el mercado independiente: de las primeras, sólo una de cada cinco es rentable y las producciones independientes sólo tienen como objetivo recuperar gastos.
Según comentó, en este momento el mercado americano mueve unos mil millones de dólares, de los cuales un 75% son reediciones, invirtiendo la situación que se daba diez años antes. De hecho, no está nada contento con el éxito de las películas, ya que considera que éstas han agravado la situación del tebeo: la ComicCon de San Diego se ha convertido en un lugar para hablar de las últimas películas y los tebeos desaparecen poco a poco de los stands. Las nuevas editoriales aparecen única y exclusivamente para proponer productos a las productoras de cine y no les interesa crear un mercado del tebeo. Para Rosanski el cómic americano se ha transformado, convirtiéndose en la sección de I+D de ideas de Hollywood.
Unas declaraciones que pueden ser polémicas, y posiblemente exageradas para muchos, pero que en mi opinión reflejan a la perfección esa sensación que tenemos muchos sobre la consideración que tienen las grandes editoriales americanas hacia la historieta, que se está convirtiendo en un mero merchandising del cine.

Foto : D. Pasamonik (L’Agence BD)

Premios Haxtur 2008

Ya se han concedido los premios Haxtur 2008:
MEJOR HISTORIETA LARGA: Elric, de MICHAEL MOORCOCK Y WALTER SIMONSON
MEJOR GUIÓN: Café Budapest, de ALFONSO ZAPICO
MEJOR DIBUJO: Sandhill Stag. Seton (3), de JIRO TANIGUCHI
MEJOR HISTORIETA CORTA: Deadman. La muerte y la doncella, de VANCE, GARCÍA-LÓPEZ Y RUBINSTEIN
PREMIO POCHOLA AL HUMOR:PINTO Y CHINTO,
MEJOR PORTADA: María y yo, de MIGUEL GALLARDO
PREMIO «John Buscema: Amar el cómic»: Luis Gasca
PREMIO Haxtur al autor que amamos: Giancarlo Berardi y Michel Kaluta