El estado libre de Fiume

Cuando David B anunció que su próxima obra trataría sobre el periodo de entreguerras, centrándose en el episodio de la ciudad estado de Fiume, me pareció una idea fascinante: Fiume supone uno de esos momentos fascinantes de la historia en la que las reglas de la lógica parecen esfumarse definitivamente par dar lugar a situaciones tan extravagantes como apasionantes. Como que un poeta como Gabrielle d’Anunzio estableciera un estado independiente en la ciudad fronteriza de Fiume, cuya ideología fundacional iba en bandadas entre el prefascismo y el sindicalismo revolucionario, recuperando estructuras de la época medieval, como las comunas italianas, mientras que se desarrollaban los derechos individuales como nunca antes se había propuesto. El poeta-soldado llegó a declarar la guerra al estado italiano, en un seguido de cierta lógica dentro del esquizofrénico panorama que se daba en Fiume, una especie de laboratorio inmenso de utopías extremas.
Un escenario perfecto para desarrollar cualquier historia, más viniendo de la mano de David B y conociendo su anterior incursión onírica en la primera guerra mundial, La lectura de las ruinas (una obra que se referencia como primera parte de la presente en una forma a mi entender, errónea, ya que su coincidencia es puramente casual).
Sin embargo, las primeras impresiones son desiguales y contradictorias, que van de cierta decepción con las primeras páginas hasta el entusiasmo hacia las expectativas de las próximas entregas. Intentaré explicar esta extraña paradoja:
Para Por los caminos oscuros, el dibujante abandona la componente onírica para desarrollar una historieta de corte más realista, que le obliga incluso a un cambio en el estilo y en sus estructuras narrativas. Si tradicionalmente encontramos en las obras de David B una compleja y espectacular construcción de la página, que se convierte en el principal recurso narrativo y verdadero vehículo de la acción, aquí renuncia prácticamente a ella optando por una composición sencilla y tradicional, en apariencia. Hay algunos ejemplos de su bien conocida forma de componer, pero son apenas unas cuantas páginas dispersas en un conjunto donde el autor ha preferido un trabajo de composición más discreto, pero igual de complejo. Ya no es la página la unidad narrativa, sino la secuencia de páginas y, en cierta medida, todo el álbum, como se marca en ciertas simetrías a lo largo de la historia. Su estilo de trazo limpio, basado en la pulcritud de la línea y en la macha de tinta es sustituido por uno más nervioso, de pincelada temblorosa, que recuerda más a los pintores dibujantes de los años 20 o a las violentas representaciones de la guerra de Grosz. Su puesta en escena, siempre bidimensional, cobra volumen y profundidad. Cambios que se unen para que David B cuente varias historias en paralelo, en varias tramas que, de momento, confluyen de forma confusa e inconexa. Quizás el hecho de estar todavía en una presentación inicial de situaciones y personajes haga que esta característica pese en contra de la sensación final que se puede tener de la lectura del álbum. Demasiadas puertas abiertas y demasiadas incógnitas, que dejan al lector desconcertado. Hay, por supuesto, un punto a favor: pese a la desorientación que se siente, hay una necesidad perentoria de seguir leyendo, indagando hacia dónde nos quiere llevar David B.
Un primer volumen que deja un sabor agridulce pero que, conociendo a este autor y admirándolo, deja con la sospecha de que es tan sólo un desafortunado efecto secundario de su edición en varias entregas. Un (2) momentáneo que, algo me dice, irá aumentando en cada entrega.

16 Comentarios en “El estado libre de Fiume

  1. Una pregunta que no viene a cuento Álvaro. El cuarto volumen de Lupus ¿tiene páginas en blanco?. Es que no encuentro ninguno que no las tenga y en principio creía que era un error de impresión, pero no puede ser casualidad que de cuatro que he visto en sitios diferentes los cuatro tengan el mismo error. Gracias por adelantado,

    Sergio

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  2. tezuka on 21 octubre 2008 at 0:22 said:

    Alvaro porfa, ¿qué obras son las impresindibles de David B?

  3. Álvaro Pons on 21 octubre 2008 at 0:29 said:

    depende de tus gustos Tezuka. A mi entender, su obra magna es La ascensión del gran mal. pero si quieres entrar poco a poco, te recomiendo obras como El jardin armado o Los complots nocturnos…

    Si lo que te gusta es el mundo de los cuentos de las mil y una noches, sin duda Los buscadores de tesoros.

  4. Muy acertada visión sobre B., Álvaro. Hace poco, a raíz de comentar yo sobre La Lectura de las ruinas, el siempre referente Tío Berni (espero no le moleste ser citado, pero ya se sabe, su opinión siempre debe ser considerada en la blogoesfera ;) ) me comentaba que este nuevo álbum le resultó más agrio que dulce (yo no lo leí). Tu post ofrece inquietudes y posibilidades. ¿evolución, y por tanto tanteo?¿O finalmente tropiezo? Bueno, hablamos de uno de los referentes del cómic del siglo XXI, así que al menos despejar esa incógnita ya será interesante.

    Por otro lado,estoy de acuerdo con tu apreciación de la singularísima manera compositiva de David B, quien a mi entender, como dije en mi blog, somete en sus dibujos la perspectiva y el modelo natural a la mirada autoral, capaz de elaborar sus propias leyes de representación de un modo innato y necesario para sus fines (del mismo modo que los relieves románicos construyen sus propias leyes de representación no naturalistas para alcanzar su verdadero propósito, para entendernos)

    Esa página como un órgano ajeno a lo secuancial, esa viñeta que opera por adicción de elementos… si todo esto se abandona en su nueva obra, si busca ahora una nueva vía de crecimiento, el desafío será ver si encuentra un universo estético igual de personal y renovador (sería una pena que B. se convirtiera en un artesano de la narración, no sé si me explico)

  5. Álvaro Pons on 21 octubre 2008 at 9:43 said:

    Es curioso, pero con este álbum me pasa algo similar a lo que Berni comentaba con el último Jason. No llega a cubrir expectativas. Sin embargo, hay detalles, pistas, que demuestran que David B está buscando nuevos caminos expresivos. Y esa evolución, esa investigación, me parece ya un acicate suficiente para ver el siguiente. Yo confío en él, pero no s epuede descartar, como bien dices, el tropiezo.

    De todas formas, coincido contigo en que lo primordial de David B ha sido la construcción de un riquísimo lenguaje expresivo basado en el simbolismo y la composición de página considerada como unidad narrativa fundamental.

  6. Sí, este álbum de David B es flojillo. Parte del problema, para mí, es precisamente la línea argumental tan cerrada que ha buscado, ciñéndose al folletín puro y duro (y la historia de amor es insoportable, por dios). No creo que aporte mucho argumentalmente (repite ideas y/o personajes de La Lectura de las Ruinas) y estéticamente se le ve un poco constreñido. Cuando comparas esta nueva aproximación al derroche de recursos e ideas en La Ascensión del Gran Mal y El Jardín Armado, este nuevo álbum queda como una obra muy menor. Puede que B. esté explorando nuevos caminos, pero este tomo le ha salido rana. Tal vez coja carrerilla y el siguiente tomo sea mejor, pero de momento, con lo que hemos visto, se queda en obra muy menor.

  7. PapáCairo on 21 octubre 2008 at 11:01 said:

    Yo no lo veo tan alejado de la Lectura de las Ruinas en cuanto a gramática narrativa o al menos no creo que exista una ruptura tan grande. Otra cosa es que la fantástica locura que bañaba al primero aquí haya dejado lugar a una locura más cercana en cuanto que dibuja una utopía histórica, pero que paradójicamente es igual de irreal que los sueños de armas imposibles y alfabetos herméticos que alumbraban aquel álbum. Ni en la Lectura de las Ruinas ni en Por los Caminos Oscuros existe la composición de página propia de la Ascensión del Gran Mal, donde el interés de David B no está tanto en la historia como en la imagen y el símbolo, y aunque ese interés permea toda su obra no siempre la ahoga, dando lugar a dos líneas que me parece que existen en David B desde siempre y que a veces se confunden. Quizá sea precisamente que el peso de lo fantástico aparece aquí dilucido o metamorfoseado en otra cosa, o la desaparición del cuento dentro del cuento, pero creo que estamos cerca de otras obras de B. que ya apuntaban un camino más convencional en la puesta en escena (Hiram y Plácido en los Ogros, la misma Lectura de las Ruinas, gran parte de los Buscadores de Tesoros). Y creo que este camino (que vuelvo a repetir que creo que existe desde siempre) revela un inteligente pragmatismo en cuanto que la fórmula de la Ascensión y sus posibles variaciones pueden acabar por resultar alienantes para un autor en el que yo destacaría sobre todo el gusto por contar historias, y no por la última pirueta simbólica o por la puesta en escena más epatante.

    Por otra parte, en el primer álbum de Por los Caminos Oscuros el propio B. declara sus intenciones mediante un revelador título: “Los Prólogos”. A partir de ahí cabe esperar cualquier cosa.

  8. tezuka on 21 octubre 2008 at 13:08 said:

    Gracias Álvaro, empezaré por los complots nocturnos y el jardin armadao.

  9. Álvaro Pons on 21 octubre 2008 at 14:17 said:

    Yo creo que el aspecto folletinesco y la historia de amor no son precisamente un problema. Es evidente que es una opción más que entra dentro de la concepción global de la historia. Sigue el esquema de Tardi, optando por un folletín clásico porque es consistente en todo su planteamiento, desde el estético al narrativo. Si en los años 20 el folletín era el imperativo, él lo utiliza. Y creo que esa elección a la hora de contar la historia de amor desde la estructura del folletín clásico es un acierto.

    Mi pega sigue estando en la confusión de tramas, que no tiene nada que ver en este caso con el folletín, sino con la propia concreción de objetivos de la historia.

    Por eso creo que hay que darle la oportunidad de desarrollar lo que quiere contar. :)

  10. El problema no es que sea un folletín. No es mi género favorito, pero mira, por ejemplo La Venganza del Conde de Skarbek (o como se escriba) estaba muy bien y era El Conde de Montecristo, o El Estangulador de Tardi, sin de lo mejor del autor, daba mil vueltas a este álbum.

    El problema con este tomo de Los Caminos Oscuros es que es un mal folletín, porque lo que no se puede concebir es que un folletín te aburra y acabe de forma que NO quieras leer la continuación, que no te cree ninguna espectación.

    PapáCairo, no me ha quedado claro si te ha gustado el álbum o no. Los argumentos que esgrimes me parecen acertados. David B no está haciendo nada que no haya hecho antes y básicamente es un fabulador, como lo pueden ser a su manera Tardi, Sfar o Pratt. Cada uno de ellos tiene sus propios artificios para convertir sus fábulas en algo especial e interesante, y es algo que reconocemos en seguida y los particulariza.

    PapáCairo, dices que destacas la intención fabuladora de David B sobre sus piruetas escenográficas, y yo creo que son indivisibles, y aunque sea un poco trampa, pongo este cómic como ejemplo negativo. Vamos, que en gran medida, la forma es el mensaje. Aquí es verdad que la propia historia no pide un despliegue de fuegos artificiales estilíticos y David B se los ahorra. Y por el camino pierde parte de su punch, de su gracia, de lo que lo particulariza como autor. Luego ya está lo que comentaba al principio y que es más personal, que la historia me parece aburridísima.

    Por último, es verdad que es el primer tomo de vete a saber cuántos y que se llama Los prólogos, pero si el autor decide ponerlo en el mercado y yo puedo comprarlo como elemento aislado, también puedo juzgarlo como tal.

    Lamento el ladrillo y espero que nadie piensa que este tebeo me horroriza o algo así. Que no está mal, pero que está a años luz de otras obras del autor. Y cuando uno ha hecho obras como La Ascensión del Gran Mal, me temo que el rasero ya no puede ser el cómic medio, sino la propia bibliografía del autor.

  11. Álvaro Pons on 21 octubre 2008 at 16:54 said:

    No es lo mismo el folletín decimonónico que el de los años 20 (paradójicamente mucho más ingenuo) y ahí creo que David B acierta plenamente en su representación (muy próxima a la de David B). A mí personalmente me ha dejado ganas de seguir leyendo. No es, evidentemente, una pasión desatada por la que npo puedo esperar a la siguiente entrega, pero no me ha quitado de forma directa las ganas de seguir leyendo, desde luego.

    Pero hay dos cosas en las que te doy la razón, aunque con matices. Evidentemente, el rasero de david B es muy superior al de otros autores y debemos comparar entre sus propias obras. El nivel de exigencia con el que se debe juzgar a un autor que ha sido capaz de hace la Ascensión no es el mismo que el de otros autores, coincido contigo. Pero tampoco debemos caer en la injusticia de confundir una obra menor dentro de la obra del autor a una obra mala en general. Hay autores que hasta su peor obra está por encima de la media. Y ahí, me temo, muchas veces caemos, yo el primero, que nos dejamos llevar por la dcepción ante las expectativas y juzgamos con severidad extrema algo que, respecto a la media, es superior.

    Y, evidentemente, tienes razón también al decir que puedes analizar el álbum de forma aislada en tanto en cuanto se ha puesto en el mercado. Sin embargo, yo aquí rompería una lanza en favor del autor, ya que la estrcutura del mercado francés es, en ese sentido, muy opresiva hacia el formato álbum, como bien denunciaba Menu en L'Eprouvette. Hoy pro hoy, el álbum de 48 páginas es una rémora total, que apenas permite presentar unas situaciones y unos personajes. No es un mal achacable sólo a esta obras, sino a la gran mayoría de álbumes que se editan en Francia, que han olvidado la unidad que suponía el álbum de 48 págs.

  12. PapáCairo on 21 octubre 2008 at 19:20 said:

    Bueno Tío Berni, a mí me ha gustado, pero como lo que es: la continuación más o menos apócrifa de algo viejo y el comienzo de otra cosa que ya veremos por donde va. Eso no significa que no se pueda juzgar como obra independiente, faltaría más, porque tanto tú como yo la estamos valorando por lo que hemos leído, lo que pasa es que yo le concedo cierta ventaja por ser David B quien es, y tú se la niegas por la misma razón. Y puede que ninguno de los dos estemos equivocados.

    En cuanto a la comunión entre fondo y forma, aceptada la trampa, estoy de acuerdo contigo, pero sigo pensando que David B no se agota en el juego imaginario-simbólico marca de la casa o en su particular puesta de página, ahí están Los Ogros para demostrarlo (y aquí también hay algo de trampa). El problema está en que al final puede crearse en el lector una (falsa) sensación de más de lo mismo, y creo que eso es lo que pretende evitar B al dosificar sus obras más personales con otras más convencionales en cuanto a la forma, aunque yo no veo una pérdida de sustancia en estas últimas. Puede que me columpie, pero creo que en Por los Caminos Oscuros se le exige al lector que rellene ciertos huecos…o quizás puede que simplemente todo se haya contagiado de la alegre anarquía que impregna el relato…

  13. Tiene razón Álvaro en que este no es un tebeo directamente malo, ni mucho menos. Yo he tratado de decirlo, pero a lo mejor al centrarme en lo que no me ha gustado, ha parecido lo contrario. Es un tebeo "correcto" que no me ha enganchado y que considero menor (a falta de saber cómo continúa) dentro de la producción del autor. Acepto también la distinción entre folletines de distintos siglos, touché.

    Y con PapáCairo tengo que estar de acuerdo en que a lo mejor me he cerrado en banda precisamente por ser David B quien lo firmaba. Lo último suyo que había leído fue El jardín Armado, y la diferencia de calidad (bajo mi criterio) ha sido demasiado grande.

    También concedo que David B no se agota en sus propios sueños, tiene cuerda para fabular también dentro de lo más cotidiano, pero el componente fantástico raramente está ausente. Hiram Lowatt & Placido estaba bien, aunque lo fantástico era muy relevante para la historia. En La Lectura de las ruinas supo meterlo al 50/50 y era lo mejor del álbum. También es curioso que para hacer una serie como Los Caminos Oscuros, casi "realista" (al menos de momento) haya partido de otra un poco más onírica, La Lectura de las Ruinas. Me recuerda un poco, aunque a la inversa, al camino del Corto Maltés de Hugo Pratt (y hasta aquí puedo leer).

    No digo que David B se agote en lo simbólico/onírico (asociado a esa narrativa peculiar), y me parece loable que explore otros caminos (oscuros, a lo mejor) pero creo que al menos de momento en lo fantástico es donde ha dado sus mejores frutos.

    En cualquier caso, seguramente compraré el segundo tomo para ver por dónde va la cosa, y me alegro de que por aquí hayan salido distintas visiones del álbum.

  14. rodrigo on 21 octubre 2008 at 21:48 said:

    Alguien me puede decir q tal la edicion americana de La ascension del gran mal? Es que por precio, y por tenerla en un solo tomo, me llama la atencion.. lo mismo me da leer una traduccion española q una traduccion inglesa, y las obras de Pantheon suelen estar bien editadas. Gracias!

  15. Yo la he visto en casa de un amigo, pero sin llegar a abrirla. Lo único que te puedo decir es que es de tamaño bastante inferior a la original (calculo que más o menos, tamaño comic-book). Ahora, en cuanto a precio, es imbatible.

  16. rodrigo, yo compré la edición de pantheon hace ya unos años en la fnac, por 19 euros o 20 creo, la edición es más pequeña pero está bastante bien y la sobrecubierta es muy chula, aunque supongo que algún día sinsentido la acabe sacando también en un sólo tomo

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