Fueye

Hace un año, justo por estas fechas, estaba sentado alrededor de una gran mesa, compartiendo con cuatro personas más una maratoniana sesión como jurado de la primera edición de un premio de historieta que nacía ya con la intención de ser prestigioso e importante. La labor había sido dura, muy dura, con proyectos atractivos e interesantes, de los que tan sólo quedaban tres encima de la mesa. Uno de ellos era Fueye, de Jorge González, que finalmente se alzaría con el premio. Recuerdo perfectamente el impacto que supusieron las ocho páginas que acompañaban a la sinopsis del proyecto. Eran de un grafismo vibrante y nervioso, de cromatismo apagado y sucio, pero que transmitían potencia y expresividad con fuerza. No era una sorpresa: los que conocíamos la obra anterior de este autor sabíamos de su solvencia gráfica y las páginas que teníamos ante nuestros ojos eran tan sólo el resultado de una evolución lógica y constante. Pero pese a tener claro que era el mejor proyecto que había sobre la mesa, debo confesar aquí que tenía ciertas inquietudes. En Fueye había mucha ambición, necesaria en cualquier proyecto, pero peligrosa arma de doble filo. La larga sinopsis que presentaba estaba armada con apariencia de consistencia, pero la duda era obvia: era su primera obra larga con argumento propio y la complejidad de la propuesta podía exceder su capacidad como guionista. Era una duda íntima, creada a partir de argumentos ajenos al proyecto que se nos ponía encima de la mesa y que quedó ahí, enquistada, dormida, hasta que el lunes recibí un ejemplar de Fueye.
Y volvió la duda.
Ya no tenía unas hojas sueltas y un proyecto. Ante mí tenía un libro perfectamente editado, de apariencia contundente y que respondía en apariencia a lo prometido. Curiosa sensación esa la de haber asistido a la concepción inicial y parto final de una obra, sin conocer nada de su larga y, con seguridad, laboriosa preñez. La respuesta a las dudas estaba ahí, a un paso de pasar la primera página. Y la pasé. Y tras ella cayeron todas las páginas, hasta esa acción casi protocolaria de cerrar el libro y reflexionar un poco sobre lo leído.
Ya no quedaban dudas. Jorge había respondido a todas, con solvencia y, me atrevería a decir, exceso, porque Fueye es uno de los mejores libros que he podido leer este año.
Fueye es un libro de lecturas múltiples, que se esconde tras el disfraz de una historia de inmigrantes que llegan a Argentina en busca de fortuna en 1916. Horacio será el eje de la narración, encontrándolo en tres momentos de su vida. De niño descubriremos su pasión por el piano y la tutela que sobre él ejerce El Gordo, bandoneonista que ejerce como músico de tango, acompañando las fiestas de ricos, políticos y mafiosos en los burdeles de Buenos Aires. Años después lo descubriremos como brillante pianista, famoso y respetado, que convive con su pasión nocturna por tocar tangos en las mismas plazas que El Gordo le enseñara. Y por fin, lo encontraremos ya adulto, cuando todos sus sueños han sido cambiados por un status social. Tras leer las tres historias, la tentación te obliga a hablar de emigración y nostalgia, sin embargo, creo que hay un nexo común entre las propuestas de González que sobrepasa ampliamente esa primera lectura: la pérdida de las ilusiones. En los tres momentos en los que encontramos a Horacio, debe realizar una dura elección, entre la ilusión y un pragmatismo inducido por el entorno social. De niño, de joven o de adulto, la ilusión toma formas diferentes, pero es siempre un objeto inalcanzable que da sentido a la vida. Ya sea un bandoneón, el éxito en América o el amor de una mujer, el ser humano necesita de esa ilusión como de un combustible que le impele a seguir adelante. Sin embargo, la sociedad se empeña en engullir a sus miembros en una alienación de perfecta uniformidad, donde no existen diferencias y la única ilusión es la que marca la versión oficial. La ilusión es una aberración, una perversión de la normalidad que debe ser eliminada rápidamente para dejar lugar al perfecto niño estudiante, al joven que se casa con chica bien y tiene un trabajo decente y al marido fiel y anodino que todos los días trabaja y lleva a casa el jornal, como Dios manda. González consigue retratar esos tres momentos con absoluta perfección, con una expresividad violenta, extrema, que sobrepasa los límites de la página. La admiración que siente el niño Horacio hacia El Gordo se transmite al lector a través de esa puesta en escena casi teatral de cada aparición del músico, que siempre es visto desde escorzos imposibles que amplían todavía más la omnipresencia de su oronda figura. La repetitiva rutina diaria del Horacio adulto consigue ser opresiva y estresante, encarnada en esas pequeñas viñetas que se multiplican hasta el agobio. Tres narraciones a las que González adapta camaleónicamente estilo gráfico y narrativo para llegar a expresar con fuera ese paradójico contraste entre la ilusión incontenible del que deja su tierra para buscar nuevas oportunidades y, ya en su nuevo destino, la abandona por las seguridades de una vida anónima y fagocitada por los usos sociales.
Sólo con la historia de Horacio, estaríamos ante uno de los libros del año, pero González consigue rizar el rizo de su propuesta con dos inesperados añadidos. Por un lado, un capítulo final en el que el autor reflexiona sobre las razones que le han llevado a realizar Fueye. Una especie de “making of” que supera ampliamente el habitual objetivo anecdótico para conformarse en un epílogo que consigue transformar todo el sentido de la obra, pasando de ficción a autoficción, consiguiendo comprender cómo la reflexión sobre ese contraste entre la ilusión del que emigra y la pérdida de la ilusión ha venido por el sufrimiento en propias carnes de esa situación. El barco, el elemento gráfico cohesionador de la primera parte es sustituido por un avión que es temido a la vez que admirado por la velocidad con la que conecta hogar y destino. A diferencia de Horacio y su padre Antonino, ahora el emigrante Jorge sabe que puede volver a su casa en apenas unas horas, permitiendo una perspectiva completamente distinta. Ya no existe la sensación de haber abandonado para siempre tu tierra, sólo existe, precisamente, la ilusión. Y ahí, Jorge, ya no el autor, aporta una reflexión lúcida de ambigüedad e inquietud, de consciencia sobre lo buscado y lo encontrado. Pasado de ficción y realidad presente se unen para construir un discurso único que dota al conjunto de una perspectiva nueva, realista y profunda, que va mucho más allá de la individualidad de sus partes.
Pero además, Fueye se acompaña de una banda sonora de Marcelo Mercadante que consigue que su lectura se transforme en una experiencia completa. Las notas de Mercadante traen ese recuerdo triste del tango, esa atmósfera nostálgica continuada que habla de amores imposibles y de sentimientos rotos que resulta ser un delicado guante que encaja a la perfección con la narración y el grafismo del libro.
Un libro para leer y releer, para disfrutar y dejarse llevar por su ritmo visual porteño, para pensar y para debatir. Sin duda alguna, estamos ante uno de los libros del año. (4+)

Enlaces:
Blog de Jorge González, con avances de la obra
Blog de Club Cultura, donde el autor ha ido narrando la creación y desarrollo de Fueye

25 Comentarios en “Fueye

  1. SantoBastardo on 31 octubre 2008 at 18:19 said:

    Me gusta el tango, me gusta (y melancoliza, si es que existe esa palabra xD) Buenos Aires, chapurreo notas con un bandoneon, soy un joven argentino (español) que vive en España xD, me encantan los comics, y desde que hace unos meses descubri el blog donde Jorge Gonzalez iba poniendo paginas de la obra y demas, sus dibujos me conquistaron. Este comic me lo voy a comprar pero a la de ya.

    ¿Esta ya a la venta? ¿La edicion con el cd es limitada? Uno de estos dias me pasare por el Fnac…

  2. Álvaro, con las piernas colgando me has dejado… ¿tan "güeno" es?

    Joder, un 4+ en un cómic tan recientísimo, hace pensar a uno que no le has puesto el 5 por falta de distancia en el tiempo, ¿no?

  3. Este tío es un monstruo.

    Un animal. Una barbaridad.

    Enhorabuena, Jorge.

    Slurps!

  4. Álvaro Pons on 31 octubre 2008 at 18:29 said:

    Eslo, Yorkshire, eslo… :)

    Y conociendo tus gustos, ya estás tardando!!!

    Debo reconocer que me ha sorprendido muchísimo. Me esperaba un tebeo correcto, de calidad, pero no este pedazo de tebeo. Se nota que Jorge Gonzále< se ha volcado en cuerpo y alma en él.

    El (5) es sólo para los elegidos, pero el sobresaliente alto es más que merecidísimo.

  5. a ciegas, sin haberlo visto aún, me animo a asegurar que es un librazo

  6. jali on 31 octubre 2008 at 21:34 said:

    Ya la portada es impresionantemente bella

  7. lorea zaharra on 31 octubre 2008 at 21:50 said:

    bueno pues con obras así de buenas da gusto perder, si el guion es la mitad de bueno que el dibujo pues si merece ese premio.

  8. ei, excelente el blog, lo acabo de descubrir y se va a convertir en una de mis guías de referencia para cuando vaya a saquear el fnac. felicidades!

  9. Debo decir que no me sorprende el entusiasmo que te ha provocado, Álvaro. Lo esperaba. Sólo viendo las deslumbrantes páginas iniciales que se dieron a conocer y lo que significaba el hecho de haber ganado el premio de Sinsentido ya sabía que nos encontraríamos ante uno de los álbumes de este año.

    Supongo que a toro pasado, es fácil decir cosas como estas, pero es así. Espero mucho de este tebeo y leyendo tu texto veo que no voy desencaminado.

    Le tengo unas ganas tremendas, y después de leer esto… ni te cuento!!

    Por otra parte, me alegro mucho que no se haya hecho esperar y esté por fin a nuestro alcance. Estamos de enhorabuena.

  10. Jesús Cuadrad on 1 noviembre 2008 at 14:03 said:

    Y los que vocearon cuando vocearon, ¿qué?

  11. Defensor del lector on 1 noviembre 2008 at 14:03 said:

    ¿que se puede esperar del lacayo de expocomic y de la editorial sin sentido?. El Sr. Pons es agradecido con aquellos que le pagan, demostrando una y otra vez su falta de dignidad.

  12. Álvaro Pons on 1 noviembre 2008 at 14:08 said:

    Hombre! Ya echaba yo de menos al trollecito por aquí…

    Jesús, antes lo dices… :)

  13. Alberto on 1 noviembre 2008 at 14:10 said:

    Sin duda la parte grafica es brillantísima solo por eso si es cierto que tal vez sea uno de los comics del año.

    No comparto sin embargo, Álvaro, Tu entusiasmo por el guión.

    Que a pesar de encontrar a veces soluciones sorprendentes y muy inspiradas no deja de ser como mucho correcto (ciertos pasajes e ideas son interesantes y prometedoras pero su desarrollo es deficiente, tramposo o cae en el tópico y acaba decepcionando)

    Es posible y natural cuando se trata de nuestros gustos y afinidades que nuestro nivel de exigencia se relaje. Pero lo que es perdonable para los demás lo es menos para alguien que se dedica a la critica y que en ocasiones es tan duro y tajante con otros trabajos de menos calidad y ¿por que no? algo fuera de su circulo de afinidades.

    Un 1+ para el guión y si 4 + o puede que un 5 para el dibujo.

  14. Álvaro Pons on 1 noviembre 2008 at 14:23 said:

    Alberto: yo no veo trampas en el guión, ni tópicos. Es posible que alguno de los episodios pueda considerarse tópico en forma aislada (pienso ahora en el del Horacio mayor), pero creo que su valor no reside en su análisis aislado, sino en la totalidad. Y creo, además, que el guión consigue un espaldarazo total por ese epílogo tan personal que incluye González.

    Es evidente que Fueye encaja perfectamente con mis gustos, pero no precisamente que haya relajado mi exigencia. Es más, debo reconocer que el proceso ha sido contrario, que de muchos prejuicios previos he pasado a rendirme ante la obra.

    En cualquier caso, yo ya he dicho muchas veces que no creo en la objetividad, Alberto. La crítica es subjetiva y es el resultado de gustos y afinidades. Lo que para mí es insoportable, para otro puede ser una obra maestra, sin que eso implique relajación de exigencias en ninguno de los dos. Simplemente, criterios diferentes.

    Lo de siempre: mientras se justifique más allá del "mola/no mola" y con un criterio mínimamente fundamentado, todas las opciones son defendibles.

  15. loreazaharra on 1 noviembre 2008 at 15:36 said:

    yo fuí de las que vocearon dí miopinión

    sobre este premio en su momento lo que mas me molesto es que ya trabajara este dibujante para sinsentido y para la fnack hoy tengo que rectificar lo que pense en su momento el album es demasiado bueno para andar fijandose en trivialidades me gustamucho el dibujo tiene importancia en si mismo, al margen del guión, el guión hasta el momento me parece bastante bueno, claro que todavía no he terminado de leerlo, creo que este album se llevara premios allí donde vaya, para mí es una vuelta de tuerca más el dibujo roza la palabra arte por todos los lados.Muy buena elección por parte del jurado, con historietas así no importa perder. espero que les vaya bien.

  16. El Juan Pérez on 1 noviembre 2008 at 21:12 said:

    Estamos en lo de siempre, abuso de planos, poco texto, estética de boceto, personajes blandos, nostalgia intimista… Para bostezar.

  17. Álvaro Pons on 1 noviembre 2008 at 22:13 said:

    Estamos en lo de siempre: opinión construida, por supuesto, sin leerlo y pose a lo Harry el Sucio.

    Qué se le va a hacer, para bostezar.

  18. Yo a primera vista solo veo calidad por todas partes y en cada uno de los trazos…

  19. Alberto on 2 noviembre 2008 at 11:55 said:

    De acuerdo entonces Álvaro a lo que has referido en defensa de tu crítica.

    Yo diré entonces que obviamente esto es solo una opinión personal y como tal tiene que ser tenida.

    El guión no es malo ni mucho menos. Nunca he insinuado eso.

    Existe sin embargo en la mayoría de los casos una diferencia sustancial entre un guión hecho por un guionista y uno construido por un dibujante.

    Diferencia que debería ser siempre positiva a favor del guionista ya que este es un supuesto especialista e invierte mas tiempo y recursos en la construcción de la trama (aunque lamentablemente esto no siempre es así y a veces es vergonzoso las pocas ganas y el morro que le ponen algunos y naturalmente siempre hay dibujantes geniales a la hora de hacer un guión como el señor Loisel en el caso de Peter Pan).

    Esta historia Fueye. Es una historia de dibujante.

    Una historia correcta. Una historia bien contada. Una historia sublimemente dibujada.

    Hay esta la diferencia. Observo que en numerosas ocasiones mucha gente (profesionales del medio) cree que es mas fácil contar una historia de sentimientos y de sensaciones que otra mas simple a nivel emocional .Esto es algo que no entiendo y que me parece un gran error y por añadidura una simpleza.

    Para desarrollar una trama como la de Fueye de modo sublime(a la altura del dibujo)

    Habrían hecho falta mas paginas. No pasar dando pinceladas sobre tantas cosas, tantos pequeños detalles que son tan interesantes. Por poner tres ejemplos : Ahondar mas en esas relaciones entre Padre e Hijo que tan mal acaban, El drama personal del Gordo y su desgraciado final, Los remordimientos y el fracaso de Horacio. En ocasiones la narración pasa tan de puntillas sobre algunas escenas que estas quedan reducidas al tópico.

    Una trama que hubiera podido ser tan rica en sensaciones queda pálidamente esbozada

    Es fácil hacer un ejercicio de reconstrucción, imaginemos esta historia dibujada por otro menos dotado. ¿En que quedaría? Cuando un guión es magnifico suele resistir (es posible que en ocasiones a muy duras penas) ese tipo de pruebas.

    En definitiva Fueye tiene un planteamiento demasiado ambicioso para lo que acaba ofreciendo.

  20. Álvaro Pons on 2 noviembre 2008 at 21:40 said:

    "Yo diré entonces que obviamente esto es solo una opinión personal y como tal tiene que ser tenida."

    Es que es lo que yo siempre digo sobre mis reseñas… :)

    "Diferencia que debería ser siempre positiva a favor del guionista ya que este es un supuesto especialista e invierte mas tiempo y recursos en la construcción de la trama"

    No tiene por qué ser así. De hecho, deberíamos dejar claro si cuando nos referimos al guión hablamos del argumento o de la narrativa. De hecho, los ejemplos y contrajemplos son numerosos, no creo que se pueda derivar una norma al respecto…

    "Ahondar mas en esas relaciones entre Padre e Hijo que tan mal acaban, El drama personal del Gordo y su desgraciado final, Los remordimientos y el fracaso de Horacio. En ocasiones la narración pasa tan de puntillas sobre algunas escenas que estas quedan reducidas al tópico."

    Pero tiene sentido hacerlo Alberto, ya que estas tres historias son tan sólo el vehículo hacia una reflexión mucho más profunda. El autor sólo necesita esbozarlas para dejarle al lector la tarea real, la conexión entre las tres y la reflexión sobre el tema principal, la realidad de no llevar a cabo las ilusiones.

    "Una trama que hubiera podido ser tan rica en sensaciones queda pálidamente esbozada"

    Yo ahí no estoy de acuerdo. Creo precisamente que la fuerza del relato de Gonzále está en la expresividad, en cómo está contado a partir de emociones y sentimientos…

    "s fácil hacer un ejercicio de reconstrucción, imaginemos esta historia dibujada por otro menos dotado. ¿En que quedaría? Cuando un guión es magnifico suele resistir (es posible que en ocasiones a muy duras penas) ese tipo de pruebas."

    Es que sería otra cosa completamente distinta. Posiblemente se hubiera desarrollado más otras historias y ya no sería un relato sobre la ilusión, sino sobre la emigración. O a lo mejor su narrativa no sería tan brillante… El ejercicio de reconstrucción es muy complejo y difícil ante una obra de autor. A partir de un guión ajeno es un ejercicio complejo pero no imposible, pero ante una obra de autor, tan personal, me parece impsoible…

  21. Alberto on 2 noviembre 2008 at 22:39 said:

    Bueno Álvaro…podríamos seguir así hasta el infinito…cada uno tiene su opinión y sus gustos y esta convencido de ella. Y como ninguno estamos en posesión de la verdad absoluta (si es que la hay) es mejor dejarlo como esta, al fin y al cabo estamos de acuerdo en lo esencial

    Estamos ante una obra excelente

  22. Álvaro Pons on 2 noviembre 2008 at 22:41 said:

    Alberto: "cada uno tiene su opinión y sus gustos y esta convencido de ella."

    y eso es precisamente lo bueno: que cada cual tiene su criterio y lo defiende. Eso es lo que da riqueza y favorece el debate. Lo malo sería la opinión única sin argumentación.

    :)

  23. Iván on 3 noviembre 2008 at 0:55 said:

    ¡¡¡QUE PASSSADA DE DIBUJOS!!!

  24. Yo la he comprado hoy y estoy deseando empezar su lectura.

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