Viajando a Italia

Hay un hilo conductor común en todas las historias de Cosey: la búsqueda. Una búsqueda infructuosa, en tanto en cuanto es una acción sin objetivo conocido, pero que parece ser el motor de una vida que necesita una ilusión, pero que rechaza conocerla para no caer en la decepción que arrebate las ganas de vivir. Una especie de paradoja total que Cosey retrata a la perfección en sus historias y que quedan perfectamente resumidas y ejemplificadas en El viaje a Italia. Art es un veterano del Vietnam, que vive una vida normal y anodina y que un día acompañará a su amigo Ian a Italia, a visitar a sus parientes. Una anécdota que Cosey comenzará a desgranar con sabiduría, mostrando poco a poco la lenta y pausada búsqueda de Art. Una búsqueda que nos irá llevando por la amistad y el amor, que nos traerá la importancia del recuerdo y de la nostalgia, pero también la necesidad de vivir el presente. Art y Ian encontrarán en Italia a su antigua y común compañera de juventud Shirley, amor compartido por ambos y, en su día, representante de esa ilusión por la vida que fue truncada brutalmente por la guerra de Vietnam. Un pasado que vuelve en la forma de nostalgia imposible, de cuento de hadas sin final feliz que sólo existe en las mentes de ambos, pero que sirve para poner sobre una balanza pasado y presente. Y para reflexionar, valorando aquello que parece tener importancia en nuestras vidas y darle su justa medida. Cosey, como siempre, es brillante en el planteamiento de situaciones que buscan la reflexión cómplice del lector, obligando a una introspección forzada en apenas unas viñetas. Mueve los hilos con elegancia, mostrando como la naturalidad de lo cotidiano se puede desmontar con apenas un gesto, demostrando que la percepción que tenemos de lo que es perpetuo y estable es tan sólo una imagen de la realidad, un intento vano de reproducir en nuestras vidas el estereotipo de eso llamado felicidad y que sólo encontramos muchas veces en el recuerdo distorsionado de tiempos pasados. En el viaje, Art descubrirá que la amistad a veces no es tan compleja como pensamos, que es mucho más sencilla en su belleza. Y que el amor no está en las grandes palabras, sino en los pequeños detalles, en los momentos ínfimos que conforman las bambalinas que sólo ve el protagonista de la historia. Y poco a poco descubrirá que los grandes objetivos en la vida son una máscara que esconde algo tan humilde como la necesidad de creer en la vida todos los días. La adopción de la pequeña Keo, una niña camboyana acogida por su amiga Shirley será, aparentemente, la gran empresa vital de Art. Un honorable y admirable cometido que pronto veremos que no deja de ser una necesidad egoísta de dar sentido a una vida, pero cuyo real sentido iremos descubriendo gracias a la lúcida reflexión de Cosey.
Resulta gratificante que autores como Cosey sepan desplegar esa sensibilidad e inteligencia sin caer en el melodramatismo ni el absurdo maniqueísmo, dejando participar al lector, sin juicios ni sentencias, sólo planteando historias cuya realidad aleja la tentación de fáciles veredictos morales. La realidad nunca es blanco o negro, es siempre un inmenso catálogo de matices de gris que Cosey nos muestra para que pensemos y recapacitemos sobre el mundo que nos rodea. Una obra tan brillante en su fondo que apenas nos permite admirar su cuidadísima forma, de elipsis certeras en una narrativa exquisitamente estudiada, con una ambientación y documentación minuciosa, escrupulosamente buscada para acompañar al relato.
Una obra brillante, de lo mejor de Cosey y casi al nivel de la magistral Saigon-Hanoi (4)

17 Comentarios en “Viajando a Italia

  1. La verdad es que es un gran comic. Hace un par de semanas que lo leí y al día siguiente no pude evitar ir a la tienda a por En Busca de Peter Pan, que aún no he leido pero que ahí tengo para cuando un momento de tranquilidad. Y el de Saigon-Hanoi parece más complicado de encontrar.

  2. Totalmente de acuerdo!!!!! imprescindible!!!!!!

  3. ElTonto on 6 noviembre 2008 at 22:32 said:

    Hay pocos autores que lleguen a estas cotas de creatividad.

    Incluso Jonathan, que es de las primeras obras de Cosey, ya supera a muchos autores actuales…

    A ver si hay suerte y siguen publicando más trabajos de este hombre !

  4. Muy acertada tu reseña Álvaro, sobretodo cuando hablas de buscar la complicidad con el lector y contarnos una historia con mucha profundidad de una forma tan aparentemente sencilla.

    Aparte, y como ya he dicho alguna vez, Cosey tiene un talento innato para contagiar al lector de la serenidad con la que cuenta sus historias. A mi, en las dos obras de Cosey que he leído, esta y En Busca de Peter Pan (que tampoco está mal, aunque me gustó más la obra de esta entrada) me ha pasado que aún gustándome mucho nada más leerlas, maceran estupendamente en el cerebro y al tiempo la recuerdas como una lectura aún mejor y la relectura te confirma que en realidad es mejor.

    Un saludo.

  5. De las obras de Cosey que he leído hasta el momento es mi favorita. Me impactó más que Saigon-Hanoi que es también excelente. Creo que pocos autores te hacen viajar como él. Tiene un gran ojo para captar la esencia de los lugares lo que nos pone de manifiesto lo importante de dotar a los escenarios de personalidad propia.

  6. David. on 6 noviembre 2008 at 23:17 said:

    Pues un autor más que me anoto en la lista de interesantes. Veo rebuscando en entradas anteriores que le pusiste cinco puntos a Saigón-Hanoi, Álvaro, nivel obra maestra. Y ahora este cuatro puntos, ¿va a ser que con Cosey tenemos quizá a uno de los grandes autores de los últimos años?

  7. Álvaro Pons on 6 noviembre 2008 at 23:27 said:

    "¿va a ser que con Cosey tenemos quizá a uno de los grandes autores de los últimos años?"

    Quita el quizá tranquilamente. Es uno de los grandes, sin duda alguna… :)

  8. Pero ¿de los últimos años? No, Cosey es una recuperación justa, un autor que estaba olvidado. Este excelente Viaje, por ejemplo, tiene ¿cuántos años? Más de diez, y de quince, si no me falla la memoria.QUiero decir que, en fin, Cosey estaba muy olvidado por acá y es genial que eso se soluccione. En unos tiempos en que todos nos inchamos a decir que el cómic ya es adulto, y que si la novela g´rafica tal y tal, recordar que voces pasadas ya demostraron las capacidades reflexivas y sensuales de la historieta siempre viene bien.

    Y conste que de Cosey sólo tengo este Viaje, y me encanta.

  9. "solucione", "hinchar"…perdón, se fue el índice un poco de más…

    (e insisto por hacerme entender: Cosey es un clásico a reivindicar, no sólo una sensación de última temporada)

  10. Pues yo me los compré de saldo hace unos cuantos años. No recuerdo donde, pero creo que fue en una de esas librerias de ofertas. No tenía ni idea de qué tal estaba. Y como podéis suponer, fue uno de los "saldos" más gratificantes que he comprado…

    Por cierto, que me pareció muy triste que un cómic así llegara a esta situación comercial, pero ya se sabe: calidad y comercialidad no siempre van unidas…

  11. caracrater on 7 noviembre 2008 at 10:18 said:

    Yo a Cosey tambien lo he comprado de saldo hace la tira de años, todo Jonathan, Viaje a Italia, Saigon.Hanoi y En busca de peter pan es lo Útimo que he comprado, pero mi pregunta es si tiene algo más editado? sigue haciendo comics actualmente?

  12. AntonioJ on 7 noviembre 2008 at 10:42 said:

    Tiene razón el Sr. Punch. Por esos muncos de Dios, hace años que Cosey no tiene que demostrar nada. Y su serie "Jonathan", creada allá por 1975 para el semanario "Tintin", sigue saliendo, que yo sepa, o así era hace relativamente poco.

  13. Álvaro Pons on 7 noviembre 2008 at 11:03 said:

    Punch: tienes toda la razón. De hecho yo lo que afirmo es, tajantemente, que es uno de los grandes, sin calificativos temporales. Es un grandísimo autor que descubrí, como muchos, con la colección Trazo libre de Grijalbo.

    Sólo que yo no los compré de saldo… :P

    Por cierto: Cosey sigue muy, pero que muy activo, y como dice Antonio, Jonathan sigue, y con una calidad muy superior a aquellos que se editaron en España en su día (eran muy buenos, pero leer hoy Pies descalzos sobre los rododendros deja un posillo hippy que va entre lo simpático e inaguantable…) :)

  14. Borja Garcia on 7 noviembre 2008 at 15:26 said:

    Vaya, pues a ver si estos venden y a Planeta le da por editar los Jonathan en formato integral como el de Comanche (pero no en pequeñito como el de Durango)

    Yo también fui de los que los compró de Saldo, cuando ví las buenas puntuaciones que le daban en las listas del foro Europeo de Dreamers, si no recuerdo mal, qué tiempos, y la de tebeos que descubrí…

  15. Poquísimos días antes que saliesa en Planeta lo compré de saldo en Madrid Comics. Dos tomos de Trazo Libre de Grijalbo.

    Cosey es excelente desde Jonathan.

  16. ¡Yo también lo compé de saldo! :o

    Esto es una misión para Friker Jiménez… :)

  17. Miguel on 10 noviembre 2008 at 13:27 said:

    Coincido en que es la historia más completa, mejora a Saigon – Hanoi, resulta mas emocionante y creible.

    Un saludo

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