Manga (III, bueno, ¡manga zombis!)

El género zombi en Japón ha tenido muchas aproximaciones desde el cine, aunque generalmente la subdivisión “apocalipsis zombi romeriano” ha dado lugar a versiones donde ese particular humor ingenuo nipón era la principal componente. Películas tan delirantes como Attack of the scoohlgirls zombies o Tokyo Zombie son buenos ejemplos de esta particular forma de entender el género. Sin embargo, las primeras páginas de Apocalipsis en el instituto, de los hermanos Sato, con sus evidentes referencias a Umezu y a Romero, parece dejar la puerta abierta a una interpretación ortodoxa del género. Esperanza vana que desaparece apenas unas páginas después, porque lo que encontraremos es un tebeo para adolescentes hiperhormonados, donde todas las féminas aparecen en extrañas y acrobáticas posturas para poder enseñar posaderas y braguitas o retuercen sus generosas anatomías para que sus pechos consigan derramarse en geometría imposibles por la viñeta. Eso sí, regado del adecuado gore salvaje y visceral propio del género, pero sin un ápice de situaciones que puedan provocar el uso de alguna neurona, no vaya a ser que los jóvenes lectores sufran algún síncope. Lo que no tengo claro es si la narrativa torpe y confusa de los hermanos Sato es un problema o una bendición. En cualquier caso, un tebeo sólo recomendable a adolescentes con subidón de testosterona o a aficionados al género con amplias tragaderas y pelín de afición al masoquismo. Para los demás, se aconseja huída táctica. (0)
Muy diferente es, afortunadamente, Cinderalla, la primera obra de Junko Mizuno que se publica en España y que retrata perfectamente el particular y sugerente universo de esta autora. Su lectura de los cuentos clásicos es una sorprendente mezcla de ingenuidad y perversión, que reinterpreta la historia de Cenicienta en una historia de zombis con ribetes gastronómicos a medio camino entre lo alucinógeno y la psicodelia pop más desbordada. Su estilo de dibujo, claramente enmarcable dentro de la ilustración infantil más naif, descoloca completamente al lector, que en lugar de encontrar pastelosos anuncios publicitarios de coloridos ponys, gatitos cabezones llenos de lazitos o universos de muñequitas de sonrisa disneyniana se topará una combinación enfermiza, que une un tratamiento ingenuo de los personajes con unas situaciones malsanas. Mizuno dota a sus preciosos dibujos de un erotismo de cándida apariencia, de un atractivo indudable que le permite pervertir el mensaje del cuento clásico con un planteamiento delirante en el que todo cambia su sentido sin perder su esencia. Cenicienta se enamorará de su príncipe, como debe ser, y el cuento tendrá un final feliz y, si se me apura, es muchísimo más bondadoso que la versión de Perrault de la narración popular o su empalagosa adaptación disneyniana, pero su calabaza particular será ahora un paso por el reino de las muertos vivientes, con un zapato de cristal renacido en viscoso ojo de bonitas irisaciones. El cóctel es atrevido y con aromas de depravación, pero no se le puede negar en ningún momento el magnetismo que ejerce sobre el lector. Es verdad que la narrativa de Mizuno es en muchos momentos imperfecta e incluso torpe, más centrada en la componente ilustrativa y estética que en la narrativa, pero ese batiburrillo antinatural de dibujo y temática – algo así como un Maruo dibujado por Carl Barks – seduce y fascina a partes iguales, atrayendo como un imán poderoso, provocando al lector continuamente con inteligencia.
Un tebeo que, pese a sus irregularidades, es de lectura interesante y puede atraer a muchos lectores en busca de experiencias distintas. Esperemos que la editorial IMHO siga editando el resto de la trilogía de cuentos a la que pertenece esta obra (que se completa con Hansel y Gretel y La sirenita) y otras obras como la psicotrónica Pure Trance. (2)

ACTUALIZACIÓN:
Entrevista a Junko Mizuno en 3xl
Entrevista a Junko Mizuno en Oxygenstar