Judíos y japoneses

Que sea viernes es una de esas cosas que alegra el día. Si encima te dicen que hoy salen en las librerías dos obras tan interesantes como Judenhass de Dave Sim y Elegía Roja de Seiichi Hayashi, pues el día ya es brillante. Y si, para colmo, tengo dos entraditas hechas de estos dos tebeos y no tengo que mover ni una dedo -más allá del obligatorio cortar y pegar- para reseñarlo, la cosa ya se torna simplemente perfecta.

Judenhass es una obra tan sorprendente como extraña. Sim realiza un alegato contundente contra la persecución judía, describiendo el Holocausto como la consecuencia de un odio secular hacia el pueblo judío, haciendo uso de un guión que no puede ser más esquemático: citas de personajes famosos, tanto de la cultura como de la política mundial, con declaraciones ofensivas o denigrantes hacia el pueblo judío. Una simple estructura que Sim acompaña de dibujos fotorrealistas (siguiendo la filosofía definida en Glamourpuss) de los horrores en los campos de concentración nazi, dando lugar a un contraste entre citas y retratos con los cadáveres almacenados que no puede ser más efectivo y contundente.
Sin embargo, más allá de la interesante estructura formal, en un autor como Sim es obligatorio analizar el mensaje, la argumentación que, con seguridad estará complejamente construida: para el autor, el problema del Holocausto no fue la locura nazi, sino el silencio del resto del mundo durante siglos de acumulación de odio. El Holocausto, según Sim, no fue una excepción que sólo podía ocurrir en la Alemania nazi, era algo que podía haberse dado en cualquier país y en cualquier momento y Hitler sólo dio el paso para sacar a la superficie un odio que se había ido cultivando en la sociedad. Se podría argumentar, no sin razón, que el alegato de Sim tiene una fuerte componente demagógica, pero es completamente lógica: el autor no busca un análisis reflexivo sobre el Holocausto, sino una denuncia que actúe de forma categórica sobre el lector. No busca la complacencia del lector, sino provocar y hacer saltar conciencias, desatando el debate.
Al no existir una necesidad narrativa, Sim se centra en la composición de la página para el mayor impacto visual, integrando perfectamente el estilo fotorrealista, consiguiendo resultados mucho más coherentes y logrados que en Glamourpuss.
Un ejemplo claro del estrambótico laberinto que debe ser en este momento la mente de Sim. Un autor fundamental en el tebeo americano, pero capaz de provocar las reacciones más extremas con su particular visión de la vida.

Elegía Roja, de Seiichi Hayashi, rompe por completo, tanto en forma y fondo, con la tendencia que conocemos del gekiga representado por autores como Tatsumi o Tsuge. Hayashi compone un poema visual sobre el amor, compuesto de pequeñas píldoras de cotidianeidad que van desgranando la esencia de la relación amorosa. La historia de Ichiro y Sachiko, escrita entre 1970 y 1971, nace de una variada unión de influencias, que van desde los planteamientos realistas de la nouvelle vague francesa hasta la tradición de los haikus, combinándose en una forma distinta de poesía visual, minimalista, en la que la página aporta un ritmo especial para unos dibujos apenas esbozados, en los que los personajes parecen apenas unos trazos livianos, de rostros sin rasgos que dejan toda la expresividad en el lenguaje de los cuerpos, obligados a narrar con sus posturas, con sus ademanes, haciendo que sus miembros formen líneas que llevan la vista como en un poema gráfico, en un hipnótico movimiento que nos hablará de la incomprensión de sus padres, de las dificultades de una joven pareja y, sobre todo, del amor, de su presencia en cada acto diario, desde un desayuno a un enfado, de una sonrisa al sexo. Pero es que, además, Hayashi se permite juegos con los referentes visuales de su época, incluyendo imágenes de animación, de publicidad, anclajes con la realidad que parecen elementos oníricos dentro de la existencia de los protagonistas. Una bellísima obra, delicada e insinuante, de sensibilidad exquisita, espléndidamente editada por Ponent Mon. (4)

7 Comentarios en “Judíos y japoneses

  1. Alvaro falta la nota de la 1 obra.

  2. Yo leí ayer Judenhass, la esperaba con ganas, sinceramente, he estudiado el tema de la Shoah desde el punto de vista históricos, social, económico y político y he acudido in situ a los campos de Dachau y Auschwitz-Birkenau…

    Tras diversas lecturas posteriores sobre el tema del llamado por los occidentales holocausto, he de decir, que esta, sn visiones subjetivas 100% es de las que más me ha gustado por su vertiente pedagógica…

    Tengo una reseña pendiente, y sinceramente, me ha encantado.

    Elegía Roja aun no la he leido, cuando lo haga comentaré

  3. Yo también leí ayer Judenhass. A mí el tema de la Shoah… Me supera. Quería -y quiero- hacer un comentario sobre el tebeo, pero de momento no he sido capaz. En tanto que tebeo, puedo decir que me ha parecido brillante -se nota que Sim ha "empollado" a los clásicos de la EC, por supuesto a Al Williamson, pero también a Krigstein, con montajes que recuerdan inevitablemente a "Master race"… Y no es casualidad, ya saben. Ahora bien, sobre el contenido… Emmanuel Levinas pasó varios años en un campo de concentración de prisioneros de guerra, cosa que, paradójicamente, le salvó de ir a un campo de exterminio. Y, durante el resto de su vida, guardó un silencio casi total sobre la Shoah. En cambio, escribió, y mucho, sobre el Otro, sobre el Rostro y el mandato que representa: "no matarás". A mí me llega ese silencio, y ante obras como ésta, realmente no sé qué decir… Ni siquiera si debo decir algo.

  4. Werewolfa, yo si creo que hay que decir algo. Recomendarla al menos. No hay que olvidar, nunca más debería volver a pasar algo similar.

    Es cierto que somos propensos a olvidar situaciones como estas. Y me duele en el alma ver como después de una situación vergonzosa como la que vivió europa tras la shoah, en Rusia tbn hubieron campos de concentración (llamados de trabajo, donde sí entrabas ya no salías), en la ex-Yugoslavia, las guerras étnicas asolaron sus territorios, en África repetimos patrones, y para rematarlo, ciertos sectores radicales sionistas, cometen verdaderas barbaridades en Gaza…

  5. Julio, yo no he dicho en ningún momento que no deba decirse algo; tan sólo que no sé si yo debo decir algo, que es algo muy distinto. En lo demás estoy de acuerdo en que no habría que olvidar, y mucho menos repetir lo ocurrido. Y sí, a mí también me duele el alma por todo lo que represente derramamiento de sangre.

    Shabbath shalom.

  6. Más allá de lo que afecte el contenido de una obra, de lo que se trata es de comentar la obra, ¿no?

    (Sin entrar a valorar cuestiones personales que cada uno puede hablar de lo que le dé la gana).

    Yo no la he leído pero la echaré un vistazo que por vuestros comentarios parece interesante.

    Impacientes Saludos.

  7. spendius on 17 Noviembre 2008 at 19:13 said:

    Si se compara judenhaas con el protocolo de los sabios de sión, realmente se ve la difeneci entre una obra de denunciala de Eisner y de otra cosa…Denuncia la soah como algo que sólo le pudo ocurrir al pueblo judio demostrando un ignorancia supina, pues le paso al pueblo gitano, y en otao lares a otras minorias, y obvia lo que el estado judio realiza con los palestinos. Eisner demuestra su maestría donde Sim de muestra simplemente manipulador,de echo voy a intentar que me devuelvan el importe de la obra, ha sido la decepción del año.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post Navigation