Lecturas seriadas

Comienzo el año con una entrada sencillita, que esto del dolce far niente afecta a las neuronas y las deja algo adormiladas, así que , para ponerse en marcha, mejor hablar de series de las que ya en su día algo (y bueno) se ha comentado por aquí. Vayamos por orden de lecturas, que no ordinal o de calidad:
combates4En primer lugar, Clavar Clavos, cuarta y última entrega de Los Combates Cotidianos de Manu Larcenet (Norma). Un volumen que cierra con brillantez y coherencia la serie, atando los flecos que iba dejando sueltos en las anteriores entregas. El juego del costumbrismo que fue virando hacia la introspección personal y a una interesante propuesta de reflexión en paralelo de pasado y presente, representado por la memoria del padre del protagonista y sus problemas para asumir la responsabilidad de la paternidad, llega ahora a un punto de inflexión en cierta medida sorprendente, pero lleno de coherencia y realidad. Es, quizás, un final agrio pese a su aparente felicidad: en el fondo, Larcenet nos manda un mensaje de cierto pesimismo conformista, egoísta, que defiende la felicidad como un terreno personal y cercano, que sólo se puede alcanzar en asepsia total de las influencias del exterior. A lo largo de 64 páginas el autor vuelve a demostrar el buen pulso para administrar silencios y que donde mejor se defiende es en las escenas silenciosas, en largas secuencias mudas donde se cuenta muchísimo más que en los extensos diálogos que jalonan la obra. Diálogos que pueden ser calificados de artificiales, es cierto, pero que forman parte del juego planteado por el autor, que necesita de esos diálogos para expresar su discurso particular. Hay, en ese sentido, una cierta teatralidad (que no impostura o falsedad) que tiene sentido dentro de la propuesta que se presenta al lector, no como una invitación a la reflexión, sino como un ensayo personal sobre la madurez donde no importa la respuesta de la otra parte. Una especie de exorcismo personal, de autocatarsis, que gana fuerza en ese regusto amargo que encontramos al final de la lectura. (3+).
alan3Segundo puesto en las lecturas para una serie que también cierra con mayor brillantes si cabe: La guerra de Alan, de Emmanuel Guibert (Ponent Mon). Tercer volumen de una serie en la que la evolución personal ha sido el eje fundamental, en el que hemos asistido a prácticamente el desarrollo de toda una vida, pero narrada de una manera singular, basándose en un anecdotario biográfico y cronológico, pero centrándose en el crecimiento vital de la personalidad del protagonista. Las imágenes dejarán espacio a la introspección desde la distancia, en un seguido de reflexiones que definen ese contraste entre tolerancia y radicalidad que proporciona la edad, que pese a la inflexibilidad ya de las ideas y opiniones, perdona y transige con errores y oposiciones. Es una actitud que vemos crecer y asentarse, y que en este último volumen tomará mayor protagonismo, asistiendo a un espectáculo único: el moldeado de la personalidad, que cambia y muta según las personas que tenemos a nuestro alrededor, que depende tanto de las grandes como de las pequeñas decisiones. Una aproximación compleja desde la narrativa gráfica que Guibert resuelve con inteligencia, planteando un relato oral en el que la imagen actúa como contrapunto y provocadora del recuerdo. Una especie de gran álbum de fotos que irá despertando la memoria y dando pie a la reflexión, con rápidos cambios y cortas secuencias gráficas que rara vez superarán las dos o tres viñetas. Y sobre todo, el sutil juego con la aparente redundancia entre texto e imagen: cada imagen es narrada por el protagonista, pero encontraremos siempre pequeñas diferencias, apenas unos matices que marcan la distancia entre la realidad y el recuerdo, pero que definen el espacio de la reflexión. Un gran tebeo al que hay que añadir, como siempre, el preciosismo del trazo de Guibert, posiblemente uno de los más elegantes que hay hoy en el tebeo francés, de una síntesis gráfica ejemplar. Uno de los grandes tebeos del año, sin duda (4).
berlin2Berlín, ciudad de humo (Astiberri), es la segunda entrega de esta interesante obra de Jason Lutes, que relata los acontecimientos que llevaron al ascenso de Hitler al poder en Alemania. Una obra que sigue en su (desgraciadamente) lento pero seguro análisis de ese periodo fascinante de la historia europea que fue la República de Weimar y de la que poco puedo añadir a lo que ya dije en su día para el primer volumen (reseña que tenéis al final de esta misma entrada). Cronológicamente, Lutes parte del baño de sangre que supuso la manifestación del 1º de mayo de 1929 para volver a hacer un sugerente retrato de la situación sociopolítica a partir de un reparto coral, en el que va analizando las diferentes capas sociales y cómo la tensión se iba instalando en cada una de ellas, generando un potencial fatal en el que ya no existe retorno. Resulta especialmente destacable cómo Lutes examina esas tensiones sociales a partir de las relaciones interpersonales de sus protagonistas, que van reflejando en lo personal el clima social colectivo y las fracturas que se están creando en la calle. Una obra de cuidada documentación y de obligada lectura para cualquier interesado en la historia contemporánea, que tiene además el aliciente de estudiar además la evolución de Lutes como autor de historieta, fuertemente influenciado por la escuela de línea clara hergiana en sus primeras obras y que, a mi parecer, está poco a poco absorbiendo influencias de otros autores europeos como Juillard. (3)
koma5Y para acabar con esta serie de “series”, la quinta entrega de Koma, de Wazem y Peeters (dibbuks), una serie que sigue pareciéndome de un alto nivel y en el que repetiré los mismos argumentos a favor … y en contra que en anteriores entregas. Originalidad en los argumentos, solidez argumental, perfecta definición de personajes, inmejorable narrativa de Peeters y elegante trazo… Todo son parabienes para esta serie, que sigue luchando con la losa del formato álbum de 48 páginas. Koma es una historia planteada en 276 páginas (6 volúmenes) que debe ser leída de un tirón, sin parones de espera de un año. Es evidente que hay una cierta unidad en el volumen, pero es apenas una leve indicación: la obra sólo tiene verdadero sentido como un todo sin interrupciones. Así que, por desgracia, todavía nos tocará esperar al siguiente álbum para poder leer Koma en todo su previsible esplendor. (2+)

Reseña de Berlín 1, ciudad de piedras
Si os gusta la historia, sobre todo la del s.XX, posiblemente coincidáis conmigo en que una de las épocas más interesantes y apasionante es la conocida como de la República de Weimar en Alemania (junto, posiblemente, con la dictadura de Primo de Rivera en España). Un periodo extraño que resume perfectamente la confusión e incoherencias que reinaban en Europa a principios de siglo. Tras la abdicación del emperador Guillermo II y el fracaso de la revolución espartaquista de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo, la recién nacida República alemana era un caldero a presión de corrientes divergentes que iban desde los pro-bolcheviques al pujante nacionalsocialismo, donde los ciudadanos vivían este caos político bajo una de las mayores crisis económicas que ha conocido el continente. Un crisol que explotó con la llegada al poder de Adolf Hitler tras las elecciones de 1932, al llegar al puesto de canciller tras la renuncia obligada de Schleicher. Representar esta complejidad era un reto muy difícil, casi imposible, que fue asumido por Jason Lutes, el autor independiente americano más deudor del estilo europeo. En Berlín, aborda la delicada tarea de contar en historieta este periodo partiendo de una excelente idea, contarla desde las percepciones de la gente de la calle. Para ello, toma como protagonistas, casi antagónicos, a un periodista y a una estudiante de arte, una pareja que le sirve de eje argumental para hacer un recorrido lento, pero seguro, por las diversas capas sociales, centrándose en las vivencias de un pueblo que tenía que vivir entre la confusión. En los diferentes capítulos, podemos ver como la sociedad recibía los convulsos acontecimientos, desde la indiferencia de las capas más altas al creciente miedo de los judíos, pasando por la desesperación de las clases obreras abocadas a un paro que aumentaba sin cesar. Y pese a que Lutes es un narrador frío, consigue transmitir perfectamente los sentimientos de la gente que ya no tiene nada que perder, en el que todo acto es una huída hacia delante. Sabe retratar cómo los diferentes movimientos reclutaban adeptos, desde la locura nazi a la utopía bolchevique, adentrándose casi a la perfección en el pensamiento de unas personas que tan sólo buscaban una razón para seguir viviendo.
Con una excelente tarea de documentación, Lutes avanza en el relato cronológicamente, estableciendo las bases de la descomposición social que rodea a los protagonistas, que se convierten en la conciencia reflexiva de ese momento de la historia.
Un excelente tebeo, con una soberbia edición de Astiberri de la que sólo me puedo quejar de algunos momentos de la traducción, que suenan demasiado a construcción gramatical inglesa. (3+)

11 Comentarios en “Lecturas seriadas

  1. De Koma sólo leí el primer tomo. Tenía buena pinta pero se me hizo muy corto y no acababa de tener un final. Creo que esperaré a que se publiquen todos y ver cómo acaba.

  2. Bueno, pues he aquí dos series que sigo con regularidad. Koma y Combates cotidianos.

    Dos de los autores que mejor manejan los silencios, como tu muy bien dices, Peeters y Lacernet.

    Quizás Peeters abuse más de estos, (para bien) pero es por esto que el formato de 48 páginas se quede corto.

    De Koma me enganchó ese primer número donde se contaba la enfermedad de Addidas y la preocupación de su padre, un pobre limpiador de chimeneas, que nada podía hacer por su hija. Poco a poco y a partir de tercer número la serie fue virando hacia un mundo más imaginario, con alguna permisibilidad en los guiones, que a mi gusto bajó el listón de la serie. Poco a poco, nuevamente, la serie va tomando un buen camino (siempre a mi gusto).

    Combates cotidianos, es un gusto leerlos. Lacernet nos mete de lleno en la vida de Marco, su protagonista, nos deja ver sus ilusiones y sus miedos (sus muchos miedos) y nos deja observar sus relaciones con sus familiares, laborales y con su pareja. Lacernet consigue que nos sintamos cómplices de Marco e incluso que, en algunos momentos, nos identifiquemos con este.

    Los diálogos, es cierto que a veces son un tanto teatrales, pero son en todos los casos coherentes y bien construidos. Incluso puedo decir que en muchos casos te ayudan a meditar sobre alguna de las situaciones de la vida de su protagonista como el alzheimer, el suicidio, la paternidad o cualquier forma de responsabilidad de la que el protagonista intenta huir, o de la culpabilidad como ya, en su momento, hice en mi blog:

    http://lacaravinieta.blogspot.com/2008/10/la-secu

    En fin una serie muy recomendable con un título estupendamente elegido.

    Un saludo.

  3. Miguel on 2 enero 2009 at 10:29 said:

    Gran elección de series. Destacaría el tercero de Alan, porque da un giro muy interesante en la profundidad de los planteamientos del protagonista, que resulta una buena lección de vida, se este o no de acuerdo con todos sus puntos de vista.

  4. Guibert, Lutes, Larcenet y Peeters. ¿No son los 4 Fantásticos?

    Tienes razón respecto al lento (e inevitable) ritmo de publicación de "Berlin", ya que aunque me hice con este segundo tomo en cuanto salio creo que requiere una relectura del primero antes de afrontar su lectura. Supongo que para dentro de dos o tres años tendremos la conclusión de la historia.

    Sobre "Koma" coincido con el primer comentario. Creo que esperaré a hacerme con la serie completa cuando se publique el últiimo tomo para el año que viene (supongo). Lo apuntaré a la lista de RM.

    Impacientes Saludos.

  5. Mt on 2 enero 2009 at 11:17 said:

    Decía en otra página un tal WWFan -apenas un desconocido en esto de los foros- que estaba hasta las narices del formato BD. Estoy de acuerdo. O del formato o del uso que hacen de él ciertos autores contemporáneos. Que en USA también tienen un formato riguroso de 24 páginas y hay quien sabe usarlo muy bien y quien tira de "decompressive storytelling". ¡Aaah, recuerdo cuando una de la scaracterísticas de la BD era su sincretismo narrativo!

    Yo también leí el Koma 1. Me pareció muy corto y muy caro. Y, como siempre en la BD, la incertidumbre de si realmente llegará a su fin (otra manía actual de la BD: dejar a medio acabar las series tras cuatro o cinco años) y si ese fin habrá merecido la pena (porque a mí YA no me basta con disfrutar del dibujo/secuenciación de un dibujante).

    Y Los combates… bueeeeno, cada día me parece más convencional y tópica.

  6. César on 2 enero 2009 at 14:34 said:

    "Un volumen que cierra con brillantez y coherencia la serie, atando los flecos que iba dejando sueltos en las anteriores entregas."

    Hay un fleco que inexplicablemente se lo ha dejado fuera y me ha llamado la atencion: la relacion con el hermano menor, marido y padre antes que el protagonista… En este numero ni se le menciona y es el unico en el que no aparece.

  7. damian on 2 enero 2009 at 16:08 said:

    La Guerra de Alan es un gran cierre a la serie y una lectura muy recomendable. Los combates me defraudó un poco, igual requiere un relectura de la serie completa pero no me llegó tanto como los tres primeros.

    Con Berlin todavía no he empezado por la presumible larga espera hasta que se publique su conclusión.

    Y de Koma habrá que esperar al sexto número de la serie pero de momento me está gustando mucho, tal vez porque he leído casi seguidos los cinco primeros.

  8. Pakito on 2 enero 2009 at 19:44 said:

    "que defiende la felicidad como un terreno personal y cercano"

    Supongo que dependerá de la personalidad de cada uno. En este caso la de Manu-Marcos Larcenet.

    Yo, que tengo un niño de 15 meses y un tipo de ansiedad parecido, entiendo muy bien lo "personal" y "cercano" que se relativiza todo. Tanto la felicidad como todo lo demás.

  9. Espero que la segunda parte de Berlín merezca tanto la pena como la segunda. Me sorprendió que se centrara en el periodo anterior a la victoria de los Nazis, con barrios divididos entre los comunistas y los ultraderechistas. Creo que es un período de la historia poco analizado y que puede ayudar a evitar el surgimiento de totalitarismos en un futuro.

    Por cierto, eso de la "entrada sencillita". Esta visto que el que sabe, sabe y si esto es una entrada sencillita que venga quién sea y lo vea, porque lo que a unos le sale de corrido, a otros le lleva horas. Y es que Don Álvaro, donde hay talento…

  10. David. on 2 enero 2009 at 21:16 said:

    ¡Pues vaya cuatro pedazo de tebeos para empezar el año!

    Eso sí, me quedo con La guerra de Alan, no he leído ninguno todavía pero lo tengo bien fichado para futuras lecturas.

    El primer tomo del Berlin de Lutes me defraudó un poquito, quizá porque mantenía expectativas muy altas. Creo que leeré este por la biblioteca a ver qué tal.

    Saludos.

  11. loreazaharra on 3 enero 2009 at 0:17 said:

    Pues a mi Berlin me fascina tambien me gusta los combates cotidianos pero Berlin para mi es una de las mejores historias que he leido aunque me molesta un poco el que los personajes a veces se parezcan unos a otros eso unido a la forma anarquika que tiene de contar la historia hace que a veces te de quebraderos de cabeza y el tiempo que tienes que esperar a que salga cada volumen. Pero a pesar de todo Berlin es Berlin una historia que demuestra que el potencial del comic es muy grande que podemos contar lo que nos de la gana y que nuestra narrativa a base de dibujos y letras ha crecido tanto que el comic no tiene limites..

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