Manga a la europea

Esto de las influencias es difícil de cuantificar y terriblemente asimétrico. Considérese por ejemplo el caso del manga y la historieta occidental: más que de influencia del primero en el segundo, casi hay que hablar de colonización arrasadora que se ha traducido en toda una jerga propia que va de amerimanga a euromanga pasando por todas las combinaciones que se quieran hacer. Y lo que se ha hablado de ellas, destacando la increíble ascendencia que ha tenido el tebeo nipón en los autores occidentales, etc, etc, etc. Paparruchas y ganas de confundir tocino con velocidad. Seamos claros: pocos, muy pocos han sido los que realmente han estudiado las influencias del manga y las han asimilado realmente en propuestas propias (se me ocurre, casi exclusivamente, el caso de Frank Miller). En general, se ha producido un proceso de imposición industrial por mimetismo: como el manga es lo que vende, hay que parecerse al manga. Punto. Y los autores han hecho lo posible: incorporando aspectos superficiales como el estilo gráfico (¡Ay! ¡Qué mala es esa homogeneización que hace difícil saber quién ha dibujado un tebeo!) o, peor, asumiendo sin procesar recursos narrativos (como la famosa “descompresión narrativa”) que chirrían con los formatos tradicionales, creando álbumes vacíos de contenidos que no cuentan nada en 48 páginas y dejan al lector sentado durante un año. Eso sí, lo anterior en cantidades industriales y a paletadas.
montanaAhora bien…¿y al revés? ¿Existe una influencia del tebeo occidental en el hermético manga? Así, a bocajarro, uno tiene a decir que no, que ninguna, aunque se olvide que la principal fuente del manga es Tezuka y que él fue casi abducido por el tebeo americano de prensa de los años 30 y 40. Paradoja de las paradojas: el mercado más hermético y que más influye en el mundo del tebeo actualmente, en su día fue creado casi por el tebeo y los dibujos animados americanos. Inescrutable es el destino, pero vayamos a la cuestión: ¿hay algo parecido al amerimanga en Japón? Pues no lo sé, pero si hay una experiencia cercana a esa transición de influencias a la inversa, esa es La montaña mágica, de Jiro Taniguchi (Ponent Mon). Un autor que, ya de por sí, es el más occidental de los que nos han llegado por estos lares, con clarísimas influencias estilísticas y narrativas del tebeo europeo, pero que intenta con esta obra imbuirse completamente del espíritu occidental para hacer un tebeo “a la europea” (estrictamente a la francesa). Cuida por ello primero los aspectos más formales: álbum de 72 páginas (una nimiedad para la longitud habitual de los relatos japoneses, un poco por encima del estándar de los europeos), a color (para lo que busca la ayuda de Walter –colorista habitual de Blain, de La Mazmorra..- y Yuka)… Para después centrarse en el tratamiento narrativo de la historia que recuerda poderosamente a las fábulas de Miyazaki, pero con un intento de adecuarse a las formas y tiempos europeos y dejar de lado los recursos habituales del manga. Aunque Taniguchi no es un habitual de las largas “descompresiones”, se nota un esfuerzo todavía mayor, si cabe, en restringir los ritmos y dotar a la lectura de una sensación más europeizada: si en sus tebeos son comunes las largas escenas de conversaciones y de descriptiva, aquí se reducen hasta una expresión sintética pero eficiente. Un trabajo que realiza con éxito, sin duda, ya que la lectura de esta sencilla parábola sobre la infancia con componentes fantásticos se lee con facilidad y fluidez, con una extraña sensación, eso sí, de mixtura entre formas europeas y temática puramente japonesa. Quizás la única pega que le pueda poner es precisamente la excesiva relación que se puede encontrar entre la aventura del joven Kenichi y las obras de Miyazaki (de hecho, durante las primeras páginas pensé por un momento que estaba adaptando fielmente Totoro para después encontrar muchísimas conexiones con La princesa Mononoke), que le resta originalidad a la propuesta, pero que no impide disfrutar de la lectura. Un sólido (y bonito) tebeo (2).

II Edición de la Beca AlhóndigaBilbao

AlhóndigaBilbao ha presentado en el marco del Festival Internacional del Cómic de Angoulême su segunda beca del cómic. Podéis leer las bases completas en su web. Os paso la nota de prensa completa:
– La persona becada disfrutará de un año de estancia en “La Maison des Auteurs”(La Casa de los Autores) de Angulema, el centro del cómic más prestigioso de Europa, para trabajar en un proyecto de historieta gráfica.
– El jurado que fallará esta beca estará compuesto por prestigiosas figuras del mundo del cómic, y presidido por el reconocido dibujante Paco Roca, Premio Nacional de Cómic
– Actualmente, Clara-Tanit Arqué, ganadora de la beca del año pasado, se encuentra disfrutando de la beca en Angulema y estará presente en la rueda de prensa que ofrecerá allí la Consejera Delegada de AlhóndigaBilbao, Marian Egaña.
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