De libros y principitos

El traslado de obras literarias a otros medios y lenguajes es tan antiguo como la existencia de la cultura escrita. Ya sea a teatro, imágenes, cine, televisión, música, danza, historieta, ilustración, videojuegos o cualquier forma de expresión cultural artística pasada, presente o futura, siempre existirá esa ambición – lógica y razonable, todo sea dicho – de compartir la visión que se tiene de una lectura. La forma literaria tiene como característica dejar absoluta libertad a la imaginación del lector para representar lo que está leyendo, lo que se traduce en infinitas posibilidades. Una esencialidad de este medio que favorece su trasvase y que incluso, en cierta medida, lo alienta a poco que el lector tenga una mínima aspiración creativa. En ese sentido, criticar sistemáticamente los pasos a otros medios no sólo es absurdo, sino que supone obviar el aliciente de poder descubrir nuevas ideas, matices o aproximaciones a una lectura. Eso sí, es evidente que una adaptación no es una panacea: existen multitud de obras cuyo trasvase es complejo y difícil, ya sea por razones intrínsecas a la obra o porque ésta sea tan conocida que haya traspasado la frontera de la interpretación particular para instalarse en el imaginario colectivo. O ambas, porque en el caso de El Principito, de Antoine de Saint Exupery, se dan precisamente las dos circunstancias. petit1Una obra con la que es difícil no emocionarse y que queda anclada en nuestros corazones desde la primera lectura, asociada sin duda a las sencillas ilustraciones del autor que la acompañan, pero dotada de una capacidad evocadora tan potente que la hace diferente en cada nueva aproximación. Atreverse a llevar a la historieta esta aventura es una temeridad sólo al alcance de unos pocos elegidos, entre los que, a priori, no tendría dudas en señalar a Joann Sfar. El francés tiene una capacidad y un talento tan desbordante que no albergaba la menor duda de que su trabajo llevando a la historieta al pequeño príncipe sería original y diferente, aportando una visión nueva a la obra de Saint Exupery. Sin embargo, con el tebeo ya en las manos -edición impecable de Gallimard, esperemos que cuando llegue a España tenga la misma calidad-, la decepción es importante. Vaya por delante que no estamos ante un mal tebeo: Sfar hace una adaptación canónica del libro, prácticamente literal, pero por primera vez veo al dibujante contenido y sobrepasado por la tarea, firmando un trabajo que está a años luz de sus posibilidades. Es evidente que la inmensa aureola que tiene El Principito ha pesado demasiado sobre el autor, que ha evitado dar su visión para hacer una traslación directa en la que cualquier lector verá reflejada la obra original, pero que precisamente por eso, no aporta absolutamente nada a la lectura del libro. Gráficamente abandona la libertad y fluidez casi agresiva de sus últimas obras (pienso en la alegría visual de Klezmer, por ejemplo) para realizar un trabajo más pulcro y desarrollado, basado siempre en las ilustraciones de Saint Exupery… pero sin vida. Sinceramente, esperaba que Sfar se hubiese atrevido a la arriesgada trasgresión de dar su lectura de El Principito, respetuosa, pero salpicada de su personalidad. Sin embargo, el tebeo que acabo de leer podría haber sido firmado por cualquier otro autor, obteniendo el mismo resultado artesanal y correcto, pero que no se justifica no ya como alternativa a la lectura del original literario (lo que, en principio, nunca tiene sentido, no caigamos tampoco en la comparación absurda entre medios), sino como simple complemento.
Sin dar demasiado crédito a los rumores que se han generado alrededor del premio Esencial Juventud que ha recibido en el reciente festival de Angouleme, la verdad es que creo que en su concesión ha pesado de nuevo más la obra en la que se basa que el tebeo final obtenido. Aunque no conozco en profundidad todos los nominados, las aportaciones que he podido leer de Mathieu Sapin o Emmanuel Guibert (por no hablar de Tezuka o el delicioso Doraemon) me parecen muy superiores al trabajo de Sfar.
En resumen: un tebeo correcto, pero anodino. Hasta los más grandes tienen un día malo. (1-)

13 Comentarios en “De libros y principitos

  1. Una pregunta Álvaro, ¿por qué puntuas ahora las noticias breves? ¿del 0 al 4 por posible interés? No lo entiendo muy bien.

    • Álvaro Pons on 5 febrero 2009 at 2:18 said:

      Andrew: no es puntuación… es el número de comentarios…
      Juerl, no me había dado cuenta, pero es verdad que da lugar a confusión… A ver si lo cambio…

  2. Miguel on 5 febrero 2009 at 10:00 said:

    Me ha dejado tocado tu reseña, la verdad es que las propias ilustraciones del libro original ( no sabía que eran de Exuspery )son magistrales y no es tarea fácil mejorar o igualar la frescura de lo original sobretodo al ser un texto acompañado de esos preciosos dibujos. Tal vez no era una buena idea su traslación al comic.

  3. Fran Sáez on 5 febrero 2009 at 11:29 said:

    y aún así… Sfar! cae fijo. Hasta me mola mas el estilo q destila en este comic, mas cercano a los de L'Asociation y, sobre todo, Blain, q a lo q viene realizando en Klezmer (q ojo, me encanta esa vitalidad y esa pirueta cromática constante).

    Tezuka? ha resucitado?

  4. Soy de la opinión de que las obras maestras nunca serán superadas en sus adaptaciones a otros medios. Porque son eso "maestras". Otra cosa es adaptar una obra de gran calidad a la que se le puede sacar el mayor potencial haciendola totalmente tuya (veáse los casos claros de "Blade Runner" y "Apocalyse Now"), aportando tu punto de vista, tu versión del tema.

    Buf, esto da para un gran debate.

    Un abrazo a todos.

  5. es imposible imaginar el principito sin las ilustraciones originales, más que nada porque SON PARTE DEL TEXTO, a estas alturas supone modificar la obra original.

  6. César on 5 febrero 2009 at 12:49 said:

    "Andrew: no es puntuación… es el número de comentarios…

    Juerl, no me había dado cuenta, pero es verdad que da lugar a confusión… A ver si lo cambio…"

    Pues yo si que pensaba que era puntuacion, que usted en ese infinito ego que le achacan sus detractores se autopuntuaba en el estilo, la brevedad y la concision de sus haikunoticias… :D

  7. Me traje el comic de Bruselas estas navidades y la verdad es que tu comentario coincide punto por punto con lo que pensaba al leerlo. Como llevaba siglos sin leer El Principito, fue una experiencia singular ver cuántas frases recordaba de memoria… pero me hubiera gustado algo más creativo. Sobre todo al final, cuando se ve el P-38 (el avión con el que desapareció Exupèry, como el Principito, sin dejar rastro): tuve una fugaz fantasía cienciaficcionil que -afortunadamente- Sfar no llegó a mostrar.

  8. Spilerman on 6 febrero 2009 at 12:09 said:

    Era un encargo de la editorial, o Sfar lo ha hecho por gusto?

    Si fue un encargo a lo mejor le pidieron exáctamente lo que has leído y no una intrpretación suya. O no, a lo mejor Sfar estaba en modo automático (que también es lícito)

  9. Jesús Cuadrad on 13 febrero 2009 at 14:55 said:

    Del P-38 hubo un rastro.

    Ha poco.

    Creo.

  10. Sí, encontraron el P-38. Pero… ¿No es más hermoso seguir pensando que sigue en paradero desconocido? Que jamás tuvo ningún accidente, que -como siempre he pensado- fue un acto lúcido lo que Antoine hizo.

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