Clásicos del Humor: una de cal, una de arena

zipiyzapeSi el anterior volumen de la colección se podía definir como completamente prescindible, toca hablar ahora de uno imprescindible, dedicado a Zipi y Zape, de Escobar. Un volumen en el que una acertada selección de material, en el que abundan las historietas de los años 40 y 50, permite hacerse una imagen más correcta de la importancia de Escobar dentro de la historia del tebeo. Un autor casi eclipsado por esta serie, cuya calidad se hundió en barrena en esos años de la industrialización salvaje de la producción de Bruguera y que, pese a todo, se convirtió en la segunda gran serie de la casa tras Mortadelo. Un éxito que asoció de forma ineludible el nombre de Escobar al de estos dos gemelos, que seguían con acierto en sus inicios la tradición de Max und Moritz o de The Kanzentjammer Kids pero que hicieron olvidar contribuciones muchísimo más interesantes como Carpanta, Doña Tula Suegra (a mi entender, su obra maestra y una de las grandes series de la historieta española), Petra Criada para Todo, Profesor Tenebro… en los que el dibujante conseguía un retrato mordaz y en ocasiones demoledor de la sociedad de la época. Series que me atrevería a calificar de cruel costumbrismo, que permiten conocer como pocas la realidad de la posguerra española en toda su extensión.
Afortunadamente, la inclusión de estas etapas iniciales de Zipi y Zape permite analizar en su conjunto no sólo la evolución del autor, sino también la propia deriva de la editorial hacia criterios de producción masiva repetitiva. Se incluyen además dos de las primeras historias largas de los personajes, la excelente La vuelta al mundo (que sacaría momentáneamente a los personajes de la desidia en la que se instalaron en los 70) y El tonel del tiempo.
Respecto a la calidad de reproducción, en general, muy superior a la del anterior volumen. Pese a las obvias dificultades que se deben haber tenido con los materiales de las historias en blanco y negro de los años 40 y 50, casi todas gozan de una reproducción bastante aceptable. En las historietas a color, volvemos a encontrar páginas desenfocadas o con la línea rota, pero en este caso no es una constante en todas las páginas e incluso en algunos casos (por ejemplo en la mayoría de las planchas de la primera historia larga) hasta se puede hablar de muy buena reproducción.
En cualquier caso, sólo por las planchas de 1948 a 1959, ya vale la pena la compra de este volumen.