Rue Tolbiac, París

Siempre me gustó Tardi. Es más, soy admirador confeso (y platónicamente enamorado) de su Adéle Blanc-Sec. Pero debo reconocer que nunca supe leerlo. Hasta hace unos años, leía a Tardi como un especialista en género negro y en la primera guerra mundial, embelesado por el folletín decimonónico de aventuras. Una apreciación razonable, a mi entender, pero que no me permitía conseguir la cuadratura del círculo, el perfecto ensamblaje de todas las piezas que componen la personalidad de este autor. Sin embargo, un buen amigo me comentó una vez que una de las primeras cosas que hizo nada más llegar a París fue pasear por el puente de Tolbiac como homenaje a Tardi. Fetichismo de fan, pensé, pero que quedó grabado en mi subconsciente para aflorar en el siguiente viaje que hice a la capital del Sena. En ese viaje, guardé en mi maleta el mapa de la tolbiacciudad con el que concluye Niebla en el puente de Tolbiac y en el primer rato libre me dirigí a esa barriada, a pasear por las calles por las que transcurría la acción del álbum. Desde el puente, paseé por la Rue de Tolbiac e intenté llegar a la Rue Watt, donde murió Lenantais para descubrir que, por desgracia, nada había sobrevivido ya. El barrio de mala muerte del que hablaba Tardi había sustituido por complejas y modernas instalaciones presididas por la flamante Biblioteca François Miterrand. Un poco decepcionado, seguí andando tranquilamente y llegué a la Plaçe d’Italie, para comenzar un larguísimo paseo de varias horas en los que poco a poco fui descubriendo que todo no estaba perdido, que todo aquello de lo que hablaba el dibujante seguía ahí. Las fachadas podían cambiar, pero el espíritu no. Y Tardi había dibujado algo más que edificios y calles: había retratado la esencia de esos barrios, de sus vecinos. Mientras paseaba, iba descubriendo por fin el mensaje de Tardi en sus álbumes: no nos habla de género negro, de folletines o de guerras. Nos habla de París. Nos inunda de la ciudad, de su belleza y de su vida. Sus historias son lujosas excusas para llevarnos de la mano y mostrarnos esa mezcla de ciudad que ya no existe pero todavía está ahí. Sus composiciones y puestas en escena, tan características, cobran sentido, porque el protagonista de sus historias no es Néstor Burma, Brindavoine o Adéle Blanc-Sec. Es París, es el Sena, son las calles y unos edificios en los que la piedra se torna orgánica, viva, envolviéndolo todo. Las transiciones entre escenas son realmente paseos entre escenarios, en los que Tardi se preocupa de que la elipsis sea sustituida por el caminar entre lugares, en una transición en la que nos podamos detener y contemplar el encanto de la ciudad, ya sea en su decadencia o en su esplendor. Desde el edificio más pomposo y magnificente a la chabola más pobre, todo forma parte de un gigantesco ser vivo único: París.
Cuando regresé de ese viaje, volver a leer Niebla en el puente de Tolbiac fue una experiencia completamente diferente. Tardi se había aliado con otro enamorado de París, Leo Malet (no en vano su proyecto Los misterios de París transcurría en diferentes distritos de la capital) para engatusarnos, para lanzar un canto de sirena en forma de polar clásico. Una adaptación casi canónica de la obra de Malet que ahora leía con ojos completamente diferentes, descubriendo cómo el argumento era tan sólo el andamiaje necesario para que comenzáramos una larga excursión hacia París y sus calles, sus vericuetos, sus luces, su noche y su día, sus sombras… Incluso en ejercicio máximo de sinestesia, sus olores, sus sonidos y sus colores. Todo estaba ahí, en esas viñetas donde los personajes siempre dejan espacio a los fondos, colocándose casi tímidamente en las esquinas de la viñeta, sabedores de que ellos sólo son los acompañantes ocasionales de este largo camino por la ciudad.
Pero que nadie se preocupe, hay muchas formas de leer Niebla en el puente de Tolbiac: quedarse en el contundente relato de Malet y su extraordinaria traslación a las viñetas; dejarse llevar por la experiencia urbana que propone Tardi…
Todas son muy satisfactorias. Un álbum recomendabilísimo que Norma reedita en cuidada edición en cartoné. No dejéis pasar la ocasión (3+).

PD: La maravillosa tecnología permite hacer hoy ese paseo sin moverse de casa. Basta seguir el mapa de Tardi en Google Street View, comenzando en el Puente de Tolbiac.

15 Comentarios en “Rue Tolbiac, París

  1. Sponsz on 26 febrero 2009 at 14:25 said:

    Yo también entendí mejor a Tardi cuando he conocido Paris (por supuesto, fui al Jardin des Plantes por Adèle Blanc-Sec). Me gusta Tardi, pero en pequeñas dosis, lo encuentro muy deprimente.

  2. Ramon on 26 febrero 2009 at 14:34 said:

    Si te ha gustado la historia te recomiendo la lectura del libro sobre el que se basa la misma "Niebla en el puente Tolbiac" de Léo Malet, que ha publicado este mes de febrero la editorial Libros del Asteroide. Su lectura es magnífica.

    Yo de hecho estoy buscando el comic de Tardi, que no he leído, atrapado por el ambiente que se describe en la novela.

    En relación al estado actual del barrio, me ha ahorrado el disgusto a través de un paseo virtual por el google …

    .

  3. "Nos habla de París"

    Sí señor… aunque no conozco París :(

    En todo caso, Tardí es un autor enorme que cada vez se me antoja más el eslabón (nunca perdido) entre la vieja escuela de la línea clara (que hizo evolucionar) y la "nouvelle Bd" de les Humanoides y compañía que en cierto modo antecede… por ejemplo en esta forma de entender el género como punto de partida para articular discursos del Yo, si se perdona la pedantería en la forma de explicarme :)

  4. JesusC on 26 febrero 2009 at 15:51 said:

    Yo me he lei hace apenas dos semanas ese comic (el unico que he leido de Tardi) y la verdad, no he viajado jamas a Paris, pero lo unico que me gusto de ese comic fue la imagen que da el autor de la ciudad.

    La narracion me parecio muy farragosa, algunos dialogos y textos de apoyo son para cogerlos, quemarlos, triturarlos y esparcirlos al aire en diferentes puntos para que sea imposible reconstruirlos… La historia de amor mas que poco creible es inverosimil. Esta realmente mal contada y metida con calzador.

    Por lo demas, un buen retrato (grafico) de Paris donde hay viñetas donde se nota de forma descarada que son fotos donde el autor puso encima al detective que no se saca las manos de los bolsillos jamas, pase lo que pase.

    Un saludo

  5. César on 26 febrero 2009 at 17:26 said:

    "Si te ha gustado la historia te recomiendo la lectura del libro sobre el que se basa la misma “Niebla en el puente Tolbiac” de Léo Malet, que ha publicado este mes de febrero la editorial Libros del Asteroide. Su lectura es magnífica. "

    El otro dia la vi en la FNAC y lo primero que me llamo la atencion es que la portada es una viñeta de Tardi.

  6. Dani on 26 febrero 2009 at 20:33 said:

    Yo la verdad que nunca habia leido nada de tardi pero me ha encantado esta obra y ya he adquirido otro par de ellas.

    1.huele a muerto o que.

    2.el soldaddo varlot.

  7. "La guerra de las trincheras", una obra imprescindible de Tardi. Háganme caso, por lo que más quieran…

    Y en tono más entre folletinesco y épico, aunque también recrea muy bien el Paris de finales del XIX, los 4 tomos de "El grito del pueblo", ambientada en la Comuna de Paris.

    Tardi forever…

  8. César on 26 febrero 2009 at 22:55 said:

    "HDT: amí El grito del poueblo me parece lo peor de tardi… "

    Maldito troll… :D

  9. Autopromoción cochina. Aqui mi blog: http://mundotebeo.blogspot.com/

  10. Álvaro, estoy de acuerdo en que "El grito del pueblo" no es lo mejor de Tardi (esto de no es lo mejor es un eufemismo). De hecho, y ya lo he dicho es un folletín decimonónico.

    Si lo he puesto es porque creo que refleja lo que tuvo que ser el Paris de esa época.

    Y si lo salvo, es sobre todo porque transcurre durante la Comuna de Paris, un episodio histórico que me parece fascinante. La emoción que le pierde a uno…

  11. bajadlascabezas on 27 febrero 2009 at 16:36 said:

    "Maldito troll…"

    César, totalmente de acuerdo.

    Antes creía que la expresión "troll" servía para designar a personas que, únicamente, tenían la motivación de incordiar e insultar a todo aquel que no opinara como ellos. Desde hace un tiempo observo, con asombro, que este concepto de "troll" se amplía a todo aquel que no opine como "Yo"; insulte o no, si no hay coincidencia de criterios, se es un "troll" y basta.

    Y digo yo: esto debe ser el efecto COPE que se expande entre los españoles…viva la democracia…pero la de la COPE que es la única y válida existente.

  12. Muy buena entrada, Álvaro y lo que comentas no sólo es aplicable a "Niebla…" sino a casi toda la producción de Tardi, un autor que cuida las localizaciones con un mimo en todas sus obras que ya quisieran muchos. Claro, que estamos hablando de un grande.

    Impacientes Saludos.

  13. Anna Txe on 2 marzo 2009 at 10:57 said:

    Por favor, por favor, que alguien reedite Adèle ! (y juro que nuncamàs voy a dejar un cómic, y menos una colección entera)

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