Más gatos

tea-partySabido es que uno, lector de tebeos empedernido y supuestamente escéptico y rodado ante las nuevas lecturas, se sintió desarmado y derrotado instantáneamente por esa delicia que fue El gato del kimono, de Nancy Peña. Consulten mi opinión de aquella experiencia y comprobarán como la pantalla todavía da muestras del babeo incontenible que sufría mientras recordaba la apasionante lectura. Así que, avisado, uno piensa que una continuación de aquella obra es una maniobra atrevida y, casi con seguridad suicida. Pero por si las moscas, se previene y prepara sus defensas ante la sugerente y voluptuosa composición de página, las influencias de la ilustración nipona y la sensualidad del trazo de la autora. Pertrechado de un buen armamento de contra-argumentaciones del estilo de “Como era de esperar”, “Peña repite de nuevo esquemas” o “ Desapareció la sorpresa”, uno se enfrenta a Tea Party con sonrisa de ganador tramposo, de los que se empapan de su rival para atacarlo allí donde más duele con triquiñuelas vergonzantes pero efectivas. Así que, en mi seguridad, abro el tebeo y comienzo la lectura. Paso las primeras páginas mientras voy eligiendo qué frase hecha denostará mejor la secuela y cometo mi primer error: en la distracción, no me doy cuenta de que la taimada Nancy ha cambiado sus armas. Ya no hay ilustraciones japonesas ni composiciones a modo de estampados espectaculares o grandes planchas de transición sinuosa. Han desaparecido sustituidas por una composición discreta acorde con el victoriano espíritu de la época que nos relata, que recuerda en algunos casos a las propuestas de Moore y Eddie Campbell. Ya no hay ese entrelazado desbordante de cuentos, sino un homenaje a ese cuento decimonónico digno de Julio Verne que torna las apuestas de vuelta al mundo en el combate entre dos nobles en busca del té más exquisito del mundo. Y a la par que me voy dando cuenta del terrible error de estrategia que he cometido, soy consciente de que Nancy Peña me ha vuelto a atrapar en su historia, que ha cambiado formas para ocultarse cual camaleón esperando a su presa: un lector indefenso que vuelve a sumergirse en un mundo mágico donde los gatos toman vida de los estampados de un kimono y la aventura se resume en una tacita de té, sin que ello impida volver a encontrarnos con lo más granado de la ficción literaria compartiendo protagonismo con esta pareja decidida a encontrar el té más aromático del mundo. Da igual que haya cambiado en lo formal: sigue siendo una ágil felina que caza a la mínima la atención del lector y lo deja clavado en el asiento hasta que termina la historia. Cazado y deseoso de más, de seguir leyendo nuevos enfrentamientos gastronómicos.
Y lo peor de todo es que odiando como odio el té, me han entrado ganas de tomar uno. (3+)

4 Comentarios en “Más gatos

  1. A mi me convences Álvaro. Gran reseña.

    ¿Se pueden leer independientes?

    Un saludo.

  2. luis de luis on 27 Marzo 2009 at 8:18 said:

    y lo mejor es que tiene todas las trazas de que llegará una tercera parte!

  3. Ricardo on 18 Agosto 2009 at 16:36 said:

    Está muy bien este cómic, pero desde luego me gustó más el primero, cuya historia es como más "mágica", "de cuento" que dice Álvaro.

    La imágenes en rojo no me acabaron de convencer, la verdad. Pero sigue siendo un buen cómic.

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