Descuadernado

Uno de los libros que marcó mi infancia y juventud fue la Antología de cuentos de misterio y terror de López Ibor. Dos volúmenes que corrían por la biblioteca de mi padre y que supusieron mi entrada en el género de terror. Recuerdo haber descubierto cómo cambió la imagen que tenía de muchos autores como Hoffman, Baroja o Azorín, pero también cómo descubrí a poe, Le Fanu, Lovecraft, Bierce… Es posible que mi actual querencia por el género de terror naciera del miedo que pasé leyendo La puerta tapiada, ¿Qué era aquello?, La pata de mono, El wendigo, Agazapado en la puerta, El atáud autómata o El horror de Dunwich. Recuerdo perfectamente los dos tomos al lado de la cama y las muchas horas robadas al sueño, y cómo uno a uno fueron pasando todos los relatos de la antología. Recuerdo, también, el extraño miedo que me infundió El horla, de Guy de Maupassant. Un miedo que se me quedó grabado porque no había nada terrible en el relato a simple vista. Era uno de esos cuentos donde el miedo se crea en nuestra mente ante una presencia indefinible, cercana y parecida a nosotros, quizás recordando que el mayor monstruo siempre está dentro de nuestro corazón.
descuadernadoUna memoria que se despertó cuando Paco Camarasa me comentó que Felipe Hernández Cava estaba adaptando esta obra para su colección “El cuarto oscuro”. “Buena elección”, pensé. La solidez que siempre ha mostrado Cava era una apuesta segura y el trazo quebrado de Sanyú y sus composiciones podían conseguir la agobiante atmósfera del reato de Maupassant.
Sin embargo, el terror, y más ese terror que basa los miedos que infunde en los nuestros propios, sigue caminos extraños. El horla es un relato que retrata el vértigo de la pérdida del yo, de la abducción de nuestro ser por un oscuro ente. Y Cava, en apenas unos párrafos de introducción, consigue que la obra cambie radicalmente su concepción. En ese prólogo, el autor habla del alzheimer que sufrió un ser querido y de cómo su personalidad se fue esfumando con su memoria. Precisamente ese yo al que Maupassant se aferraba desesperadamente en su relato.
Apenas unos párrafos que logran que nuestra perspectiva mude por completo: a medida que pasamos las páginas del El hombre descuadernado (¡precioso título!), editado con mimo por Edicions de Ponent, reconocemos el cuento de Maupassant, nos admiramos de cómo Sanyú transmite el quiebro de la personalidad y el caos con esas composiciones barrocas y excesivas, que parecen rebosar unas viñetas que se antojan como únicos reductos de orden en la desproporción. Ahí está esa sustitución de personalidades, la estructura de diario del original… Pero también están las palabras de Cava. No le ha hecho falta reinterpretar la obra para llevarla a su terreno: sólo darnos unos pocos matices que nos martillearán durante toda la lectura transformándola en algo todavía más terrorífico. El horror siempre tiene en la realidad una válvula de escape. Sabemos que lo que leemos es fantasía y que cuando cerremos el libro, todo volverá a la normalidad. Sin embargo, la introducción de Cava consigue que ya no exista salida: sabemos que lo que leemos tiene nombre, es real. No estamos asistiendo a un espectáculo imaginativo de un autor. Somos espectadores del horror de la pérdida del yo que existe y es, que forma parte de nuestra realidad. De ese familiar anciano que ya no nos reconoce, de ese amigo que ya no sabe quién es. La escapatoria se ha cerrado y nos ha dejado encerrados… en la realidad.
Impresionante la terna de álbumes que Cava ha conseguido enlazar durante estos últimos meses. (3+)

7 Comentarios en “Descuadernado

  1. Si hace unas semana me enteré que Luis Bustos adaptaba la odisea del "Endurence", mientras yo pensaba en hacer mi versión, ahora me entero que Cava adapta "El horla"…Así que, también, a tomar por culo mi adaptación de "El horla".

    Aunque posiblemente el mundo del tebeo salga beneficiado al no ver mis versiones.

    Un saludo

    • Álvaro Pons on 6 Abril 2009 at 14:51 said:

      Lo bueno de los tebeos es que dos versiones de dos autores distintos pueden ser igualmente brillantes a la vez que diferentes… :)

  2. ¡Olé! ;)

    Un saludo

  3. Tezuka on 6 Abril 2009 at 21:04 said:

    H. Cava, quizas el autor más sobrevalorado del cómic español.

  4. Injustamente olvidado como, Federico Del Barrio, Puigmiquel, Pepe González(hasta hace unos días), Beroy, Jeff Jones, Raúl, Castells…

    Un saludo

  5. Ay, los dos volúmenes de López Ibor! También eran pieza buena de la biblioteca paterna… con la primera antología de literatura fantástica española, y una selección de autores anglosajones de quitar el hipo… Un libro decisivo, la verdad, junto a la antolgía Cuentos de Terror de Rafael Llopis, hoy todavía disponible en Alianza en tres tomitos de bolsillo.

    Saludos!

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