Lenin contra la Virgen

virgen¿Se acuerdan ustedes de esa joya de la provocación llamada Los jueves, milagro? El pequeño pueblo de Fuentecilla, dejado de la mano de Dios, decidía potenciar su turismo inventándose una aparición de San Dimas que rivalizara con las de Lourdes y Fátima. Una de las primeras películas de Luis García Berlanga donde lanzaba ya sus ácidas cargas de profundidad (que llevaría a la magistralidad en compañía del trístemente desaparecido Rafael Azcona) para dinamitar los cimientos de la sociedad de la época. Un atrevimiento peligroso en tiempos de la dictadura franquista, con cuya censura Berlanga lidió a base de inteligencia y un humor negro que sacaba los colores al puritanismo religioso.
Una película que es imposible no recordar cuando estás leyendo La virgen de plástico, el álbum de Rabaté y Prudhomme que edita Norma Editorial (muy acertadamente, reuniendo en un integral las dos entregas originales francesas). Hay, es verdad, diferencias de planteamiento: en Fuentecilla el alcalde y sus secuaces se inventan un milagro mientras que la pobre familia Garnier tiene que enfrentarse a un milagro verdadero en carnes, en forma de souvenir de Lourdes que llora sangre traído por una devota abuela. Pero las conexiones y desarrollo son paralelos: la elección de un entorno rural y la exploración de las hipocresías sociales que la religión sigue despertando en la sociedad son en ambos casos el medio y objetivo de la sátira, con la conveniente actualización temporal y geográfica. Rabaté y Prudhomme crean con acierto una familia tipo francesa que les permite contrastar desde el abuelo comunista a la pasividad de unos nietos ya engullidos por la alienación mediática, pero pasados por ese tamiz rural que les proporciona un sano recubrimiento de bonhomía, el suficiente para dotar a la cierta teatralidad coral de la propuesta de los autores de una pátina de sinceridad.
Una obra con un desarrollo que se mide en aciertos y lucidez creciente, en la que Rabaté se demuestra como un dialoguista brillante, que apunta y acierta con sus dardos envenenados en los diferentes aspectos que el tema le permite explorar. Quizás se les pueda achacar a los autores que existe demasiada ambición en la panoplia de cuestiones que toca, pero por otra parte hay que reconocer que en pocos momentos esa ambición pasa factura. De hecho, me atrevería a asegurar que ese despliegue de juegos y guiños continuos al lector (no hay que dejar pasar ni un detalle: sirva de ejemplo ese enfrentamiento entre Lenin y la Virgen de Lourdes encima del televisor que preside el salón, alianza entre ideologías donde la comunista y católica parecen querer enfrentarse al poderío de la imagen catódica) es clave para ese poso amargo que va dejando la lectura de la obra. La sátira es eficaz y la sonrisa aparece con facilidad, pero la reflexión posterior sobre esta sociedad que vivimos es tiene una lectura deprimente. En estos tiempos de telebasura, telerrealidad y de religiones que escapan de la esfera privada, el discurso de Prudhomme y Rabaté tiene el mismo efecto virulento que el de Berlanga cinco décadas antes, poniendo en solfa miserias e hipocresías de la familia y la sociedad, pero dejando un pequeño rescoldo de esperanza al no renunciar a aceptar el valor de unas creencias sinceras, sean cuales sean. Hay un tratamiento amable de ese matrimonio que se enfrenta por el milagro de la virgen de plástico, pero también, a través de cómo vive la familia la situación, una acertada metáfora de los problemas de convivencia en un modelo familiar donde los enfrentamientos generacionales o incluso ideológicos han dejado paso a la discusión por el mando a distancia de la TV.
Personalmente hubiera preferido al camaleónico Rabaté también en el apartado gráfico, pero hay que reconocer que el equipo con Prudhomme funciona bien engrasado. Sin ser un dibujante brillante, su trazo fino acompaña perfectamente a la historia y hay una trabajada puesta en escena, sin alardes compositivos, pero muy eficaz y necesaria para lograr ese conjunto de aparente sencillez de cara al lector.
Un tebeo inteligente, divertido y muy recomendable. (3)

3 Comentarios en “Lenin contra la Virgen

  1. 'Los jueves, milagro', vaya peliculón. Eso era cine de verdad…

  2. gallas on 20 abril 2009 at 12:30 said:

    A mi me ha gustado mucho!!

  3. Me encantó!

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