Luneros vicentinos

Mis felicitaciones a los Vicentes (sobre todo por el día de fíesta…)
La tira cómic de Sppoky, muy divertida
amb Tinta de Kràken, un blog dedicado al cómic y la literatura de género muy interesante (en catalán)
– Interesante ensayo sobre el esoterismo en Corto Maltés en Cómic, historietas y tebeos.
Hitler de pequeño leía mucho.no es un fanzine de tebeos, pero en este semana de celebraciones literarias, hay que leerlo.
Audio de la conferencia de David Lloyd en ComiCS_09
El erótico enmascarado… pero es que ustedes no se acuerdan de uno de los primeros superhéroes españoles, encarnado por Fernando Esteso
The watcher and the tower, blog dedicado a los tebeos, libros y música que está demostrando un excelente nivel en sus entradas.
Comic is art homenajea a John Buscema
– Borja Crespo entrevista a Suehiro Maruo en Blog de Cómics.
– Música y cómix en El desenfoque. Atentos a la animación de Jack Palmer que desempolva…
– La excelente web 30 preguntas entrevista a Miguel B. Núñez
Trazos De Tinta. Ilustración, cómics y artistas. Descubre el mundo de los trazos de tinta.
– Sobre la la reproducción de las obras de Alberto Breccia
– Marvelmanía entrevista a Francis Portela
Entrevista a Anke Feuchtenberger
El caso by Vázquez parece abandonada desde hace ya casi un año, pero las pocas entradas que tiene son interesantísimas.
Webòmics en català, un espacio de encuentro para los webcomics en catalán con aportaciones realmente interesantes.
Entrevista con David López en el diario aragonés El heraldo
-Mientras Sfar termina su biografía de Gainsbourg, podemos leer una curiosa promoción en historieta de la reedición de su clásico Melody Nelson.
Celadore, el webcomic ganador de Zuda Comics.
Justify Your Existence: Batman Villain Edition. Sólo leedlo…
Pluto vs. Pluto, cortesía de du9
Todd Klein examina la fuente (¡argh!) Comic Sans
– Fortress of Fortitude sigue con su semana Alex Toth: Too many suspects, Dangerous competition, The Bandidos, Channault must die!
¿Homenajes a Coppertone?
– Batman está a punto de cumplir 70 añitos y el estudio danés Over Floden lo celebra.
– La Golden Age está llena de superhéroes geniales: Blackout
Byrne en Espacio 1999. Os lo juro.
– Una antigua entrevista a Hugo Pratt cortesía de Peripecias de Chiquirritipis.
– Las biblias de Tijuana también se encargaron de los Kantzenjammer’s kids

Robotcomics

Os paso la siguiente nota de prensa, para quien pueda interesar:
Coincidiendo con la llegada de Google Android a España a través de Movistar y pronto Vodafone, Robot Comics abre su primera convocatoria de cómics para móviles en español. Invitamos a autores establecidos y principiantes a enviarnos propuestas de nuevos proyectos o adaptaciones de obras existentes para su distribución nacional y mundial.
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El gen Cebolleta

Mi conocimiento de la genética, me temo, se queda en Mendel y sus cruces leguminosos, pero animo a los especialistas en el tema a investigar sobre la existencia de un gen que se activa cuando el ser humano cumple los cuarenta abriles y que nos lleva a considerar automáticamente que todo tiempo pasado fue mejor. Estoy convencido de su existencia y propongo desde ya, en homenaje a Vázquez, el nombre de gen Cebolleta para esta insidiosa carga genética que todos llevamos. Digo esto, además, con pruebas, porque después de un largo fin de semana (mis respetos a los Vicentes que favorecen que mi ciudad tenga un día más de fiesta) de lecturas superheroicas de todo tipo, sólo puede llegar a dos conclusiones, a saber: o que las imposiciones industriales han conseguido que el género de superhéroes produzca básicamente productos anodinos y clónicos o, como segunda opción, que todo tiempo pasado fue mejor. Y aún a sabiendas de que la primera de las opciones tiene todos los números para ser real, la constancia de la inutilidad de enfrentarse a los designios de la genética me lleva a decantarme por la segunda.
doomArgumentos que nacen de comparar series actuales con varios ejercicios nostálgicos efectuados estos días, que comienzan con la lectura del Showcase de Doom Patrol, serie que se adelantó unos meses al planteamiento del superhéroe como un excluido social que popularizarían Stan Lee y Jack Kirby en X-Men. Arnold Drake y el excelente Bruno Premiani exploraron esa visión contraria al espíritu establecido por la Golden Age con tres ejemplos que simbolizaban perfectamente el rechazo a unos poderes que otros calificaban de dones. Robotman, un hombre de hojalata que, como el personaje de L. Frank Baum,, cree haber perdido su corazón y su humanidad; Negative man, que escondido tras unas vendas se enfrenta al dilema de saber que usar sus poderes más de sesenta segundos puede causarle la muerte y, por último, Elasti-Girl, una mujer que debe abandonar una carrera cinematográfica y los ideales de ser madre y amante esposa por un poder que la hace más grande y poderosa que cualquiera de los hombres (¡ay! eran los principios de los años sesenta…).Historias simples y sencillas, que lanzan de forma recurrente mensajes como “las apariencias engañan” o “lo importante está en el interior”, acompañados de un imponente despliegue imaginativo y, en ciertos momentos con pizcas de provocación para la época. Por desgracia, el éxito de los X-Men hizo olvidar este remarcable antecedente. Arqueología del género de lo más apasionante.
xmenPaso después a los 80, década de recuperación superheroica donde las haya para volver a detenerme sobre X-Men: las historias jamas contadas, que John Bolton y Chris Claremont crearon como complemento de Classic X-Men, edición que recuperaba las historias que el guionista hizo junto a Dave Cockrum y, sobre todo, John Byrne y que abrieron una nueva etapa del género tras la crisis de finales de los 70 en el que fue relegado por el éxito de las propuestas de Warren. Historias que intentan adentrarse en la vida íntima de los personajes y que podían tener el peligro de perder su sentido aisladas de su forma de publicación original pero que, en mi opinión, en esta reunión aportan una forma de entender el género radicalmente novedosa. Ese cuestionamiento del poder como castigo deja paso a una reflexión más introspectiva, que analiza más el impacto de los poderes sobre el desarrollo personal, generando una línea de argumentación mucho más interesante y que cimenta experiencias posteriores como el colectivo Bizarro. Es indudable que las historias han envejecido y, posiblemente, para el lector habitual tienen una lectura mucho más completa junto a las historias que complementaban, pero casi veinticinco años después de su creación son una lectura que de la que todavía se pueden extraer claves que permiten la evolución del género, quizás excesivamente volcado desde entonces en la exploración única del camino que abrieron -y cerraron en cierta medida- Frank Miller y Alan Moore y Dave Gibbons con sus obras. Lectura muy agradable.
calndestineEn la secuencia cronológica paso a los noventa con ese fresco anacronismo que fue el ClanDestine de Alan Davis, autor que desde el principio había demostrado su autoexclusión de los modelos imperantes en esa década, tanto del espectáculo pirotécnico vacuo “Image way” como de la acertada Dark Age que definiera Jorge Carrión. En ClanDestine, Davis proclama su amor por un modelo de superhéroes festivo y blanco, pese a intentar despojarse, aparentemente, del tradicional dogma spidermaniano. En el fondo, esta familia superheroica de que toma préstamos bien conocidos (de La Bestia a Mariposa Mental pasando por The Heckler) no deja de ser una metáfora de la familia de los aficionados a los superhéroes clásicos, que se resisten a abandonar una tradición milenaria pese a la pujanza de las nuevas generaciones. Se nota la implicación del autor con un verdadero recital gráfico (en el que debe agradecer mucho a la labor de Mark Farmer), donde demuestra que su aprendizaje de los clásicos en composición, puesta de escena y estilo ya le había convertido en uno más de ese panteón glorioso. Un tebeo sin prejuicios que llama a disfrutar del género sin complejos ni condicionantes, como un entretenimiento que, al ser consciente de sus limitaciones, las supera para conseguir una de esas obras que consiguen rejuvenecer al lector talludito. Por cierto, sirva como anécdota ahora que está tan de moda que los superhéroes se paseen por la Hispania, que ya Davis trajo a su familia clandestina a la Barcelona post-olimpiadas (recordemos que había visitado el Salón el año antes).(2+)
omegaY para acabar, termino en el siglo XXI con la propuesta de recuperación de la creación de Steve Gerber, Omega The Unknown, que protagonizaron Jonathan Lethem, Farel Dlarymple y Paul Hornschemeier. Iniciativa loable, pero que chocaba con la dificultad de enmendar y continuar la tarea de uno de los creadores más inclasificables de Marvel con una de sus series más crípticas. El original, en plena efervescencia post Vietnam, es una atípica serie que daba protagonismo al aficionado frente a su héroe, generando una relación tan extraña como sugerente y atrevida en su definición del lector de género aunque, por desgracia, fallida en su ambición de miras, posiblemente por su aparición en un momento donde la reflexión de Gerber era demasiado anticipada. Tres décadas después, Lethem retoma la serie y capitanea una reestructura en términos actuales, con una aproximación muy respetuosa con el material original pero que plantea recursos y exposiciones más propias de los acercamientos de la edición independiente. Y para ello se rodea de un equipo con experiencia precisamente en ese planteamiento alternativo para el que Claremont y Bolton crearan bases, Farel Dalrymple y Paul Horsnchemeier, que darán un aspecto gráfico y narrativo diferencial al proyecto. Sin embargo, pese a que los ingredientes son sugestivos, el resultado final es indudablemente desigual. Los autores se ven desbordados en cierta medida por el planteamiento original de Gerber e intentan jugar a demasiadas bandas, desde el planteamiento mediático del héroe (heredado en cierta medida de las propuestas de Moore y Milligan) a una reflexión simbólica sobre la necesidad de la juventud de acercarse a esos héroes enmascarados como elemento referencial e integrador entre realidad e imaginación. Jugosos objetivos que, al ser llevados al papel, resultan en algunas ocasiones confusos y en otras de encaje chirriante. Pese a todo, la ambición y la originalidad siempre se agradecen, aunque no terminen de cuajar. Un tebeo de lectura curiosa aunque sólo sea por ver a Gary Panter haciendo superhéroes, pero que está lejos todavía de propuestas mucho más sugerentes como Bizarro, BigHead o el Spiderman de Peter Bagge. (1+)
Definitivamente, mi gen Cebolleta está funcionando a pleno rendimiento…