El gen Cebolleta

Mi conocimiento de la genética, me temo, se queda en Mendel y sus cruces leguminosos, pero animo a los especialistas en el tema a investigar sobre la existencia de un gen que se activa cuando el ser humano cumple los cuarenta abriles y que nos lleva a considerar automáticamente que todo tiempo pasado fue mejor. Estoy convencido de su existencia y propongo desde ya, en homenaje a Vázquez, el nombre de gen Cebolleta para esta insidiosa carga genética que todos llevamos. Digo esto, además, con pruebas, porque después de un largo fin de semana (mis respetos a los Vicentes que favorecen que mi ciudad tenga un día más de fiesta) de lecturas superheroicas de todo tipo, sólo puede llegar a dos conclusiones, a saber: o que las imposiciones industriales han conseguido que el género de superhéroes produzca básicamente productos anodinos y clónicos o, como segunda opción, que todo tiempo pasado fue mejor. Y aún a sabiendas de que la primera de las opciones tiene todos los números para ser real, la constancia de la inutilidad de enfrentarse a los designios de la genética me lleva a decantarme por la segunda.
doomArgumentos que nacen de comparar series actuales con varios ejercicios nostálgicos efectuados estos días, que comienzan con la lectura del Showcase de Doom Patrol, serie que se adelantó unos meses al planteamiento del superhéroe como un excluido social que popularizarían Stan Lee y Jack Kirby en X-Men. Arnold Drake y el excelente Bruno Premiani exploraron esa visión contraria al espíritu establecido por la Golden Age con tres ejemplos que simbolizaban perfectamente el rechazo a unos poderes que otros calificaban de dones. Robotman, un hombre de hojalata que, como el personaje de L. Frank Baum,, cree haber perdido su corazón y su humanidad; Negative man, que escondido tras unas vendas se enfrenta al dilema de saber que usar sus poderes más de sesenta segundos puede causarle la muerte y, por último, Elasti-Girl, una mujer que debe abandonar una carrera cinematográfica y los ideales de ser madre y amante esposa por un poder que la hace más grande y poderosa que cualquiera de los hombres (¡ay! eran los principios de los años sesenta…).Historias simples y sencillas, que lanzan de forma recurrente mensajes como “las apariencias engañan” o “lo importante está en el interior”, acompañados de un imponente despliegue imaginativo y, en ciertos momentos con pizcas de provocación para la época. Por desgracia, el éxito de los X-Men hizo olvidar este remarcable antecedente. Arqueología del género de lo más apasionante.
xmenPaso después a los 80, década de recuperación superheroica donde las haya para volver a detenerme sobre X-Men: las historias jamas contadas, que John Bolton y Chris Claremont crearon como complemento de Classic X-Men, edición que recuperaba las historias que el guionista hizo junto a Dave Cockrum y, sobre todo, John Byrne y que abrieron una nueva etapa del género tras la crisis de finales de los 70 en el que fue relegado por el éxito de las propuestas de Warren. Historias que intentan adentrarse en la vida íntima de los personajes y que podían tener el peligro de perder su sentido aisladas de su forma de publicación original pero que, en mi opinión, en esta reunión aportan una forma de entender el género radicalmente novedosa. Ese cuestionamiento del poder como castigo deja paso a una reflexión más introspectiva, que analiza más el impacto de los poderes sobre el desarrollo personal, generando una línea de argumentación mucho más interesante y que cimenta experiencias posteriores como el colectivo Bizarro. Es indudable que las historias han envejecido y, posiblemente, para el lector habitual tienen una lectura mucho más completa junto a las historias que complementaban, pero casi veinticinco años después de su creación son una lectura que de la que todavía se pueden extraer claves que permiten la evolución del género, quizás excesivamente volcado desde entonces en la exploración única del camino que abrieron -y cerraron en cierta medida- Frank Miller y Alan Moore y Dave Gibbons con sus obras. Lectura muy agradable.
calndestineEn la secuencia cronológica paso a los noventa con ese fresco anacronismo que fue el ClanDestine de Alan Davis, autor que desde el principio había demostrado su autoexclusión de los modelos imperantes en esa década, tanto del espectáculo pirotécnico vacuo “Image way” como de la acertada Dark Age que definiera Jorge Carrión. En ClanDestine, Davis proclama su amor por un modelo de superhéroes festivo y blanco, pese a intentar despojarse, aparentemente, del tradicional dogma spidermaniano. En el fondo, esta familia superheroica de que toma préstamos bien conocidos (de La Bestia a Mariposa Mental pasando por The Heckler) no deja de ser una metáfora de la familia de los aficionados a los superhéroes clásicos, que se resisten a abandonar una tradición milenaria pese a la pujanza de las nuevas generaciones. Se nota la implicación del autor con un verdadero recital gráfico (en el que debe agradecer mucho a la labor de Mark Farmer), donde demuestra que su aprendizaje de los clásicos en composición, puesta de escena y estilo ya le había convertido en uno más de ese panteón glorioso. Un tebeo sin prejuicios que llama a disfrutar del género sin complejos ni condicionantes, como un entretenimiento que, al ser consciente de sus limitaciones, las supera para conseguir una de esas obras que consiguen rejuvenecer al lector talludito. Por cierto, sirva como anécdota ahora que está tan de moda que los superhéroes se paseen por la Hispania, que ya Davis trajo a su familia clandestina a la Barcelona post-olimpiadas (recordemos que había visitado el Salón el año antes).(2+)
omegaY para acabar, termino en el siglo XXI con la propuesta de recuperación de la creación de Steve Gerber, Omega The Unknown, que protagonizaron Jonathan Lethem, Farel Dlarymple y Paul Hornschemeier. Iniciativa loable, pero que chocaba con la dificultad de enmendar y continuar la tarea de uno de los creadores más inclasificables de Marvel con una de sus series más crípticas. El original, en plena efervescencia post Vietnam, es una atípica serie que daba protagonismo al aficionado frente a su héroe, generando una relación tan extraña como sugerente y atrevida en su definición del lector de género aunque, por desgracia, fallida en su ambición de miras, posiblemente por su aparición en un momento donde la reflexión de Gerber era demasiado anticipada. Tres décadas después, Lethem retoma la serie y capitanea una reestructura en términos actuales, con una aproximación muy respetuosa con el material original pero que plantea recursos y exposiciones más propias de los acercamientos de la edición independiente. Y para ello se rodea de un equipo con experiencia precisamente en ese planteamiento alternativo para el que Claremont y Bolton crearan bases, Farel Dalrymple y Paul Horsnchemeier, que darán un aspecto gráfico y narrativo diferencial al proyecto. Sin embargo, pese a que los ingredientes son sugestivos, el resultado final es indudablemente desigual. Los autores se ven desbordados en cierta medida por el planteamiento original de Gerber e intentan jugar a demasiadas bandas, desde el planteamiento mediático del héroe (heredado en cierta medida de las propuestas de Moore y Milligan) a una reflexión simbólica sobre la necesidad de la juventud de acercarse a esos héroes enmascarados como elemento referencial e integrador entre realidad e imaginación. Jugosos objetivos que, al ser llevados al papel, resultan en algunas ocasiones confusos y en otras de encaje chirriante. Pese a todo, la ambición y la originalidad siempre se agradecen, aunque no terminen de cuajar. Un tebeo de lectura curiosa aunque sólo sea por ver a Gary Panter haciendo superhéroes, pero que está lejos todavía de propuestas mucho más sugerentes como Bizarro, BigHead o el Spiderman de Peter Bagge. (1+)
Definitivamente, mi gen Cebolleta está funcionando a pleno rendimiento…

17 Comentarios en “El gen Cebolleta

  1. Casualidad (o no): yo ahora estoy en plena lectura del Showcase de la Doom Patrol, y también volcada en la lectura de varios tebeos… ejem, "clásicos" (o antigüillos, vamos). Me parece que te has quedado corto alabando a la Doom Patrol, Álvaro, o igual soy yo que soy una flipá, pero de verdad que estoy alucinando colorines con la bizarrilla y "adelantada para la época" obra de Drake y Premiani. Sólo hay que comparar a la tontalaba de la Chica Invisible de los 4F con la valentona Elasti Woman de la Doom Patrol, auténtica par de sus compañeros masculinos y no florero molestón como la pobra Sue…

    • Álvaro Pons on 20 Abril 2009 at 20:01 said:

      Wolfie: conexión mental… ;)
      Sí que es posible que me haya quedado corto y coincido contigo en el sorprendente tratamiento del papel de ElastiGirl en el tebeo, muy avanzado para la época…

  2. John Space on 20 Abril 2009 at 18:29 said:

    Pues, aprovecho para recomendar la obra literaria de Lethem, tanto fantástica como no fantástica.

    "se activa cuando el ser humano cumple los cuarenta abriles"

    O antes…

  3. Juanma on 20 Abril 2009 at 20:03 said:

    Yo creo que mas que gen cebolleta, lo que ocurre es que de lo antiguo, te lees lo bueno, lo que ha quedado como bueno, vamos, te ahorras la morralla. De lo nuevo, la criba la tienes que hacer tu y tragarte lo bueno y lo malo…

  4. edulopez on 20 Abril 2009 at 21:41 said:

    Toy de acuerdo con Juanma. Anda que no había en décadas anteriores pelis y comics malos. Lo que pasa que es el propio tiempo el que va haciendo la criba, mientras que como ha dicho Juanma, en lo contemporaneo la tenemos que ir haciendo nosotros. Porque claro, estoy de acuerdo con lo de la Doom Patrol, pero, ¿y la de morrallita que se publicó por la mismas fechas?

    • Álvaro Pons on 20 Abril 2009 at 21:57 said:

      edulopez: y de genialidades, y de genialidades, que servidor es un fanático de los supes de esa época…

  5. Ignacio on 21 Abril 2009 at 0:41 said:

    Insisto: No, no todo tiempo pasado fue mejor cuando hablamos de superhéroes, y menos aún si hablamos de cómics Marvel.

    La Marvel actual está publicando tebeos bastante mejores que a finales de los 70 y finales de los 80 y abismalmente mejores que los bodrios que publicó en los 90 y a principios de este siglo, tanto a nivel gráfico como de historias, tratamiento de personajes, etc…

    Saludos.

    • Álvaro Pons on 21 Abril 2009 at 0:51 said:

      Ignacio, que estoy hablando sólo de mis percepciones. Hoy hay tebeos de Marvel muy interesantes, pero a mí me gustan más aquéllos. Es lo único que digo, una apreciación personal… (igual que la tuya, todo sea dicho… :) )

  6. JC on 21 Abril 2009 at 0:51 said:

    Álvaro ¿y qué te parece lo nuevo de Clandestine? A mí me parece igual de genial, ojalá continúe. Perdona si ya lo reseñaste, pero no lo he visto.

    Saludos.

  7. Yo también tengo esa misma percepción, salvo con ilustres excepciones…

    Por cierto, la Sagrada Familia de Davis bastante mejor que la de Lee, ¿no?.

  8. Ignacio on 21 Abril 2009 at 2:50 said:

    Marvel tiene dos épocas doradas, Álvaro: los 60 y la primera mitad de los 80. Eso no significa que en los 70 o incluso en los repugnantes 90 no publique cosas interesantes, pero jamás ha tenido el nivel medio tan alto que tuvo en las dos etapas que apunto.

    Clandestine es un tebeo estupendo, pero no deja de ser un oasis en medio de la basura publicada por la editorias durante 15 años. Aparte de Davis, lo mejor que tenía Marvel como guionistas en los 90 era… Peter David y Larry Hama. Detrás de ellos queda la desoladora perspectiva de Howards Mackie, Scott Lobdell, Fabian Nicieza, Tom De(s)Falco y demás brolla que no sabían qué hacer con los personajes de la editorial. Bueno sí… destrozarlos por completo.

    Y de dibujantes mejor ni hablamos. La falta de talento nunca supuso menor problema para ganarse la vida dibujando que en la Marvel de los 90.

    Existiendo la Marvel de los 90 resulta imposible concebir que cualquier tiempo pasado pudiera ser mejor en dicha editorial.

    Saludos.

  9. Tezuka on 23 Abril 2009 at 23:15 said:

    El capi de Brubaker es, en mi opinión, el mejor de toda la historia (sí, ya se que no sale…)

    Y el DD también es excelente.

    Iron Man también también disfruta de una etapa dorada y me dejo por el camino The Ultimantes y la que para mi la mejor serie, X-tatics.

  10. SantoBastardo on 23 Abril 2009 at 23:16 said:

    ¿De los Showcase pulicado por aqui cuales son los que mas merecen la pena?. ¿Este de Doom PAtrol ya esta? porque si es asi, me lo comprare en cuanto pueda. Peroel de Jonah Hex por ejemplo, merece la pena? ¿Y el de Fash que ya comentaste por aqui de su edicion americana no tienes ni idea de si piensan editarlo? Porque me encantaria leerlo y tener aglo de Carmine Infantino

  11. SantoBastardo on 23 Abril 2009 at 23:35 said:

    Los X-Static para mi han sido una de las mejores series de superheroes que he leido.

    Hoy he estado por pillarme el de Clandestine, pero por alguna razon me atraia el de Omega y me he acabado comprando ese (junto a Mi Pequeño)

  12. >La Marvel actual está publicando tebeos bastante mejores que a finales de los 70 y finales de los 80 y abismalmente mejores que los bodrios que publicó en los 90 y a principios de este siglo,

    Mmmmh… Yo no estoy tan seguro. No creo que las cosas que se publiquen ahora en Marvel se salgan especialmente de las líneas marcadas por autores precedentes (como sí hizo, por ejemplo, Claremont en los X-Men) o aprovechan estas premisas al máximo (como sí hicieron Byrne en los 4F, o Stern en Spiderman y Vengadores).

    Los tebeos actuales de Marvel son bastante desagradables de leer, tanto gráfica como argumentalmente; no hay nada que odie más que los colores de la Marvel actual: alguien tendría que decirles que 22 páginas de cómic marrón se hacen cansinas; y argumentalmente son sólo una sucesión de ocurrencias expuestas durante breves segundos para luego ser olvidadas… Y es que ninguna de estas "magnas obras" de la Marvel actual es la mejor obra de ninguno de sus guionistas. Y es que el Capitán América de Brubaker es (alguien tiene que decirlo) aburrido hasta decir basta, donde pasan números y números sin pasar absolutamente nada de nada. Y los Vengadores de Bendis son… diremos divertídisimos para no decir otra cosa. Los mutantes jamás han tenido menos trascendencia y significado. Y en cuanto a Spiderman… de este no diré nada, salvo que le han quitado su identidad y ahora nadie (incluidos su ristra de guionistas) sabe quien es exactamente este tío, y nadie se atreve a hacer nada con él por si al jefe no le gusta y vuelve a resetear la sacrosanta continuidad.

    Yo, con el único tebeo Marvel con el que lo paso bien regurlamente es el Capitán Britain and the MI-13. El resto, palomitas, pipas, gusanitos.

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