Fueron los tebeos

No voy a enumerar las anomalías que por imperativo histórico sufrió el aprendiz de escritor. Y la más determinante no fue aquella escuela inoperante y beatorra de la dictadura, la del lema Por el imperio hacia Dios, escuela donde ciertamente se prohibió leer y escribir catalán, y hasta hablarlo en horas de clase. No, no fue sólo por eso que un buen día me encontré manejando una lengua, y no la otra; fueron los tebeos y los cuentos que leíamos, las aventis que nos contábamos y las películas, las de amor y las de risa, y todo aquello que iba conformando nuestra educación sentimental, las poesías y el teatro de aficionados, las canciones de amor y las primeras novelas, ya no solo las de aventuras, de Julio Verne o Emilio Salgari, sino las de Baroja, Dickens, Balzac, o los cuentos de Maupassant y de Hemingway, o los versos de Gustavo Adolfo Bécquer y de Rubén Dario.

Juan Marsé, en el discurso de recepción del Premio Cervantes.
[Gracias Jesús!]

Recomendaciones de tebeos

La blogosfera comiquera se moviliza y recomienda tebeos, para todos los gustos, estilos, fobias y filias. No se las pierdan porque hay verdaderas maravillas entre las recomendaciones:

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La libreria, Vía News 5.0 (1, 2, 3 y 4), El club de los imposibles (1 y 2), Ruta 42 (y otra), Mazinger Gijón (1 y 2), especial de Nuestros cómics (con concurso incluido), Captain’s Weblog, ¿Quién me mandaría a mí?, El corazón sobre la espada, en el ático, El show de los hombres lobo (1 y 2), Es la hora de las tortas, Zona fandom, Blogfox, Intramuros, Al sur de los tebeos, Ramen para dos, Esto digo, Crónicas PSN, El señor enviñetado, Abandonad toda esperanza, The man of tomorrow, Blog de ximi, Valaingur, El cuarto mundo, ADLO!, Universo Marvel (1 y 2), Marvelmanía, El blog ausente, Flora y fauna, El lector impaciente, Escola JOSO, Anillo de Sirio, Sigue al conejo blanco, El coleccionista de tebeos, El blog del chacal, El blog de Estrellita Mutante, Crónicas desde Sepelaci, Bocadillos de pensamiento, Zona Negativa, El blog de Ternin, La Cárcel de Papel, El extraordinario mundo de Richard Corben,
Un tebeo con otro nombre, Falken’s Blog, Actualidad Cómic, Librería del edificio Baxter, Sobre cómic, 100 kg de broza en mi disco duro, Vicio y subcultura.

Firmas de los autores de Mamut

Mañana jueves 23, de 12 a 14 h., en la Librería ABRIL (Travessera de Gràcia 270, metro Joanic) los dibujantes Dani Cruz (autor de PUCK) y Maxi Luchini firmarán ejemplares de sus libros, junto a la escritora Geo Rôo (autores de ¿Qué crees tú que puedes hacer en mi circo?). A partir de las 17 h. en adelante, firmarán Dani y a Geo.
A partir de las 16 h, Maxi Luchini, estará firmando ejemplares en el 2da Trobada d’ilustradors en Pla de Salmerón (hacia el final de Paseo de Gràcia unión con Gran de Gràcia).

En el Día del Libro..¡Regala tebeos!

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Algunos dirán que es un simple recurso de marketing, pero no se me ocurre tradición más bonita que la de unir enamoramiento y cultura con ese regalo de libro y rosa al amado o amada el día de Sant Jordi. Que sí, que detrás de todo esto hay una engrasada industria librera y floristera, pero qué verdad es que transformar las armas de Sant Jordi en libros y rosas para vencer la timidez y celebrar el amor es una metáfora preciosa. O que yo estoy muy cursi, que todo puede ser, pero como a uno le encanta ver a hombres y mujeres regalando libros y rosas a amados y amadas (sin orden respectivo, que cada cuál elija el que más le apetezca… ¡o incluso que lo tome en plural!), hagamos una lista de recomendaciones para este día de celebración cultural que se nos avecina. Me restrinjo, eso sí, a las novedades aparecidas durante estos días, que ya sólo con eso tenemos para todos los gustos.
Si ustedes son de los que prefieren lecturas reflexivas y reposadas, la recomendación clara es Ombligo sin fondo, de Dash Shaw (Apa Apa Cómics), una obra que ya he comentado por aquí y que analiza con frialdad de taxidermista las relaciones familiares y sociales. Libro que proporciona una larga lectura y una más prolongada reflexión posterior, si cabe. En la misma línea de obra introspectiva, no se pierdan ustedes Burbujas (Norma Editorial), sorprendente cambio de registro de Daniel Torres que abandona las aventuras galácticas de Roco Vargas para embarcarse en un extenso monólogo sobre esa indeterminada crisis de identidad a la que parecemos abocados en algún momento de nuestra vida. ¡Y cómo vuelve! Pese al cambio de escenario, Torres demuestra que la lucidez y la maestría son independientes de los géneros, firmando una obra espléndida. Sin dejar la línea más personal e intimista, ya saben ustedes mi querencia por el tema, no se olviden de la reedición en volumen único de La ascensión del gran mal, rebautizada para la ocasión como Epiléptico (sins entido). David B firma la que posiblemente sea una de las primeras obras maestras del tebeo europeo del siglo XXI. Ahí es nada.

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Pero ojo, que el producto nacional no se queda atrás: no sólo es que Carlos Giménez finalice su tetralogía 36-39 (Glénat) con una entrega que hiela la sangre del lector, es que hay que añadir que Paco Roca, flamante ganador del Premio Nacional, demuestra que entre bolo y bolo se ha podido sacar de la manga un álbum que retoma esa línea de universo particular surrealista que tenía hasta su premiada Arrugas. Las calles de arena (Astiberri) es un paso adelante en el desarrollo de esa plasmación borgesiana en el que demuestra que Paco sube peldaños sin prisas pero con seguridad, retomando ese juego simbólico que tanto le gusta y que tan bien le sale. Además, Andrés G. Leiva, largo tiempo añorado, vuelve por fin con Evelyn (sins entido), una obra que esperemos sea tan contundente como su Juana de Arco. Igual de esperanzado me encuentro ante Mistigri (Edicions de Ponent), de Nacho Casanova, autor de imparable carrera ascendente que se une a Stygryt para contar una historia de fantasía íntima. Y, por último en este “team dream” patrio, atentos también a José Fonollosa con El viaje de Darwin (Planeta DeAgostini), que se embarca junto a su protagonista en la aventura histórica para demostrarnos que su evolución sigue firme y sólida y al santanderino Pejac, que entra pisando fuerte con Vuelo Rasante (Viaje a Bizancio ediciones).

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Hablando de aventuras, para los que gusten del género, no se dejen esa obra maestra que es Los pasajeros del viento, de François Bourgeon (12bis), que pese a su traducción escueta, su lectura sigue siendo uno de esos grandes placeres que los tebeos proporcionan. Isa será el mejor guía para entrar en una aventura de corte histórico comprometida y vibrante, en el que los viajes de barcos negreros son el escenario de un discurso de libertad. También aventuras corre la Tigresa Blanca (dibbuks), de la que nos llega su segunda entrega con Conrad y Wilbur al timón para demostrar que esa aventura francobelga de siempre, la de Tintin, Spirou y tantos iconos de la BD sigue viva y con buena salud, sin más que una pequeña adaptación a los tiempos actuales. Y sin necesidad de adaptarse, el primer volumen de Zot!, de Scott McCloud (Astiberri) nos prueba que la frescura a veces es eterna, con esa mezcla de juvenil desvergüenza de superhéroes y manga que, casi veinte años después, sigue vigente.

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Si lo que gusta es el género bélico, no se pueden olvidar ustedes de la edición de Diario de Guerra de Hugo Pratt (Panini), inesperada recuperación de un clásico del género por uno de los autores más carismáticos de la historia del tebeo. Pero si se decantan más por el género negro, no hay problema: ahí están Jacques Tardi y Leo Malet con su excepcional Calle de la estación 120 (Norma Editorial), posiblemente la mejor de sus colaboraciones (que ya es decir), John Jay Muth yendo contracorriente y llevando a viñetas todo un monumento del noveno arte,  M de Fritz Lang (Rossell Còmics). Brubaker y Philips, por su parte, siguen sentando cátedra de cómo debe ser el género en el siglo XXI con la tercera entrega de Criminal (Panini).

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Dejo para el final tres recomendaciones: una para aficionados a las obras inclasificables, Mi pequeño, de Olivier Schrauwen, del que ya hablé por aquí y me sigue fascinando (e inquietando) a cada relectura. Para los que gusten de una aventura que empieza en lo infantil y termina en un reflexión sobre la realidad percibida, Koma, de Wazem y Peeters (dibbuks), que con su sexto volumen confirma que es una obra a leer de un tirón. Y para los que quieran un tebeo infantil delicioso y maravilloso, Ot, el bruixot, de Picanyol, todo un clásico del Cavall Fort que Norma recopila para conmemorar su 40 aniversario. Una serie divertida, inteligente y que pueden disfrutar niños de 9 a 99 años sin demasiados problemas: la edición es en catalán, pero la serie es muda y su humor e inteligencia universal, no se la pierdan.

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Y ojo, que todo esto ha sido sin salir de las novedades del mes (y me dejo muchas en el tintero), que las posibilidades y  combinaciones son infinitas. No tiene más que darse un garbeo por la blogosfera comiquera para conocer decenas y decenas de recomendaciones.

Luneros vicentinos

Mis felicitaciones a los Vicentes (sobre todo por el día de fíesta…)
La tira cómic de Sppoky, muy divertida
amb Tinta de Kràken, un blog dedicado al cómic y la literatura de género muy interesante (en catalán)
– Interesante ensayo sobre el esoterismo en Corto Maltés en Cómic, historietas y tebeos.
Hitler de pequeño leía mucho.no es un fanzine de tebeos, pero en este semana de celebraciones literarias, hay que leerlo.
Audio de la conferencia de David Lloyd en ComiCS_09
El erótico enmascarado… pero es que ustedes no se acuerdan de uno de los primeros superhéroes españoles, encarnado por Fernando Esteso
The watcher and the tower, blog dedicado a los tebeos, libros y música que está demostrando un excelente nivel en sus entradas.
Comic is art homenajea a John Buscema
– Borja Crespo entrevista a Suehiro Maruo en Blog de Cómics.
– Música y cómix en El desenfoque. Atentos a la animación de Jack Palmer que desempolva…
– La excelente web 30 preguntas entrevista a Miguel B. Núñez
Trazos De Tinta. Ilustración, cómics y artistas. Descubre el mundo de los trazos de tinta.
– Sobre la la reproducción de las obras de Alberto Breccia
– Marvelmanía entrevista a Francis Portela
Entrevista a Anke Feuchtenberger
El caso by Vázquez parece abandonada desde hace ya casi un año, pero las pocas entradas que tiene son interesantísimas.
Webòmics en català, un espacio de encuentro para los webcomics en catalán con aportaciones realmente interesantes.
Entrevista con David López en el diario aragonés El heraldo
-Mientras Sfar termina su biografía de Gainsbourg, podemos leer una curiosa promoción en historieta de la reedición de su clásico Melody Nelson.
Celadore, el webcomic ganador de Zuda Comics.
Justify Your Existence: Batman Villain Edition. Sólo leedlo…
Pluto vs. Pluto, cortesía de du9
Todd Klein examina la fuente (¡argh!) Comic Sans
– Fortress of Fortitude sigue con su semana Alex Toth: Too many suspects, Dangerous competition, The Bandidos, Channault must die!
¿Homenajes a Coppertone?
– Batman está a punto de cumplir 70 añitos y el estudio danés Over Floden lo celebra.
– La Golden Age está llena de superhéroes geniales: Blackout
Byrne en Espacio 1999. Os lo juro.
– Una antigua entrevista a Hugo Pratt cortesía de Peripecias de Chiquirritipis.
– Las biblias de Tijuana también se encargaron de los Kantzenjammer’s kids

Robotcomics

Os paso la siguiente nota de prensa, para quien pueda interesar:
Coincidiendo con la llegada de Google Android a España a través de Movistar y pronto Vodafone, Robot Comics abre su primera convocatoria de cómics para móviles en español. Invitamos a autores establecidos y principiantes a enviarnos propuestas de nuevos proyectos o adaptaciones de obras existentes para su distribución nacional y mundial.
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El gen Cebolleta

Mi conocimiento de la genética, me temo, se queda en Mendel y sus cruces leguminosos, pero animo a los especialistas en el tema a investigar sobre la existencia de un gen que se activa cuando el ser humano cumple los cuarenta abriles y que nos lleva a considerar automáticamente que todo tiempo pasado fue mejor. Estoy convencido de su existencia y propongo desde ya, en homenaje a Vázquez, el nombre de gen Cebolleta para esta insidiosa carga genética que todos llevamos. Digo esto, además, con pruebas, porque después de un largo fin de semana (mis respetos a los Vicentes que favorecen que mi ciudad tenga un día más de fiesta) de lecturas superheroicas de todo tipo, sólo puede llegar a dos conclusiones, a saber: o que las imposiciones industriales han conseguido que el género de superhéroes produzca básicamente productos anodinos y clónicos o, como segunda opción, que todo tiempo pasado fue mejor. Y aún a sabiendas de que la primera de las opciones tiene todos los números para ser real, la constancia de la inutilidad de enfrentarse a los designios de la genética me lleva a decantarme por la segunda.
doomArgumentos que nacen de comparar series actuales con varios ejercicios nostálgicos efectuados estos días, que comienzan con la lectura del Showcase de Doom Patrol, serie que se adelantó unos meses al planteamiento del superhéroe como un excluido social que popularizarían Stan Lee y Jack Kirby en X-Men. Arnold Drake y el excelente Bruno Premiani exploraron esa visión contraria al espíritu establecido por la Golden Age con tres ejemplos que simbolizaban perfectamente el rechazo a unos poderes que otros calificaban de dones. Robotman, un hombre de hojalata que, como el personaje de L. Frank Baum,, cree haber perdido su corazón y su humanidad; Negative man, que escondido tras unas vendas se enfrenta al dilema de saber que usar sus poderes más de sesenta segundos puede causarle la muerte y, por último, Elasti-Girl, una mujer que debe abandonar una carrera cinematográfica y los ideales de ser madre y amante esposa por un poder que la hace más grande y poderosa que cualquiera de los hombres (¡ay! eran los principios de los años sesenta…).Historias simples y sencillas, que lanzan de forma recurrente mensajes como “las apariencias engañan” o “lo importante está en el interior”, acompañados de un imponente despliegue imaginativo y, en ciertos momentos con pizcas de provocación para la época. Por desgracia, el éxito de los X-Men hizo olvidar este remarcable antecedente. Arqueología del género de lo más apasionante.
xmenPaso después a los 80, década de recuperación superheroica donde las haya para volver a detenerme sobre X-Men: las historias jamas contadas, que John Bolton y Chris Claremont crearon como complemento de Classic X-Men, edición que recuperaba las historias que el guionista hizo junto a Dave Cockrum y, sobre todo, John Byrne y que abrieron una nueva etapa del género tras la crisis de finales de los 70 en el que fue relegado por el éxito de las propuestas de Warren. Historias que intentan adentrarse en la vida íntima de los personajes y que podían tener el peligro de perder su sentido aisladas de su forma de publicación original pero que, en mi opinión, en esta reunión aportan una forma de entender el género radicalmente novedosa. Ese cuestionamiento del poder como castigo deja paso a una reflexión más introspectiva, que analiza más el impacto de los poderes sobre el desarrollo personal, generando una línea de argumentación mucho más interesante y que cimenta experiencias posteriores como el colectivo Bizarro. Es indudable que las historias han envejecido y, posiblemente, para el lector habitual tienen una lectura mucho más completa junto a las historias que complementaban, pero casi veinticinco años después de su creación son una lectura que de la que todavía se pueden extraer claves que permiten la evolución del género, quizás excesivamente volcado desde entonces en la exploración única del camino que abrieron -y cerraron en cierta medida- Frank Miller y Alan Moore y Dave Gibbons con sus obras. Lectura muy agradable.
calndestineEn la secuencia cronológica paso a los noventa con ese fresco anacronismo que fue el ClanDestine de Alan Davis, autor que desde el principio había demostrado su autoexclusión de los modelos imperantes en esa década, tanto del espectáculo pirotécnico vacuo “Image way” como de la acertada Dark Age que definiera Jorge Carrión. En ClanDestine, Davis proclama su amor por un modelo de superhéroes festivo y blanco, pese a intentar despojarse, aparentemente, del tradicional dogma spidermaniano. En el fondo, esta familia superheroica de que toma préstamos bien conocidos (de La Bestia a Mariposa Mental pasando por The Heckler) no deja de ser una metáfora de la familia de los aficionados a los superhéroes clásicos, que se resisten a abandonar una tradición milenaria pese a la pujanza de las nuevas generaciones. Se nota la implicación del autor con un verdadero recital gráfico (en el que debe agradecer mucho a la labor de Mark Farmer), donde demuestra que su aprendizaje de los clásicos en composición, puesta de escena y estilo ya le había convertido en uno más de ese panteón glorioso. Un tebeo sin prejuicios que llama a disfrutar del género sin complejos ni condicionantes, como un entretenimiento que, al ser consciente de sus limitaciones, las supera para conseguir una de esas obras que consiguen rejuvenecer al lector talludito. Por cierto, sirva como anécdota ahora que está tan de moda que los superhéroes se paseen por la Hispania, que ya Davis trajo a su familia clandestina a la Barcelona post-olimpiadas (recordemos que había visitado el Salón el año antes).(2+)
omegaY para acabar, termino en el siglo XXI con la propuesta de recuperación de la creación de Steve Gerber, Omega The Unknown, que protagonizaron Jonathan Lethem, Farel Dlarymple y Paul Hornschemeier. Iniciativa loable, pero que chocaba con la dificultad de enmendar y continuar la tarea de uno de los creadores más inclasificables de Marvel con una de sus series más crípticas. El original, en plena efervescencia post Vietnam, es una atípica serie que daba protagonismo al aficionado frente a su héroe, generando una relación tan extraña como sugerente y atrevida en su definición del lector de género aunque, por desgracia, fallida en su ambición de miras, posiblemente por su aparición en un momento donde la reflexión de Gerber era demasiado anticipada. Tres décadas después, Lethem retoma la serie y capitanea una reestructura en términos actuales, con una aproximación muy respetuosa con el material original pero que plantea recursos y exposiciones más propias de los acercamientos de la edición independiente. Y para ello se rodea de un equipo con experiencia precisamente en ese planteamiento alternativo para el que Claremont y Bolton crearan bases, Farel Dalrymple y Paul Horsnchemeier, que darán un aspecto gráfico y narrativo diferencial al proyecto. Sin embargo, pese a que los ingredientes son sugestivos, el resultado final es indudablemente desigual. Los autores se ven desbordados en cierta medida por el planteamiento original de Gerber e intentan jugar a demasiadas bandas, desde el planteamiento mediático del héroe (heredado en cierta medida de las propuestas de Moore y Milligan) a una reflexión simbólica sobre la necesidad de la juventud de acercarse a esos héroes enmascarados como elemento referencial e integrador entre realidad e imaginación. Jugosos objetivos que, al ser llevados al papel, resultan en algunas ocasiones confusos y en otras de encaje chirriante. Pese a todo, la ambición y la originalidad siempre se agradecen, aunque no terminen de cuajar. Un tebeo de lectura curiosa aunque sólo sea por ver a Gary Panter haciendo superhéroes, pero que está lejos todavía de propuestas mucho más sugerentes como Bizarro, BigHead o el Spiderman de Peter Bagge. (1+)
Definitivamente, mi gen Cebolleta está funcionando a pleno rendimiento…

Lenin contra la Virgen

virgen¿Se acuerdan ustedes de esa joya de la provocación llamada Los jueves, milagro? El pequeño pueblo de Fuentecilla, dejado de la mano de Dios, decidía potenciar su turismo inventándose una aparición de San Dimas que rivalizara con las de Lourdes y Fátima. Una de las primeras películas de Luis García Berlanga donde lanzaba ya sus ácidas cargas de profundidad (que llevaría a la magistralidad en compañía del trístemente desaparecido Rafael Azcona) para dinamitar los cimientos de la sociedad de la época. Un atrevimiento peligroso en tiempos de la dictadura franquista, con cuya censura Berlanga lidió a base de inteligencia y un humor negro que sacaba los colores al puritanismo religioso.
Una película que es imposible no recordar cuando estás leyendo La virgen de plástico, el álbum de Rabaté y Prudhomme que edita Norma Editorial (muy acertadamente, reuniendo en un integral las dos entregas originales francesas). Hay, es verdad, diferencias de planteamiento: en Fuentecilla el alcalde y sus secuaces se inventan un milagro mientras que la pobre familia Garnier tiene que enfrentarse a un milagro verdadero en carnes, en forma de souvenir de Lourdes que llora sangre traído por una devota abuela. Pero las conexiones y desarrollo son paralelos: la elección de un entorno rural y la exploración de las hipocresías sociales que la religión sigue despertando en la sociedad son en ambos casos el medio y objetivo de la sátira, con la conveniente actualización temporal y geográfica. Rabaté y Prudhomme crean con acierto una familia tipo francesa que les permite contrastar desde el abuelo comunista a la pasividad de unos nietos ya engullidos por la alienación mediática, pero pasados por ese tamiz rural que les proporciona un sano recubrimiento de bonhomía, el suficiente para dotar a la cierta teatralidad coral de la propuesta de los autores de una pátina de sinceridad.
Una obra con un desarrollo que se mide en aciertos y lucidez creciente, en la que Rabaté se demuestra como un dialoguista brillante, que apunta y acierta con sus dardos envenenados en los diferentes aspectos que el tema le permite explorar. Quizás se les pueda achacar a los autores que existe demasiada ambición en la panoplia de cuestiones que toca, pero por otra parte hay que reconocer que en pocos momentos esa ambición pasa factura. De hecho, me atrevería a asegurar que ese despliegue de juegos y guiños continuos al lector (no hay que dejar pasar ni un detalle: sirva de ejemplo ese enfrentamiento entre Lenin y la Virgen de Lourdes encima del televisor que preside el salón, alianza entre ideologías donde la comunista y católica parecen querer enfrentarse al poderío de la imagen catódica) es clave para ese poso amargo que va dejando la lectura de la obra. La sátira es eficaz y la sonrisa aparece con facilidad, pero la reflexión posterior sobre esta sociedad que vivimos es tiene una lectura deprimente. En estos tiempos de telebasura, telerrealidad y de religiones que escapan de la esfera privada, el discurso de Prudhomme y Rabaté tiene el mismo efecto virulento que el de Berlanga cinco décadas antes, poniendo en solfa miserias e hipocresías de la familia y la sociedad, pero dejando un pequeño rescoldo de esperanza al no renunciar a aceptar el valor de unas creencias sinceras, sean cuales sean. Hay un tratamiento amable de ese matrimonio que se enfrenta por el milagro de la virgen de plástico, pero también, a través de cómo vive la familia la situación, una acertada metáfora de los problemas de convivencia en un modelo familiar donde los enfrentamientos generacionales o incluso ideológicos han dejado paso a la discusión por el mando a distancia de la TV.
Personalmente hubiera preferido al camaleónico Rabaté también en el apartado gráfico, pero hay que reconocer que el equipo con Prudhomme funciona bien engrasado. Sin ser un dibujante brillante, su trazo fino acompaña perfectamente a la historia y hay una trabajada puesta en escena, sin alardes compositivos, pero muy eficaz y necesaria para lograr ese conjunto de aparente sencillez de cara al lector.
Un tebeo inteligente, divertido y muy recomendable. (3)

Ganadores del 2º Premio CREACOMIC de la CAM

Nota de prensa:

EL CONCURSO DE CÓMIC DE CAJA MEDITERRÁNEO CONSOLIDA LA PROPUESTA Y AUMENTA UN 45% SU PARTICIPACIÓN
El jurado del segundo certamen “CREACÓMIC” destaca la notable calidad de los 173 trabajos y el interés despertado por la iniciativa en todo el país
Caja Mediterráneo ha dado a conocer los ganadores de la segunda edición de “CREACÓMIC”, el concurso de creación de cómic propuesto por Obra Social CAM. El concurso se reafirma como una de las nuevas referencias para los creadores españoles, y ha incrementado un 45% su participación este año con respecto a 2008, llegando a los 173 trabajos.
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Se presenta la candidatura de Carlos Giménez para los premios Príncipe de Asturias

Servidor ya ha puesto sus velitas a San Eisner. Os paso la nota de prensa oficial:
El próximo viernes 24 de Abril, tendrá lugar la presentación oficial de la candidatura de Carlos Giménez al premio Príncipe de Asturias de las Artes, propuesta por Carlos Pacheco y Rafa Marín y presentada oficialmente por la Semana Negra de Gijón.
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¿Vuelven las revistas?

animalAunque parece difícil que el formato de revista de historietas pueda volver a rememorar esas épocas de gloria que tuvo en Europa en las décadas de los 70 y 80, no dejan de darse intentos para su recuperación. Si en España El Manglar sigue resistiendo contra viento y marea, en Italia la editorial Coniglio lo intentará a partir del mes que viene con la revista ANIMAls. Un cuidado mensual con una selección de autores simplemente espectacular: Lorenzo Mattotti, Gipi, Davide Toffolo, David B., Riccardo Mannelli, Bastien Vivès, Makkox, Lucia Mattioli, Paolo Bacilieri, Elisabetta Benfatto, Vanna Vinci, Tuono Pettinato, Lorena Canottiere…
Calidad sobrada para recordar revistas como Linus, Comic Art, Orient Express o L’Eternauta. Más información, en su blog.

Lynch meets McCay

fistonAprovecho la agradable sorpresa de la edición en España de Mi Pequeño, de Olivier Schrauwen, para recuperar y actualizar la reseña que hice hace un par de años:
Hablaba hace poco de la osadía de autores como Dash Shaw y toca ahora seguir el mismo discurso saltando el charco para fijarse en Olivier Schrauwen, un joven autor belga proveniente del mundo de la animación y con relativa poca experiencia en el campo de la historieta (en publicaciones de tipo colectivo como e Beeldstorm, Ink, Spirou, Robbedoes y Hic Sunt Leones) que sorprendió a medio mundo cuando Editions de l’An 2 editó primorosamente Mon Fiston (Mi Pequeño), un breve álbum, pequeño, que podría pasar desapercibido pero que contiene uno de los despliegues gráficos e imaginativos más interesantes que he podido leer en mucho tiempo. Scharuwen firma una obra de admiración rendida hacia los clásicos de la historieta de finales del XIX y principios del s.XX, abordando una historia absolutamente surrealista sobre la relación entre un padre y su hijo recién nacido, del que se tiene que hacer cargo en solitario tras la muerte en el parto de la madre. Gráficamente, consigue a la perfección una mescolanza de estilos narrativos y gráficos que beben fundamentalmente de Winsor McCay y Lyonel Feininger, pero que llegan hasta Christophe y Caran d’Ache. Sin embargo, su argumento nace directamente del humor surrealista del McCay de Little Sammy Sneeze (a quien hace un homenaje explícito) y Dreams of rarebit Fiend para proyectarse en nuestro tiempo, dotándo a la relación entre padre y el extraño hijo de una sutil esencia de crueldad que, en algunos momentos, es deudora de ese monumento al expresionismo surrealista que es el Eraserhead de David Lynch, con quien comparte no pocos efectos inquietantes. El resultado es una obra sugerente como pocas, una chirriante pesadilla que se nos aparece con la piel de cordero de la ingenuidad de aquellos maestros de los orígenes de la historieta, pero que lanza un mensaje desasogante y perturbador, de definición imposible pero que se agarra a las vísceras para dejar un poso de inconfundible angustia.
Personalmente, me ha parecido fascinante y ha sido toda una sorpresa que Norma Editorial se lance a su publicación. Tanto en la página del autor, como la web de Editions de l’An 2 se puede ver algunas muestras. Recomendadísimo. (3+)

Clásicos del Humor: Superlópez

superlopezMenuda selección de contenidos que tiene el volumen dedicado a Superlópez en la colección Clásicos del Humor de RBA: nada más y nada menos que los dos volúmenes del Supergrupo y El Señor de los Chupetes. Aunque uno hubiera apostado antes por la corrosiva Los cabecicubos, es difícil discutir la genialidad de las tres obras largas del personaje elegidas por Guiral, que son acompañadas por cuatro páginas de las primeras aventuras del personaje. Sin duda, la mejor muestra posible de la calidad de Jan y de los extraordinarios momentos que vivió la serie gracias a la feliz incorporación de Francisco Pérez Navarro a los guiones.
La calidad de reproducción es la acostumbrada en los últimos volúmenes, de nuevo encontramos páginas que muestran un ligero desenfoque junto a otros con una calidad más que correcta (me atrevería a decir que, por primera vez en páginas en color en este coleccionable, muy buena, muy superior a la de los primeros números del collecionable). El problema es que, al igual que pasaba con el primer volumen de Mortadelo, Superlópez es uno de los pocos personajes de Bruguera del que se siguen reeditando volúmenes en tapa dura con muchísima mayor calidad de reproducción, por lo que es relativamente fácil encontrar los tres incluidos en este tomo.
Así que toca poner en la balanza: tres tomos por un precio ridículo con una calidad correctita sin aspavientos o tres volúmenes con mucha mejor calidad de reproducción pero un precio que lo triplica. Servidor, teniendo en cuenta que la creación de Jan es una de sus series preferidas y le tiene especial apego a estos tres álbumes, se decantaría por lo segundo, pero reconozco que es fetichismo de coleccionista y no está el horno para bollos.
(Y, la semana que viene, Zipi y Zape… ¡¡¡y la otra las Hermanas Gilda!!!!, comiéndome las uñas espero, oigan)
¿Os acordáis de esta animación de Enrique Gato?

El fin del mundo

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Y servidor, que le ha podido echar un ojo a este fin del mundo cual protagonista de un libro de Douglas Adams, afirma que con Apocalipsis así, uno se apunta y pide repetir… Atentos porque tétricos jinetes como Keko, Micharmut, Cifré, Auladell, Txemacantropus, Gustavo Rico y Jorge García no van a dejar títere con cabeza…

Novedades de La Cúpula de Abril

(*)- El rey de las moscas: 1. Hallorave, de Mezzo y Pirus. 68 páginas. Color. Cartoné. PVP: por determinar
Freddy y yo, de Mike Dawson. 308 páginas. BN. Rústica. PVP: por determinar
(**)- Skim, de Jillian Tamaki y Mariko Tamaki. 148 páginas. BN. Cartoné. PVP: por determinar
-Tarot Café 7, de Park Sang Sun. 172 páginas. BN. Rústica. PVP: por determinar
Kiss Comix 211, de varios autores. 68 páginas. BN y color. Grapado.PVP: 4,20 €
(**)- David Boring, de Daniel Clowes. 5ª edición. 148 páginas. BN. Cartoné. PVP: por determinar
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720 páginas

bbb00a720 páginas. Si Dash Shaw quería impresionar con Bottomless Belly Button, lo consigue desde el primer momento en que se ve el libro: un voluminoso tomo que difícilmente pasa desapercibido. Tarea hercúlea de lectura, se imagina el lector, que ni siquiera puede concebir en esos momentos previos la intrincada propuesta que encontrará en esas páginas, en las que Shaw desarrolla una especie arquitectura imposible, en la que la obra irá conformándose sobre cimientos ajenos a las estructuras habituales. Una reunión familiar en la que el anuncio del divorcio de unos padres ya ancianos será el detonante de la historia y, simultáneamente, elemento de conexión entre seres muy distintos, que viven en mundos completamente diferenciados pese a compartir un débil vínculo biológico común. A partir de esa situación de estrés familiar, Shaw irá tirando del hilo que deshace la madeja de una familia aparentemente feliz, pero que esconde realidades tejidas sobre cortinas de engaños, de eufemismos y convenciones que permiten mantener una fachada de normalidad inexistente.
bbb00bShaw dinamita el concepto de “drama coral” tan habitual en este tipo de propuestas para desarrollar un seguimiento particular de cada personaje, en el que integrará camaleónicamente las propuestas de diferentes autores. Existe una omnipresencia de las enseñanzas de Chester Brown, en esa concepción del ritmo narrativo donde la composición de la página y, sobre todo, sus espacios en blanco, se convierten en metrónomo riguroso de la lectura, eventualmente en protagonista silente; pero también existe una apuesta decidida por la exploración de la narrativa simbólica, dando libertad a la inclusión de elementos discordantes, de digresión, que afectan tanto a la definición de personajes como a la inclusión de escenas oníricas, siempre dentro de los límites de un estilo de concepción muy sintetizada y con una especial atención al uso de las onomatopeyas y de la insinuación de sonidos. Existe en este punto un asimilación de las referencias de Chris Ware, plasmadas en ese intento de Shaw de alejar al lector de la identificación sentimental con los personajes, obligándolo a un posicionamiento externo y aséptico, para el que usará todo tipo de recursos, como la inclusión de escenas que parecen sacadas de manuales didácticos, ya sean esquemas geográficos o diagramas de contenido, en una atrevida incorporación de patrones geométricos que consigue perfectamente su objetivo. Además, ya en una última pirueta, Shaw desarrollará algunas escenas con planteamientos a medio camino entre la narrativa del manga y la animación, transformando el ritmo de lectura normal en una especie de storyboard dinámico en el que parecen incluirse los efectos del vertiginoso cambio de cámara de los videojuegos.
Un pupurrí peligroso en su desarrollo, en tanto la ambición de las propuestas puede emborronar una historia basada exclusivamente en la plasmación psicológica de los personajes. Sin embargo, Shaw acierta de nueva con un doble nivel de narración, una global, casi heredada de la tragedia clásica, en la que los tres hijos de la pareja, Dennis, Claire y Peter son representaciones de tres formas bien diferentes de atender a la crisis personal desatada: Dennis simbolizaría el rechazo violento a la ruptura del statu quo familiar, de la tradición; Claire sería la portavoz de una postura realista de natural asimilación –quizás resignada- de la situación, mientras que Peter supondría un elemento ajeno, desconectado por completo de la realidad familiar y, también, de la propia realidad. Tres opciones que le permiten al autor reflexiones bien diferentes que, además, serán trasladadas al papel de forma bien diferenciada, gracias a un nivel más local, más íntimo, en el que cada reflexión optará por recursos narrativos diferenciados. Desde una posición más violenta, más dinámica de Dennis a un desarrollo minimalista basado en una representación casi onírica en el caso de Peter (dibujado siempre con una cabeza de rana, a modo de dibujo animado), pasando por el establecimiento de un relato costumbrista en la tradición más conocida del slice of life en el de Claire. Shaw aporta a cada uno de ellos un tratamiento gráfico-narrativo particular, basado fundamentalmente en las descripciones de pequeños detalles, en una focalización sobre los gestos, maneras y aspectos más ínfimos que confieren.

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Es indudable que la ambición de Shaw pasa factura y, en algunos momentos, los menos, el relato pasa por quiebros de integridad estructural. El joven autor no tiene el pulso firme e inflexible de un Ware, y el continuo ejercicio de experimentaciones formales se resquebraja en diferentes partes. Pero esos pequeños momentos de debilidad son ampliamente superados por la originalidad de la propuesta de Botomless Belly Button, que consigue que toda esa parafernalia de recursos se traduzca en un inteligente desarrollo de personajes y en el planteamiento de preguntas y reflexiones entre autor y lector. Lo que realmente da fuerza a la obra, a mi entender, es cómo Shaw consigue concretar un discurso de extrema coherencia a partir de la construcción de personajes complejos desde los tres estereotipos con los que comienza la obra. Poco a poco, va esculpiéndolos, llenándolos de matices y transformando lo que eran tres posturas reduccionistas en una completa revisión del paradigma familiar, de la influencia de la familia en el crecimiento personal y en la definición de la personalidad. Enfrenta las tres posturas de aceptación de la realidad familiar para evidenciar las debilidades de cada una, proporcionando argumentos al lector para obtener su propia opinión.
Resulta sorprendente que un autor tan joven consiga ya desde sus primeras tentativas autorales obras tan interesantes y personales como Love eats brains! (A zombie romance,) La boca de mamá (también editada por Apa-Apa), esta Bottomless belly button o su siguiente y apasionante Bodyworld (que se puede leer completa en su web). Quizás la mezcla de atrevimiento juvenil, descaro, ambición e inteligencia ha encontrado en Shaw las proporciones perfectas, el equilibrio adecuado para que sea un autor a seguir de forma obligada. De momento, nos acaba de dar una de las obras más interesantes del año, un apasionante tratado sobre la complejidad de las relaciones familiares y la dificultad del ser humano para encontrar un lugar en la sociedad. Y todo parece indicar que no será la mejor de sus creaciones.
Todo un acierto (valiente y arriesgado) por parte de Apa-Apa Cómics, que está demostrando un excelente criterio en la selección de su catálogo. (3+)

Enlaces:
Web de Dash Shaw
Avance de 20 páginas de la obra
Entrevista a Dash Shaw
Artículo de Alberto García Marcos en Zona Negativa
– ¡13 millones de naves sortea un ejemplar de la obra!