Lecturas olvidadas

En esto de reseñar uno suele dejarse llevar por el ímpetu de las novedades, intentando descubrir obras nuevas, caminos no recorridos o, quizás, encontrar sensaciones diferentes. No es mala política, pero en un mercado que cada vez más está copado por las reediciones de obras añejas, quizás olvidamos con demasiada frecuencia que todo eso que hoy nos parece novedoso dejó de serlo hace décadas, que sólo el olvido – o peor, la ignorancia- es el culpable de arrinconar obras maestras que lo siguen siendo sean de estreno o no. Y servidor levanta la mano como culpable de lo anterior: basta mirar la selección que he hecho de novedades del salón, primando lo bueno por conocer que lo magistral conocido. Porque las dos obras que he recomendado como las dos más sugerentes lo son, no lo duden, pero ni Possy Simmonds, ni Kim y Antonio Altarriba se sentirán ofendidos o molestos si digo que la novedad de este salón, la de más calidad, la que es buena a años luz de los demás, es ese segundo volumen de Popeye de Segar.
Pero por mucho que se diga y se piense, al final siempre caemos en lo mismo. De hecho, este mes aparecen varias novedades que servidor leyó hace tiempo y que relega inconscientemente para primar obras más recientes en el tiempo. gare120Por ejemplo: veinte años justos hace que compré el octavo volumen de la colección BN de Norma, Calle de la estación 120, de Tardi y Malet. Cuatro lustros que, más que asentarla en un cómodo sillón del Olimpo de la magistralidad, habían condenado a esta obra al olvido alejada de los lectores. Su nueva edición, más que una reedición en mejores condiciones – lo que en préstamo de otros medios muchos ya llaman “remasterización”- es una novedad en toda regla. Y menuda novedad, oigan. Porque si hace poco remarcaba la importancia de lo urbano en Tardi, de su focalización en las calles de París, hoy además hay que destacar cómo se adapta como un guante a la historia de Malet y como borda uno de los mejores relatos de ese género negro a la francesa que es el polar que servidor recuerde en historieta. Seguimos a Burma en esa investigación compleja y enrevesada, que cruza pistas y sospechosos con facilidad delante de nuestras narices, que juega a Agatha Christie con la misma facilidad que a George Simenon, con mezclas imposibles de Poirot y Maigret disfrazados de Sam Spade y Phillip Marlowe. Un amnésico en un campo de refugiados de la segunda guerra mundial y un colaborador asesinado coinciden misteriosamente en sus últimas palabras: una dirección, Calle de la Estación 120. Rompecabezas imposible que Burma comenzará a resolver a su manera, recorriendo las ciudades y mostrándonos cómo los rincones urbanos esconden misterios y su resolución pasa por buscar el camino correcto en un plano. Y, de paso, con guiños continuados a la historieta francesa, de Petillon a sus colegas humanoides. Uno de esos tebeos que no se sueltan hasta conocer quién fue el asesino. (4)
resentidoTambién han pasado demasiados años desde que Juaco Vizuete nos sorprendiera con El Resentido. El alicantino se daba a conocer con el I Concurso de Cómics de El Víbora y pronto protagonizaba número en solitario en aquél extraño invento que fue la colección Brut Comix, corazón de cuadernillo popular con lujoso envoltorio en rústica. Formato indeterminado pero que le venía al pelo a Vizuete, que se dedicaba a mezclar con desvergüenza y descaro juvenil a Clowes con Miller, a Gallardo con Crumb, a Bolland y Moore con la EC, a Buddy Bradley con los Hernández… Referentes cinematográficos, televisivos, literarios y, por supuesto, de tebeos. Cada página era una excusa para demostrar admiración a sus ídolos, buscar su propio estilo y, de paso, soltar litros de vitriolo y mala leche con este personajillo que resume y condensa a todos aquellos que pasaron su infancia siendo los pringaos, los que recibían las hostias y nunca se liaron con la guapa de la clase. Hoy, reunido en un único volumen, se pierde ese sentimiento a medio camino entre la espera y la sorpresa por lo que aguardaba en la siguiente entrega, por esa improvisación que parecía que ni siquiera el autor conocía. Pero se gana el poder analizar cómo evoluciona en el tiempo un autor, cómo los años aportan experiencia a quien quiere aprehenderla. Cómo los estilos se tragan compulsivamente al principio y poco a poco después se van digiriendo, asumiendo y asimilando en uno propio. Y todo, además, mientras demuestra que es un autor que tiene cosas que contar y lucidez para contarlas. No es poco (2-).

8 Comentarios en “Lecturas olvidadas

  1. Calle de la Estación 120, el último tebeo de la serie de Nestor Burma que me leí y el que más me ha gustado con diferencia. Entre lo mejor de lo mejor de Tardi, que es mucho decir.

  2. El Juan Pérez on 13 mayo 2009 at 3:04 said:

    El Resentido. Tenía su punto. Me lo compré todo. Por ahí debe de andar. Un grafismo extraordinario, con mucha fuerza.

  3. EMILIO AURELIO on 13 mayo 2009 at 8:56 said:

    Esas dos décadas de las que hablas son el mejor filtro que pueda uno imaginar. Cuando hablas de economía de crisis, yo me quedo con estos clásicos avalados por el paso de los años. Como un buen vino. Incluso mejoran.

  4. El resentido lo leí en su día y es de esos tebeos donde uno espera mas de lo que le dan todo y que no estaba mal del todo. La estética perfecta pero la historia un poco más flojilla.

    En cuanto a Calle de la estación 120, lo leí por primera vez hará unos 15 días y me ha parecido magistral, Tardí asombra con su translación a viñetas de los espacios de la ciudad y engancha con los textos de Malet. Emocionado por su lectura adquirí el del Puente Tolbiac que me ha gustado mucho también pero que no me ha atrapado como este álbum que ha pasado a ser uno de mis favoritos.

  5. Tezuka on 13 mayo 2009 at 12:47 said:

    El resentido está muy bien.

    El catálogo de Brut era sencillamente impresionante!

  6. jali on 13 mayo 2009 at 13:16 said:

    que grandes los Bruts!!!!

    lo que llegué a disfrutar con la mayoria de cosas que sacaron:

    Lutes,Clowes, brown,Vizuete,etc etc

  7. EMPi on 13 mayo 2009 at 14:16 said:

    "Porque las dos obras que he recomendado como las dos más sugerentes lo son, no lo duden, pero ni Possy Simmonds, ni Kim y Antonio Altarriba se sentirán ofendidos o molestos si digo que la novedad de este salón, la de más calidad, la que es buena a años luz de los demás, es ese segundo volumen de Popeye de Segar".

    ¡Qué gran verdad!

  8. Quizás el único autor en activo comparable a Segar, Eisner, Bill Watterson, Schulz ou Tsuge por decir unos cuantos sea Ware…

    Según mi modesta opinión, claro

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