ACME

No es fácil describir Catálogo de novedades ACME. Nada fácil. Si pudiéramos optar por una solución sencilla, bastaría con decir que el libro que acaba de editar Random House Mondadori es un recopilatorio de algunas de las historietas publicadas en la colección de comics-books que Chris Ware lleva publicando desde 1993.
Simple, conciso, casi aséptico. En el fondo, casi la recreación perfecta del estilo de Ware, basado precisamente en una asepsia gráfica compulsiva.
Pero no suficiente.
acme-portadaQuizás porque la única manera de entrar en el universo de ACME Novelty Library es zambullirse en él, sin red ni prejuicios, golpearse y sentirse perdido en la inmensidad de una propuesta que se pude denominar, con seguridad, como uno de los grandes revulsivos de la historieta del siglo XX. Las entregas que desde hace ya 16 años Ware va destilando con cuentagotas son una exploración sistemática de las posibilidades narrativas y expresivas del medio, siempre nacidas desde el profundo conocimiento y respeto a los clásicos fundacionales de la historieta de prensa, pero con una paradójica aproximación que los reconvierte en una demolición continuada de las realidades formales del noveno arte de finales del siglo XX. Ware se detiene en el tiempo y comienza a crear propuestas autocontenidas en las que la componente formal se alza, aparentemente, con un protagonismo único. Cómics-books de tamaños cambiantes en los que va desarrollando personajes propios, envueltos en un universo identificable en el que la realidad se va sustituyendo por la personalidad del autor. Si en el mundo real un cómic-book tiene anuncios, textos y diferentes personajes, en “Mundo Ware” obtendremos una copia de apariencia exacta, pero sutilmente deformada. Como si de aquel “mundo bizarro” de Superman se tratase, todo tiene diferencias que lo hacen finalmente una reproducción imperfecta. Modificaciones que en la corta distancia tienen apariencia aleatoria y causal, pero que desde lejos conforman una entidad definida y sustancial: Chris Ware.
Una compleja estructura fractal donde todas las partes reproducen al final un motivo único y que se puede comprobar perfectamente en Catálogo de novedades ACME. Un precioso continente, un bombón envuelto en papel dorado y brillante con lazos y ribetes, preciosista y barroco, pero que esconde un mensaje amargo y triste. Ware toma diferentes ejemplos de su obra, entresacados de números sueltos de la serie (fundamentalmente del 7 y del 15), para construir una suerte de muestrario perfecto de la colección ACME. Como bien indica su subtítulo, “Informe final para accionistas y diversión para tardes lluviosas de sábado”, un volumen que podría ser un festín recordatorio para los seguidores de la serie o bien un simple divertimento para aquellos que no la conocen. Sin embargo, Ware, malvado él, nos reservará una sorpresa oculta entre la pedrería y las filigranas. Pero eso vendrá después.
Las sensaciones iniciales son las previsibles: a medida que pasamos las primeras páginas, el universo gráfico y formal de Ware toma rápidamente forma. Sus constantes están ahí: uso compulsivo de los textos, infinitos; utilización exagerada de los espacios en blanco, en un intento desesperado de lucha contra el horror vacui que deriva en la inclusión de historietas en todas y cada uno de los rincones del libro (¡hasta en los cantos de las portadas y en la cinta promocional!); diseño obsesivo hasta el más nimio de los detalles; limpieza de trazo, aire retro… Claves que son apenas el comienzo de su firma. Un exceso de poética visual que provoca cierta confusión en el lector no acostumbrado a este autor, por un lado desbordado por ese grafismo invasivo que no deja hueco libre; por otro, fascinado e hipnotizado por su línea pulcra y rigurosa. Una dicotomía sensorial que Ware aprovecha para derribar defensas y entrar directamente en el cerebro con su siguiente ruptura: la alegría formal, el juego de ilusiones visuales, es tan sólo una trampa, un señuelo para que el lector comience a desenvolver un discurso amago, existencialista y pesimista, casi autodestructivo. No hay una sola palabra de ánimo o felicidad: todo lo que encontraremos es dolor, recelo hacia el ser humano y, sobre todo, hacia sí mismo. Una enfermiza angustia sobre los sentimientos que Ware irá desarrollando en sus propuestas de historieta. Todos sus personajes, Big Tex, Rusty Brown, Quimby o Jimmy Corrigan, no dejan de ser esas representaciones “bizarras” (entiéndase en la concepción de Binder) de sí mismo, deformadas a través de unas lentes terribles que le impiden acceder a su propia imagen. Toma herramientas de clásicos como Frank King o Herriman y reconstruye sus propuestas, pero siempre desde una perspectiva alterada. Sus personajes son fríos, distantes, aparentemente desprovistos de sentimientos. Aquellas maravillosas composiciones de las planchas dominicales de Gasoline Alley, en las que Walt y Skeezix hablan y aprenden sobre la vida, son reproducidas en Big Tex con mensajes antitéticos. La relación de amor paterno-filial ha desaparecido, sustituida por el miedo y la incomprensión. Los personajes ya no miran alegres al lector, le dan siempre la espalda, como temerosos y avergonzados de exhibir sus miserias al público. Rara vez vemos a los personajes al completo: sus caras casi siempre se ocultan, se emborronan. En “Mundo Ware” los sentimientos dan miedo y se expresan casi a regañadientes. Un texto comienza como una parodia de las presentaciones comerciales de la época y termina con una confesión de impotencia del autor. Una historieta aparentemente divertida prodiga a los cuatro vientos “Arruina tu vida: ¡Dibuja cómics y condénate a décadas de solipsismo, aislamiento y una total indiferencia social!”.El grafismo pletórico de color y formas, en contraste continuo con un mensaje fatídico que se extenderá a toda la realidad del autor, desde sus relaciones hasta su propio trabajo y su consideración como artista (con una historia del arte resumida absolutamente demoledora).
Cada personaje, cada tira, incluso cada anuncio, es una representación de una de las obsesiones psicológicas del autor, siempre escondidas tras una imagen amable de los clásicos del noveno arte, reinterpretada en términos de rabiosa modernidad. Ware toma prestados elementos del dibujo técnico (uso de las plantillas, la perspectiva axonométrica…) para crear un estilo meticulosamente nítido, en el que el ordenador está sorprendentemente prohibido: todo, absolutamente todo está hecho a mano en ACME, en una muestra más de esa ética de trabajo torturador, de repetición sistemática e insistente que castiga quién sabe qué pensamientos. Un trazo donde el control parece férreo y dominante, pero que según el autor nace de la improvisación. Una falta de guión previo que parece imposible de creer para el lector, todavía aturdido por propuestas gráficas de una complejidad tan creciente y minuciosa que las hacen incompatibles con lo espontáneo. Composiciones tan milimétricas que asombra que puedan estar movidas por una intuición creadora que parece ajena a la asepsia narrativa de Ware.
Sin embargo, todo lo anterior queda mediatizado por un as que Ware se guarda en la manga. El lector cree tener un muestrario de ACME pero, como siempre en este autor, el continente es tan solo un engaño más, una ilusión que no deja ver el verdadero mensaje. En una metapirueta total, dentro de este informe final, junto a la parafernalia de recortables, de anuncios, de interminables textos, hay otra historia. A lo largo de todo el volumen, Ware ve dejando pequeñas viñetas aisladas, en las que un superhéroe crea un nuevo universo, igual que ese inmenso mapa celeste fosforescente que nos regala. Tiras de apenas unas viñetas, diminutas, que irán apareciendo hasta que, de repente, tomarán el protagonismo en una larga historieta central. No hay título, no hay ni siquiera indicación de su existencia en el exhaustivo sumario. Es una historieta que no existe en la realidad de ACME, es una conexión directa con la realidad del lector, como si Ware quisiera darle al lector la pista definitiva del rompecabezas. Una historia de superhéroes en la que los poderes del héroe son usados para intentar construir un mundo a su medida, convirtiéndose en un dios egoísta al que la humanidad le importa poco. Rapta niños para tener un hijo y mujeres para tener pareja. Mata para alimentarse. Dios no tiene porqué pensar en los demás, sólo en sí mismo. Una cruel recreación de la figura del autor todopoderoso, escondido tras un disfraz con el que aparentemente puede hacer cualquier cosa pero que sólo disimula la tremenda soledad que lo condiciona. El autor quiere ser un héroe de su infancia, pero sólo logra tristeza y aislamiento. Paradójicamente, sólo conseguirá un ciclo repetitivo, una secuencia circular que define perfectamente la obsesión de Chris Ware, como bien titulaba Ana Merino su excelente libro sobre el autor.
Es la otra cara de Jimmy Corrigan. Si el niño más listo del mundo era un ejemplo magistral de la compleja percepción de los sentimientos propios del autor, aquí encontraremos sus obsesiones más comunes, un “catálogo” perfecto de ellas.
Mención aparte hay que hacer de la labor de las maquetadoras y traductora, María Eloy-García y Rocío de la Maya, absolutamente increíble. Han conseguido reproducir a la perfección el meticuloso trabajo de Ware, en un trabajo que se me antoja hercúleo y de imposible retribución. En una época donde la falta de rigor en las adaptaciones y traducciones (cambios de tipografías, traducciones apresuradas, etc) parece la norma, la labor de estas dos profesionales es el mejor ejemplo a seguir.
Un grandísimo tebeo, una obra maestra. (5)

30 Comentarios en “ACME

  1. Miguel on 26 mayo 2009 at 16:32 said:

    Emocionante reseña, aunque no he querido leerla con atención para empaparme del mundo acme sin ataduras previas.

  2. Este libro es demasié… El formato, las cubiertas, las guardas, los contenidos… Todo!

  3. El hecho mismo de leer a Ware es ya un placer y una aventura. No hay ahora mismo autor más sorprendente, virtuoso e innovador. Cada una de sus obras es todo un catálogo de renovación narrativa dentro del cómic y este Acme es una buena muestra de ello.

    ¿Se nota que soy fan? ;)

  4. Felicidades, Álvaro, gran post. El cómic se lo merecía, todo hay que decirlo. Impresionante, menudo despliegue de facultades del señor Ware. Para mi gusto, la obra de este monstruo es el rasero a partir del cual se medirán genialidades futuras.

    Por dios, esas tiras en los cantos de las cubiertas!!!

    Un saludo a todos, estamos de enhorabuena.

  5. ¿Un cinco? Caramba. Me da a mí que me pasará con este ACME como con el Jimmy Corrigan: muy bonito, pero me dejó más fría que un burmarflax. Eso sí, después de leer tu reseña, Álvaro, me doy cuenta -y no es que no lo sospechase- de que soy una burra con dos patas, así que supongo que tendré que leerme el ACME y a ver si esta vez me pongo en serio y consigo entrar en el universo wareniano. Argh.

    • Álvaro Pons on 26 mayo 2009 at 23:33 said:

      Eli: ¡Por favor!¿Qué es eso de que eres una burra con dos patas por una reseña mía? Hay mucha distancia entre ser una burra con dos, tres o cuatro patas y que un tebeo, por las razones que sea, no conecte contigo. Ni siquiera hay obligación de entrar en el Mundo Ware (C)! Sencillamente, no has conectado, pero de ahí a lo de burra… que si empezamos a hacer comparaciones, seguro que el que sale peor parado es servidor… :)

  6. Vaya por dios. Yo que de momento solo pensaba comprarme el All Star Superman (y un par de cosas de Burns que he pedido en mi tienda)… ahroa voy a tener que comprarme esto tambien.

    El libro este que es, ¿una especie de recopilatorio, pero no en plan toda la serie de Acme recopilada por tomos cronologicamente sino historias elegidas y maquetadas y trabajadas como le han venido en gana a Chris Ware para este libro en concreto?. ¿en Usa la serie si esta recopilada en tomos por fantagraphics? Si es asi , ya podria alguna editorial lanzarse a su publicacion por aqui… Sea como fuere, este libro me lo comprare. ¿Cuanto cuesta?

    • Álvaro Pons on 26 mayo 2009 at 23:35 said:

      Santo: Pues buena pregunta…¿qué es? ACME NOvelty no se recopila estrictamente. Han aparecido libros como Quimby the mouse o Jimmy Corrigan que recogen parte de la obra publicada en los Cómic Books. y este Catálogo recoge a su vez otras partes, elegidas para lanzar un mensaje muy definido por parte de Ware.
      El libro me parece baratísimo para lo que es 24.90€

  7. Magnífica reseña que capta y describe poéticamente, y sobre todo con mucha emoción y finura narrativa, el mundo de Ware

    Muchas gracias

  8. Sintapujos on 26 mayo 2009 at 23:27 said:

    Una obra se compone de "fondo" y "forma". Formalmente pocos dominan el medio como Ware, pero el "fondo", lo que nos cuenta, la historia es igual de aburrida que Jimmy Corrigan?

    • Álvaro Pons on 26 mayo 2009 at 23:37 said:

      Sintapujos: si Jimmy Corrigan te pareció aburrido… seguramente este también te lo parecerá. A mí es que no me lo parece :(

  9. Tezuka on 26 mayo 2009 at 23:36 said:

    Ware está encerrado en Ware como si fuese un palíndromo.

    Todas sus obras hablan de los mismo y con voz propia. Algo que difícil de decir de la mayoría de artistas actuales (me viena a la mente Lynch…)

  10. Mitxo on 27 mayo 2009 at 0:18 said:

    Muy buena reseña. Me ha gustado además que te acuerdes de los traductores. Aunque pueda parecer un detalle para frikis, una mala traducción arruina un tebeo, y pasa con demasiada frecuencia. Creo que no es casualidad que haya sido una editorial generalista la responsable.

  11. Rodrigo on 27 mayo 2009 at 1:00 said:

    Siempre que se habla de Ware y de Jimmy Corrigan hay gente que lo tacha de "aburrido" o de "frio".. y siempre me acuerdo del primer número que leí de su Acme Novelty Library, el 9, en el que Jimmy está en el hospital con su padre, y los sentimientos y sucesos que le ocurren allí… Y es increible, segun lo leía me quedaba más y más flipado!! Casi en cada página había una sorpresa, lo leí completamente enganchado de principio a fin y al terminar lo volvé a empezar para no perderme ningún detalle. Para mi es una obra muy intensa y en la que el fondo importa tanto como la forma.

    Y como opinión, sigo prefiriendo los números individuales a las recopilaciones, que también hay que leer, pero se leen de otra manera. Cada número de la A.N.L. es una maravilla y una pieza única de diseño y contenido, aunque la mayor parte de J.C. se lee muy bien de seguido.

    Para quien quiera todavia está a tiempo de pillar la nueva serie, Rusty Brown, editada por D&Q en los States.

  12. Lo malo es que este sale al mismo precio que Jimmy Corrigan, y no es lo mismo, aunque sea en número de páginas. A tirar de biblioteca cuando llegue.

  13. Miguel on 27 mayo 2009 at 10:16 said:

    Una vez observado y leído algunas dosís;formalmente es extraordinario, cada hueco tiene interés y esta perfectamente estudiado ( en este sentido es más espectacular que JImmy Corrigan ). Por ejemplo, los textos de los anuncios no tienen desperdicio. En cuanto al fondo, es para tomárselo con calma y no atragantarse,;no tiene concesiones ni pausas, el humor es siempre negro, sordido. Son tipos con una infancia terrible, una padre insufrible y problemas para relacionarse. Vamos, que no es de mucha risa pero vale la pena. Es el Libro del Desasosiego de la historieta.

  14. creo que a Ware hay que emparentarlo con los muy grandes: con McCloud, con Herriman, con Giraud/Moebius, con Hergé, con Kirby.

    Flota a esa altura superior y "out of time".

    Ejem..¿es demasiado pronto para pedir, ya, más y más Ware en castellano? :)

  15. Tezuka on 27 mayo 2009 at 12:41 said:

    Pedro, justo en este tbo, la edición vale lo que cuesta.

    Cuando lo abras lo enterás.

  16. fran on 27 mayo 2009 at 12:42 said:

    Y ya van dos obras maestras…

    ¿veremos más?

  17. Jesús Cuadrad on 27 mayo 2009 at 16:11 said:

    No lo dude:

    "La Pandilla Cu-Cux-Plaf"

  18. Álvaro, insisto. En el instituto tenía una profe de literatura que nos decía que si una obra maestra no nos gusta no es culpa de la obra, sino de nosotros que no tenemos la sensibilidad y/o los conocimientos para apreciarla. Y yo soy la que pone por las nubes tebeos más que mediocres, a decir de los que entienden, y luego no soy capaz de "entrar" en el Jimmy Corrigan… Pero, gracias a gente como tú, Álvaro, y parafraseando a Breccia (esto me suena…) "todavía aprendo". ;)

  19. Ruben on 27 mayo 2009 at 18:31 said:

    Esto parece una secta.

  20. Dani on 28 mayo 2009 at 20:42 said:

    Yo lo siento pero no lo veo como tal.Para obra maestra Tamara Drewe.

  21. Por comparar (ediciones, precios, tebeos de temática "triste")… He ojeado MY BRAIN IS HANGING UPSIDE DOWN en la librería y me ha decepcionado un poco: hay mucho B/N para 30 euracos, y bastantes páginas mal dibujadas –no sé si me explico, el estilo de Heatley mola, pero es como Porcellino o Jeffrey Brown, que tienen ciertas viñetas infumables–.

  22. Jorge on 30 mayo 2009 at 12:33 said:

    Me alegro de que lo traduzcan de una vez.

    La Novelty library me parece espectacular, el último publicado en USA me apasionó, la historia de Rusty Brown fue llegar al súmum.

    Respecto a lo comentado por Eli, no sé si es gustos, o aprender, o lo que sea. Pero creo que a cada uno nos gusta por una cosa distinta.

    En mi caso, por varias ideas, sobre todo, porque creo que rompe con un lastre que ha acompañado a la gran mayoría de cómics desde siempre, y es la redundancia. Ware parece frío, pero es que algunas historias son tan humanas que no necesitan de refuerzos, de viñetas con mil rayos, de expresiones sobreactuadas, de redundancias infantiles que muchas veces vemos, y que parece que presuponen la falta de inteligencia del lector, dándoselo todo masticadito.

    En fin, esa es mi opinión, no sé si he explicado lo de la redundancia. Para mí, es grande por eso y por mucho más (los personajes, la representación de las cosas, el juego de tamaños de las viñetas y demás). Las historias me apasionan, y eso no quita que su visión demasiado tristona en ocasiones no me guste, ojo.

    Un saludo!

  23. Phoskito on 7 junio 2009 at 2:39 said:

    Qué lucidez Álvaro.Magnífica entrada, me ha encantado.

  24. Gaston on 12 junio 2009 at 3:53 said:

    En esto, no hay discusión.

    Ware es lo mejor que se ha hecho en comic, nunca.

    Y, me atrevería a decir, que hoy en día, es de lo mejorcito que hay en el arte en general…

  25. Pedro on 2 julio 2009 at 14:34 said:

    De acuerdísimo con Gaston.

    Un titán Ware, no solo en su terreno, si no que merece un lugar propio en Mayúsculas la Historia del Arte.

    Este catálogo de novedades es demoledor, le deja a uno sin respiro en muchas ocasiones.

  26. Pingback: Lecturas veraniegas » Puntadas do Xastriño

  27. Pingback: CMYK sobre BLANCO: “ACME”, Chris Ware - amodo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Post Navigation