Reseñas saloneras

Curiosa, cuanto menos, la apuesta que las editoriales han hecho por el tebeo patrio en este salón. Acostumbrados a la sequía de títulos nacionales, es toda una sorpresa comprobar este año la nutrida presencia de autores jóvenes y veteranos del terruño en la concurrida lista de novedades. Así que nada mejor que empezar por ahí para la primera tanda de reseñas saloneras:

kenComienzo por Ken Games, de José Manuel Robledo y Marcial Toledano, una obra que prometía mucho por los avances que se habían podido ver, pero que supera con creces lo esperado gracias a una acertada unión de un argumento atractivo que usa con soltura los tópicos de los géneros para trastocarlos en beneficio propio y un apartado gráfico-narrativo de solvencia incuestionable. Me temo, eso sí, que la historia ganará muchos enteros cuando se puedan leer en conjunto los tres álbumes proyectados, pero de momento el entramado tejido alrededor de los tres amigos, Pierre, TJ y Anne es eficaz y deja al lector con ganas de saber más. Robledo dispone los elementos desde un planteamiento clásico, enfrentando estructuras de apariencias que irán desmoronándose poco a poco ante un lector que pronto será consciente de tener todas las cartas en la mano de un inmenso farol, de mentiras escondidas dentro de otras mentiras cual muñecas Matrioskas. No es fácil el equilibrio: el lector va conociendo los detalles de la trama antes que los personajes, por lo que debe tener suficiente información como para avanzarse a los hechos, pero limitada en lo suficiente para poder mantener las sorpresas. Hay que tener mucho oficio para que las hechuras de este traje no se rompan, más cuando se quiere además no perder la apuesta de comercialidad más tradicional de género aventurero y policiaco con un escaparate inicial que invita a la historia más costumbrista. Un peligroso cable de funambulista por el que transitar, pero que tiene la protección de un dibujante dispuesto a todo por llevar a puerto el proyecto. Toledano ya marcaba buenas maneras, pero ahora despunta tanto con un estilo potente y bien medido, personal y definible, como por una sólida apuesta por la fluidez narrativa. En una trama donde se puede encontrar una pelea de boxeo, una partida de cartas o un diálogo jugando al ajedrez, la elección de un tempo narrativo es compleja al máximo: solo esos tres escenarios son tan diversos que pueden derivar en incoherencias narrativas graves al elegir tres estilos distintos o en errores de fluidez al optar por uno solo. Difícil reto que se dirime con soluciones interesantes, que evitan la ruptura experimental y nacen de los clásicos, jugando con la puesta en escena de las viñetas y las transiciones. Evitan el fácil recurso de la pose impactante (tan tentadora en las escenas de boxeo) por centrarse en el flujo de la mirada, en un movimiento continuo y claro del punto de referencia que servirá tanto para escenas de acción como para un diálogo, apostando además por el color como elemento diferenciador y generador de atmósfera. Si la portada ya avisaba de la importancia que tendría el juego cromático (con ese hábil contraste espacial entre verde y rojo para dirigir la mirada hacia un punto concreto que rompe la información que da la ilustración), el interior sólo hace que confirmarlo. Como ya enseñara Calatayud, el color es fuente de sensaciones y en Ken Games va a tomar protagonismo fundamental, articulando las emociones de los protagonistas. El resultado final, un tebeo bien engrasado que funciona como obra de entretenimiento demostrando que éste no está reñido con una propuesta que respete la inteligencia del lector. Quizás el único pero que se le pueda poner es que el giro final de las últimas páginas parece quizás excesivo. Tiene cierta lógica en el crescendo que dirige la historia desde la historia costumbrista a la de género, pero resulta difícil de encajar en este primer álbum pese a que tenga sentido como contundente “cliffhanger” final. Un problema que es difícil de evaluar en esta primera entrega más allá de la pura especulación argumental. Esperaremos con (muchas) ganas la siguiente entrega (2)

11 Comentarios en “Reseñas saloneras

  1. Un buen tebeo, pero no más. Bonito y entretenido pero nada más, supongo que leeré la trilogía completa ya que me ha dejado un buen sabor de boca, pero no es un solomillo.

    Me ha gustado muchísimo más Las Aventuras del Joven Verne, ese si que me ha explicado, aportado y maravillado mucho más. Excelente álbum de pe a pa, incluyendo el divertido relato final.

  2. Me ganas a los puntos Álvaro. Mi reseña está hecha a falta de que mi escaner se levante antes de la cuenta final.

    A mi, al contrario que FreakDaniel, si me ha perecido un gran bocado (no es un solomillo pero si un gran entrante) que, como bien dices, ganará cuando nos traigan el segundo plato y el postre.

    (también yo pediré el menú completo)

    No veo excesivo el final. En un comic donde la protagonista principal es la mentira es una más (la más contundente y quzás menos esperada) que vale para dejarte con muchas ganas del segundo.

  3. David. on 2 junio 2009 at 17:10 said:

    ¿Son matemáticas lo que escribe en rojo en la portada del cómic?…

  4. Un álbum brillante! ¡Yo lo recomiendo encarecidamente!

    Tal es la calidad de Ken Games a todos los niveles, que esta serie y estos autores van a dar mucho, mucho que hablar tanto en Francia cómo en España…

    Saludos!

  5. David. on 3 junio 2009 at 2:02 said:

    Caramba, pues me pica la curiosidad, el boxeador matemático (o físico, jeje)… lástima que el precio es un poco pasada…

    Saludos.

  6. Hombre, el precio es más o menos el normal de un álbum de estas características.

    Coincido plenamente con FreakDaniel sobre el Joven Verne. Un tebeo la mar de divertido y aventurero.

    Un saludo

  7. Oscar on 3 junio 2009 at 11:11 said:

    Hola. Podiamos hacer un favor al editor breve, y recordar que en el "Dos veces Breve" Nº 12 hay una historia de 6 páginas que sirve de prologo/Extra a estos albumes.

    Un Saludo!

  8. Pedazo de reseña, Alvaro..

  9. F. on 4 junio 2009 at 4:48 said:

    ¿Ni una mención para los flashbacks "fantasmales" de las páginas 10 y 11? Me ha parecido con mucho lo mejor del tebeo, o al menos la solución narrativa más conseguida del mismo. Sobre todo la secuencia de las 4 primeras viñetas de la página 11, soberbia composición que si a primera vista remite a las superposiciones cinematográficas, es una complícadísima fusión de dos tempos narrativos: el presente, en "tiempo real"; y el pasado, donde hay mayores elipsis temporales entre viñeta y viñeta, especialmente entre la 3ª y la 4ª. No me canso de mirarlas…

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