García & García

odenaAfrontar una biografía en historieta de cualquier personaje carismático y envuelto ya casi en la leyenda es siempre complejo, más si se ha convertido en icono de luchas sociopolíticas, lo que suele imponer una obligada visión hagiográfica y, en la mayoría de los casos, reduccionista y afectada de una parcialidad sangrante. La absurda necesidad que demuestra el ser humano de mitificación en términos heroicos de los personajes claves de la historia deriva en la imposibilidad de llevar a cabo análisis en profundidad sobre hechos, actuaciones, situaciones e ideologías que impulsaron su comportamiento. Una especie de obstáculo insalvable que actúa como prejuicio automático cuando se plantea la lectura de Lina Odena, Palabras (de) Mayores, de Jorge García y Carlos Maiques. Un personaje clave en el movimiento comunista y en la lucha de los derechos de la mujer durante la Segunda República y la Guerra Civil, rodeado de un insalvable halo de leyenda… Los ingredientes perfectos para que su biografía fuera un seguido de tópicos inútiles de nula aportación a la comprensión de Lina Odena. Pero afortunadamente, Jorge García demuestra continuamente que es un guionista al que le atraen los retos y que no se siente atenazado por la declaración ideológica en sus obras, sabiendo que se puede ser crítico sin caer en el abotargamiento de la neutralidad tan del gusto de la corrección política. Y como tal, escapa de la imposición del tópico marcado por el icono con un requiebro arriesgado: si el icono es un estorbo en el camino, nada mejor que rodearlo y evitarlo. Una decisión valiente, que opta por una aproximación tangencial al personaje, envolviéndolo y trasladando el foco a todo aquello que rodeaba a Lina Odena. La situación política, personal y familiar toma protagonismo frente a las propias acciones de la que debía ser centro único de la historia, permitiendo que el lector tome conciencia de todo aquello que llevó a la creación de un icono. Una inteligente opción que transforma la lectura en mucho más rica e interesante, avalada por el trabajo de Maiques, que comprende perfectamente el camino marcado por el guionista y opta por un dibujo de trazo minimalista, apenas esbozado, en el que los fondos se diluyen dando una sensación de irrealidad que contrasta con el momento histórico que narra. El pincel seco desdibuja personajes y lugares, aportando una poética visual que el guión ha optado por evitar y consiguiendo un paradójico pero sugernete resultado: el homenaje visual frente al racionalismo literario. La hagiografía sí está presente, pero sólo desde el alejamiento gráfico, roto muchas veces por la fotografía como anclaje en la realidad que marca el escenario creado por García. Un álbum muy interesante que se puede leer gratuitamente o comprar en la página de la Fundación Pere Ardiaca (donde, por cierto, también se pueden leer las dos entregas de la Primavera Tricolor de Carles Santamaría, Pepe Farruqo o el No a la Guerra de Carles Santamaría, Carlos Azagra, Angel de la Calle, Pepe Farruqo).

verveY no dejo a Jorge García, que me sigue sorprendiendo con un cambio radical de registro en Las aventuras imaginarias del joven Verne: La puerta entre los mundos. Abandona el realismo histórico de obras anteriores y emprende a propuesta de Pedro Rodríguez una aventura juvenil en el sentido más clásico, tomando como protagonista a un autor que es referente fundamental de la imaginación juvenil. Verne es para muchos, entre los que me incluyo, la puerta de entrada en la fantasía post revolución industrial, en ese mundo de aventuras que deja de lado las mitologías inalcanzables para centrarse en una concepción humanista que estimula la imaginación a través de retos que pueden ser realizables por la inteligencia humana. Una ficción científica cercana que se atrevía a unir la tradición decimonónica de aventura exótica con una formulación nueva y sugerente de un futuro a la vuelta de la esquina y que, sorprendentemente, García y Rodríguez abandonarán desde el primer momento para optar por una atrevida propuesta, que engloba a este jovenzuelo Verne tanto en la tradición aventurera de Mark Twain, con referencias explícitas a Tom Sawyer y Huckleberry Finn, como en la misteriosa y sobrenatural de Poe a través de Arthur Gordon Pym. Las aventuras de un futuro realista de corrección científica que Verne escribió siendo adulto tuvieron su origen en un mundo de fantasía infantil donde lo esotérico y lo imposible son la moneda corriente. La obra de Verne se convierte así en una especie de respuesta contraria racionalista a una infancia plagada de hechos misteriosos que unen con desparpajo fantasmas con viajes en el tiempo. Y, además, sin perder de vista que es una lectura de orientación infanto-juvenil, por lo que sigue a rajatabla las estructuras de la aventura clásica que van de Stevenson a Blyton. Un álbum que no tendría sentido sin Pedro Rodríguez a los lápices, responsable de la idea original de la serie y que se vuelca en dotar al conjunto de un ritmo y atmósfera perfectos -no era difícil de adivinar, pese a su corta obra, es uno de los dibujantes más dotados y brillantes que tenemos por estos lares- para conseguir su objetivo fundamental: entretener. ¡Y vaya si lo consiguen! Es indudable que estas aventuras imaginarias enganchan al lector de cualquier edad desde su primera página. Al joven, por mostrarle una aventura que no renuncia a la irreverencia juvenil que se lanza a la exploración por el simple placer de descubrir cosas nuevas. Pero también al adulto, al que propone mensajes subliminales cómplices, que van del reconocimiento de lugares comunes a la reflexión, pero siempre con un proceso que antepone sobre todo la frescura y la obligación de dejarse los prejuicios de la madurez en la entrada para volver libremente, aunque sea durante unos momentos, a la infancia.
Recomendable tanto para enganchar a los jóvenes a la lectura con la fuerza que Verne nos atrapó a nosotros o, simplemente, como baratísimo y eficaz tratamiento de rejuvenecimiento. (3)

Enlaces:
Entrevista a Pedro Rodríguez
Entrevista a Jorge García

5 Comentarios en “García & García

  1. gran trabajo el de Pedro, sí (y por otra parte, un guión con muy buen pulso, una historia para leer de un soplido)

  2. La Puerta.

    Está bien, pero el protagonista podría haber sido cualquiera. En vez de Julio, Menganito de Copas, por ejemplo.

    El dibujo de Pedro tan bueno como siempre. El guión, en mi opinión, abusa de fórmulas muy trilladas. La historia algo barroca.

    Me quedo con Omar.

  3. enrique on 17 Junio 2009 at 19:39 said:

    Pues yo opino que el guión es bueno, aunque abuse de las referencias, y el dibujo algo convencional. Para comprárselo, desde luego

  4. ¿Dibujo convencional? ¿Guión con formulas trilladas? Jorge utiliza los mimbres que tiene, su herencia cultural y lo que el folletín decemonónico de aventuras nos ha aportado. Jorge lo hace intencionadamente y NO quiere hacer el cómic más original, sino que su dificultad estriba en utilizar los rasgos o patrones de aventuras del siglo XIX, respetarlos, y darle después ese "toque" personal de Jorge.

    En cuanto al dibujo y la narración… Pedro es uno de los mejores narradores de cómic que ha dado el cómic español en estos últimos años: sin alharacas, aspavientos y ni tics efectitas. La utilizacion del color acojonante.

  5. Pingback: Glob! » SURFGLOB SAFARI

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