Tamara

amaraTamara Drewe juega con desventaja. La nueva obra de Possy Simmonds no tiene a su favor la sorpresa que supuso encontrarse con la peculiar forma de entender la narrativa gráfica de la autora en Gemma Bovery. Un inconveniente que, a cambio, permite desprenderse para de los atenuantes propicios que siempre aporta la novedad para centrarse plenamente en el análisis de la obra y disfrutar plenamente de sus aciertos, que son muchos.
Simmonds vuelve a jugar la baza de la adaptación literaria, en este caso de la novela del siglo XIX Far from the Madding Crowd de Thomas Hardy, para desarrollar una sátira acerada de las relaciones en la sociedad actual. La elección de la novela no es casual: publicada originalmente por entregas, al igual que la obra de Simmonds en The Guardian, es un perfecto ejemplo del culebrón victoriano que la autora remozará y actualizará para atacar sin piedad una sociedad voyeurista que vive enamorada del chismorreo y de la vida sentimental del vecino. Y lo hace apuntando a lo más alto, a la supuesta élite intelectual personalizada en la forma de escritores y profesores universitarios de talento y éxito reconocido socialmente, reunidos en una tranquila casa de la campiña británica para dedicarse a escribir aislados del mundanal ruido. Un aislamiento que resulta inútil en un mundo globalizado y un grupo que estará sujeto exactamente a los mismos bajos instintos que los mortales más comunes. Con un humor inglés tan elegante en sus formas como despiadado en su fondo, Simmonds irá componiendo una historia digna del mejor culebrón venezolano, con adulterios, celos, amoríos, famoseo, engaños e incluso una sospechosa muerte (con un tratamiento que, en cierta medida, me ha recordado a la magistral comedia negra de Hitchcock, The Trouble with Harry), todo hilado con perfección para ir desmontando uno a uno todos los mitos de la cultura oficialista y poner en evidencia a cada uno de los personajes de esta comedia coral. La ironía se convertirá en ocasiones en sarcasmo brutal y veremos cómo los chismes, los cotilleos, la obsesión por la imagen y la fama y todo aquello que es despreciado por la alta intelectualidad es parte común de sus comportamientos. La bellísima Tamara Drewe será tan sólo una pieza más de un rompecabezas tan antiguo como la vida misma: las pasiones humanas.
Corrosiva y divertida, la obra de Simmonds se apoya en un desarrollo formal brillante y certero, que podría abrir la caja de Pandora de la eterna discusión de los límites de lo que es o no es historieta, pero que a mi entender, supone un refrendo extraordinario de las posibilidades casi ignotas del noveno arte. La autora parte de una estructura compositiva basada en la página (acorde a su publicación semanal), pero jugando siempre con la unión de viñetas y largos párrafos de texto, que suelen centralizar la composición estética de la página. De hecho, forman parte de la estructura narrativa del conjunto de manera inteligente, jugando con su tipografía (cada personaje tendrá una) y forma de expresión. Hasta tal punto, que hay una segunda línea de análisis en Tamara Drewe, comparando las diferentes formas de expresión escrita actuales. A lo largo de la obra, encontraremos desde los manuscritos a máquinas de escribir, ordenadores, columnas en prensa, titulares de periódico, revistas del corazón, e-mail, SMS en teléfonos… un catálogo completo de todas las maneras que el ser humano tiene hoy de comunicarse, cada una con unos códigos y claves que Simmonds explora en forma secundaria, así como su efecto dominó (me atrevería a afirmar que hay una apuesta clara por la sustitución del papel por las redes sociales en el chismorreo natural humano). Una exploración que la autora integra de forma natural en el flujo de la página, convirtiendo al texto en un recurso narrativo más con aportaciones a la narrativa gráfica. No estamos ante una utilización secundaria de la imagen frente al texto, a modo de ilustración descriptiva, sino ante el uso consciente del texto como un elemento más visual, que complementa la delineación narrativa de la página. La notable calidad gráfica de la dibujante permite un juego representativo naturalista que es acompañado de un reflexionado uso del color, matizando las páginas y ayudando al lector en la rápida integración de la composición visual única.
Un conjunto encajado con perfección arquitectónica que es un verdadero deleite para el lector y un cáustico retrato de la triste realidad humana. Excepcional (4+)
(Por cierto Possy Simmonds estará en A Coruña el mes que viene y parece que mi admirado Stephen Frears será el encargado de llevar a la pantalla la obra)
Enlace: Tamara Drewe en guardian.co.uk

16 Comentarios en “Tamara

  1. No puedo más que corroborar todo lo dicho. Tamara Drewe fue la mayor sorpresa de este año en el pasado Saló de Barcelona. No conocía previamente a la autora, y su peculiar narrativa me ha pillado por sopresa y me encantado. Es una delicia de "tebeo" (no sé muy bien si encajaría en la definición clásica) que recomiendo a todo buen aficionado a la cultura inglesa en todas sus variantes.

  2. neufert on 22 Julio 2009 at 16:25 said:

    por lo que comentas este comic está muy relacionado con la sociedad inglesa, y eso en parte es lo que me hace ser poco receptivo a esta obra, me gustaría saber si esas reflexiones que tan bien has espuesto en tu comentario, no están tan encasilladas como me parece por todo lo que leo y se puede disfrutar de un modo más general sin estar tan al día en "lo inglés", muchas gracias, me encanta este blog y aunque nunca había escrito lo leo hace mucho tiempo.

  3. Dani on 22 Julio 2009 at 18:29 said:

    Totalmente de acuerdo que gozada de lectrura.

  4. jlmunuera on 22 Julio 2009 at 19:46 said:

    ¿quién edita en castellano? ¿o la reseña es a partir de la lectura en The Guardian?

    (tiene una pinta bárbara)

  5. EMPi on 22 Julio 2009 at 19:51 said:

    No creo que sea especialmente british. El patrón narrativo aplicable por Miss Simonds es universal y excelente. Enormemente excelente.

    Y también su anterior trabajo, Gemma Bovery, con unos rostros y poses tan similares que han servido a su autora de modelos de personajes para la obra Tamara.

    Y ese campo, sea francés en la primera obra (normando para ser exacto) y británico del sur en la segunda le da un ambiente impecable. Excelente.

    • Álvaro Pons on 22 Julio 2009 at 19:59 said:

      En efecto EmPi, nop creo que se deba ser un conocedor de la cultura británica para apreciarlo. Quizás si un amante del humor británico, que hay que reconocer que es especial y no a todos les gusta…

  6. A mi me parecio excelente también. Cuando abrí el tebeo me sorprendió el formato, demasiada narrativa para un tebeo pensé, pero el culebrón engancha y una vez empiezas no lo puedes dejar.

    Estoy de acuerdo en lo del humor inglés, no es que se parezcan, pero recuerda un poco, al menos a mi, a Los Amigos de Peter, ese tono sosegado y esa ironía que lo cubre todo.

    La edición es excelente y el trazo de la autora además de pegar muy bien con la obra es también realmente bonito. Vamos, que la señora sabe dibujar.

  7. una novela grafica muy buena con una narrativa rompedora que nos deja ver en el comic un mundo sin límites a la hora de narrar

  8. Robur the Conqueror on 23 Julio 2009 at 3:35 said:

    A mi me parecio un tebeo muy guapo, desde luego si algun tebeo merece el apelativo de novela grafica es esta (no conozco la obra anterior, Gemma Bovery, aunque tengo ganas de pillarla).

    La verdad es que el dibujo es muy bueno, muy ingles y muy de ilustracion de suplemento dominical, pero muy suelto y sin caer en que sea una novela corta con ilustraciones. Las partes dominadas por accion tienen mas de tebeo y las mas descriptivas mas de texto. Y la historia siguiendo los parametros basicos del libro de Hardy, estamuy bien contada.

    Tras leer este y Martha Jane Canary me parece que la lista de Anguleme de este año esta muy bien.

  9. yo lo tengo esperando en la mesilla en espera de las vacaciones, y le tengo muchas ganas

  10. Jesús Cuadrad on 24 Julio 2009 at 14:20 said:

    No es un buen sitio.

    La mesilla, digo.

  11. cuando lo haya leído ya le buscaré el sitio correcto en la estantería

    no lo tendré mucho tiempo rodando por la mesilla

  12. Jesús Cuadrad on 27 Julio 2009 at 14:49 said:

    Bueno… si no le cabe en el hueco de la "S"… déjelo en la "G".

  13. Ricardo on 27 Julio 2009 at 15:20 said:

    A mí me gusto mucho más Gemma Bovery. No sólo por la novedad. Creo que en Tamara Drewe el dibujo está hecho con más prisa, es más torpe y hay algunas páginas bastante mal hechas. La composición, también, fluye menos que en Gemma Bovery. El collage se me hace confuso a veces. Tiene el inconveniente, además, de que la obra de Hardy no es tan conocida como la de Flaubert, con lo que se pierden los guiños.

    Para mí, es peor que el anterior aunque mucho mejor que otros que pululan por ahí.

  14. jlmunuera on 20 Septiembre 2009 at 21:20 said:

    No puedo más que rendirme ante la excelencia de este tebeo, de forma y de fondo. El retrato de los personajes es simplemente perfecto, inteligente y honesto, la trama se construye lentamente hasta un whodunnit final, sin que éste tenga la menor importancia, y el recurso a los largos bloques de texto (que informan de la idea que de sí mismos y del resto de la comunidad tienen los personajes, invitando al lector a extraer su propio retrato de ellos) funciona de maravilla en contraste con la narración (exterior, más objetiva) en viñetas, organizando una lectura envolvente, no lineal de la página que, al margen de su "innovación" (discutible) se convierte en una herramienta esencial de la forma en que se ofrece el discurso, en que la narración se articula.

    Impresionante.

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