BlogDay!

Blog Day 2009
Ya saben, 31 de agosto y “blog day” por aquello de que 3108 se puede leer como Blog… Curiosidad tipográfica que no creo yo sea interesante asociar al fin de las vacaciones, que luego el subconsciente hace malas pasadas y terminarán haciendo piras con blogueros un día de estos, ya verán.
El caso es que toca referenciar 5 blogs y servidor se decanta por los siguientes:
Comicopia, por ser un blog gafapastoso como él mismo se define, pero con gusto y savoir faire. Buenos enlaces, inteligentes opiniones… Uno de los blogs que más he disfrutado este año.
Cómic, historietas y tebeos, donde Horacio Díez nos regala entradas de pan y moja. Saludo con reverencia a este blog que es ya un fijo en mis visitas.
La Caraviñeta. Angux firma un blog donde da gusto quedarse un rato, compartiendo sus reseñas, sus ideas sobre la historieta o los invitados que atrae a su casa.
Kliong! No coincido con muchas de sus opiniones, pero la columna de Carlos Acevedo me parece una de las tribunas más inteligentes que hay en la blogosfera comiquera hoy.
– Termino con un blog que no es estrictamente de tebeos, pero me encanta: Pulpnivoria, bolsilibros y cultura popular..

Ya están aquí (II)

Y no sólo los pérfidos japoneses invasores: el paso de los tebeos a dispositivos digitales móviles se está acelerando gracias al Iphone y su gran pantalla (apenas un poco más pequeña que un manga…). ICV2 analiza la situación: en apenas 60 días se han duplicado los títulos disponibles y las editoriales pequeñas se están poniendo las pilas a marchas forzadas mientras las grandes las ven pasar con cara de incredulidad…
Es obvio que el futuro va por ahí. El papel no desaparecerá, pero quedará para reductos de nostálgicos. ¿Pasará como con los vinilos?

Los superhéroes en el mundo real

Se suele decir que Watchmen fue la primera aproximación realista al género superheroico, analizando el impacto que tendrían los superpoderes en el mundo real. Una afirmación discutible, pero que se fundamenta sobradamente en la calidad de la obra de Moor y Gibbons y en sus propuestas argumentales.
Sin embargo, leyendo este verano la colección de Superman’s girlfriend Lois Lane, cada vez tengo más claro que la primera incursión de los superhéroes en el realismo fue esta serie.
Antes de que me linchéis, me explico: la serie fue una especie de cruce bastardo entre las colecciones más vendidas de las editoriales, los tebeos de superhéroes y los tebeos románticos. Un intento algo extravagante de intentar atraer lectoras a los mundo machista de los superhéroes de los años cincuenta, pero que visto ahora con la distancia del tiempo, adquiere valores muy interesantes. En primer lugar, puramente historiográficos, con un retrato de los costumbre sociales de la época pasado por un matiz irónico. Los argumentos son, evidentemente, tan machistas como lo era la sociedad de la época, con una mirada paternalista y consentida a la mujer independiente que, pese a todo, dejaba caer de vez en cuando algún (inocente) mensaje “transgresor” para la supremacía masculina, representada con orgullo por el kryptoniano hombre de acero. Y, en segundo lugar, como el primer intento de casar el costumbrismo con el género superheroico: lo que vemos en la serie de Lois Lane es precisamente cómo chirría el género cuando se le saca de sus claves y constantes para trasladarlo a situaciones cotidianas. En lugar de salvar al mundo de los pérfidos villanos que Otto Binder inventaba continuamente, Superman debe lidiar con los celos, los problemas del noviazgo, el ansia de Lois de casarse y formar una pareja estable con hijos… Los asuntos galácticos son cambiados por los domésticos, con no pocas reflexiones acertadas -una de las historias muestra el desespero de Lois al imaginar las dificultades que tendría Superman para casar sus responsabilidades como padre y esposo con las de salvar el mundo- y un humor irónico que nace precisamente del contraste entre lo imaginario y lo real. De hecho, en esos casi cien números de Lois Lane se anticipan mil y una ideas que luego se desarrollarían ya como What if? o Elseworlds, ya como extensiones de la corriente realista que invadió el género o incluso como las que el mismo Morrison usaría en el reciente All Star Superman.
Cierto es que leídas hoy las historias de Lois Lane pueden parecer delirantes, estrafalarias e incluso ridículas, pero si ahondamos en las propuestas, contextualizamos las historias y analizamos los argumentos, es sorprendente hasta qué punto la serie avanzó en décadas muchos de los conceptos que hoy se consideran “modernos”, permitiendo aproximaciones al papel del héroe quizás no tan épicas pero con los pies en el suelo.
Un ejemplo: las dificultades de ser madre de un bebé Superman (o el antecedente de la genial Superman’s Baby Sitter de Kyle Baker). Atentos a la última viñeta, que haría las delicias de Jotacé o de un psicólogo en busca de tesis doctoral… :)
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Tebeos por ley

En la ciudad de Buenos Aires se ha presentado un proyecto de ley para que el Dia de la Historieta sea oficilizado dentro del calendario cultural, tanto en escuelas como en centros culturales y demas dependencias.
Dejamos aqui dicho proyecto para que lo lean y difundan y apoyen.
El proyecto dice:

PROYECTO DE LEY
Artículo 1°.- Intituyese el dia 4 de septiembre de cada año como “Dia de la Historieta”.
Art. 2°.- Durante la jornada establecida en el Art. 1º de la presente, el Poder Ejecutivo, a través de la autoridad de aplicación, dispondrá la realización de actividades públicas y gratuitas vinculadas al arte de la historieta argentina.
Art. 3°.- Incorporese el “Dia de la Historieta” al Calendario Escolar de todas las escuelas en el ámbito de la Ciudad Autonoma de Buenos Aires. La autoridad de aplicación diseñará actividades sobre la historieta argentina y sus hacedores, a desarrollar en el ámbito escolar
Art. 4°.- El Poder Ejecutivo sostendrá y promoverá políticas públicas destinadas al desarrollo de la historieta como arte e industria cultural en el ámbito de la Ciudad Autonoma de Buenos Aires.
Art. 5°.- Comuníquese, etc.

Envidia, oigan…

Mistigri

mistigriHay una edad a la que ya no nos quedan recuerdos de la infancia. Quedan solo fabulaciones, espejismos ilusorios que mezclan lo que fue y lo nos hubiera gustado que fuera. Cosas de esa máquina maravillosa que es el cerebro, que juega con los recuerdos para crear nuestra propia realidad. Por eso, cuando un adulto se pone en la piel de un niño suele crear una especie de pequeño monstruo impostado, una marioneta de aspecto infantil pero con anhelos del pasado que nos hubiera gustado vivir. Pero seguimos creyendo tan fírmemente en la imagen creada por nuestra mente que reconocemos como infantil aquello que nos es más que nostalgia. Aunque hay excepciones, claro. El señor Watterson consiguió que las aventuras de Calvin y Hobbes nos llevasen a la realidad de la infancia, quitaba las polvorientas telas con las que nuestra mente había tapado aquellos recuerdos y, aunque sólo fuera por unos segundos, reviviéramos como auténticos niños.
Es algo reservado a muy pocos dotados, con una especial sensibilidad o habilidad que permite acceder a la verdadera memoria de la niñez. Y leído Mistigri, es evidente Stygirit es uno de ellos. Partía además con todas las desventajas del mundo, porque buceaba en un momento dado de su vida difícil para entender para un niño, la separación de sus padres. Lo que fue una catástrofe termina siendo comprendido cuando la vida te da los primeros desengaños amorosos, certificando el paso a la madurez. Es fácil que los recuerdos se contaminen por los razonamientos adultos, pero Stygryt ha conseguido dejar su memoria virgen del virus de la madurez y narrar los sentimientos de un niño. Contar lo que veía y lo que sentía con esa mezcla de curiosidad, ignorancia, ingenuidad y pasión que mueva la vida en nuestros primeros años. El primer paso, el más complejo, estaba dado, pero para que la historieta pudiera nacer necesitaba de un dibujante que no tirara por tierra el esfuerzo titánico del guionista. Por suerte para Stygryt, Nacho Casanova estaba ahí para volcar su inmensa para plasmar la cotidianeidad. Abandonó por un periodo el relato de su intimidad para contar la de otra persona, en un trasvase que no siempre es sencillo: puede uno pensar que es fácil fijarse en las vergüenzas ajenas pero difícil dejar al descubierto las propias, pero siempre es bueno cierto pudor que indique que el dibujante no se siente un foráneo en la historia. Y aunque Nacho Casanova intenta demostrar cierto espíritu gamberro en público, su obra delata que no es más que una fachada de un sensibilidad especial para conectar con los sentimientos propios y ajenos. Conjunción afortunada de autores que logran que la sencilla historia de este niño francés aparezca con tocada por varita de la sinceridad, que hace de imán para un lector que, en muchos momentos, reconocerá caminos que también él transitó hace muchos años. Es Mistigri un libro amable, alejado de las duras historias de las que tanto gusta ahora la historieta, pero que esconde historias tristes y alegres, vistas con ingenuidad unas veces, ignorancia otras. Como la vida de un niño. (3)

10 años de Fermín Solís

El 3 de septiembre, a las 21:30, se inaugura en el espacio de Arte y Acción Belleartes (C/Viena 16. Cáceres) la exposición 10 Años: Fermín Solís. Una muestra de dibujos originales, tanto de cómic como de ilustración, de los trabajos que ha realizado el autor durante estos últimos 10 años.

Naranjas veniales

Juguemos a las analogías gastronómicas. Seguro que más de uno ha pasado por la experiencia de unos días de yantar de calidad, de esos que dejan el espíritu ensimismado y el estómago a punto de claudicar pero satisfecho. Que cada cuál elija el significado de calidad, que puede ir desde la zampada pantagruélica a la exquisitez sofisticada, depende de gustos u oportunidades. Pero seguro que, independientemente de la opción, en todos los casos después del hartazgo, hay veces que lo que a uno le apatece de verdad, por encima de todas las recetas de alta cocina o nutritivas pitanzas regionales, es una simple, refrescante, ácida y sencilla naranja. Algo natural y sencillito, que desempalaga y permite recuperar fuerzas para los siguientes envites.
pvenialesPues bien, la mejor definición que se me ocurre de Pecados Veniales de Arthur de Pins es que es al tebeo como esa naranja a la gastronomía. Tras varios días de lecturas de repaso de clásicos, algunas obras sesudas y otras magistrales, las picantes historietas de este álbum son una lectura refrescante y divertida. No hay muchos secretos: ilustrador dotado, de estilo atractivo y con un punto encantador, composición sencilla, guiones picantones de erotismo chispeante y un sólido dominio del gag. Mecanismo del botijo en forma de viñetas, que sigue la tradición francobelga de historieta erótica – con Dany y sus Blanques Coquines a la cabeza- y que indudablemente funciona: uno sabe que está leyendo los tópicos de siempre de la relación hombre-mujer, pero es imposible no sonreír ante las historietas de De Pins y pasar un rato excelente con su lectura. O simplemente gozando de la estupenda labor del dibujante: no hay manera de no rendirse ante los cabezones personajes y sus rechonchas pin-ups, tan tiernas y adorables como voluptuosamente carnales.
Un tebeo ideal para esta época de canícula veraniega. O para desconectar del mundo durante un ratito y divertirse. (2)
PD: por si tienen ustedes alguna duda, pásense por este avance (en francés) o por la página de Arthur de Pins un ratito. Auguro que en menos de diez minutos han decidido comprarse Pecados veniales.

Novedades de Dolmen para septiembre

- Arma XL, de Enrique Vegas. Comic-book. 24 págs. BN. PVP: 2,50 euros.
Bull Damn City War, de Varios autores. Prestigio. BN. 48 págs. PVP: 5,50 euros.
(*)- La guerra del Profesor Bertenev, de Alfonso Zapico. Album. 80 págs. Color. PVP: 15’95 euros.
Dolmen #166. Revista. 68 págs. Color. PVP: 2,95 euros.
Eros #104, de Varios autores. Revista. 68 págs. BN y color. PVP: 3,99 euros.
(**)- Invencible #10, de Robert Kirkman y Ryan Ottley. Tomo. 168 págs. Color. PVP: 15 euros.
(*)- Savage Dragon Volumen 2, de Erik Larsen. Tomo. 308 págs. BN. PVP: 16,95 euros
(*)- Breakdown #3, de Takao Saito. Tomo. BN. 358 págs. PVP: 12 euros.
Satsuma Gishiden #1, de Hiroshi Hirata. Tomo. 280 págs. BN. PVP: 8.95 euros
Brad Barron #3 (de 6), de Varios autores. Rústica. 288 págs. BN. PVP: 15 euros.
Nathan Never: La astronave del pasado , de Varios autores. Rústica. 288 págs. BN. PVP:15 euros.

El hijo del ogro

Acostumbrados a esa lista de la actual aristocracia de la nueva BD francesa monopolizada por los nombres de Sfar, Trondheim, Blain o Guibert, es común dejar de lado autores que están demostrando una calidad media muy respetable unida a una indudable progresión continuada. Se dice que nadie se acuerda de los segundos, pero sería injusto aplicar la dinámica de la competencia al mundo de la cultura, donde cada aportación siempre tiene un valor por sí misma. Posiblemente por eso, el nombre de Grégory Mardon suele ser obviado cuando nos fijamos en la historieta que se hace allende los Pirineos, en una demostración de injusticia que no responde a los hechos, que hablan de un autor que ha ido demostrando unos méritos en alza. Si en su día fue divertido ver Cycloman, esa versión europeizada y anti-épica de los superhéroes que firmaba junto a Berberian, más tarde se reconocería más a gusto en la comedia de corte costumbrista, ya en Lecciones de vida, ya en Incógnito. Un terreno en el que se movía con soltura, quizás con sabores y sensaciones trilladas por otros, pero que no debían ocultar su buen pulso en la narración. Cierto es que sus tebeos no alcanzaban la calidad ni el disfrute de los ogro“primeros espadas”, pero no decepcionaban. Un progresión lenta, tranquila, que se certifica en El hijo del ogro, donde encontraremos a un autor que comienza a reclamar mayores atenciones. Tras el costumbrismo presente, opta por un cambio de escenario trasladándose al pretérito para afrontar una reescritura de la leyenda medieval clásica, en una de esas historias basadas en la tradición oral que trovadores iban contando de pueblo en pueblo. El argumento, acorde con los escenarios, casi sacado de un romance de ciego: un joven alegre que ve como su madre era castigada por un error suyo, comenzará un errante camino que le convertirá en un sanguinario caballero. Mardon desarrolla el relato con apariencia de cuento medieval, tanto en lo gráfico – con la composición a modo de aleluyas y con la incorporación de elementos decorativos provenientes de la ilustración medieval- , como en la estructura argumental –que alterna los silencios con diálogos casi teatrales-, pero pronto irá incorporando sutiles matices: mientras el romance clásico tiene una fuerte componente de enseñanza moral, que precisa de unos personajes esquemáticos y casi estereotipados, El hijo del ogro muestra un inusual desarrollo del protagonista personal, del que el lector obtendrá casi un psiconálisis completo. Una afortunada elección que dota al conjunto de una lectura mucho más compleja, alejandose de ese origen que imponía la simplicidad de planteamientos y proponiendo una interesante reflexión sobre el origen de la crueldad del ser humano. Esa animalidad subyacente en su interior que, liberada, no puede volver a ser refrenada. Una reflexión que Mardon basa en el trabajo gráfico: ante la restricción autoimpuesta de seguir el referente medieval, el dibujante carga sobre la expresividad del protagonista y la narración silente la responsabilidad de trasladar al lector sus sentimientos. Una arriesgada decisión que resuelve con nota.
Un libro sugerente que merece más de una lectura, editado con calidad por La Cúpula (3).

Entrevista a Grégory Mardon en Charcos de tinta.

Los mejores tebeos de la década

Se acaba el verano y se comienza ya a pensar en las listas, manía esta de lo más contagiosa que este año tiene doble atractivo, por aquello de ser año acabado en nueve y permitir ampliar el juego a la década. Así que Tom Spurgeon da la salida con una posible lista de los mejores tebeos de la primera década del siglo XXI (que mira que tiene mala pata, con lo bien que queda eso de “los 60″ o “los 80″, a ésta pobre ¿cómo la llamamos? , ¿”los 0″?).
Lo bueno de esto es que siempre se puede lanzar la discusión de si la década acaba en 9 en 0 y volver a hacer listas el año que viene… :)