Buen Dolor

No se pierdan ustedes el primer número del fanzine Buen Dolor, de Nofu. Este primer número recopila las tiras divertidas tiras de Nachito el erudito y cuenta con colaboraciones de Paco Alcázar, Marc Llorens, Esteban Hernández, Manuela Torres, Sergio Córdoba y Brais Rodríguez, que dan su versión del repelente infante. Muy recomendable.

BUENDOLOR

BUENDOLOR nº1: Nachito el Erudito.
52 páginas, b/n con portada bitono, 16×16,5 cm. PVP: 3€
Disponible a partir del 30 de julio en librerías especializadas de Valencia y Sevilla (o contra reembolso escribiendo a artenofu@gmail.com)

Novedad de Edicions de Ponent para septiembre

De Ponent anuncia la última obra de Ana Miralles, flamante Gran Premio del pasado Salón del cómic de BCN. Un libro muy especial, protagonizado por la ciudad de Valencia. Si sois de la capital del Turia, no os lo perdáis.
(**) – DE MANO EN MANO, de Ana Miralles y Emilio Ruiz. Portada a color. Interior a color 48 páginas. Encuadernado en cartoné. 24 x 31,5cm. P.V.P.: 18 euros
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Reseñas variadas

anecdotaPese a su título, Soy anécdota no es una simple parodia de la magistral obra de Richard Mathesson. Es indudable la vertiente satírica de la aproximación de Guillem Dolç, pero su interpretación tiene más que ver con esa peculiar escuela de sentido del humor que Seth McFarlane ha establecido, demoliendo hitos de la cultura seria con mazazos de cultura popular o derrumbando mitos de la cultura de género con las mismas armas, en una especie de canibalismo autoreferencial de extraña lucidez. Dolç se acerca así con respeto al original, pero lo introduce en un batiburrillo donde es posible encontrar zombis, vampiros, luchadores mexicanos, películas japonesas de monstruos, ratones antropomorfos y, por supuesto tebeos. O dicho de otra manera: un cúmulo de referencias socioculturales generacionales que deben lidiar con el apocalíptico mensaje de Mathesson. Y funciona… pero a ratos. Los diferentes episodios que componen la obra son eficaces, pero de forma individual. Es indudable que uno se lo pasa bien leyendo el libro, pero hay un momento que no sabe exactamente qué es lo que está leyendo, se pierde la historia original y estamos inmersos en otra que, aparentemente, no tiene nada que ver con la anterior. Posiblemente, si Dolç hubiera planteado la obra sólo como una antología de las distintas historias particulares funcionaría mucho mejor, porque su pulso en la historia corta es bueno, dejando de lado el gag facilón y apostando por un humor inteligente y referencial. Se pasa un buen rato, y deja la sensación de que este autor puede hacer mucho más, lo que siempre es bueno. (1+)
clandestineLa expectación era alta: Alan Davis retomaba ClanDestine casi quince años después. Una serie recordada y aplaudida, que a servidor siempre le ha dejado un buen sabor de boca gracias a su reivindicación desvergonzada de una forma sencilla de entender el género de superhéroes. El resultado… desastroso. Los lustros no han pasado en balde: aunque parezca imposible, Davis ha mejorado su estilo (está más Neal Adams que nunca) y su dibujo es casi perfecto, de una elegancia abrumadora, pero durante este tiempo se ha contagiado de la “enfermedad Pérez” (ya se sabe, quiso meter tantos personajes en The Nail y posteriores que quedó tocado), que le obliga a componer la viñeta con el mayor número posible de personajes. Una patología que debería afectar sólo a lo gráfico y que encantará a los amantes de la viñeta barroca, pero que por desgracia en el caso de Davis ha traspasado a lo argumental. Quiere contar tantas cosas en los cinco números de la miniserie que al final todo se agolpa y la historia se torna en un confuso correveidile de personajes sin norte. Si a eso se le añade que el guión es casi un calco de la aventura con los X-Men recientemente reeditada, al final la lectura es tan paradójicamente confusa como previsible. Por desgracia, Davis consigue que optemos por admirar la calidad gráfica de las composiciones y nos olvidemos por completo de la historia. Un bonito álbum de cromos. (1-)… porque es Alan Davis y me da pena ponerle un (0).
devoradorTenía ganas de leer El devorador de historias, de Fabrice Lebeault, un dibujante realista de estilo atractivo, con obras que siempre han destacado por desarrollarse en universos creativos muy particulares, con propensión y afinidad por la estética del XIX. Sólo había leído el primer volumen de su serie Horologiom, que me dejó un regusto indefinible entre lo sugestivo de la idea de partida y lo aséptico de su desarrollo, por lo que me apetecía ver cómo había evolucionado este autor y hacia dónde se había decantado. Pero tras leer la obra, la sensación de tiempo detenido es predominante. Lebeault crea una atmósfera interesante y el planteamiento de la obra no puede ser más sugestivo: los personajes de ficción interactúan con sus autores y buscan ser protagonistas de su propia historia. Una especie de reescritura del clásico de Pirandello en términos de género aventurero situado en el París decimonónico, pero que choca de nuevo con la frialdad con que Lebeault hace avanzar la trama. El espíritu apasionado del folletín brilla por su ausencia y la lectura termina por convertirse en tediosa. Para olvidar. (0)
scalpedNueva entrega del Scalped de Jason Aaron y R.M.Guéra y nueva confirmación de que estamos ante una de las obras más sugerentes que el sello Vertigo ha dado en años. Relectura del western en términos modernos, aunando componentes propias del policiaco y consiguiendo un relato poderoso, con garra, que sabe interesar al lector y que es capaz de dar toda una lección de desarrollo de personajes. No quiero repetir lo que ya dije por estos lares y resumo en una sola palabra: recomendabilísma (3).