Jack Survives

Creo que la primera vez que leí algo sobre Jerry Moriarty era en un artículo sobre RAW. Apenas le di importancia, fascinado por la promesa de innovación que suponía la revista dirigida por Art Spigelman y Françoise Mouly. Supongo que sería en algún momento indeterminado de la segunda mitad de los ochenta. Esos años donde todo era posible y uno pensaba que esas maravillas llegarían tarde o temprano. De hecho, casi todo lo soñado llegó de una manera u otra: Art Spiegelman, el underground americano, los tebeos indie, la línea clara… Pero apenas llegó Jerry Moriarty. Su obra seguía siendo una ilustre desconocida pese a que El Víbora publicara algunas páginas.
Con el tiempo, descubrí que su obra era limitadísima, apenas unas decenas de páginas que la editorial del autor de MAUS reunió en un famoso especial de RAW imposible de conseguir. Jack Survives se llamaba la serie. Y mi interés por Moriarty se acrecentó. Conseguí conocer parte de su hipnótica obra pictórica… y aumentó mi necesidad de conocer su obra. Aproveché las ventajas del entonces incipiente mercado global que suponía internet y busqué por todas las subastas, tiendas de segunda mano… Nada. El fracaso fue continuado y decidí emplear tiempo y obsesiones obcecadas en conseguir otras obras que me despertaban igual curiosidad. Crockett Johnson y la generación de autores franceses de los 60 se convirtieron en mi objetivo de coleccionista compulsivo.
jackCosas de la vida. Eso sí, suerte que la biología es inteligente y provee de ignotos mecanismo neuronales de protección de la compulsión coleccionista, recluyendo al olvido estas frustraciones personales.
Pero mire usted por dónde hace apenas unos meses Buenaventura Press anunciaba una lujosa y cuidada edición integral de Jack Survives. Por fin mi curiosidad se vería respondida: ¿quién era Jerry Moriarty? Reconozco ciertos recelos: uno ya está acostumbrado a chascos monumentales ante obras supuestamente míticas sobre las que ha creado expectativas que nunca se cumplieron. Sin embargo, todos los miedos se desvanecieron a medida que pasaba las páginas de la espléndida edición prologada por Chris Ware. Moriarty se avanzó décadas para experimentar con el lenguaje de la historieta, para encontrar caminos expresivos que rompían las concepciones tradicionales en una explosión controlada. Su base es un “slice of life” que nace de la escuela ilustradora americana de los años 40 o 50, presentando historietas de corte costumbrista que conectan directamente con aquellas maravillosas pinturas de Norman Rockwell, Robert Fawcett, Steve Dohanos o Al Parker. Representa momentos cotidianos protagonizados por Jack – una imagen de su padre a partir de su último recuerdo-, fumando en el porche, recibiendo a un agente de seguros, durmiendo la siesta o tomando un café en el bar, en una normalidad que es rota por diálogos que pueden rozar el absurdo o ser simples reducciones de conversaciones habituales o simplemente por elemento de irracionales en los que el autor se zambulle sin red. Pequeños detalles que rompen el equilibrio de la escena introduciendo una componente inquietante que obliga al lector a introducirse en la propuesta de Moriarty y encontrar la extraña lectura insana que presenta la vida diaria. En esta edición, el violento trazo negro de Moriarty se suaviza por la decisión de reproducir con escrupulosa calidad los originales. Podemos ver las numerosas correcciones, a veces de texto, generando un hilo temporal creativo, permitiendo acompañar al autor en sus decisiones y proporcionando una perspectiva adicional a la lectura. La edición incluye pinturas y algunas revisitaciones que hizo de sus historias cambiando técnicas que van del bolígrafo a un color de violento contraste cromático que añade una atmósfera de irrealidad a sus historias.
Dice Chris Ware que Jack Survives es la reedición más importante que se ha hecho jamás. No me atrevería a llegar a tan hiperbólico calificativo, pero es indudable que la obra de Moriarty es uno de los puntos de inflexión de la historieta americana de los 80. Lástima que las probabilidades de ver editada esta obra en castellano sean tan ínfimas.