Novedad de Drakul

(**)- NIGHTMARE ALLEY (EL CALLEJON DE LAS ALMAS PERDIDAS), de SPAIN RODRIGUEZ. RÚSTICA. 136 págs, BN. PVP: 15€

sPAINHay muchas novelas y películas que han hecho buen uso del mundo del circo y de las ferias ambulantes. Pero entre todas, posiblemente la más eficaz sea la novela de William Lindsay Gresham, Nightmare Alley, publicada en 1946. Nightmare Alley mezcla a partes iguales la estética de La parada de los monstruos (Freaks) de Tod Browning y las películas de serie negra de los años 30 y 40 del siglo pasado. La novela fue llevada al cine en 1947. Película dirigida por Edmund Goulding y protagonizada por Tyrone Power, en España se tituló El callejón de las almas perdidas
. En 1991, Avon Books aceptó el proyecto de Bob Callahan y Art Spiegelman de adaptar al cómic varias novelas de serie negra. La primera adaptación fue Ciudad de cristal de Paul Auster, a cargo de Paul Karasik y David Mazzucchelli. La segunda adaptación fue Perdita Durango de Barry Gifford, llevada a cabo por Bob Callahan y Paul Gillis. Nightmare Alley era la tercera novela prevista, aunque finalmente vio la luz en la editorial Fantagraphics Books. Nightmare Alley, es un relato denso, misterioso, negro, erótico; retrato inolvidable del amoral Stanton Carlisle que logra ascender de mentalista de circo a exitoso espiritista, aprovechándose de crédulos hombres de negocios y de ricas viudas
. Esta adaptación de la novela de culto de W. L. Gresham, ilustrada con un estilo personal e hipnótico por el legendario autor underground Spain Rodríguez, es un estudio de las miserias del showbusiness y de la obsesión por alcanzar el éxito a cualquier precio. El oscuro, sombrío mundo de una feria de segunda categoría se nos presenta lleno de buscavidas, timadores y femmes fatales. Profundamente arraigada en la estética y la temática de las películas de serie negra y en la literatura hard-boiled de Dashiell Hammet, James M. Cain o Jim Tompson, Nightmare Alley es una historia sórdida

Un comentario en “Novedad de Drakul

  1. Suena prometedor. La cinta de 1947 era bastante intensa, sobre todo en algunas escenas. Y ver al gran T. Power no haciendo de héroe era algo curioso.

    Del que o me fío en exceso es de Spain Rodríguez

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