Clásicos del Humor a tutiplén

petraMiren: no hay mal que por bien no venga. Verdad es que uno estaba ya desesperado, a puntito de convertirme en una especie de Frank Castle comiquero y comenzar a castigar cruelmente a todo quiosquero que no tuviera las entregas veraniegas del coleccionable de RBA, pero los cinco volúmenes que me han llegado de golpe han sido un subidón de endorfinas que ríase usted de los pecados capitales. Hago rápida revisión de algunos de ellos, comenzando por el más sencillo de reseñar, el Angelito de Vázquez. Una sóla palabra: magistral. Y, si quieren, le pueden ir añadiendo calificativos: inconmensurable, espléndido, increíble, único, etc, etc. Una serie que certifica la magistralidad de uno de los más grandes historietistas de todos tiempos, con una capacidad para el gag nunca igualada y con un sentido del humor corrosivo como pocos. Un placer que se complementará con el esperado integral que Glénat edita este mes.
Pero ojo, que el goce no se queda atrás con los volúmenes de El profesor Tragacanto, Petra Criada para Todo o Agamenón. De la obra de Martz Schmidt poco más que añadir a lo dicho para El Doctor Cataplasma. Cambio de tercio profesional pero idénticos resultados, comprobando lo estupendo narrador, humorista y dibujante que era este autor. Selección, de nuevo, medida y acertada por parte de Guiral, que se merece un puesto en el santuario de los tebeófilos.
Petra, criada para todo es, por su parte, la certificación de Escobar como el gran autor costumbrista de nuestro tebeo. Certero testigo de la realidad de su época, la selección de este volumen no es sólo una excelente forma de conocer a este grandísimo autor, sino también un relato verídico de la evolución de la sociedad española de la posguerra al desarrollismo. Un documento que debería ser utilizado por maestros de historia como el mejor medio para dar a conocer nuestro pasado reciente. Simplemente magistral.
Y, por último, uno de los más esperados por mi parte, el volumen dedicado a Agamenón de Nené Estivill, autor poco conocido y menos reivindicado que muchos descubrirán gracias a esta entrega. Su dibujo feísta escondía a uno de los autores más expresivos de la segunda gran generación de Bruguera y con mayor capacidad para el gag verbal. Una combinación de efectividad indudable, que ha conseguido que muchas de las expresiones de este personaje pasen al uso cotidiano (¡quién no ha dicho alguna vez lo de “igualico, igualico quel defunto de su agüelico”!). Lástima que aquí la selección se centre sobre todo en los años 70 (unos dos tercios del total), dejando un poco de lado la desconocida (y excelente) época de los 60.
Respecto a la reproducción, muy irregular y con los ya conocidos problemas de siempre: colores desvaídos, pérdida de línea, etc. Las páginas blanco y negro y bitono mejoran, pero es una verdadera lástima que la calidad no haya sido mejor (aun sabiendo que muchas de las ediciones de partida estaban en un estado lamentable). Ya de por sí, estamos ante una de las obras más importantes de los últimos lustros, pero con más calidad de edición estaríamos ante un clásico desde ya.

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