Las puertitas

A diferencia del cine, arte colectivo por naturaleza y necesidad, la historieta es un arte que parece llamado a la práctica individual, a que un autor tome las riendas de todo el proceso y se convierta en guionista, utillero, dibujante, compositor, escenografista y fotógrafo a la vez. Y aunque las imposiciones sociales vistan de razón la división entre palabras y dibujo, por aquella mentira que de tan repetida parece cierta de la hibridez del noveno arte, la realidad dicta que la separación entre guionista y dibujante también es muy complicada. Que la transición entre el argumento y la obra final dibujada requiere de la argamasa de ese concepto tan elusivo que es la narrativa gráfica, donde guión y dibujo se diluyen el uno en el otro creando algo tan inseparabale que uno tiene a pensar que semejante unión es imposible de obtener a partir de dos personas. Pero en la historieta se da. Extraño arte éste que permite la creación de siameses intelectuales que llegan a fusionarse de tal manera que parecen un único autor. Charlier y Giraud, Muñoz y Sampayo, Goscinny y Uderzo, Gibbons y Moore… y, por supuesto, Carlos Trillo y Horacio Altuna. Dos autores argentinos que, para felicidad de los aficionados, un día decidieron contar cosas juntos, logrando algunas de las obras más importantes que este arte ha dado. El loco Chávez (¿premonitorio?), Charlie Moon, Merdichesky, El último recreo y, por supuesto, Las puertitas del Sr. López. Se atrevieron con todo, a oponerse a la persecución de la dictadura desde una tira que practicaba con valentía la crítica social; a transgredir los géneros, con una forma de entender moderna la ciencia-ficción o con la sátira del policiaco.
Pero, sobre todo, crearon al Sr. López.
lopezUn oficinista ya maduro, bajito, gordito y con cabeza despoblada que se evadía de la realidad convirtiendo la puerta de cualquier baño en un escape de la realidad. Un argumento en apariencia tan antiguo como la cultura misma, casi metareferencial, en tanto una de las funciones de la imaginación creativa es dar caminos de huida de la realidad, pero que en manos de Trillo y Altuna fue algo distinto, muchísimo más mordaz y peligroso. López, retrato del ciudadano medio, tenía el inmenso poder de escapar para vivir aventuras imaginarias sin par, convertirse en el héroe de las leyendas o en el latin lover deseado por las mujeres más hermosas, la mayor quimera que un humano puede aspirar: lograr que sus sueños sean realidad. Sin embargo, todos sus flirteos con los mundos que esconden las puertas de baño esconden terribles efectos secundarios, que le obligarán siempre a volver a la realidad para descubrir que Calderón tenía razón, que los sueños, sueños son y que la realidad es un lugar pavoroso, pero el único que tenemos. No es una simple caída de cama tras soñar con Slumberland, es un golpetazo de existencialismo sartriano que, posiblemente, sólo podía ser creado por argentinos en los años 70, bajo la presión de una dictadura política que cercenaba sin diferenciar vidas y opiniones, pero asimilando las enseñanzas de Borges y Onetti para explorar ese terreno ignoto de la esperanza humana. La evasión es casi una necesidad del ser humano, pero también puede ser un camino sin vuelta, un refugio cálido desde el que la realidad se ve como un lugar escalofriante. Puede ser un juguete con el que refrescar la inteligencia, pero también un cuchillo de doble filo que lleva a la misantropía. Los baños son el Santa María particular del Sr. López, donde se refugia cuando su mundo se torna insoportable -curiosa paradoja que convierte el lugar proscrito y humillante de nuestra sociedad en la salvación-, pero del que debe volver siempre, obligando al enfrentamiento entre realidad y ficción que buscan sus autores. Sus ficciones son parábolas de las situaciones del mundo real, a veces amargas, otras dulces, pero no quieren que se conviertan en una cama del mundo real de la que asusta salir, sino obligar a la reflexión: la realidad es lo que tenemos, lo que nos rodea nos guste o no, las circunstancias que definen la persona. Sólo existe el camino de enfrentarse a ella.
Treinta años justos después de su creación, es posible que las historias que el Sr. López corre tras la puerta pueden parecer teñidas de una cierta pátina que aparenta ingenua, cosas de estos tiempos del siglo XXI que requieren que todo sea “grim & gritty” para parecernos contemporáneo, pero su mensaje sigue por desgracia más vigente que nunca para una sociedad que ha hecho de la evasión de la realidad una especialidad.
Mención especial merece la edición de Planeta DeAgostini: el desafortunado diseño de portada esconde una edición exquisitamente cuidada, en la que el autor ha optado por una reproducción casi facsímil de sus originales. Acostumbrados a las anteriores ediciones que teníamos en España (la piratona de Vilán y la de Toutain), donde la reproducción hacía desaparecer los grises (en este caso no por desidia o negligencia hacia la obra: el dibujante sabía que la reproducción iba a ser así y se ajustaba a las características de la técnica de reproducción), en esta nueva edición podemos estudiar la técnica de Altuna en toda su extensión, desde los trazos de lápiz que todavía quedan hasta las pinceladas del entintado, casi como si estuviéramos viendo un original (inexplicablemente, a excepción de una página, que al estar escaneada con baja calidad desde una reproducción, destaca rápidamente entre las demás). Parece que será, por fin, una colección llamada a darnos muchas alegrías.
Un tebeo magistral de obligada lectura.

PD:
Un par de anécdotas:
– la puerta del baño de hombres del Centro Polivalente de Arte de Salta. ¿Qué encontraremos detrás? :)

lopez2

– en 1988 se adaptó al cine, en una película dirigida por Alberto Fischerman que, sorprendentemente, no está del todo mal.

13 Comentarios en “Las puertitas

  1. Jesús Cuadrad on 11 septiembre 2009 at 15:09 said:

    Por encima de casi todos los dúos…

    … Ventura y Nieto.

  2. Un tebeo fantástico y además en una edición bastante ajustadilla de precio.

    Impacientes Saludos.

  3. John Space on 11 septiembre 2009 at 15:33 said:

    ?Segura y Ortiz, profe?

  4. Mola este juego

    Bernet+Abulí = 10

  5. bartleby on 11 septiembre 2009 at 16:04 said:

    No conocía el cómic pero la historia de éste señor López me resulta muy interesante.

    Ya tengo preparado el cómic para leérmelo en "formato pantalla" .

    Fenomenal crítica, Álvaro.

  6. Jesús on 11 septiembre 2009 at 16:14 said:

    Oesterheld y Breccia

  7. J Calduch on 11 septiembre 2009 at 16:57 said:

    >>"una colección llamada a darnos muchas alegrías."

    ¿hay ya información sobre el próximo contenido de la colección? tengo estas magistrales Puertitas desde que salió allá por Mayo o Junio y no se sabía nada entonces…

    El precio más que ajustado es un regalo.

  8. salvador on 11 septiembre 2009 at 18:28 said:

    aunque no está anunciado oficialemente en su web aparece Charlie moon

  9. Mortimer on 12 septiembre 2009 at 21:42 said:

    Estoy de acuerdo, Bernet + Abulí = 10, redondo y sin opción a réplica.

  10. John Space on 13 septiembre 2009 at 13:44 said:

    Eh, esa portada de Altuna ha sido censurada. En la original le vemos la ropa interior a la Sra. de López. Vale que no era agradable de ver (o sí, dependiendo de tus gustos), pero…

  11. Tezuka on 14 septiembre 2009 at 0:38 said:

    En mi opinión, este ha envejecido mal.

  12. Pingback: TamTam » “Las Puertitas del Señor López”, de Trillo y Altuna

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