Gentleman Jim

Aprovecho la edición en castellano por Astiberri de la maravillosa Gentleman Jim de Raymond Briggs para recuperar la reseña que hice con motivo de su edición americana, coincidiendo con que poco antes recordaba por estos lares esa maravilla de la historieta que es Cuando el viento sopla, de Raymond Briggs.

Reconozco que desconocía por completo que existía una obra anterior en la que se nos presentaba a la conmovedora pareja protagonista de Cuando el viento sopla, los Bloggs. Un terrible error que el anuncio de Drawn & Quaterly de la publicación de esa primera aparición, Gentleman Jim, transformó en necesidad imperiosa por su lectura.
Necesitaba leer esta obra.
No os podéis imaginar la impaciencia con la esperé que me llegara esta obra y la avidez con la que me lancé a ella. Con un poco de miedo, eso sí. Quizás era injusto generar tan grandes expectativas por una obra anterior, sobre todo si estamos hablando de una obra maestra difícil de alcanzar. Briggs es una autor mayúsculo, pero es su famosa reflexión sobre la guerra nuclear es una de las obras que más me han conmovido en mi vida de lector.
Dudas, dudas y más dudas que no impidieron que al pasar la última página, sólo tuviera un pensamiento: ¡qué maravilla!.
Briggs nos cuenta la historia de esta afable pareja, felices en su sencillez, aunque Jim, el marido, tenga más aspiraciones que ser un simple limpiador de aseos públicos toda la vida. Una ambición que le lleva a la búsqueda de posibles trabajos que le saquen de su rutina. Le cuesta leer los anuncios de prensa, así que mejor intentar encontrar por su cuenta un trabajo que se amolde a sus posibilidades. A él le gustaría ser un valiente soldado, un gran artista o un aguerrido cowboy, pero pronto se dará cuenta de las muchas dificultades que tienen estas profesiones, por lo que se decidirá finalmente por la apasionante vida del bandolero…
La aplastante simplicidad de Jim y Hilda consiguen arrebatarnos el corazón desde la primera viñeta, es imposible no sentirse conmovido por su ingenuidad y su sencillez, por esa ilusión desbordante por la utopía y lo imposible, por la lucha por un sueño. Briggs, autor magistral como pocos, nos va desgranando su historia como un cuento de cuentos, como las fábulas que se narran al niño que va a dormirse. Pero con una diferencia: esos sueños ocurren en un mundo real, que pugnará por cercenarlos y destrozarlos. Borda como pocos el enfrentamiento entre la imaginación y una sociedad severa que no admite que uno de sus miembros pueda ser feliz más allá de las convenciones. Y su crítica no puede ser más rotunda y brutal. En apenas 30 páginas desarrolla uno de los discursos más lúcidos que servidor ha podido leer sobre una sociedad que no deja resquicios a la imaginación y que lucha por alienar a sus miembros al máximo. Los Bloggs son esa conciencia infantil que no entiende de lógicas enmarañadas y falsarias, que sólo comprende aquello que marca el sentido común y la bondad sin malsanos intereses.
Un tebeo hermoso, epatante, que respira la magistralidad de la sencillez sin renunciar a un mensaje duro y tajante. (4+)
Por cierto… ¿alguien se atreve a recuperar toda la obra de este autor?
(Podéis leer un avance de seis páginas en la web de D&Q)