7 Comentarios en “Rubín vs. Prado

  1. bartleby on 17 octubre 2009 at 1:00 said:

    no hay traducción?

  2. Otro que ha picado on 17 octubre 2009 at 16:07 said:

    ¿que carallo dicen?

  3. Yo ni me atrevo a decir que hay cosas que no comprendo del texto. La última vez uno me llamó fascista por decir aquí que no entendía el gallego :D

  4. Jesús Cuadrad on 17 octubre 2009 at 17:16 said:

    En el fondo…

    …tan "encontrados" no están.

    Y dentro de siete años…

    …Rubín dirá lo que dice Prado.

  5. Ay, como sois… voy a hacer el esfuerzo de traducirlo…

  6. “En Galicia deberían estar publicando muchos más autores de cómic”

    Prado y rubín señalan que tras el bum del tebeo gallego a principios de siglo tendría que haber más obra editada.

    El cómic gallego lleva 10 años viviendo una realidad que a finales de los ochenta parecía una utopía. Por lo menos diez creadores de Galicia editan obra con asiduidad, sea por encargo de editoriales norteamericanas míticas como Marvel, sea proyectos de autor. Miguelanxo Prado –el padre de este fenómeno es un clásico de nivel internacional en el mundo de la viñeta desde hace 20 años- y David Rubín –uno de los autores gallegos más premiados a pesar de su juventud, y que tanto dirige películas de animación como Espírito do bosque , funda colectivos como Polaqia o publica álbumes de éxito- se juntan para analizar el momento del sector que, según sus propios argumentos, tras la creación de una importante cantera necesita más edición de obras.

    Pregunta. Bum y cómic gallego se hicieron casi sinónimos en los últimos tiempos. MP. A mi me pillas en mala época respecto a ese tema. David sabe que para mi fue una auténtica alegría y un orgullo ver que hace diez años de pronto había materia prima: mucha gente estaba emergiendo y con ganas de hacer cosas. Yo fui el primero en hablar de esta edad de oro. Pero lo que pasa es que después de 10 años, obra tenemos muy poca.

    P.: Pero en cambio hay un gran número de autores. M.P. Pero eso está muy bien cuando está arrancando la máquina. Es como si en fútbol base tienes cien chavales. Si al cabo de 10 años resulta que una mayoría siguen moviéndose en el fútbol base en plan “voy a hacer”… D.R. Yo ahí pienso lo mismo. El problema es que en estos últimos años, en los que se le dio cancha al tema del cómic, se primó más la cantidad que otras cosas. Si que hay muchos autores en activo en fanzines y revistas, pero haciendo libros, sea novela gráfica o cómic-book, como mucho llegamos a la docena ahora mismo. De todos modos no es una mala cifra. M.P. No, a mi me parece sensacional que haya 10 nombres produciendo, sobre todo porque es una obra muy diversificada: hay gente haciendo superhéroes, cómic de autor, historieta intimista… pero claro, esas cifras, que no son malas, son un poco decepcionantes, porque estoy convencido de que podrían estar editando muchos más nombres. Durante un tiempo le echamos la culpa a los editores, en plan de que no había medios para editar. Ahí por ejemplo fue muy importante el fenómeno de la revista Golfito… Pero hay muchísimos autores desaparecidos. Yo entiendo que el cómic es difícil, porque es una de las actividades artísticas que más tiempo consume. Desde el momento que empiezas a trabajar en una historia hasta que acabas pasan meses y meses. Además no lo puedes resolver como en la narrativa, que llegas a casa después del trabajo y escribes un par de horas… Yo no soy capaz. D.R. Yo por ejemplo hago trabajo partido. Estoy en una productora audiovisual y al mismo tiempo hago mis tebeos. Pero soy un caso raro. Para tomarlo en serio hay que afanarse al ciento por ciento, a no ser que tengas una fuerza de voluntad enorme. Yo saldo del trabajo de ocho horas y me meto después cinco o seis horas todos los días, incluido fin de semana. M.P. No hay otra forma. D.R. Pero mucha gente no está dispuesta a eso. También lo que se dio fueron casos de “autores de moda”. A lo mejor a un chaval le hacen cuatro reseñas y ya se cree que es muy bueno y luego se estrella, o coge miedo escénico. Lo que hay que ser es constante. Una vez que terminas una obra, olvídala y comienza con la siguiente y dedícale todo el día a eso.

    P. ¿Pensáis que el cómic se puso de moda entre la masa lectora? ¿Se consumen más tebeos que hace unos años? M.P. No. Eso es curiosísimo. Las cifras se mantienen igual desde hace mucho tiempo. Hay movimientos de compensación: cuando desaparecieron las revistas, algo que fue dramático para mucha gente, subieron los álbumes y los libros. De pronto en los últimos años bajó el álbum que se conoce como formato francés y subió la novela gráfica. También bajaron los consumidores juveniles, pero subieron los adultos. D.R. Lo que sí que es verdad es que se avanzó en cuanto a que se consiguen cada vez más lectores que no eran habituales del cómic. Obras como Arrugas [multipremiada obra de Paco Roca] hicieron más por el cómic español en los últimos diez años que las publicaciónes de editoriales enteras. No es una cuestión ya de moda, es un tema de apertura de miras.

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