Rotulistas

“El rotulista, al igual que el editor, el comercial, el maquetador, el director, el responsable de producción, el del almacén o el responsable de prensa, personas que realizan también una labor que forma parte del cómic en sí, no tiene por qué salir. “

David Hernando, editor de Planeta DeAgostini, en Zona Negativa

No había tenido tiempo de leer la entrevista, pero cuando he llegado a este párrafo me he quedado patidifuso. Con todos los respetos a los comerciales, prensa, gente de almacén, etc, no es lo mismo la labor de estos profesionales que la del rotulista. Una labor incorrecta del rotulista se puede cargar totalmente un tebeo: sirvan los ejemplos de Génesis de Robert Crumb o Catálogo de novedades ACME, de Chris Ware. Sin un rotulista experimentado, respetuoso con el trabajo original, estas obras serían otras. No se podría llegar a toda la carga artística que el autor puso en la página. Aunque viendo la edición de Krazy Kat de Planeta, es evidente que la anterior afirmación se cumple a rajatabla. Un ejemplo perfecto de cómo una mala rotulación se traduce en una falta de respeto profunda a la obra del autor.
Desde el momento que alguien interviene modificando la concepción artística de la obra (y la rotulación, lógicamente, está incluida), su labor es crítica y fundamental. Y el rotulista tiene una responsabilidad brutal: es el único que realmente va a trabajar sobre la labor del artista, convirtiéndose en clave para la calidad de la edición. Muy por encima de todos los demás.

Soglow

En estos tiempos de recuperaciones de clásicos, una de las que sin duda más feliz me haría es la de Little King, de Otto Soglow. Una delicia de estética avanzada a su tiempo, que con seguridad ha sido seguida muy de cerca por autores como Chris Ware. A la espera, Mike Lynch nos trae una delicia animada de 1933 .
Un par de enlaces más con muestras de su obra, en Goof Button y Austin Kleon, y un “crossover” en toda regla: Betty Boop y Lttle King.

Cariño por los tebeos

Una recomendación muy rápida: Bernet. 50 años de viñetas. El libro de Antoni Guiral que acaba de editar El Jueves es un concienzudo estudio sobre Jordi Bernet, acompañado por una inabarcable cantidad de interesantísimo material gráfico. El artículo principal, una larga biografía del creador, es de una exhaustividad extraordinaria, que permite no sólo conocer en profundidad la evolución creativa del autor, sino entenderla gracias a su correcta contextualización dentro de la historia del tebeo de este país. Brillante es decir poco para calificar el trabajo de Guiral, pero más espectacular si cabe es la selección gráfica y, sobre todo, el cariño y tratamiento de las obras presentadas. Desde la reproducción casi facsímil de los originales, que permite estudiar y analizar el trazo y recursos técnicos de Bernet, hasta la cuidada presentación de las mismas. Partiendo siempre de la gran profesionlidades de Guiral, hay siempre una gran diferencia entre los trabajos que ha publicado El Jueves y los que han visto al luz en Ediciones B.
Son trabajos siempre excelentes y destacables, pero estos volúmenes de la colección Magnum que he editado El Jueves tiene algo más, un inmenso cariño por los tebeos. Guiral siempre lo ha tenido, se le nota nada más hablar con él cinco minutos, pero no sólo tienen que tenerlo los autores. Es fundamental que lo tengan también los editores.

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Calatayud

Aprovechando la aparición de Peter Petrake (El patito editorial), os pongo un texto que aparece en el libro que escribí sobre la historia del tebeo valenciano, Viñetas a la luna de Valencia (Edicions de Ponent, 2007)

petrake“Una constante que marcará las profundas diferencias existentes entre el movimiento underground que se originara en Barcelona y el que posteriormente se generará en Valencia, cimentado en forma definitiva con la vuelta a Valencia de Mariscal para realizar el servicio militar en 1975. Un año clave en el cómic valenciano, ya que con apenas unos meses de diferencia aparecerían dos publicaciones fundamentales para entender su evolución posterior.
En abril de 1975, dos estudiantes de Bellas Artes preparan un cuadernillo autoeditado para conmemorar el primer concierto de rock que se realiza en la capital del Turia, Ademuz Km.6. Sento Llobell (que firma como Dau-Dau), Maldonado y Enrique Bosch (con el seudónimo de Mitjarmut), usan aquí la historieta de forma radicalmente distinta a la vista en las publicaciones del grupo del Rrollo, con una clara vocación testimonial- festivo-costumbrista de lo acontecido en el concierto, usando un estilo más deudor de los delirios pop de los 60 que del más rudo underground americano. Una dependencia que queda además confirmada en la historieta colectiva «Retallat-Pegat», en la que se hace un repaso a los principales iconos de los años 50 y 60 , desde Pumby y Superman a la Coca-Cola y los Beatles.
Si bien se puede optar para explicar estas diferencias por el tópico del festivo y luminoso carácter mediterráneo, puede ser mucho más interesante rastrear los orígenes de esta estética en los movimientos artísticos de la Valencia de finales de los 60, que tenían precisamente en el pop americano su principal fuente de inspiración. Equipos de artistas valencianos como el Equipo Crónica o el Equipo Realitat son ejemplos perfectos de esta reivindicación de la iconografía de la publicidad como elemento discursivo del arte, formando una corriente de una tremenda vitalidad, que tendría en nombres como Solbes, Valdés, Armengol, Gassent o Heras a sus máximos exponentes. El diseño gráfico y el diseño industrial se alzan como catalizadores de esta nueva forma de plantear el arte desde una perspectiva más urbana, enraizada en la sociedad de consumo, en un movimiento colectivo que afecta a casi todas las disciplinas artísticas que se desarrollan en Valencia. petrake1
Es lógico pensar que estos movimientos artísticos resultarán especialmente influyentes en unos autores de historietas que, justo en ese momento, están todavía en sus primeras etapas formativas como artistas.
Una influencia que, en el caso de la historieta, se vehicula de forma especial a través de un autor de cómic que supondrá una pieza trascendental para el desarrollo de la historieta valenciana: Miguel Calatayud (Aspe, 1942). Este alicantino, profesor de dibujo, se incorporó al equipo de dibujantes de la revista Trinca que la editorial Doncel lanzó en 1971. Una publicación afín a la Prensa del Movimiento, dirigida por Isidoro Carvajal, que recogía en cierta medida el espíritu de las publicaciones juveniles francesas, con historietas de aventuras y de género en el estilo más clásico que venían firmadas por dibujantes tan interesantes como Antonio Hernández Palacios, Ventura y Nieto o el también valenciano Jaime Brocal Remohí. Pese a su origen vinculado al régimen, Trinca supone un extraño oasis dentro del panorama historietístico español, con obras de gran excelencia realizadas por autores de calidad contrastada por su trabajo para editoriales americanas y europeas. En general, las historias incluidas en petrake2la revista seguían fielmente la ortodoxia del relato aventurero que triunfaba en Francia en los 60, con un dibujo de estilo naturalista y temáticas de corte más juvenil, alejadas del modelo del cuadernillo clásico de las décadas anteriores, que conectaron rápidamente con el público español. Sin embargo, dentro de este contexto de sumisión a la ortodoxia, las historietas de Miguel Calatayud aparecían como un elemento sonoramente discordante. Su primera serie, «Peter Petrake» es difícilmente caracterizable dentro de los parámetros antes descritos, ya que temáticamente es una parodia de las películas de espías con toques de folletín de radio, con una mirada irónica que contrastaba con la del resto de series de la revista. Pero si difícil era que sus argumentos casasen con la línea redaccional de la revista, su universo gráfico sencillamente se encontraba a años luz del de sus compañeros. Mientras que las influencias de Hernández Palacios o Brocal Remohí se debían buscar en autores de fuerte formación académica como Jean Giraud, Harold Foster o John Buscema, Calatayud es una esponja que absorbe todas las vanguardias artísticas, desde el pop americano hasta las corrientes de diseñadores gráficos como Heinz Edelmann (responsable de la imagen gráfica del Yellow Submarine de los Beatles) pasando, por supuesto, por los movimientos artísticos que se estaban dando en la ciudad de Valencia. Sus historietas son una explosión de hallazgos, con la incorporación de elementos propios del diseño gráfico como recursos narrativos de la historieta y, sobre todo, con una magistral utilización del color como elemento clave en la secuencia gráfica. «Los doce trabajos de Hércules», su siguiente contribución para la revista, sólo haría que confirmar lo iniciado con su anterior trabajo y, pese a que su temática se suaviza, siguiendo una adaptación de la mitología clásica, su grafismo consigue una rúbrica propia y definida, consiguiendo una obra fascinante que, lógicamente, impactaría en los jóvenes creadores del Ademuz Km.6 y de resto de fanzines que aparecerían en la ciudad de Valencia de forma indeleble.”

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Una preciosa genialidad adelantada a su tiempo. Y como noticia: el año que viene, edición canónica de Los doce trabajos de Hércules. Cortesía de Edicions de Ponent. Ya sólo falta que alguien recupere la antología “Vivan los cuentos” que editó ESCO.

Un par de cosas que no salieron…

Un par de párrafos que no salieron en la entrevista a Crumb por problemas de espacio:

Elecciones difíciles que no evitarán la polémica, como las recurrentes acusaciones de misoginia: “Supongo que es imposible evitarlas, pero precisamente una de las cosas que más me ha atraído del Génesis ha sido descubrir la potencia de sus personajes femeninos, pese a la sociedad patriarcal en la que viven, adquieren unos roles fundamentales, activos, mucho más protagonistas que los masculinos”.

Una opinión que puede no ser compartida por los grupos de creacionistas que defienden la explicación del origen del hombre que da el Génesis de forma literal, para los que la obra de Crumb podría ser casi un libro de texto. “No lo había pensado…-asegura divertido- ¡es una idea preocupante! Pero no creo que lo hagan, hay imágenes que seguro que consideran indecentes…aunque estén en la Biblia.”

El fan

crumbHay veces que estas cosas de escribir sobre tebeos te dan satisfacciones inigualables. En la mayoría de los casos, desde el lado de los lectores, que siempre devuelven mil veces más de lo que tu das como buenamente sabes o puedes. Pero otras vienen de esa vertiente fan que todos tenemos, que por mucho que intentemos ocultarla bajo toneladas de sentido común y raciocinio, sale a la superficie a la que menos te esperes. Y la última ha sido un inesperado regalo de Navidad adelantado. Hace un par de meses, recibía una llamada desde EL PAÍS para mandarme un “encarguillo”, con la dinámica de siempre…
– “Oye que si podrías hacer una entrevista, que hay que hacerla ahora, aunque saldrá dentro de unas semanas”.
– “Sí claro, dime a quién…”.
– “A Robert Crumb”.
Silencio. Recojo la mandíbula del suelo y la pego con Superglue. Compruebo que funciona correctamente, aunque lo que sigue son una serie de gorgoteos inconexos intentando que mi fan interior dejara de pegar botes y chillidos de alegría. Mantengo la apariencia de serenidad. Por teléfono es fácil, mi interlocutor sólo oye la seria voz de un profesor de universidad -algo atragantado, eso sí-. Afortunadamente no puede ver que el fan interior ya ha tomado el control de parte de un brazo y de una pierna, que se mueven ostentosa pero descompasadamente cual baile de San Vito.
La entrevista se realizó telefónicamente unos días después (con el fan interior atado, amordazado y bajo vigilancia extrema) y ha sido una de esas experiencias que uno se guarda para siempre. Al ser para un medio generalista apenas podía entrar en los puntos que a mí más me interesaban del trabajo de Crumb, pero la verdad es que la conversación fue una delicia. Exquisitamente educado, Crumb respondía y se extendía en cada respuesta y mostraba una lucidez demoledora en sus respuestas. Pese a que muchas de las preguntas se las habían hecho ya mil veces, volvía a explicarse detenidamente, reflexionando cada respuesta y dejando abiertas nuevas preguntas, haciendo la entrevista sencilla y fluida. Destilando con acierto ese sentido del humor inteligente y ácido de sus tebeos.
Cuando me di cuenta, llevábamos casi tres cuartos de hora hablando. El doble de lo que se había comentado inicialmente. Si por mi hubiera sido, podrían haber sido horas y horas.
La entrevista publicada es un resumen de lo hablado que, espero, traslade a un lector que no conoce la obra de Crumb las motivaciones y objetivos de su adaptación de El Génesis.
¿El fan interior? Bien gracias. Lleva calladito desde entonces, en una especie de coma orgásmico…

Vecino

vecinoReconozco que la segunda parte de El Vecino me desconcertó. Tras el buen sabor de boca que me había dejado el estreno de la serie (la reseña se puede encontrar en los archivos de Junio de 2004 -lo sé algún día recuperaré “los años perdidos” de La Cárcel), ese giro radical hacia un drama excesivo me pareció un particular “Born Again” que llegaba demasiado pronto, a destiempo y rompiendo la línea que tan bien había marcado el primer episodio. Desconcierto que me dejaba descolocado (lo siento por la aliteración) ante la tercera entrega de la serie. Los pequeños ejercicios de estilo que habían aliviado la espera de los aficionados desde El manglar tampoco daban demasiadas pistas y la única solución posible al entuerto era esperar a este nuevo volumen. Y respiro aliviado, oigan, porque reencuentro todas las claves que me gustaron de aquél primer álbum a tutti colori ahora transformado en sobria novela gráfica en blanco y negro de chipkiddiana portada, comenzando por ese principio atípico donde el lector parece llegar a una película que ya ha empezado y que nos obliga desde ese momento a prestar un poco más de atención, no sea que nos hayamos perdido algo importante. Un inicio que enlaza perfectamente con aquél final abrupto tan acertado, creando una especie de pequeño salto, como aquellas viejas películas con cortes bruscos y repentinos que no impiden seguir el hilo de la historia. Y así, ya en materia, descubriremos que los superhéroes tienen una vida de lo más normal, jugando a los guiños cómplices con aquellos tebeos maravillosos de la DC de Lois Lane y Jimmy Olsen, actualizando a los problemas económicos y sentimentales (también los sexuales que sólo intuíamos entonces) del héroe, pero respirando ese mismo aire de paradójica normalidad que los superhéroes deben vivir. Pero los ejercicios de estilo pasan factura y se nota que García -un guionista que se está convirtiendo en imprescindible- quería incorporar una pirueta especial, volviendo a esa forma de entender los tranches de vie lauzerianos que Dupuy y Berberian perfeccionaron en Mr. Jean, incorporando un brillante discurso sobre la mentira en las relaciones humanas. Mentiras compasivas o intencionadas, consentidas o ignoradas, leves o graves, pero que forman parte indisoluble de la naturaleza humana hasta el punto de ser casi necesarias para que una relación exista. Casi sin darnos cuenta, Titán ya no importa y lo que nos interesa realmente es saber qué pasa entre José Ramón y Javier, entre Javier y Lola, entre José Ramón y Rosa…, en esa telaraña de sentimientos, egoísmos, ambiciones, mentiras y verdades en la que están atrapados. La misma que vemos a nuestro alrededor a poco que levantemos los ojos del papel. Quizás no idéntica en forma, pero si en fondo.
Un cambio argumental al que le ha sentado de perlas el nuevo formato. Pepo Pérez se apunta a la estricta rejilla watchmeniana y se dedica libremente al difícil arte de la puesta en escena fluida, con un dibujo suelto de entintado sencillo, que se traduce en muchísima más expresividad y frescura, obligatoria para una narración que se centra en los diálogos y se sustrae de toda distracción. Incluyendo la del color, que desaparece para dejar sólo unas notas de violento rojo para el traje de Titán, que tiene el efecto de alejarlo de la realidad y veracidad del blanco y negro.
Me sorprende, de nuevo, el final. Hasta ahora, los autores han dado mucha importancia a esas últimas páginas, reconvertidas casi en firmas personales de una forma de entender la historieta, cargadas de intención. Y por eso, me preocupa esa viñeta final, esa puerta que se cierra tras un final feliz. ¿Es el final de El Vecino? Espero que no.
Un sólido tebeo. O novela gráfica.

Corto-reseña: Cortocuentos

¡Qué bonitos son los Cortocuentos de Borja Crespo y Chema García! Pequeños haikus visuales, pequeñas cuartetas gráficas que juegan a la insinuación del argumento, a dejar que el lector apenas entrevea una parte de la historia y se vea obligado a seguirla en su intimidad. Estilos que mutan como quien cambia la rima de un verso e ideas apelotonadas que tienen sabor a recuerdos de infancia.
Precioso, oigan.
Perfecto regalo por Navidad. O por cualquier día.

cortocuentos

Educomics

Al hilo de lo comentado sobre el uso didáctico de la historieta, no está de más recordar que la Unión Europea tiene un proyecto dedicado al uso de la historieta on-line en el aula: EduComics. El proyecto ha desarrollado una herramienta gratuita para la realización de webcomics, ComicLab

educomics

Suculentos anuncios

Atentos a los anuncios de Fantagraphics. Seis colecciones que parecen imprescindibles (esperemos que con mejor reproducción que el tomo dedicado a Ditko): FOUR COLOR FEAR: FORGOTTEN HORROR COMICS OF THE 1950s, SETTING THE STANDARD: Alex Toth at Standard Comics 1952-54, THE ROAD TO PLASTIC MAN: The Golden Age Comics of Jack Cole 1937-41, AWAY FROM HOME: EC Artists at Other Companies, CREEPING DEATH FROM NEPTUNE: Basil Wolverton’s Sci-Fi and Horror Comics 1938-55 y
THE COMIC BOOK FRANKENSTEIN: The Monster According to Dick Briefer.
Casi nada.

Microrreseña: Una vida errante

tatsumiTras la lectura de los dos volúmenes de la biografía de Yoshihiro Tatsumi, sólo puedo decir que me quedo con las ganas de leer más, mucho más. Resulta difícil destacar algo en particular de esta obra: su sabia dosificación entre lo personal y lo histórico, esa vista de reojo a lo que ocurría en la calle desde las paredes de un estudio o desde una pequeña editorial con ínfulas de revolución que definitivamente sí revolucionó el mundo, su visión de la industria y el arte… La lectura de Una vida errante ha sido apasionante y adictiva, pero me quedaría con esa forma sutil en la que Tatsumi o, mejor dicho, su alter ego Hiroshi, narra su evolución personal como autor, esa pasión que le ata a la página en blanco y le lleva a crear y crear, a fijarse en los autores a los que adora y cómo poco a poco busca un estilo personal y siente la necesidad de ir más allá, de “no hacer manga” y buscar nuevos caminos. Tatsumi consigue plasmar con elegancia esa imperceptible relación entre esos cambios lentos, esa evolución madurativa y las circunstancias de su biografía, desde sus relaciones personales y familiares a sus aspiraciones formativas y profesionales, revelando ese tejido invisible que forma la personalidad del autor, hilado a base de vivencias y sentimientos. Generalmente, en las autobiografías los autores se centran en los momentos claves, en esos puntos de inflexión que la memoria ha ensalzado como “el día que decidí…”, pero que no dejan de ser espejismos de un pasado reconstruido. Sin embargo, Tatsumi logra alejarse de sí mismo y tener una perspectiva mucho más pausada, capaz de fijarse en todos los pequeños ladrillos que conformaron su personalidad como autor. Cada detalle es ahora trascendente, son fragmentos que aislados parecen triviales pero que sólo en su conjunto adquieren significado.
Una obra para disfrutarla en muchas relecturas. De lo mejor del año. (4)

Novedades de Norma para Enero

Las novedades de Norma de Enero ya se pueden consultar en su tradicional PDF. A destacar el comienzo de la publicación de Yakari, de Job y Derib, un tebeo infantil que no viene nada mal viendo la sequía de títulos para niños y, por supuesto, la nueva entrega de La Mazmorra Crepúsculo. Además, tengo bastante curiosidad por el Brooklyn Dreams de J.M.DeMatteis y Glenn Barr, del que he leído tantas cosas buenas como malas…

El perverso Jacques Chirac

Mañana sale en Francia una nueva entrega de Blake & Mortimer, firmada esta vez por Jean Van Hamme y los dibujantes Rene Sterné y Chantal de Spiegeleer. La dibujante (que tuvo que terminar el álbum tras el trágico fallecimiento de su marido), entrevistada en Lepost.fr, ha declarado que “Las posturas, las actitudes de Jacques Chirac me han inspirado y ayudado a dar vida a mi versión de Olrik!”.
Genial. :)
[Gracias Juan!]

Historieta didáctica

Que la historieta es una herramienta didáctica de primer orden no necesita explicación, pero por desgracia su uso está mucho menos extendido de lo que debería. Afortunadamente, muchos profesores de primaria y secundaria están ya introduciéndola en las clases, como demuestra el caso del profesor y dibujante P. J. Cifuentes, que ha recibido el Primer Premio en el certamen de Materiales Didácticos que todos los años convoca la Generalitat Valenciana gracias a las historietas que desarrolló como material docente de la asignatura Educación para la Ciudadanía. Todo un reconocimiento al uso del tebeo en la educación que, esperemos, cunda como ejemplo.
Felicidades Pedro!

P.D: en el país vecino la cosa está muy clara, e incluso hay publicaciones para enseñar a los niños a leer historieta (S’initier à la BD) o colecciones dedicadas al uso en clase de la historieta.

Microrreseña: Incógnito

incognitoEs verdad: Ed Brubaker se repite como el papel pintado. Incógnito redunda en esquemas y conceptos de Sleeper, mezclados hábilmente con las técnicas narrativas que ejercitó en Criminal. Relato negro combinado con superhéroes, personaje que cambia de bando, ambigüedades, traiciones… y una idea de partida, eso sí, tremendamente original: un servicio de protección de testigos para supervillanos. Pero el equipo funciona bien engrasado y el resultado es género entendido con micrométrica perfección, que entretiene y engancha desde la primera página. No es nada nuevo, cierto, pero tras la pérdida de fuelle de series como Daredevil o Capitán América, donde es evidente que Brubaker ya está en piloto automático, Incógnito es una recomendabilísima lectura, con una sólida historia que respeta al lector. Y eso, hoy, desde una industria que considera a los lectores como meros descerebrados a la espera de su ración de soma, se agradece mucho y demuestra que se puede hacer mainstream de calidad. (2+)