Diablo

diabloBeto sigue explorando nuevos caminos con la afortunada excusa de seguir la carrera como actriz de Fritz, una de las protagonistas de Palomar. Un argumento que le permite dejar de lado una historia que le apresaba y en la que ya daba muestras de agotamiento para probar y descubrir nuevas formas de expresar sus ideas. Tras la brillante Una oportunidad en el Infierno, Beto vuelve a adentrarse en el lado más oscuro y brutal del ser humano con Hablando del diablo, estudiando la violencia y cómo ésta se retroalimenta hasta perder su sentido y convertirse en casi una obligación. Su análisis sigue siendo deprimente y desesperanzador, enfrentando esa imagen de éxito superficial y aparente del “american way of life” con una realidad escondida mucho más inquietante. Val, una joven gimnasta, se cubre con una máscara de demonio para convertirse en mirona por la noche, espiando a sus convecinos para descubrir la vida que tapan las cortinas, la verdad tras la sonrisa que abre las puertas. Una verdad amarga que existirá hasta en su propio casa, en una revelación que disparará una espiral de muerte y violencia que se multiplicará hasta el absurdo.
En una especie de paradigma de la acción y reacción, el discurso vitalista y humanista de Palomar es olvidado en esta nueva etapa, enterrado por una visión despiadada del ser humano, tan aséptica y distanciada que dificulta que el lector pueda entrar en la historia.
Una obra muy interesante en su propuesta argumental, pero todavía más brillante en su concepción narrativa. Si en la anterior entrega Beto optaba por una compleja estructura formal, de amplias elipsis concatenadas a modo de síncopa cortante, ahora elige una narración casi cinematográfica como la película que en teoría relata. Una composición sencilla, de flujo lineal, salteada de páginas donde usa grandes viñetas horizontales, a modo de gran pantalla panorámica, en las que la narración silenciosa usada por el autor obliga al lector a una parada para la reflexión. Páginas donde la maestría formal de Beto se agiganta, destacando además la capacidad del dibujante para el juego simbólico y, sobre todo, la plasticidad expresiva de su trazo. Deforma las anatomías y la figura humana para incorporar un nuevo elemento de diálogo al dibujo, transformando el cuerpo dibujado en una palabra más. Beto consigue lanzar al lector una cascada de estímulos sensoriales e intelectivos desde todos los elementos de la página: desde su construcción al mensaje expresivo del trazo pasando por el propio título (el juego de palabras que se prolonga desde el anterior, sin salir del infierno, en busca de los demonios del ser humano) , dejando un seguido de ideas que el lector deberá armar para descubrir qué hay detrás de su aparentemente sencilla propuesta.
En estos tiempos donde se habla de cine ultraviolento que no profundiza más allá de la yuxtaposición de escenas truculentas, la ultraviolencia exagerada de Beto demuestra que es posible usarla como arma arrojadiza, como elemento de una reflexión mucho más profunda, en la línea planteada por otros autores como Haneke o Easton Ellis.
Excelente (3)

10 Comentarios en “Diablo

  1. alpargatus on 3 Noviembre 2009 at 2:46 said:

    Esa visión humanista se destruye, creo yo, ya con la etapa final de Palomar y la muerte del personaje más vitalista.

    • Álvaro Pons on 3 Noviembre 2009 at 11:45 said:

      alpargatus: tienes razón, ya en los últimos episodios de Palomar aparece ese pesimismo vital que contagia la última obra de Beto…

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  3. Filisteo on 3 Noviembre 2009 at 15:12 said:

    No me parece que Haneke se limite a hacer una simple yuxtaposición de escenas violentas. El fuera campo es básico y la mayoría de las veces no vemos nada (aunque sí oímos). Creo que si hay alguién que no frivoliza la violencia y nos hace cuestinarnos nuestro papel de espectadores y avergonzar nuestras espectativas ese es Haneke. Se nota que me gusta no?. Dicho lo cual, gran comic de Beto, sí señor (uno más)

    • Álvaro Pons on 3 Noviembre 2009 at 15:22 said:

      Filisteo: diferenciaba a Haneke y Easton Ellis del la "yuxtaposición de escenas" con la que me refiero a cosas como Saw. Lo he reescrito para que quede claro. aunque creo que Beto es muy superior a las propuetas de Haneke.

  4. Carlos on 3 Noviembre 2009 at 16:54 said:

    Hola,Álvaro, y hola a todos. Querría que me aconsejaseis, si es posible. Jamás he leido nada de Beto ni de Jaime Hernandez, a pesar de ser ya un veterano lector de cómics. Me gustaría leer algo de estos autores, pero la verdad no se por dónde empezar y me da miedo perderme en lecturas que no entenderé si no he leido las precursoras. me aconsejais algo en especial, o algún album unitario de estos autores para iniciarme? O tal vez lo que se considere su obra maestra? Muchas gracias.

  5. Yo soy mas de jaime que de beto, solo por como dibuja el me puedo pasar minutos embobado mirando sus viñetas.

    Es fácil recomendar: pilla el primer y segundo tomo de “locas” editado por la cúpula, muchas páginas a buen precio. Te recomiendo el 2º también porque es ahí donde la serie despega. Y como te va a gustar luego irás a comprar el 3º

    Y de beto a mí lo que mas me gusta son los 2 tomos de palomar editados también por la cupula con las mismas características.

  6. Filisteo on 3 Noviembre 2009 at 19:57 said:

    Perdona Alvaro. Lo he entendido mal. Lo malo de ser fan fatal.

  7. Carlos on 4 Noviembre 2009 at 22:31 said:

    Muchas gracias leox,seguiré tus consejos. Un saludo!

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