Batman & Robin, la película de superhéroes más importante

Para los que tanto criticaban el esperpento film de Joel Schumacher, declaraciones de Kevin Feige, presidente de Marvel Studios:
Puede ser la película más importante jamás hecha sobre un cómic. Era tan mala que provocó una nueva forma de hacer las cosas. Dio la oportunidad de hacer adaptaciones de ‘X-Men’ y ‘Spiderman’ que respetaban el material y la fuente original, evitando ser ‘cutres’.
[Visto en CanalTCM]

Series

Se decía en los comentarios que una serie tiene unos engranajes propios que hace mucho más complejo su planteamiento. Aunque no se debe generalizar y seguro que podemos encontrar contraejemplos de todo tipo, es indudable que una serie a largo plazo implica considerar de forma completamente distinta la estructura de la narración y, sobre todo, el diseño de la historia: los personajes secundarios pueden tener papeles en entregas posteriores, las situaciones de una entrega influirán en las siguientes, etc. Sin embargo, no es una ley establecida e inmutable: cada serie es un mundo y las construcciones narrativas pueden ser diferentes hasta casi hacerlas irreconocibles. Sirva como ejemplo tres series completamente distintas, pero excelentes, de las que acaban de aparecer este mes nuevas entregas:
plutoEn Pluto, Naoki Urasawa demuestra que una serie puede ser estirada cual chicle con una única condición: mantener la tensión. Con una habilidad endiablada, va encajando misterio tras misterio, en una sucesión infinita que pone de los nervios al lector, pero le deja enganchado a la siguiente entrega. Urasawa se está permitiendo reescribir el clásico Astroboy de Tezuka incorporando elementos cinematográficos que van desde Blade Runner a El Silencio de los corderos, innovando a cada paso. El tradicional alargamiento artificioso e impuesto de las series más exitosas del manga es, sin duda, uno de los aspectos más enervantes de la historieta japonesa, pero Urasawa lo ha elevado a la categoría de magisterio no exenta riesgos. Buen ejemplo fue 20th Century Boys, una historia donde ese estiramiento hasta el infinito terminó por romperse frente a la solidez global de Monster. Quizás también porque la impresión final que se obtenía es que mientras en la aventura del Dr. Tenma tenía claro principio y final, rellenando el interior con una fórmula de serie televisva –en particular, El fugitivo-, en las peripecias de los amigos de Kenji partían de una brillante idea sin final decidido o que quedó sin sentido por el alargamiento de una trama que se obligaba al giro de 180º continuo. De momento, en Pluto, el disfrute de ese camino es ya de por sí aliciente suficiente para su lectura. (3)
scalpedScalped debería ser similar en planteamientos a la serie de Urasawa, pero permite ver las profundas divergencias en los desarrollos argumentales y de concepción de las series en el manga y el cómic USA. La serie de Jason Aaron y R.M. Guera se posiciona en esta entrega como la más interesante que se está publicando en la actualidad, por encima de un autor de calidad incuestionable pero que están pasando por un pequeño (y esperable, todo sea dicho, es humano), Ed Brubaker. Frente a cierto debilitamiento de la fuerza inicial de seriales como Criminal, Capitán América o Daredevil, Scalped crece a cada entrega, con una estructura que huye de un único protagonismo para ir creciendo como una estructura coral de unos personajes de compleja caracterización. El cambio de foco sobre la figura de Cuervo Rojo permite mantener un tono con un interesante cambio de perspectiva (que no pasa por el ya tópico “rebobinado” para contar la misma historia desde la mirada de diferentes personajes), ahondando en una definición psicológica que sortea el maniqueísmo habitual para sorprender con una escritura tan ambigua como humana y, sobre todo, los desarrolla, haciéndolos evolucionar. Los dos relatos incluidos en La grava en tus tripas son magnéticos y emocionantes, pero tienen en su única contra la habitual incontinencia de las editoriales americanas, que obliga al baile de equipos creativos al más mínimo retraso. En este caso, el italiano Davidé Furno acepta el difícil reto de sustituir a Guera, que supera con nota gracias a un estilo de trazo diametralmente opuesto, de herencia del grabado con asimilación de lecciones modernas, que deja el conjunto extrañamente asimétrico pero sin restar un mínimo de interés. (3+)
gusY para finalizar, la tercera entrega de Gus, donde Christophe Blain consigue definitivamente que este tahúr, ladrón y redomado ligón se nos antoje como adorable y de imprescindible lectura. Me reafirmo en todas y cada una de las palabras que escribí para la segunda entrega: es una serie deliciosa. Pero muy distinta en su diseño a las dos anteriores: a diferencia de sus colegas americanos y japonés, Blain dota al conjunto de un cierto aire de improvisación, de crecimiento natural del relato contagiado de las formas que autores como Sfar o Trondheim (o ambos) han establecido casi como estándar de la serie. Una apariencia que tiene lógica cuando el interés del autor no es tanto en el relato, en la historia, como en la evolución de los personajes. En Gus lo importante no es qué le ocurre al pistolero de imposible apéndice nasal, sino cómo lo vive, cómo afecta a su personalidad. El desfile de secundarios y situaciones va cambiando a un protagonista que comenzó como ladrón y que ahora encontramos como tahúr y pistolero, en el que lo único que importa realmente es su romántica búsqueda del amor. Todo aquello que ocurra en la historia son simples pasos de la irredenta pasión por las mujeres de está medio camino entre el clásico seductor descarado de Belmondo (de idéntico apéndice nasal imposible) y el enamoradizo Bertrand Morane que Truffaut creó para la maravillosa El hombre que amaba a las mujeres, con la que la serie de Blain guarda no pocas conexiones (relatos de cada aventura, pasión por la lectura –impuesta por la necesidad de atraer a las mujeres en el caso del vaquero-, el egoísmo del protagonista, una personalidad fuerte que se derrumba ante las mujeres…). La serie no precisa de una milimétrica configuración a largo plazo: nace, crece y se desarrolla de forma natural, evolucionando a cada página y dejando que sea el protagonista el que marque los ritmos. Aparentemente, por supuesto, porque es indudable que esa informalidad y naturalidad es incompatible con el cuidado análisis e investigación que hay tras las viñetas de Blain, que van de lo gráfico a lo narrativo pasando por una también falsa condescendencia con los condicionantes del formato álbum. Genial, posiblemente la mejor serie que se publica hoy en Europa. (4)