Premios

Cosas del directo: coinciden en las estanterías dos premios que el año pasado disputaron una singular competencia que este año, afortunadamente, se ha transformado en lógica convivencia. Dos premios con sorprendentes similitudes en características supuestamente poco comunes a lo que se espera de estos premios. En ambos casos, una querencia por el género clásico reinterpretado desde dos posiciones bien distintas, pero coincidentes en una perspectiva moderna. En ambos casos, un formato de álbum europeo clásico cuando por todas partes se da por finiquitado, sustituido por el más moderno y políticamente correcto de la novela gráfica.
En el caso de La estación de las flechas, Guillaume Trouillard y Samuel Stento, podría repetir palabra por palabra todo lo que comenté con motivo de la aparición de Fueye, su ilustre predecesora. Esa transición entre una idea apenas esbozada, todavía virgen de todas las trampas que la narración planteara, y el libro final ya publicado es fascinante, magnética. Recuerdo perfectamente miedos similares a los que tenía con la obra de Jorge González: una idea originalísima que corría el peligro de quedarse en una anécdota graciosa si los autores no amarraban correctamente la historia. Y, de nuevo, sorpresa mayúscula ante los resultados finales: Trouillard y Stento despliegan en su obra una imaginación portentosa, que nace del humor absurdo para adentrarse en un western delirante, que bien habría podido firmar el gran Fred. Al igual que Philemon descubría los mundos que escondían las letras de Océano Atlántico, esta discreta familia que decide comprar una familia de indios en conserva para alegrar sus días descubrirá pasmada como su casa esconde nada más y nada menos que todo un escenario de western. Baños convertidos en lagos, pasillos en amplios valles, salones en inmensas extensiones… La lectura se va acelerando y casi sin solución de continuidad nos vamos introduciendo en una inmensa espiral donde es imposible adivinar qué nos sorprenderá en la próxima página. Siniestros funcionarios que intentan extraditar a la familia india, persecuciones por las amplias praderas, fontaneros que arreglan el desagüe de los lagos… el recuerdo de Fred nos ataca a cada página sin suponer la más mínima rémora, al contrario, traducido en inspirador constante que hace todavía más brillante el ejercicio de los autores. Con acierto, dejan que el ritmo se desboque para dejar al lector boquiabierto, contagiado de ese sentido de la maravilla que empapa todo el álbum.
Sólo esto sería ya de por sí razón más que sobrada para recomendar el álbum, pero es que además, los autores se permiten el lujo de experimentar con todo tipo de recursos narrativos que encajan con increíble naturalidad en el relato, desde la publicidad al relato ilustrado, pasando por todo tipo de composiciones que redondean este particular cuento moderno, que no se olvida de dejar un mensaje reflexivo sobre las supuestas bondades del mundo moderno y como la sociedad “del bienestar” ha olvidado la naturaleza. El único punto en contra, la absurda españolización de la acción, que resulta un poco impostada. Una de las sorpresas del año. (3+)
planetaextraCon Diego Agrimbau y Gabriel Ippóliti no existe ese componente de sorpresa, cierto, pero es que tras sus estimables colaboraciones en La Burbuja de Bertold y Gran Lienzo, sólo se pueden esperar cosas buenas de estos autores. Y Planeta Extra sigue perfectamente esa línea de recuperación de una forma de entender el género de ciencia ficción o fantástico que practicaran con éxito guionistas como Carlos Trillo o Ricardo Barreiro en los 80, usándolo como vehículo de un mensaje comprometido y social desde una aproximación costumbrista. Una historia familiar con muchos matices berlanguianos, encajada dentro de un mundo tan contaminado que la humanidad debe abandonarlo conseguirá el contraste perfecto para que Agrimbau desarrolle esa inteligente crítica de la sociedad y sus problemas que ya demostró en obras anteriores. Acompañado de un brillantisimo Ippóliti, que vuelve a demostrar unas impresionantes dotes camaleónicas para transformase ahora en seguidor del Miguelanxo Prado que nos fascinara con historias con las que guarda no pocas conexiones este álbum. Destaca, como ya es habitual, el acertado uso del color, que con esa paleta de rojos y naranjas traslada una atmósfera opresiva y sofocante, que se convierten en un protagonista más de la historia. No se puede evitar cierto regusto de historia “antigua” (¡Ay! Esta sociedad de prisas que transforma en viejo algo que apenas tiene 20 años), pero Agrimbau sigue confirmando que es uno de los guionistas más sugerentes e inteligentes del panorama historietístico, con historias que invitan a la reflexión desde el respeto al género. Se agradece (3).

20 Comentarios en “Premios

  1. Jesús Cuadrado on 19 Noviembre 2009 at 13:14 said:

    Lo hacen desde el cariño…

  2. donniedarko on 19 Noviembre 2009 at 14:26 said:

    Los tengo pendientes aún en la pila famosa.

    He estado leyendo Scott Pilgrim éstos días y menuda decepción macho.Y mira que le tenía ganas,…

    En fin,no se puede acertar siempre.

    Saludos!

  3. Se que no tiene nada que ver pero no lo podia dejar pasar por alto. Acabo de ver fotos de Santiago Segura caracterizado (o eso dice el) de Vazquez en lo que parece que va a ser un biopic sobre el dibujante.

    ¡¡¡¡¡El horror, el horror!!!!!

  4. Jesús Cuadrad on 19 Noviembre 2009 at 15:14 said:

    Lo hacen desde el cariño…

  5. hay amores que matan.

    en cuanto a las reseñas, parece que vuelve el estilillo ochentero hasta en lo gráfico.

  6. La compra de Planeta Extra está garantizada. Después de leer El Muertero Zabaletta, Agrimbau me ha fidelizado…

  7. "El horror"

    ¿Por?

  8. Respecto a "La estación…" estoy de acuerdo en todos los elogios (impagables los "frescos" en lagos, llanuras…) pero no te parece que la temática (y la estética) es más deudora de las "Ciudades Oscuras" (en particular "La Torre") que de Philemon?

  9. Strauss on 19 Noviembre 2009 at 21:44 said:

    "ese humor absurdo de Fred"

    por cierto ¿alguien sabe si Fred ya ha salido de su etapa depresiva?

  10. Strauss on 19 Noviembre 2009 at 21:52 said:

    ¿se sabe si ha terminado ya "La locomotive à patte"?

  11. Pues en cuanto pueda me hare con los dos. El otro dia estuve hojeando (u Ojeando, nunca me aclaro. ¿es con H de Hoja o sin H de Ojo :lol::lo:) el de Planeta Extra y tiene buena pinta. Me gusta bastante el dibujo.

  12. Strauss on 20 Noviembre 2009 at 2:31 said:

    Por si a alguien le interesa en esta dirección se puede ver un reportaje sobre Fred:

    http://www.dailymotion.com/video/x1rk5b_comix-fre

  13. Santobastardo: "Ojear" es echar un vistazo por encima, y "Hojear" es pasar las hojas de un libro o similar. Se pueden hacer ambas cosas al mismo tiempo -de hecho, suele ser así-, y por lo tanto la mayoría de las veces da lo mismo usar uno que otro. Pero si solo se pasan hojas sin mirar, es hojear, y si de echa un vistazo rápido pero en una o pocas páginas concretas, es ojear.

    Hale, luego dirán que en este blog no se aprende… (Un abrazo, Álvaro ;-).

    PD: A todo esto, ¿por qué el formato de novela gráfica es más políticamente correcto? No veo la relación.

  14. Yo también los tengo pendientes, pero supongo que ahora habrá que "acelerar" el tema…

  15. Yo también los tengo en la pila, supongo que ahora habrá que "acelerar" su lectura…

  16. Estos albumes tienen el mismo problema que la mayoría de tochos que se publican hoy en día. Exceso de espacio para anécdotas estiradas. La maldita tontería de encajonar todo en el modelo novela gráfica hace que todo esté estirado hasta el delirio. Muchas páginas pero poca chicha. Sinceramente, y mira que me fastidia, es algo demasiado habitual. Uno de los últimos trabajos que me parece que necesita de verdad extensión es el de Chris Ware y su Jimmy Corrigan, porque sabe utilizar el espacio para fines concretos en la narración; el resto, con contadísimas excepciones, estira el chicle. Me queda advertir: ¡Árboles temblad!

  17. Pues a mi, este Planeta Extra me ha parecido de lo mas flojillo de Agrimbau.

    Ipoliti está espléndido, como siempre, pero el tono costumbrista escogido para narrarnos ésta historia no me ha parecido el mas adecuado.

    Me ha entretenido, pero no me ha hecho vibrar tanto como sus otras obras.

    El otro todavía no lo he leido, pero tiene buena pinta.

  18. Acabo de leer La Estación De Las Flechas, y no puedo decir mas que Genial.

    Me ha encantado, el tono aventurero surrealista de la historia, con esas preciosas ilustraciones. Sin duda, uno de los tebeos del año.

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